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Rastro de FreeWolf

Alguna vez fui peregrino

Alguna vez fui peregrino

El Alto del Perdón es un emblemático puerto de montaña a 770 metros de altitud en la Sierra del Perdón, situado en el Camino Francés entre Pamplona y Puente la Reina (Navarra).

El Monumento al Peregrino es un famoso conjunto de siluetas metálicas obra del escultor Vicente Galbete, instalado en 1996.

Lleva grabado el lema «Donde se cruza el camino del viento con el de las estrellas».

Ofrece impresionantes vistas panorámicas y convive en la cima con numerosos molinos eólicos de un parque de energía limpia.

                                                                                            Agosto 2012

Madurez y belleza

Madurez y belleza

A veces en la madurez está la belleza...
ya se ha ajado lo que fuera un retoño
transformándose en el acicalado
de un garboso y fascinante objeto,
la incipiente y glauca frescura
es ahora una fina y lacrimosa lámina.
  
Los ambarinos y abultados granos
se asoman con la provocación y el deleite
de quien lo observa, la mazorca lista
está para ser irremediablemente recolectada.
 
¿No te dan ganas de alargar la mano
y hacerte parte de su esplendor?
 
José Luis

Barquillero y barquillera

Barquillero y barquillera

Echemos la vista atrás

hacia los dorados años de la niñez

cuando de paseo íbamos de la mano

con nuestros padres,

podría ser perfectamente un domingo,

Cuando no estaban tan ocupados como a diario.

 

Las zonas de paseo siempre eran lugares comunes

donde nos integramos en la colectividad

se cumplía con los saludos y los guiños

en la mirada, no sé si yo llegaría a entenderlos.

 

Era divertido ver el bullicio

y soltarte de la mano para correr,

quizá ya buscábamos esa libertad

de la que gozaban los adultos.

 

Y, cómo no, en esos lugares algunos

se ganaban el sustento

ante el irresistible tintineo de peticiones…

anda, cómprame esto, cómprame los otro.

 

No podíamos apartar los ojos de ese señor

con su roja lata cilíndrica que escondía el tesoro,

el barquillero siempre atento con los niños

su sonrisa era el gesto cómplice

la obligada parada.

 

La transacción por una moneda era

poder hacer girar con todas tus fuerzas

la traqueteante ruleta entre pequeños barrotes

cruzando los dedos y cerrando los ojos

para que se parara en el mayor de los números,

y así conseguir el dulce premio, canuto o abanico

de harina, azúcar y agua… los barquillos.

 

Hacerlos crujir entre los dientes

sentir el apacible sabor en la boca

y notar cómo resbalaban

pequeñas y finas laminillas

entre las comisuras de los labios

significaba la mayor de las felicidades…

hasta que se acababan.

 

Hoy también esa silueta del barquero

con su barquilla al hombro colgada

eso, indefectiblemente, también ha acabado;

esta actividad ambulante de repostería

perdura en los ecos de cuando fuimos niños…

“Al rico barquillo de canela

para el nene y la nena”.

 

José Luis

Flor sin planchar

Flor sin planchar

Primavera tras la lluvia

resplandecen abiertas las flores

con los pétalos alborotados

lucen sin la tersura almidonada

mostrando impúdicamente

su corazón vital.

 

Me acerco con la cámara

suavemente se inmuta

impulsada por el soplo de aire

espero, el movimiento recogido

sería en imagen vacilante en segundos,

y cuando noto su sonrisa, la atrapo.

 

A veces la belleza fracasa en una imagen

y no basta con el frágil recuerdo,

aunque puede que la esencia sea el olvido,

al final me llevo el premio.

 

¿Cuánto viviría esa flor?

Conmigo lleva once años.

 

José Luis

Visión peri-esférica

Visión peri-esférica

Rubricada milimétrica la nívea tierra

en líneas perdurables que se cortan

como encrucijadas accesibles para peregrinos

por esos terrenales y casuales parajes que, a veces,

no los elegimos pero en los que nos dejamos llevar.

 

Dos verdes pupilas que observan atentas

el errático transitar de un tiempo ingenuo,

pareciera la adánica mente en su recorrido

por la turbadora fábula de los amaneceres

prometidos y tan deseados, pero escurridizos

entre temblorosos, suaves y tiernos dedillos

de un recién nacido a la luz de las palabras.

 

El corazón siente invariable la presión de los anales,

ya no está presente aquella infinitud del tiempo,

y como una piña que ha ido abriendo sus semillas

esparcidas en las acciones, pensamientos, reflexiones

de los aconteceres tras la rutina continuada y vivencial,

la vista atrás se torna un juego de escondite y pilla-pilla.

 

Abro ventanas para que el aire entre e irrumpa en mi cara

con ese soplo que atempera la esperanza de no ser ficción,

de haber dado valía, al menos, a algunos momentos, pocos

que me permitan despedir el día, impulsar mi instante

con una sonrisa entre los recuerdos que aún me existan.

