Se muestran los artículos pertenecientes al tema Dentelladas.
29/04/2008
La esfera fosilizada

Del árbol se descuelga el sentido de la vida
cuando su fruto se desgrana en las bocas
que se comen el orbe y lo mastican
al compás de su danza tribal y los goznes
del silencio eructan palabras que perduran
en el corazón del libro sagrado de la sabiduría.
Voces de hombres llenan el aire de las montañas
de los ecos nacientes en la garganta del olvido
tras la esperanza custodiada durante milenios
en el nocturno interior de una insondable caverna
mientras resuenan los alocados pasos de multitudes
desbandadas en los más intrincados laberintos
donde emergen secretos en esmaltadas huellas.
Inalterable el poeta sueña con jeroglíficos y signos
entre las médulas de sus dedos y de una flor los pétalos
que le muestren los misterios con los que entonar versos
perdidos en los recuerdos, luz atravesando ese resquicio
nunca abierto donde abandona la muerte los espíritus
que separa de los cuerpos antes de su pertinente marcha.
Una esfera sé que me aguarda y quiere proteger mi alma
entre irisados arcos que gráciles transitan por el cielo
donde fosilizada una semilla será el inicio de otra vida,
de otro anhelo que se muestra cada diez mil madrugadas
en el hálito palpitante de un ser que con amor nace.
© José Luis
23/04/2008
Sin ponerse de acuerdo

Una habitación
retiene en su soplo
todos los instantes por los que ha pasado,
es una cámara y su interior
donde lo que acontece
es guardado en estancias de tiempo,
en presencias incompletas de sensaciones.
Traquetean las paredes
pesadas sobre raíles que argentos
van desplazando la mirada
por el cristal de la distancia
donde son tan fugaces los contornos
y sin embargo
cómo se atesoran en el corazón
cuando ya no hay más movimiento
que el de las vueltas de la memoria.
Son las ventanas los ojos de las casas
por los que entran y salen luces
o sombras de cada esperanza,
son huecos con lentes acristalados
tras el devenir que se cruza en la calle
con un desconocido que compone baladas
en las cuerdas tensadas del violín
y de su alma.
Siento los acordes perdidos
en sus años tras las plazas
y las paredes del olvido
donde permanece una oquedad
cerrada e inconclusa
porque no existió el acuerdo.
© José Luis
19/04/2008
El ancho de la espera

Se hace tarde
y el tiempo se aleja
de la corriente del mar
tras las nubes del horizonte
como la isla de un náufrago
donde queda perdido el paraíso
o la muerte.
El plátano deposita sus esperanzas
en el frescor de la sombra
y en sus resistentes aquenios
donde descansa la semilla
y el frescor del verano.
Recuerdo algunos parajes
donde la sombra de estos árboles
asemeja la profundidad de una gruta,
un lugar insospechado,
inquietante y un tanto huidizo.
El cielo, azul, observa
la simplicidad de la existencia
mientras se expande
en el aire
y en los pensamientos
tras las volátiles caricias
del murmullo y de la aquiescencia.
Juegan los niños a saltar
intentando rozar la bola
y el firmamento
mientras se oye el bullicio
de la tarde por el parque.
Sé que tus ramas estiran las hojas
en los renuevos y en los ojos
que acompañan al río por el puente
donde las piedras esperan
mientras miran Salamanca…
© José Luis
14/04/2008
Pared significada

No podemos dejar que se marche la vida
sin al menos una firma en la pared
o un río velado de lágrimas
en unas líneas del olvido,
de esos que regresan algún día
inesperadamente
entre los labios de la muerte
mientras se contempla una foto
o se siente en el corazón un vacío.
Permitimos que nos separen los muros
del aire
donde una vez depositamos sueños
celestes y cautelares
entre costillas de Adán y barro
e higos pulposos, susceptiblemente sensuales.
Creemos en los círculos
que nos unen
como manos entrelazadas
a una verdad
o a una farsa clandestina
tras las líneas del azar
o del horizonte
donde perdemos la vista
y a veces la propia perspectiva.
¡Quién no ha mirado a los ojos
de un desconocido
buscando ese espejo
que nos devuelva en la mirada
milenios de estirpe
o figuras en una cueva coloreada!
Una pared es un lienzo donde dejamos la vida
en una firma o en un garabato
que nos identifica
nos llena de sentido, de significado.
© José Luis
09/04/2008
Desabandono incautado

Sujetan las ramas del árbol
el despojo de la inocencia
que otrora fuera compinche
y subyugado tejido de asedios.
Ya no insinúan sus palabras
ni el silencio trae reminiscencias,
es un ocaso
un devenir en sombras
como ese largo desierto
dentro de una botella.
Han dejado de sonar las caracolas
que barruntaban destinos y mares
transversales al tiempo
donde los sonidos del aire se escuchaban
entre espumaradas de almíbar
y arrecifes de sosiego.
Dura es la corteza de la inadvertencia
cuando se traspasa el umbral del olvido.
© José Luis
06/04/2008
Un día de rallie fotográfico
Esperan las calles que se detengan mis ojosen su transitar, en su fugaz y virulento delirio
en el cual acontecen invariables los pequeños olvidos
absueltos en los alineados límites de una foto.
He visto lejanas las miradas, justo en ese punto
donde lo que está delante es la silenciosa pantalla
en la que se rebobinan algunos episodios pasados
mientras el aire les remueve el cabello y las audacias.
En el vigor de los tonos ceden las flores exuberancia
a esta mañana de domingo y de bóveda azulada,
en el albor de las nubes y los verdosos mantos
baraúndas de extraños por mi cámara se cruzaban.
Los pájaros anadean las alturas y las ondas del río
con sus alas extendidas en la atmósfera y el tiempo
es esa inesperada ventana en la que alguien se asoma
y se revela como observador de su propio retrato.
© José Luis
02/04/2008
Contextura de flan

