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Rastro de FreeWolf

Pupilas

Eras estatua

Eras estatua

Risueña tu cara
entre las manos sueña
de inagotables colores ser mariposa
mientras el cielo surcas y adornas
de arco iris y alboradas,
de crepúsculos y pasiones
adheridas a tus dúctiles alas.
                     
El tiempo en el reloj de la tarde
eterna inmoviliza la hora
en los granos que ya no resbalan
por las lágrimas de la estatua.
                       
©  FreeWolf

Paisaje

Paisaje Las líneas traman agrestes los colores de la tarde entre la hirsuta paja trillada y terrosa la piel de la arcana Era mientras amplia la vista azur descarga en el horizonte sus naturales agitaciones.
                              
El camino desbrozado en el verdemar alfombrado contrasta árido con el sedoso roce de la hierba en el leve soplo de las abstracciones. No hay huellas que acompañen las distracciones del momento y libre vaga el corazón de la sombra en las alas del letargo. Sólo unas piedras rumorosas en su eco prorrumpen las voces que huyen del olvido.
                      
Notan los pies rugosa la cúpula del silencio tras el pausado vuelo de los trinos alados en el interior del espíritu que tras las pupilas imagina perfecto el paraíso que sedujo de Eva su original encanto...
                     
Dejaré en el trayecto reminiscencias e imágenes que el inconsciente puede que entienda...
                             
©  FreeWolf

La luz entre sus sombras

La luz entre sus sombras Todas las tardes el sol deja su mirada entre los rezagados rayos que cruzan el firmamento dejando la firma dorada en un guiño que anuncia reposo y sosiego mientras las nubes acogen el aroma púrpura de un beso que se torna inmarcesible en el recuerdo.
                           
El horizonte es una línea ondulada entre los dedos que mecen tu pelo y las sombras que guardan silencio a la espera del vuelo que retorna las cigüeñas a su cúspide morada.
                                    
Y otra vez cierro los ojos y veo el inicio del universo...
                              
©  FreeWolf

Hijos y padres

Hijos y padres El reloj en su cuerda
ha perdido nuestra niñez
mientras pasar
mirábamos sus manecillas
entre las estaciones
y los silencios.
                      
Las horas en nuestra piel
plantaron las arrugas
de la risa y el llanto
al fulgor de la luna
y el embeleso del sol.
                    
Y ahora
cuando sus hojas miramos
son otras las manecillas
que tiran de las cadenas
de nuestros ojos...
                        
El ciclo
en su vida
nos brinda ser hijos...
y padres.                        
                  
©  FreeWolf

Rosas blancas

Rosas blancas

Florecen rosas blancas
en el jardín de las evocaciones
donde antes hubiera líneas,
las que componían tu nombre.
                     
Y esconden sus pétalos
la suavidad del roce
de tus labios de seda
mientras dices mi nombre.
                          
Envidiosas las sombras
fugaces entre las flores
requieren de la luna
que no acuda esta noche.
                     
Que no acuda esta noche
que no acuda
si no les trae tu mirada
alba entre las flores

©  FreeWolf

Rumores al viento

Rumores al viento Resbalan ambarinas las perlas
de nuestro secreto
que desposeen a la realidad de sus espinas
mientras resuena el eco de nuestra canción
en la antecámara del silencio
cuando danzan carmesíes dos hojas
el vals del recuerdo
y los pensamientos
ondean como cometas...
al viento.
                                                 
Las palabras
son los gratos vestigios
que el ayer renueva en cada encuentro,
y en cada flor que se abre
rumorean el sosiego
mientras las notas de un violín
arpegian mi sentimiento...
                        
Finos son los hilos
con los que se teje un beso...
en el tiempo de la soledad
donde las cavilaciones son luciérnagas
que pululan la oscuridad
irisando purpúreo el recuerdo
que vela entre las espesuras
fugaz el destino de los versos
mientras el sol afierra entre sus rayos
la torneada calidez de unos labios
que revelan tu nombre
entre rumores arcanos...
                      
