Blogia
Rastro de FreeWolf

Compartir.

La noche,
leal compañera en la soledad,
invita al recogimiento.
No hay bullicio en la calle.
Otras almas del hogar
destilan en sus sueños
lo que han sido y serán.
Ahora son mis momentos,
lo que siento,
lo que pienso.
Es mi tiempo eterno,
son los regalos que elevo
a la mochila del cielo.
Existo aquí,
y me manifiesto a través del recuerdo
de las personas que me reconocen
y que ahora
también a mí me disipan
en sus voces soñadoras
y caminos de libertad.
En cada día hay motivos de una alegría,
la del propio despertar,
la de saber que estoy dentro del cuerpo que anido,
y al que asisto en su acompasar a otras presencias,
próximas y distantes
a mi realidad.
Las cuitas de cada día
solas se van,
porque en mí no encuentran
lugar que habitar.
Y quizá algún momento,
en mi pensar,
asalten las dudas de dónde he de estar...
cuando llegado el momento
me venga a buscar la negra presencia de la oscuridad,
de la no existencia,
del no ser ya la forma que tengo,
mi apariencia.
Las más de las veces
tomamos empeño en pequeñas hazañas,
en el peso del ego.
Dejando al mañana
el valor de las cosas
y de las personas
aún por validar.
Quizá el pecado no esté en la manzana,
quizá la condena no sea vagar.
Quizá la lección
esté en tomar el camino de muchas pisadas,
que a su vez son dejadas
tras mi caminar,
y por otros tomadas
por estela
de la común verdad.
¿Por qué lo que nos define como seres humanos
tiene una dimensión social?
Que se advierte
complementada por la individual
y enriquecida por la espiritual.
Con esa valía del hombre
me siento profundamente unido
y me ayuda a sacar partido a todas las situaciones,
positivas y negativas,
que aparecen en el transitar
por el tiempo y el espacio
de la realidad que activo.
Y tú,
que has compartido mi pensar,
si tienes algo que decir,
estoy deseando escuchar.
Felices sueños.

FreeWolf

0 comentarios