Madurez y belleza
A veces en la madurez está la belleza...
ya se ha ajado lo que fuera un retoño
transformándose en el acicalado
de un garboso y fascinante objeto,
la incipiente y glauca frescura
es ahora una fina y lacrimosa lámina.
Los ambarinos y abultados granos
se asoman con la provocación y el deleite
de quien lo observa, la mazorca lista
está para ser irremediablemente recolectada.
¿No te dan ganas de alargar la mano
y hacerte parte de su esplendor?
José Luis
0 comentarios