Dulces son las palabras que me apadrinan
y que ponen en el aire ese sonido nuevo,
esa descarga de luces vibrantes y colores
como una cucharada de flan en la boca.
Secretamente el aire penetra en mi cuerpo
y en mi aliento se despiertan los hombrecillos
que cautelosos podan los sueños y recuerdos
mientras de mis ojos afloran verdes ríos
y puentes dorados y violetas
tras los trovadores y los incesantes crepúsculos.
En un plato tiembla inagotable la tarde
tras los deseos y las olas celestiales
donde algodones de azúcar son las nubes
que se prenden al paladar y sus profundidades.
Oscura la aureola se sumerge jugosa
entre los incisivos placeres
y los reflejos de la luz inconsciente
que desnuda la piel y la mirada…
© José Luis
28/03/2008
El gallo ensillado

Un parque invita al paseo,
una caminata agradable y larga
entre la frondosidad de las hojas
y los troncos que apuntan al cielo.
No soy el único errante,
a lo lejos otra figura impulsa
las ruedas de su carro
donde sus pertenencias atesora.
No sé de sus pensamientos
ni de su viaje circunspecto
por los parajes de la vida
o de su soledad impuesta.
Un gallo acompaña el destierro
del paraíso a la nada invertida
donde se esconde el silencio
y la humanidad y la avaricia.
Quizá comience indiscutible la huída
cuando ensillado su gallo
le hable y acaricie
como a un ser amado…
© José Luis
12/03/2008
Franjas de color
He dejado que la ropa se amontone encima de la camaen un acto de indolencia y vagueza, como un día sin sol
donde se arremolinan las nubes alrededor de la tarde
y se apoderan del cielo frescas las gotas de lluvia.
Apenas entra claridad por la ventana, aun así es suficiente
para que los colores de la ropa se deslicen en franjas
por la retina y el sueño tras los que vienen los misterios
y las preguntas sobre las cosas y la forzosa inexistencia.
Sé que los días también se arremolinan entorno a la vida
y que se deslizan en tumultos los detalles que le dan sentido
en franjas irisadas de caras y momentos, como el circo
que después de hacerte reír levanta su carpa y se desvanece.
Quizá el encanto de la existencia sea amontonar esa ropa
hasta que veamos en ella el arco iris de la inmanencia
desde el que disolvamos las gotas de niebla que nos empañan
los ojos con sinsentidos y desesperanzas por no hacer la colada…
© José Luis
07/03/2008
Cuando se abre una puerta

He dejado entrar al miedo hasta los tuétanos
para después acorralarlo en el burladero
donde los ojos que dan estoques le esperan
para verlo sucumbir como a un extraño.
Cuando una puerta se abre entra la duda,
una incertidumbre en la boca del estómago,
es el temblor sinvergüenza de un cráter
por el que brota la lava y las impurezas.
Dicen que por los cuernos se agarran los problemas,
tengo un amigo que una vez desperdició sus manos
por agarrarse a un clavo hirviendo y darse cuenta
que a la vuelta de la esquina vuelve a empezar la vida.
Por eso a partir de entonces, deja la puerta abierta,
entre quien pueda y quiera. Donde le indiquen sus pasos
irá su vida entera pues sólo se vive una vez…
Aunque la mente nos engañe con una segunda vuelta.
© José Luis
03/03/2008
Una etiqueta en la botella

Alrededor de la mano el vino voltea en la copa
y percepciones líquidas componen carmesí un camino
entre las barreras de cristal y el horizonte curvado
hasta la infinitud de sensaciones que llegan a la boca.
Alrededor de la mesa vino en el tiempo una copla
y dejaron los sonidos de moverse entre los platos
componiendo en un instante ese perfecto destino
que marca en el reloj los aceros agraciados de una hora.
Se alzan los ocasos de los posos al inclinar de botella
donde la reverencia de la noche toma alucinación y cuerpo
que cae vencido en los brazos de recuerdos subliminares.
Gira y gira la noria persecutoria de las incautas glebas
mientras sucumbe en la memoria una mirada, un incierto
murmullo de voces que aunque perturban suenan angelicales.
© José Luis
25/02/2008
Candado

Impenetrable muestras tu fuerza
entre los aros metálicos de la caja
oculta que oculta el interior
que no debe ser penetrado.
Así ocultamos en el silencio
con el candado de las palabras
aquello que es interior,
intimidad y muy nuestro.
Mas siempre hay grafiteros
que decoran con sus pátinas
el viso de nuestro cabello
y de paso también nuestras almas.
¿No se darán cuenta
que si hay una llave
será para dejar abrir
sólo a aquellos que llamen…?
© José Luis
23/02/2008
Cruzada de estrellas
Las calles están llenas de nombres y susurrosmientras una sirena se hunde en las marismas
de gentes, puertas y tiendas ajenas a la materialidad
de ruidos, coches y moradas abusadores de quimeras.
Los linajes destiñen tinturas y semblantes fucsias
en musgosas y aguamarinas irradiaciones invulnerables
a los soplos de las voces y las leyendas de frialdades
que vagan por las esquinas o tras un letrero indescifrable
donde un bebé nace tras la ventana agónica de cualquier útero.
Los cayucos se arrostran en la orilla del silencio
como una colilla abandonada en el asfalto de la duda
y los nudos que mutilan la garganta de los dioses
son las callosidades del dolor sembrado en el océano
o en la fuga constante hacia el más inesperado de los mundos.
Humean las heridas partos de universo y fuegos negros
tras los iris sujetos a la pared de plasma y emboscadas
desde donde amanecen los recuerdos de hogueras encendidas
en la boca de una cueva o en un rascacielos inventor de estrellas.
© José Luis
20/02/2008
Al borde de la mirada

