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De una flor blanca...

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La almohada
cobija blancos los pétalos
de la esperanza
en tus sienes
y en las tersas sábanas
mientras recorre tu piel
el temblor de unos besos
que ondean entre la memoria
del agua y de la distancia.
                 
Realzas la mirada
en la arcana memoria
de unos juegos
y unas carcajadas
exhaladas al aire
como se ofrece una sonrisa
a la persona amada...
                          
Hueles a pétalos
frescos en la madrugada
cuando cubre el rocío la tierra
con los recuerdos de las alboradas
entre los labios que te conquistan
y los brazos que te resguardan.
                       
Las notas
que clamaban en la niñez tus esperanzas
y en la mocedad cristalinas lágrimas
acompasan ahora tus sueños
entre los cálidos roces de unas palabras
que son aliento
y coraza...       
                     
Sueñan esas palabras
alcanzar los dedos
y posarse en tus palmas
para oír la melodía que resuena
en la hondura de tu alma,
y dejarse acariciar
como se mima la piel
de la persona amada
en una cálida mañana
entre los jubilosos cantos
que los pájaros irradian
en las ramas verdes
de la añoranza
cuando cárdeno el alba
irisa esplendorosos los rayos
de la esperanza
y trae entre sus brazos
torrentes de oro y plata
para engalanar tu frente
de inolvidables emociones
y de deleite
que vibrar hacen las campanas
que aguardan al mar
y a la vuelta de los nautas
que emprendieron su ida
a tierras lejanas

en la búsqueda recóndita del tesoro
que es la esencia de una vida
que no tiene otra meta
que la de ser
entre corrientes amigas
transitada...
                           
Sabe la mañana
que entre la bruma
está silenciosa tu mano,
esa mano que algunas tardes
me esperaba a la salida de casa...
y de mi inconsciencia,
cuando eran las risas
límpidas y rumorosas
entre los retozos
de unos pétalos
que aguardaban su aroma
y el polvillo de las hadas...
             
Mano

que resbala
por la cara
y mi alma...
buscando
enlazar la pieza
que ahora,
con las sienes plateadas,
susurra a sus sentidos
risueñas melodías
las noches de luna llena
entre los trigales
que un lobo
concibió inagotables...
                           
Deja
que te balancee la aurora
de la flor cándida
al compás lírico
que elogia tu ánima...
                             
Aunque
en ciertas ocasiones
no salen
mejores palabras
que esa caricia
en el alma...
                               
©  FreeWolf

22/11/2006 02:56. Autor: José Luis García #. Noctívagos

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