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Rastro de FreeWolf

Negociaciones con la muerte

Negociaciones con la muerte

Veterana es la conquista de la muerte
que más allá de nuestro cuerpo aguarda
el paso de las arrugas y las distancias,
celosa es esta depositaria de la vida.
  
Yace la noche con las sombras en la cama
ahora fría y deshecha como limaduras de piedra
en el lecho sin fragancia ni retorno de rosas
que fueron prímulas de jardines y estaciones.
  
Candente la carne palpita en su dominical traje,
una ciudad que burbujea en todos sus rincones
los humos que exhalan las bestias que la enardecen
apurando en cada paso asedios y escrúpulos
antes de esputar coágulos de rabia y miedo
frente al colosal vacío de la inexistencia.
  
Los escalofríos recorren oscuros mis poros
en el atardecer de los plazos y las improvisaciones
y miro a la muerte en su cara con el cejo entornado
donde se van acumulando interrogantes y almas…
  
©  José Luis

1 comentario

clara -

Cogía un avión a las 10 de la mañana y estaba en Avilés a las 11…¡que silencio tan grande invadió mi alma!.

Mi querido Manolo, se había ido prematuramente y yo sigo sin comprender. Pero sobre todo, lo que no comprendo, cuando estoy frente a la muerte, es la vida; la forma de vivir esa vida.

A las doce estaba en el tanatorio. Abracé a mi amiga; intensa, rabiosamente. Mi amiga, mi hermana- su chica y compañera de aventuras-.No podía entender que detrás de tanta flor y tanta parafernalia, se encontrara Manolo, el hombre que más me ayudó en momentos difíciles.

Siempre me pasa; es como si me instalara en una nube que anda por encima de las pisadas de la tierra. No necesito orfidales, solo basta con qué algún trallazo fuerte rompa mis conexiones neuronales.

Pasó el día como siempre pasan estas cosas. Reencuentro con viejos amigos. Alegrías infinitas dentro de la más amarga de las tristezas.

A las cinco nos poníamos frente al mirador, para ver como sacaban una caja de madera. Agarré de la mano a Pilar y formamos, junto a tres más, una especie de cadena fuerte de despedida.

Misas; iglesias…¡ que Dios me perdone!, que pocas ganas de pasar por allí y oír las sempiternas palabras de que los buenos son reclamados por Él.

He tomado la firme decisión de ser lo más malo que pisa la tierra.

…y después la despedida final. Yo quería los rincones, pero es algo que no logro nunca. Pilar fue en mi busca y agarrada de nuevo a su mano, me arrastraba entre un gentío, hasta un taxi. No sabía muy bien por qué. Pensé en principio que no quería ir sola con su hija.Era otra, la verdad. La verdad era que ambas dos íbamos a reconocer un cuerpo que pronto sería cenizas. ¡No lo reconocí!. Aquel no era mi amigo ni su esposo, pero dije que si…¡total, que más daba que quemaran un cuerpo muerto que no conocía!.

A las 11 otro avión. A las 12 en Madrid.

A la una, sentada sobre la cama con preguntas sin respuestas.

A las dos, le dije ¡cabrón!, al Manuel.

A las tres, le dije a Dios que ni se acercara… rompíamos pactos.Le dije: ¡Ni me mires, que Tú y yo no pegamos ni con cola, ni somos colegas!.

A las cuatro me quedé dormida.

A las cinco me despertó una sacudida.

A las seis me puse a llorar, porque me da vergüenza hacerlo en público y tenía mares retenidos.

A las siete me levanté a andar…y todavía sigo andando sin saber otra cosa que el sitio seguro donde terminaré. La muerte.Espero que dentro de 30 años.

...en fin, ¡infatilidades!.

Hay un secreto en la vida que no sabemos. De saberlo, la muerte tendría alguna explicación.

Un cristal. Le cayó encima un cristal y fue a caer, el puto cristal, sobre el hombre más bueno.

Pd.-Decía Cela, que los tacos definían con más contundencia. Pues eso…¡una mierda!.