© FreeWolf           

Tierra humedecida

Tierra humedecida

La mirada de la tarde

devuelve humedecida a la tierra

el almagre de los enigmas etéreos

y del grácil eco de tu aliento

entre las veladas gotas

que abandona la inquietud

en la calidez sinuosa de mis dedos.

              

El aire arrastra apacible el otoño

que no quiere del árbol

abandonar su savia

ni el suave efluvio de tu ansia,

ni la pulida sombra de mis labios

en la tersura de tu cara.

                 

El sol y sus rayos nos miran

en la hondura ciega del boscaje

y retirados en la tintineante bruma

nos perdemos en abrazos amantes…

                       

©  FreeWolf

Palabras en rama

Palabras en rama La vida,
perplejidad pura,
despliega sus tramas
entre las horas del día y el trance
mientras aclara el refinado juego de las sombras
nuestras oscilaciones con la distancia…

Y la luna que llena la amistad de la noche
nos regala entre los brazos amantes
la incertidumbre del beso
que ahuyenta la muerte...
                                
Gratas las palabras
mecen el agua
que recorre los jardines del alma
cuando el atardecer olvida nuestro nombre
en sus propias entrañas.
                                            
La distancia
perpleja se quedaría si no ignorara
que entre mis palabras
y tu ánima
ni un ápice
nos separa...
                             
©  FreeWolf

Tarde confusa

Tarde confusa La belleza de unos ojos en su mirar son la enseña que me anuncia tu presencia…
                                 
Las palabras que llegan y calan agrandan a la vida su sentido mientras fluctúa el sentimiento revestido de retruécano entre los celajes toronja y las lenguaraces nieblas del naufragio mientras turbulenta la pasión accede a plegarse y fijarse al cofre tras exonerar los sueños…
                                      
Así como el mar en su inmensidad produce la infinitud del pensamiento, las letras, fieles compañeras, en las ondulaciones de mis momentos dejan como estela la bóveda naranja de tu miramiento.
                                          
El confuso cielo de la tarde reviste furtivos aromas que hipnotizan la mirada… y hasta el ánima.
                                        
…el tiempo añora en su fugacidad a la aurora y su encuentro…                                             
                            
© FreeWolf

El puente de los sonidos

El puente de los sonidos Cristalina el agua del tránsito anega los sentidos dejando en el rostro el guiño esperado del atardecer cuando las palabras recorren el cendal del deseo mientras la mirada inmovilizada en las tonalidades de la mañana adquiere los delicados matices que el crepúsculo ha mecido en el deleite de tu imagen y escuchas la confidencia de mis palabras.
                                                                           
Transita el tiempo la caverna de los secretos y en el paraje íntimo de los sonidos encuentro reposo cuando inhalo tu aliento y la inquietud de mi espíritu se sosiega y mis sentidos en la clepsidra de la armonía de la vida proyectan la fluctuación de las imágenes.
                                                                          
Atávicas las corrientes traquetean sus aceros con los mil brazos de lo inerte cediendo a nuestro pensamiento el cauce tenue que ampara los destinos mientras nuestras estelas se cruzan en el inmemorial solaz de voces y evocaciones.
                                                                                              
© FreeWolf

Nana

Nana Al arrullo de tu nana duerme el niño
duerme el niño de azul mirada
entre el olvido y la mañana…
ya me callo y me retiro
que no quiero despertar su calma
                                     
©  FreeWolf

Trébol

Trébol

Cuatro los pétalos de trébol

en la rama del deseo,

cierra los ojos

e inhálalos al viento,

entonces uno de ellos

me hallará y encaminará

a tu encuentro.

                             

© FreeWolf

Glaucidades

Glaucidades Irresolutas rúbricas aquietan la fugacidad de la vida entre las transitorias señales que el tiempo acuña. Toda marca es una sutil y profunda línea que contiene la inesperada dualidad que transige de la realidad y los deseos la discordia. Gravitan en sus exiguas distancias el anhelo y los besos de dos familiarizados cuerpos que en él cincelaron su ofrenda. Y llegada la inexistencia a un renuevo glauco evoluciona.