La arboleda del río
se asoma como tú al pretil
para ver pasar el agua
entre los caminos que son de plata
y de rayos de creación y luna.
Entretiénense tus ojos
con el fluir de la tarde
entre los vanos del puente
y los brazos de tu padre.
Algún día
cuando devuelvas otra vez la mirada
a las profundidades de la corriente
quizá veas el reflejo
de la niña que hoy eres.
© José Luis
09/02/2008
Perspectivas de curiosidad

Desde lo alto de la azotea
el mundo se divisa pequeño,
quizá sólo un poco más pequeño
que lo que es en realidad.
La perspectiva de la distancia
como la de la profundidad
son dos precisos cánones
con los que arqueamos los hechos
a nuestra propia medida.
Quizá la extrañada mirada
de un perro me sorprendiera
fisgoneando en el desconocimiento
de ver lo que desfila abajo,
de saber lo que acontece arriba.
¿Quién no ha usado sus ojos
para satisfacer la inquietud
que produce la curiosidad
cuando la situación es privilegiada?
© José Luis
08/02/2008
El mundo que gira

He dejado de dar vueltas y miro
que todo alrededor gira en mis ojos,
trompos sin enfoque ni perspectiva
en una feria de imágenes sitiadas
dentro de la caverna de las sombras
donde lo que aparece es lo que se ve
con sus perfiles y sus incógnitas.
Las cosas y las situaciones nos pueden
desfragmentar las esencias del ser
en pétalos celosamente guardados
entre los libros elegidos y leídos
hasta que nos rescate el recuerdo
de algún pasaje o combinado extraño.
A veces nos mareamos con las vueltas
que termina dando el mundo o el día
pero aun así sin ellas no habría vida,
son tantas los retornos que se emplean…
© José Luis
03/02/2008
Departir

Necesitan las palabras que las pronuncie una lengua
y sea el aire el preciado camino de las reverberaciones
donde los ojos encuentren el vacío ciego de sus cuencas
y el flujo de las inconsciencias fugaces se materialice.
Prestan atención los silencios a lo que parece no se dice,
la muda interpretación de las encomiendas sin ropaje,
del eco impronunciado de las montañas en los valles
por los que discurren el deseo y sus afluentes sutiles.
Sentados en un café se desliza subrepticia la mañana
como un mar acallado entre los ecos de un susurro
y la nana de una madre a su rorro en el crepúsculo
mientras juega con nosotros la verdad al escondite,
solaz esparcimiento alrededor de Salamanca…
© José Luis
29/01/2008
Alrededor de los alrededores

Dejo que sean mis pies los que transporten mi mente
entre los pasos extraviados y las calles arboladas
como una canción que de tanto escuchar se pierde
entre los recovecos de la inconsciencia y la rutina diaria.
Sé que los pensamientos se van a otra parte y sucumben
cuando se desprenden de la carne y volatilizan las horas
en ríos ciegos y domingos sin desocupación ni entresijos,
una nada antesala de la muerte donde alojar la paradoja.
El reloj descansa de perseguir el tiempo que ha pasado y pasa
arrollando el fluir de los ciclos y las estaciones, de toda una vida
que en imágenes se eleva por entre las montañas del paraíso
donde tuvieron su génesis y que es el lugar al que se retiran.
¿Dónde estarán los alrededores de una muerte un día de sol?
¿Dónde?
© José Luis
20/01/2008
La caja que no es caja
Una caja de zapatos sin sus zapatoses una caja que guarda parte de los recuerdos,
esos que quedan siempre pendientes de clasificar
pero que pasa el tiempo y uno se olvida que están ahí.
En la oscuridad de la caja aún mantienen el brillo
de lo que significaron un día más allá de lo son
porque los objetos van formando parte de nosotros
sin saber muy bien el motivo de llamarnos la atención.
Quizá no podamos inhibirnos a la necesidad
de poseer lo que sabemos perecedero
con el reconfortante pensamiento de que puede
ser la puerta a otra parte o el asa que nos sujeta
a lo que deja de tener sentido con el paso del tiempo.
La mente se cristaliza en la negrura de la caja
donde nada se ve ni se abre más que en el pensamiento
que recogió las impresiones de un momento
que a lo mejor ya nada dice en nuestras vidas
pero que nos atan al pasado y lo vivido
como lejanamente un reloj a su cuerda.
© José Luis
17/01/2008
Desde una pequeña libreta

Las palabras no se achican en una libreta
más de las que lo hacen en una pantalla
en busca de realidades o supuestas ficciones.
Detrás de cada palabra hay una persona
y detrás de cada persona un sistema
de creencias, concepciones y visiones.
Lo que empieza con palabras llega a ser
un submundo dentro de otro mundo
donde sucesivas capas renuevan el suelo
que sostiene el firmamento de la inconsciencia
mientras otras luces lejanas alcanzan
el resplandor nuevo de una estrella
que nace mientras los ojos se deslizan
por el papel, la pantalla y otras frentes.
Y todo porque delante de mí tengo
una libretita de Insolamis
donde no he escrito nada,
ni pienso hacerlo…
creo que la voy a regalar…
© José Luis
12/01/2008
Día de entreno

