Visillos

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Delicadamente

las sombras fluyen por entre los arrimos de la entereza

mientras glaucos los ojos

escudriñar se dejan en la contemplación

toronja y vidriosa que se arrima

inmarcesible

más allá de la intimidad

y los pensamientos.

                         

Vuelve a llenar la soledad

el espacio que la nada cedió al ensueño.

Y la tarde,

que recorre la infinidad y el tiempo,

trae en su brisa mansa

aquellas olas que devolvían

a los pliegues de mis labios

el delirio tempestuoso e inevitable

de tu fragancia.

                                    

Mis manos

irisadas tras el crepúsculo

modelan

en las recónditas partículas de la alborada

indefectiblemente

tu imagen.

                                        

FreeWolf

21/05/2006 06:03.

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