Inmortalidad (I)

Las personas amables abonan los corazones con alcurnias de esencia eterna, son una preciada especie que hay que preservar.
Los ojos abiertos no son indicio de realidad, pues los mejores sueños, esos que no se olvidan y forman parte de nosotros son los que podemos recordar por sus tonos y matices.
La mortalidad está tan pegada a nuestra piel que es difícil renunciar a ella; sí ya sé que tú sólo has renunciado a la eternidad, a la inmortalidad (por breve espacio...)... pero quizá nos sorprenda descubrir lo cerca que podemos estar de la idea imperecedera...

FreeWolf
06/12/2004 01:08.

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