Glauca la tarde prolonga sus rayos en la sombra
oblicua de las flexiones y las irreflexiones
mientras los músculos tonifican en su fuerza
la potestad de poder llegar a ser quien se quiere ser.
Arqueamos en dosis de realidad imposibles los sueños
en las profundidades de acantilados y hondonadas
como un paracaídas que cuando cae se agranda
y desciende balanceándose con las corrientes
entre sus caricias y la sangre acelerada y palpitante.
Los rostros de la imperfección se descomponen en la noche
cuando las lágrimas regresan a la vertiente de los veneros
y las golondrinas refrenan su vuelo durante un instante
donde los relojes pararon el tiempo y las preocupaciones,
y los ojos abandonaron la faz para contemplar el universo.
Se acelera el corazón en el descenso hacia la muerte
en los rápidos que nos atraen y nos ponen a prueba
sin otra salida que transitarlos sin reservas y con entreno
como se vacían en compañía las burbujas de una botella.
© José Luis
06/01/2008
Las diez páginas

Página número uno
He recorrido el salón con sus cuadros
y un escalofrío recorre mi espalda
Página número dos
Hay miradas que atraviesan la calma
y nadie me sabe decir por qué
Página número tres
Las ventanas no están abiertas
el pájaro se estrelló sin pedir permiso
Página número cuatro
No hay alfombras que nos leviten
entre los residuos de la tarde
Página número cinco
La esquina del ángulo oscuro
recitaba poemas de Bécquer
Página número seis
Con las manos en el bolsillo silbo
como si no pudiera hacerlo con las manos fuera
Página número siete
Tengo la sensación de que algo se acaba
y me exhibe la tristeza en su museo
Página número ocho
El mar llega manso hasta mis costas
y los niños, descalzos, huyen de él
Página número nueve
El viento deja en los árboles el recuerdo
lánguidamente de su sonido entre las hojas
Página número diez
Qué corta por el rincón se marcha la tarde
que el domingo inviste de trance y frío
© José Luis
03/01/2008
El cuadro torcido

Es costumbre disponer todo en su sitio
dentro de un orden y una estética
mantener el acomodo natural de los objetos
sin que suponga un menoscabo para la conciencia.
Pero en diversas ocasiones podemos encontrarnos
indudables mares que no saben concebir olas,
irrefutables cumbres que no intiman con la nieve
o un marco ladeado en una pared impecable.
Quizá esa misma fuga de lo cotidiano
sea la chispa que atenúe el poder de acomodación
de los ojos a las irrealidades que nos acechan
donde el horizonte es una espaciosa inmensidad
en la que los colores de una espátula transitan
como un pato por las difusas ondas del río
y sus reflejos son abiertos corales veteados
con las brazadas del aire entre las nubes
mientras dos aviones hacían en el cielo piruetas
que se precipitaban tras el eco de la noche
al vacío furtivo de los betta splenders en su pecera.
Miro la estantería y los libros se descolocan
entre el lomo y las letras de la solapa
como un caballo que corre desbocado
por los sueños que la aurora no sujeta
en el cuadro del dormitorio torcido.
© José Luis
01/01/2008
Feliz 2008

Ahí estamos,
Chus y yo,
hace rato que precipitamos las uvas
en las cuencas del destino
pero todavía mantenemos en nuestras manos
el brindis y sus copas.
Nochevieja es una celebración de amigos,
es un paso del tiempo en compañía,
una incitación a todos los momentos que tienen que venir
como toreros de las circunstancias y la vida.
Hemos cenado recuerdos
y olvidos,
silencios entreverados
y nuevos caminos;
algunas fotos de risas
y regalos improvisados.
Ha sido la cena especial de fin de año
para clarear el jardín de los sueños
y contemplar los nuevos ocasos,
brotes que retoñan entre las nieblas
como los hijos entre los años que pasan,
son los frutos que van madurando,
al igual que nosotros
también crean sus fantasías
y sus propios paisajes,
La fiesta dejó en la mesa la cera derretida
de las luces y las velas, de los días y sus venturas
dispuestos en la bandeja de 366 jornadas,
y ni una sola será vertida más acá de las estrellas
porque no queremos que la vida se nos quede en la salida
sabiendo que a tantas metas corresponden tantas fortunas.
Brindemos por un próspero 2008
© José Luis
28/12/2007
La despensa del mundo

En su interior el mar es un submundo
donde aguarda voraz una serpiente
el momento en el que la luz se pierda
entre las imperturbables sombras
y las criaturas que no conocen el miedo
pululen entre los restos de la inmensidad
que es el infinito oscuro de los sueños.
La noche cubrió la bóveda con su manto
y las estrellas como piedrecillas en el camino
guían la mirada pendular del tiempo
entre las dendritas que mueven los engranajes
de un barco hundido en las marismas oníricas
que han ocultado las oraciones del padre nuestro
y el maná que alimentó al mundo en su peregrinaje.
Hay un hambre que adelgaza al hombre
y aniquila sus esperanzas e ilusiones,
un hambre que sujeta y detiene al oleaje
que devolvía a las riberas olvidadas
unos granos de arroz y unos peces
con las palabras que sanaban el cuerpo
y también al alma…
© José Luis
24/12/2007
Nochebuena