 

José Luis

Llamadme Tierra

Llamadme Tierra

Esta es la historia de un muro de piedra que hace muchos muchos años construyeron unos desconocidos. Amontonaron unas sobre otras con la esperanza de crear un lugar de defensa donde instalarse para vivir.

Fue al principio de los tiempos cuando el mundo se fraguó redondo gracias a los ingentes rayos rojos contenidos en una fascinante estrella amarilla. Así fueron surgiendo inmensas masas de tierra regadas por las imponentes lágrimas de los observadores ocultos.

Pasado un tiempo, y una vez poblado ese orbe, alguien que había vivido muchos años, necesitado de compañía, acogió a un extraño ser, de largos bigotes, inquietantes ojos y una creativa cola. Ambos se hacían compañía y el mundo para ellos cambió con rapidez.

Su hogar se transformó en un extenso manto verde atravesado por un riachuelo sonoro y de limpias aguas que parecía reír siempre. De la profundidad de la tierra emergían unos encantadores troncos, con ondulantes brazos hacia el cielo, coronados por verdes lunas. En la lejanía contrastaban unos voluminosos pliegues picudos, a modo de recortados dientes de donde provenía un gratificante viento.

A pesar de sentir plenitud de vida, reconocieron que poder compartir ese hogar con cualquier forastero que pudiera perderse por aquel favorable paraje sería motivo de doble felicidad…

A partir de entonces el muro se fue llenando de casas y calles, de gentes y niños… hasta el mundo hoy conocido como Tierra.

El valor del bosque

El valor del bosque

Este verano incendiario nos está robando una parte importante de la naturaleza, duele ver la agresividad de las llamas devorando el verdor y poniendo en peligro bienes materiales y la integridad física.

Por eso hoy quiero recordar con esta imagen la belleza que nos aportan los bosques, la paz y tranquilidad en su travesía, el inmenso hogar de muchos animales, el olor en silencio o el canto de pájaros y hojas…

No podemos pasar por alto la tristeza que produce su pérdida, como tampoco el consuelo de mantenerlos en nuestro recuerdo.

Fortaleza en su dignidad

Fortaleza en su dignidad

La fortaleza del árbol en su madurez contrasta con su incipiente inicio oculto bajo tierra.

Sorprende su magnitud en la sombra, en el mecer del viento ululando gratos sonidos, en el abrazo cálido y reconfortante.

Al igual que las personas, en su madurez, soporta las inclemencias que le son innatas y, a veces, toma extrañas formas en su dignidad.

Podemos dejar a la imaginación lo que su contemplación nos produce (y hasta sentirlo como propio).

José Luis

Detalles en pequeño

Detalles en pequeño

La naturaleza

en su esencia

me permite admirar

el valor y belleza

de las cosas pequeñas.

En memoria… 2006

En memoria… 2006

En los pueblos pequeños cada vez va quedando menos gente mayor.

Se nos va yendo una parte de nuestra historia que en breve será una completa desconocida.

Caminando por los senderos salmantinos en una plaza con las puertas abiertas de la zona baja de la casa, una abuelillo estaba atareado en preparar las aceitunas con método tradicional.

Me encantan las aceitunas, pero cada vez las compro menos por la cantidad de aditivos que le echan. Por eso me acuerdo de aquella mañana donde su vivaraz mirada verde hacía juego con esa manera de expresarse sin pensar, dejando que las palabras salieran de su boca, como un recuerdo que sabes que no es reciente pero que está vívido en tu mente.

Ataviado con una gorra para protegerse de los penetrantes rayos de sol manipulaba con destreza una pequeña navaja con la que abría con un ligero corte las aceitunas.

Es muy posible que esta persona solo esté ya presente en mi recuerdo.

Recuerdo agradable, amable y hasta dichoso al volver la vista atrás y haber sido testigo de que ha pasado por este mundo, uno más de la intrahistoria unamuniana (con la que me siento bastante identificado).

En su obra ensayística “En torno al casticismo” (1895), Unamuno pone hincapié en la historia íntima y silenciosa de los millones de personas anónimas que, con su labor cotidiana, son soporte del fluir de la humanidad.

Murales con sentimiento

Murales con sentimiento

Siempre admiro los murales urbanos en la inmensidad de un edificio.

Me atrae la perspectiva, la grandiosidad en su concisión y medida, el contraste de colores, la firmeza del trazo...

Es impresionante reflejar la dureza de un oficio en los rostros, los elementos que lo mantienen y le dan su importancia.

Pasear la vista entre sus líneas, sus aspectos cromáticos, la realidad que representa junto con el significado que adquiere con nuestra interpretación... todo un lujo a nuestro alcance.

Flor de violáceos pétalos

Flor de violáceos pétalos



Sí, no, sí, no...

me susurran tus violáceos pétalos

mientras en el suelo fijo la mirada 

temeroso de mis dubitativos pasos.

La belleza en todas partes

me recuerdan el positivo valor de la vida

y la necesidad de felicidad

que recorren con el transitar de los días.

La primavera es tiempo de alegría

y exuberancia de olores y colores 

que la naturaleza nos regala,

qué bello es vivir... 
   