                              

FreeWolf

De una copa...

De una copa...

La iridiscencia cristalina de las líneas
que ondulantes envuelven a la noche
en el consumado cendal de los ritos
ancestrales de la danza y el roce
me inclinan a apurar en cada sorbo
el paladeo rojizo de la tarde
que se esconde
por entre los vaporosos pliegues
de la inconsciencia sabedora
de que en la inexistencia
de los tiempos
toda vida se prodiga.        

                        

FreeWolf

Al tiento

Al tiento Despliéganse rubíes tornasoles en la redondez de la mano al tiempo que se sazonan los embelesos en la glauca clepsidra de los rutilantes granos y los curvados reflejos.
 
Contemplan el tenue roce los celajillos de tu piel en otra piel que tiembla al susurro de los soplos y de las tardes impregnadas de los tules que velan tus ojos.
 
Y el jardín, en su espesura, disimula la ineludible perturbación que los sentidos arrostran entre los zarcillos vedados al deleite y la carnosa savia de los labios que revelan tu nombre.

Y, como en cada época, las raíces aguardan tu semblante, y alado el retorno de los hondos rayos de la exuberancia y el regocijo, y de esas manos que fecundan en su tiento.


FreeWolf

Visiones

Visiones

 

Aguardan, entre los rincones de la noche, las palabras de la luna a la sombra azur del lago y del deseo para pronunciar tu nombre, y escarlata el efluvio asciende entre los perdidos recuerdos joviales de las horas y el susurro; mientras los labios, libídine exhalada, buscan fugaces la delicuescencia en la mirada.

 

Y entre las manos la inexistencia se desgrana y remonta las nubes el silencio prestado, y acaso el rubor de un soplo y tu sonrisa reflejen bienestar en el espejo perpetuo de las visiones.

  

FreeWolf

Bajo el sol

Bajo el sol

Los ojos, que devuelven la mirada en cada espejo, en su idilio persisten con la luz de la tarde, y se dejan llevar por las cimbras que trazan las alas en su retorno al nido, y consienten al viento las lágrimas de un chiquillo.

  

Baja el sol el camino de la espera y no llego, y no se detiene el tiempo, ni me llama, ni corro a tu encuentro; y otra vez el vuelo, en el firmamento límpida bóveda oscurecida, me habla del silencio, y de la ausencia del ruido de tus pasos, y tus besos…

  

Y te encubres, dentro, como al escondite de pequeños, diciéndome despacio, con la canción de tus rayos, dónde te hallo; y corro, y te pierdo, y juegas amante al sueño de llamarme, y enlazas entre mis manos tus resplandores y susurras a mis labios risas toronjas, y depositas el sabor equinoccial del fruto, y me extasías y te comprendo.

  

Y toda la tarde se ilumina en mi cielo...
 

FreeWolf

Purpúrea flor.

Purpúrea flor. Recuperar quisiera
de tu sonrisa el tiempo,
y tu fibras acariciar
con los jemes de mi pensamiento,
porque apenas en una palabra
en un ensueño
retorna el sosiego,
porque entre tus enredados cabellos
juegan mis labios
al deseo,
porque las hojas caen del otoño
mientras cárdenos renacen tus pétalos...
y recostada en la hierba
me entregas silencio...

FreeWolf

En mis ocasos...

En mis ocasos... Agónico
entre las anochecidas del destino
devoro
los dilatados ensueños
tras el balsámico reflejo aloque.
Ninguna palabra de mis labios conduce a tu nombre
y entre los huecos merodeo la oscuridad
aullando las rúbricas de mi sombra.

FreeWolf

Auuuuuuuu !!!

Auuuuuuuu !!! Noches de luna llena
resplandecen en mis ojos
tiñendo de bruñidas áureas
los éteres de mi existencia,
nada sin ella soy,
ni tampoco el día azulado de tu ausencia,
tus cuatro cambios en uno
son vital en la subsistencia
de los mares y las tierras,
y de todos sus moradores...
Se acerca la luna llena...
tú no vengas...

FreeWolf