Una mesa dispuesta y el salón oscurecido
por la luces enganchadas al árbol,
palpitantes como el corazón de un niño
que vive mágicos acontecimientos.
Algunos acordes bruman la garganta
de los alientos navideños
y la noche, noche de frío y recuerdo,
es un Dios en un pajar,
una mula y un buey por dentro.
Quizá en esta época sean buenos los deseos
tan buenos como inciertos,
como ese mar bravío que se empecina
en ser crepitar de olas
sabiendo que en la orilla
será espuma y mansedumbre.
Al menos que no nos falte
yantar en la mesa,
villancicos en el ambiente,
palabras cordiales
y buena gente
con la que repartir abrazos.
FELIZ NOCHEBUENA
© José Luis
21/12/2007
En una bolsa

Una nube deja su sombra sobre una bolsa
donde la tierra desteje el eco del otoño
y las cigüeñas planean trayendo en sus picos
los copos que manan de una flor de nieve.
El reloj retiene las horas que marca
entre los arrozales blancos del olvido
donde los sueños juegan a esconderse
tras los cristales azures de tu ventana.
Has corrido las cortinas de la noche
y la luna es un punto quieto y lejano
como un dilatado horizonte sin olas
que navega entre las aguas infinitas
y las tersas velas de un pensamiento.
Las márgenes del silencio nos invaden,
somos arenales varados en las rocas
que chocan incesantemente
contra la corriente del universo
y la bolsa de aire con una sombra.
© José Luis
08/12/2007
Papel y bolígrafo
El bolígrafo está encima de la mesadentro la tinta espera los movimientos
de la mano sobre le papel en blanco
para dejar en él sus trazos
sobre lo que la mente piensa.
Nada sabe la tinta de los sentimientos
que están ahí afuera
ni de las personas que ciñen su cuerpo
para dibujar las estelas del alma
o del mar mientras barcos y nubes
navegan.
Ni tampoco el papel se imagina
cuál será el jardín
que de la tinta florece
sólo son los testigos
de lo que tras las huellas tintadas
unos leen
y otros anhelan.
Deja la mesa que unos libros
sean los sueños que se apoyen
con sus lomos y páginas
en la sombra de la inconsciencia
mientras la lámpara cede su luz
a las letras que se despiertan
con el rumor de la noche
sobre la luna nueva.
La tarde perdió su brillo
y los colores del cielo,
ahora en la oscuridad
el bolígrafo y el papel duermen…
© José Luis
06/12/2007
Prímulas y rosas

El día con sus nubes perezosas
atenaza el sol y el firmamento.
Nace del frío el aleteo constante
de las aves entre las ramas desnudas
de los árboles y las corrientes del río.
El puente sujeta el agua a sus pilares
con la hondura de los barrancos
que atraen las lluvias y los sedimentos
donde dejar olvidadas las contrariedades.
Espero que la tarde traiga a los amigos
que se alborozan conmigo en la fiesta
de paladares entre dichos y copas
mientras una vez más dejamos en la vida
los lazos mortales que a la divinidad nos vinculan.
Y será entonces
cuando de un día gris
florezcan prímulas y rosas…
© José Luis
04/12/2007
Luz de niebla

La noche son puntos ocres en el firmamento,
puntos de luz espesos que cuelgan del agua
suspendida en partículas de claridad y sombra.
Camina la niebla por las calles de la ciudad
hundiendo el cielo en las mismas entrañas
milenarias de las piedras y el abombado silencio.
Los árboles con sus brazos extendidos
son deslizantes regatos de gotas
que palpitan plegarias al cielo
mientras sienten la pérdida de sus hojas.
A lo lejos chirría oscuro, ronco el motor
de un autobús pasajero, vacío y sin retorno
que regresa de la pesadez, del ajetreo del mundo.
© José Luis
09/11/2007
Día para el recuerdo
Una lágrima es un mundo acuosode sensaciones,
un paraíso ambiguo
en la mortalidad y en las elecciones,
una bola preñada
de fugaz sino,
una entelequia…
Cada vez que nacemos en nuestros ojos
disponen únicamente una de esas lágrimas
con la que enjuagar la vida en cada mirada,
en cada travesía astral por las diversas existencias,
una prenda diáfana e inmaculada
que será la que en última instancia
devuelva al alma inmarcesible su destino.
Hay días
que en su capacidad especial para el recuerdo
sopesan los avatares de nuestro paso
por los inapelables caminos de la preexistencia.
© José Luis
06/11/2007
Leer desde un blog
Tras la pantalla sé que tus ojospasean junto a mis palabras
y que las letras son la música
que desde el silencio tarareas,
esa tonadilla
que no sabes dónde escuchaste
pero que aflora en tu mente
como el perfume de un jardín
o en una flor los pétalos…
No sé lo que a buscar vienes
ni siquiera lo que te llevas,
si es que te llevas algo,
en tu aliento incrustado
o entre los dedos de tus labios
que acaricien tu presente
o los suaves hilos del pasado
mientras tejes la noche
o franqueas el mar de los sueños…
Sólo sé que aquí te dejo
paisajes cincelados,
los esquejes de mi alma
en los lienzos del deleite
cuando se hunde el sol
y la luna aflora
con sus rayos indelebles
resquicios de locura
y viajes más allá
de los umbrales de la muerte…
© José Luis
01/11/2007
Keroseno