 
© José Luis

Esquizandra

Esquizandra

Desde la lejanía del tiempo

asumo la ignorancia del pasado

como recuerdo vívido del presente.

Hoy, como único alegato de mis caminos

establezco relación con aquellas imágenes

en las efímeras carpetas acumuladas

donde lo que fue memoria ya no alcanza

 a retener si no fuera por el ingenio técnico

de los cazadores de significativos momentos.

La luz, los colores, la composición…

forman un peculiar entramado

donde la encarnada redondez

se contrapone a los nervios de las hojas

nervios retorcidos de ancianas manos,

ajustan los hilos metálicos con el encuadre

el propósito esmeralda del musgoso fondo.

La llamada esquizandra me devuelve

el carácter jovial en admirable retrospectiva

de lo que la naturaleza aporta al hombre

en belleza y delicada contemplación.


                                      © José Luis

Belleza verde

Belleza verde

Rica es España en paisajes,

gentes, monumentos y culturas.

Viajar por sus lugares

es dar alas al silencio,

a la inmensidad libertada,

a la riqueza no tangible

pero altamente gratificante.

 

Le tengo un cariño especial a Asturias

a sus verdes paisajes

a sus onluladas colinas

a esa piel curtida por el sol

y trabajo al aire libre.

 

Perderse por los pueblos más remotos

es una vuelta al sacrificio

a sacar adelante la familia

cueste lo que cueste

a pesar de, a veces, los malos olores

las vacas por la carretera

o la infinidad de curvas.

 

Recuerdo la primera vez

salido del cascarón

con mi dicción de palabras y cultura...

y se les ocurre decirme que los salmantinos

hablamos cantando.

 

Esoy orgulloso del mestizaje de este país

no tanto, de sus bravas y atribuladas luchas

por el terruño y el poder

(mas la civilización siempre ha sido

una sucesión de contrastados intereses).

 

Por eso, viajar por España es compartir

lo que nos une (muchos siglos)

y también lo que nos diferencia...

(lástima que últimamente

esto sea más motivo de separación

que de unión).

Peonía o rosa de Alejandría

Peonía o rosa de Alejandría

No es una rosa,

a pesar de su nombre popular,

y no pertenece a la familia de las rosas. 

Es una peonía silvestre.

Brota entre abril y mayo

con una duración máxima

de nueve días.

Está protegida

por lo que no se puede estropear

y mucho menos arrancar.

Simboliza la riqueza, prosperidad, honor y buena fortuna,

siendo considerada en China como la "reina de las flores". 

En la cultura occidental,

representa el romance, la belleza femenina,

la compasión y un matrimonio feliz.

La vaca que me mira

La vaca que me mira

Tranquila

en su prado

pasa la mañana

la vaca.

 

Me mira

porque a su lado paso

un pequeño extraño

que no es su amo.

 

Me fijo en su pelaje

hirsuto

brillante y como recién peinado.

 

La oigo decir muuuumaummmmummm

que el traductor me dijo...

voy cada semana a la peluquería.

Valle de Otal

Valle de Otal

Los verdes prados, 
las montañas nevadas, 
el canto de los pájaros, 
el murmullo del agua… 
todos esos caminos que nos allí nos llevan 
me dejan un poso de serenidad, 
de merecido esfuerzo, 
de lograda meta... 
recordarlos de vez en cuando 
es como bálsamo anhelado.

 © José Luis

Floración tardía

Floración tardía

Este domingo

paseo por La Fregeneda y el río Águeda.

La floración de los almendros ya había sido.

Menos mal que siempre hay alguno tardío.

Sus flores son preciosas

tanto en versión blanca como rosa. 

Eclosión de colores

Eclosión de colores

 

Circulando con el coche
en un semáforo
coincidiendo con un autobús
una joven atrapó mi visión,
enganchada a sus auriculares
yo quise figurarme
en qué pensaría ella…
¿su cuerpo al compás de la música 
inmóvil en el asiento
se sacudiría en el ritmo
de unas notas trepidantes?
¿estarían en su pensamiento
los preparativos de una fiesta,
el revoltoso paseo con las amigas,
el beso ardientemente deseado...?
   
Hay que ponerse en marcha,
el acelerador baja y suben las revoluciones
es mi mente
la que ahora eclosiona
en sus propios pensamientos.
   
Me gusta regresar a esos momentos
que han me aportado sentir la vida...
   
Las huellas en el barro reverdecido,
el ajustado estar del gato en la baranda,
la humedad de los olores en las plantas,
el inquebrantable cielo azul de Salamanca,
la lejana y profunda panorámica del horizonte,
el brindis entre compañeros al final de ruta...
   
Pero si algo  me levanta siempre el ánimo
es esa explosión de ruido y colores
de las fiestas en la transformación
de la pólvora con el juego nocturno
de luces floreadas.
   
© José Luis

Domingo 8 de marzo de 2026

Domingo 8 de marzo de 2026

Hoy me ha venido a la memoria

un mural en la calle de un pueblo cacereño

en el que se resalta 

el valor de la mujer.