La ciudad

no sólo pones aprecio en las personas...
El lugar en el que naces,
en el que creces,
en el que vives
va formando parte de ti:
las calles,
las piedras,
los jardines,
cada rincón visitado,
cada huella reconocida,
cada nueva apariencia...
Y formas parte de sus paseos,
de su sol,
de su despertar...
Y en toda gota de lluvia
pones la lágrima de tu tiempo;
en toda iglesia,
medallón,
o escalera
el recuerdo de una promesa.
Y a ella te arrimas
como al cuerpo de la amada,
como pitanza a tu alma
de edén eterno...
Porque sabes
que en algún momento
la savia de mis huesos,
al igual que tus labios
en mudas miradas
retozarán entre sus auras.
© FreeWolf
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