Vendrás conmigo
por las calles de mi ciudad
donde los pasos dejan frente al río
partícipes los esplendores de la mirada
que una vez y otra amartillan al corazón
con voces que convergen en los jardines.
Fresco el aire deja en la sombra las siluetas
que rondan milenarias las piedras del destino
mientras las palabras surgen y hacen camino
purpúreo frente al mar inmerso en mis pupilas.
Atrás quedaron las dudas, sombra de guerrero,
que ciñe Ballester a su silla y a un café de metal
tras cuatro ojos que tratan de dos existencias,
de unos dedos al teclado o de la verdad inconexa.
Nos deja el tiempo correr tras los cristales
como gotas de lluvia que aclaran los sueños,
la realidad de lo inventado, un caro misterio,
entre los brazos abiertos de la noche.
Y de frente, con el volante entre las manos,
sonriendo sola te fuiste con los ojillos
repletos de sensaciones de este momento
hacia esas murallas que cobijan tu ánima…
© José Luis
26/10/2007
Una llamada

Suena en el interior
la vibración del teléfono
a través de la silenciosa estancia
irrumpe una voz.
Son palabras anónimas
perdidas en el olvido
en la espesura de la sombra
donde sus nombres
son placentas de silencio.
¿Dónde acudir
cuando el dolor lacera
los años de existencia
y las lágrimas
anegaron con profundidad
los recuerdos de la infancia?
Quizá esa presencia
al otro hilo
sea el aletear de un ángel
que humano en su esencia
se aferra a la pérdida del edén
porque es su única recompensa…
© José Luis
22/10/2007
Contemplación en el río

Hoy miraba intangible el río desde la pasarela
y sentí temor al ver cómo se movían las ramas
que crecen desde el agua y ondulan la corriente,
parecían brazos necesitados de auxilio, brazos
reteniendo en la mirada al escalofrío,
esa sensación de imaginar alguien a tus espaldas.
Vi cómo el río descendía dorado en abundantes hojas,
era el otoño que braceaba desde los árboles y sus ramas
entre las briznas de aire que se quiebran sin saberlo.
Desde el fondo turbio una bicicleta estática
pugnaba contracorriente por permanecer inmóvil,
por guardar el equilibrio que se consigue tras el pedaleo
de la realidad y los sueños, lo que no es y pudo haber sido.
Dos pececillos modulan la orilla con sus quiebros de arena
y dejan escapar intermitentes las burbujas con sus anhelos
alcanzando los reflejos de un sol que esparce la mañana
sobre el azur del cielo y las calles transitadas de mi pueblo.
© José Luis
20/10/2007
La mayor distancia

La distancia entre dos personas se alarga
en las palabras que demoran sentido a la existencia
y dejan descobijada y abrupta la ribera del encuentro.
© José Luis
12/10/2007
Después de la aurora

Es temprano
y la cama retiene entre las sábanas
el calor de nuestros cuerpos.
No te has levantado todavía
y siento la tranquilidad de saberte viva,
de tenerte cerca, a mi lado…
Porque la vida
es contar con otra persona
para dejar correr en el tiempo
cada uno de los mares que brotan
de las flores del deseo,
mientras vemos cómo nuestra piel
como arena resbala por el reloj
sinuoso de los días y las horas
marcando el fruto de la existencia,
un nuevo edén con su nuevo pecado.
© José Luis
05/10/2007
Un rato después

Una copa entre las manos
azur de una mirada,
las burbujas marcan el tiempo
de mis manos por tu piel
y a veces tus recuerdos.
He buceado en tu sexo
y en placer fugaz de la tarde
mientras vibraba con tu cuerpo
y con la eternidad.
El cielo me rocía con su sonrisa
y el sol con el calor de sus rayos
quizá la vida sea eso
tenerte en el corazón
y también muy cerca
justo a mi lado.
Hombre y mujer,
luna y cielo
la tarde se despedirá
en el fulgor de tu pelo.
Apuro profundo el cava,
consumo este momento
frente a tu foto,
ante tus ojos serenos…
© José Luis
02/10/2007
Una goma de borrar

Pasean las letras por el cuaderno
inconexas como un mar enfurecido,
y arrastran blancos los rastros
por la punta roma de los dedos.
No se enturbia el aire que golpea
las venas gruesas del suicidio
y en una esquina se esconde la A
de los puños enguantados del silencio…
El pasado es una tilde en el vacío
donde se contonean ancestrales las olas
y las bacantes tejen las danzas del deseo
a las crestas del Olimpo y sus diosas.
Va aconteciendo la vida
entre los prietos recovecos de la rutina
y sólo aquellas letras que atinen con las alas de la luna
se salvarán de la quema
o de la goma de borrar de un niño…
© José Luis
14/09/2007
Botella abierta

