Maleta de viaje

dejaban en la arena
las sinuosidades del pensamiento
mientras abandonaba la habitación
que la había retenido en el delirio
durante la niñez de sus hijos.
Años y años su mente,
un plagado campo de silencios,
fue un torbellino de mareas
y atenuados gritos circunspectos.
Era el tiempo un reflujo
de luces y de sombras
entre las profundidades
y los sonidos de las preguntas
que una y otra vez
eran su pretendiente angustia.
Sus pasos la encaminaron a la sala
donde se hubo encontrado desposeída
de la mirada del mar,
de los paseos por su alameda,
de las voces conocidas...
y ahora, sin embargo,
de allí recogió ávida la maleta
que la devolvería a su casa,
a los suyos,
a su vida...
Recordó confusamente
apoyada sobre la pared
su antigua bicicleta...
© FreeWolf
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