Dulce es el sabor que mana
de la esplendorosa botella del tiempo
mientras atesora la sombra
de las uvas jugosa la pulpa y la solera.
En una botella abierta un corcho se descubre
púrpura en su textura y pureza,
alcornoque errante en la carretera
astada de flores, casta y envés brillante.
Pulpa de vidrio forma en la botella
el cuerpo ahumado y opaco,
contoneo de gotas en la carrera
ladera abajo, ondulación de copa.
Una chispa en los ojos,
unas gotas de ingenio,
oscilante la ambigüedad
corre entre contertulios y deseos.
Alrededor de una botella
la tradición atesora
arte del paladar,
sudor de la recolecta,
fermento de los azúcares…
y el tiempo, tiempo de espera.
© José Luis
08/09/2007
El estuche
Recuerdo de pequeño los días previos a la escuela.El olor a nuevo de los libros, la punta afilada del lapicero,
blancos los cuadernos… en el silencio de la cartera.
Eran días inquietos por volver a ver a los compañeros
y saber qué maestro te “tocaba”.
Pasaba ratos hojeando y ojeando los libros
queriendo aprehender lo que no era el momento
pero que llamaba la atención por los dibujos y grabados,
por ese olor especial a estreno
y por el curso que se iniciaba,
a veces con pantalones nuevos…
El primer día de clase todo era sacar
y sacar de la cartera
libros, estuche, cuadernos...
Pupitres de madera que crujían con tus movimientos
queriendo dar a entender que después del letargo del verano
ellos también volvían a la vida.
¡Quién no recuerda ese flamante estuche de dos pisos
donde tenías reunido bajo el dibujo de la serie del momento
todo tipo de colores, gomas y utensilios…!
Esa escuela queda en el tiempo lejos
aunque muy cerca en el recuerdo…
© José Luis
01/09/2007
Septiembre

Encamina el verano su ocaso entre los rayos
que deponen el añil emergente del firmamento
entre los cárdenos senderos del abismo
y la ocupación de las noches en el descanso.
Ya las alondras buscan solaz silencio
en las inmensidades blancas e inagotables
de otros senderos, de otros abismos
donde dejen planear sutilmente sus vuelos
Una cigüeña aguarda los primeros sonidos
de los osos en la caverna para emitir en su revoloteo
la huida al silencio del sueño, y acaso a otro jardín
donde de estío renacerán las simientes de nuevo.
Pronto serán las fiestas y con ellas el viento
los que ondearán en las chaquetas, en las pieles morenas
como insignia del disfrute de playas y piscinas
que marca para algunos el fin de las vacaciones…
© José Luis
30/08/2007
La ropa sobre la ventana

Largo el día en su ajetreo y avatares
encamina su fin en los atuendos de la prisa
y las ocupaciones que quedan sobre una silla
cuando orienta la noche mis pasos hacia casa.
Me gusta sentir el aire fresco sobre la piel
cuando pausadamente me acaricias con la mirada
y en secreto la habitación de nuevo aguarda
ese olor a tarde de manos juntas y pláticas
entre los caminos del jardín en un mar perdido.
Mansas las olas acompasaban nuestros besos
con su rumor inmutable, plácido y misterioso,
susurro inalterable en la eternidad dilatado,
pasión del alma integrada en dos cuerpos
en el intangible olvido de la existencia.
Retengo entre mis brazos el recuerdo
de tantas y tantas madrugadas
con tu cara sonriente y dichosa
mientras dejabas puesta la ropa
distraída sobre la ventana.
© José Luis
28/08/2007
Con el frescor de la noche
Los días abandonan su pesadez en la sombra del sol
cuando los rayos se recogen en la urna azul
donde suspiran las olas de un mar reverberante
con espumas y rumores desde la cola de un cometa
que atravesó el cielo una noche calurosa de agosto.
Los ojos veían más allá de la oscuridad
un cúmulo de opacidades y estrellas
entre los silencios interrumpidos de la calle
por el rilar de las farolas y los motores
que traen de vuelta la multitud a casa.
De vez en cuando se despierta un pájaro
del sueño del árbol y emite el sonido de queja,
de abandono entre las hojas que lo cobijan
de la noche y de mi mirada quieta.
El campo, negro entre las negruras, rezuma
el sudor de la tarde y del fuego de la mañana
entre sus poros y tolera que se eleve un olor
salvaje de fertilidad y muerte en los recuerdos
de sus vueltas al sol y a las simientes inmóviles...
Es la noche un descanso para el cuerpo y la consciencia
pero una inquietud para las palabras y los pensamientos.
© José Luis
24/08/2007
Formas

Tres figuras negras componen un universo
apocalíptico en la pantalla rallada de puntos
imperceptibles y azabaches sobre nieve blanca.
Son tres sombras impuras y tormentosas
ahondando en la maldad, en la nada de la tele
y sus espantosas películas de fin de semana.
Otras sombras serían si los árboles al sol
proyectaran sobre el suelo cálido y brumoso
un sopor de agosto y de fin de las holganzas.
Una sombra que anunciara la tonalidad del otoño
en los ocres y amarillos de las avecillas en flor
desbaratando en sus nidos los trinos infantiles
del verano entre los vientos que dicen marcharse
y las ramas que aún retienen destronados los brotes.
El sol se oculta entre el manto lioso de las nubes
mientras el aire desvencija las hojas y papeles
que revolotean libres por el suelo de la tormenta
y el campo suspira por las lágrimas de la tarde
triangular de nuestros ojos y la naturaleza.
© José Luis
18/08/2007
Pecas incoloras

La piel recubre el cuerpo de sensaciones
desde la atalaya crepuscular del cerebro
como un sol de invierno que se rinde al día
naciente en otra mañana de la esfera
sinuosa del pasado entre tus brazos.
Recorren las lágrimas el río oculto de la entereza
a través de la tinieblas que ocultan los árboles
sagrados del Edén a los hombres desde el pecado
de querer interpretar las verdades indestructibles
en una bola de cristal amalgamada de carne y tierra.
Indelebles las máculas de la humanidad
se van pasando de generación a generación
como invisibles y pertinaces sombras
que golpean las sienes en latidos profundos
de inconsciencia e instinto sobrenatural.
Miro mi piel y observo incesantes los lunares
del tiempo, la edad y las imperfecciones
sujetas a la heredad de la luna y las mareas
de mi alma alrededor de la luz de tus ojos.
Quiero que sea la infinitud tu cuerpo mi cobijo
amarrado a la impalpable inmensidad de las riberas;
tus ojos, faros incorpóreos, alumbren el camino
de mis labios por tu nombre hasta la calma innegable
de todo hijo de Eva en la eternidad inexplorada.
© José Luis
15/08/2007
Luces de neón

Los escaparates dejan ver el interior
a través de los cristales que a su vez reflejan
espejados el exterior en imágenes diluidas
pero que se graban en el espíritu del vidrio
siguiendo la trayectoria añil del cielo
como ánimas que permanecen en la Tierra
por las corrientes del verdemar universo.
Una pareja se detiene y pegan las frentes
sin saber que sus recuerdos serán una vitrina
en la que los seres ocultos observarán su infinito
y su pasado tornará a sucederse en una secuencia
vertiginosa de acontecimientos dentro del torbellino
de imágenes desatadas en cualquier escaparate.
La luz del día se esconde tras el horizonte
y las calles apagan los colores y sus tonalidades,
es el momento en el que se olvidan los ojos
en el territorio de Hades y las sombras
se dejan embaucar por los resplandores neón
entre las fauces tenebrosas de la noche
y los cristales liberan de tiendas y edificios
las voces y conmociones recogidos durante el día.
© José Luis
12/08/2007
Teclado

Es la noche clara la que despeja mi sueño
y sujeta al teclado de las palabras
inalterablemente con los dedos
que acariciaron tu piel tantas noches
y gustaron de escuchar las historias
furtivas en tu pensamiento...
Ese mar embravecido por el aire ciego
de las tumultuosas olas rompientes
contra los arrecifes ardorosos del averno
donde dicen que se esconden las almas oscuras
huyendo del diablo y de sus propias ausencias.
Añil y vibrante el cielo de nubes y hojas,
donde cincelas parsimoniosa el reloj del tiempo,
marca los rincones de nuestros encuentros
de manos, labios, lluvias efervescentes y bocas.
En tus párpados cerrados serpentean los ojos
agrestes y pardos en las playas del deseo
y van y vienen buscando la explosiva sensación
que trae libídine la tranquilidad y la calma.
Y es esa noche la que a mí te entrega
plena y diáfana entre las sábanas
cada madrugada que dejo el teclado
cerrado con tu cuerpo y mis palabras.
© José Luis
02/08/2007
Ángeles

Era de noche
en medio de la calle ningún sonido irrumpía
la calma de los árboles ni el sueño de los pájaros
y la luna en su singladura naranja
se iba recogiendo en sí misma como un globo
que perdiendo el aire compone movimientos
espirales en el espacio centelleante
de astros y estrellas que vigilan
las sombras de las casas.
Esencias etéreas
hacen difuso el hálito de Selene
en el espacio añil y vaporoso
donde retorna el aullar de los lobos
en escalofrío y niebla.
Al fondo
el reflejo de una vela,
céreo pabilo vacilante,
acompaña sinuosa y violeta la corriente
de agua, de fuego, de aire...
en la tierra.
Cada noche desciende un ángel,
un deseo de la inexistencia,
a ceder sus alas a un niño
para que surque el firmamento
y de esa manera inconsciente
recuerde que algún día
el cielo le espera...
© José Luis
31/07/2007
Foto en blanco y negro

Los ojos y sus bastoncillos nos hacen apreciar la vida
en matices claros y grises
los días en que las sombras dominan el ámbito de las luces
y el mar muestra su faceta oscura y tenebrosa
en sus más recónditas profundidades
donde las olas amalgaman tinieblas
y emergen al cielo en el reino de Hades.
Sólo una nube,
ese día un poco despistada,
iba dibujando en el firmamento variopintas siluetas
en el distendido juego del adivina,
“¿qué ves en esta imagen...?”,
al igual que cuando nos mostraban en el colegio
esas cartulinas con dibujos simétricos y abstractos.
Quizá quiera ver un minino
agazapado en su rebujo con esa carita observadora
o las garras de caperucita
asiendo al lobo por la pechera...
En realidad
recuerdo las tardes en el laboratorio siendo el alquimista
de las imágenes captadas al vuelo
en mis paseos por la ciudad,
con la duda,
la incertidumbre
de si el pulsador, por mi dedo accionado,
habría conseguido atesorar en el negativo la realidad
por mi mente ilusionada.
Eran aquellos días,
no de antaño,
no tan lejanos,
cuando la fotografía era un ejercicio de precisión y paciencia,
de no saber hasta que revelabas
si habías obtenido el resultado esperado,
porque no había segunda oportunidad,
ni revisión digital del fotograma.
El esfuerzo y el cuidado de las ilusiones
en la vida es un proceso parecido:
un jardín
en el que a través de las estaciones
va adquiriendo el colorido que le es propio
(el verde del mar,
el ocre de tu piel y castaño de tus ojos
hasta el toronja y púrpura del atardecer...),
acariciando en cada cana y arruga el tiempo
fugaz que nos recuerda
que en la mortalidad consiste la vida.
Mas ahora
soñemos
con ser surcadores
de las horas...
y el viento.
© José Luis
26/07/2007
Ser o no ser de una manzana

Ya ves
la frontera hemos traspasado
y aquí está la manzana
áurea, redonda, jugosa...
dispuesta a cedernos la ciencia
en su mordedura al desnudo