Blogia
Rastro de FreeWolf

Pupilas

Versos analógicos

Versos analógicos

Silban en el corazón sonidos de palabras
ocultos en el fondo del mar
y en los recovecos de mi ánima,
semillas de la noche en los rayos de la luna.
                        
Mi camino es un río
que nace en las montañas sinuosas
de silencio y de hálito intemporal,
creación como parte del espejismo.
                       
Redondas las manzanas  y el deseo
dejan en cada mordisco un aroma
de sensualidad y prohibido fruto,
lloraremos la pérdida del edén
sólo cuando hayamos muerto…
                    
Mis ojos se desfondan en tu cuerpo,
mis labios se incrustan en tus poros
te recorro como una tormenta en el sigilo
de un flor que asciende trémula
hacia el cielo y tu frente…
                       
Esta noche la luna no me mira
sólo enmudece y asiente…
                      
©  José Luis

La postal de vacaciones

La postal de vacaciones

El cartero ha dejado en el buzón una postal,

la señal de que alguien está de vacaciones.

               

Son esos momentos en que encontramos solaz

en la desocupación de lo cotidiano,

en el pasear de las páginas de otras vidas

y otros recuerdos.

            

Nos trae el refresco del jardín

a la primera hora del día,

el sueño cumplido de lo que se espera

cuando se pone en la esperanza fe

y se vaga con las nubes mientras pasan

por el cielo y nuestra cabeza

como un pensamiento fugaz

al que después buscamos por todos los rincones.

                           

©  José Luis

Burbujas de cava

Burbujas de cava

Una botella

en las fauces de la noche

que sujeta una copa alargada

donde reverberan las burbujas

ansiosas por la evasión de la cordura.

                       

El sabor fresco de la luna paladeado

en la brisa que trae la ventana

con los primitivos rayos solsticiales

en los ritos iniciáticos de las bacantes

antes de yacer con los hombres.

                          

Las luces de la ciudad ocultan el resplandor

centelleante de estrellas y hados blancos

que habitan en la sombra de las libélulas

los días de calor y de luna nueva.

                    

Repiquetea la columna de burbujas

en los oídos invisibles de la noche

que mis ojos te contemplan achispados

en la lejana línea de sueños y horizonte.

                 

©  José Luis

 

Picaflor

Picaflor

Mis ojos son una cámara de fotos,

el mundo pequeño desde una ventana

de miradas donde se segmenta la realidad

en objetos y personas,

entre lo efímero y duradero.

                     

Busco durante el camino la perspectiva

más allá de la simple visión

interpretando en cada panorama

el alcance intangible del aire

cuando la noche es luz de luna

y sus rayos convergen en la hierba

silenciosa y húmeda,

una luciérnaga presta su rastro verde

a un cometa que fugaz se esfuma

y las notas rojas de una amapola

tañen la partitura de la inconsciencia.

                          

La contemplación de las flores

en sus tonalidades y aromas inmanentes

la he compartido con este colibrí

que me saludó con sus versátiles alas...

                       

©  José Luis

Frente a la luz

Frente a la luz

El jardín está adormecido
en el contraluz de la tarde
y los colores escondidos
esperan de la noche tenaces
vivificante el húmedo rocío
como perlas en sus nácares.
                                
Luce Selene en su elipse
nívea el albor de la muerte
de tantos rostros y pétalos
abandonados en las manos
llorosas de las Hespérides.
               
Trémula la carne
naciente de los vientres
se funde con las estrellas
en su paso hacia el inframundo
por el río Aqueronte.
                          
¿Será un sueño el amor
de encendidos colores
las dos flores del Edén
besándose ondulosas
velando la luz del atardecer?
                    
©  José Luis

Ola

Ola

Los días se han ido sucediendo

entre las líneas de unos libros

y los pensamientos,

entre las olas de un cálido mar

y mi cuerpo,

entre los roces tenaces de lazos

familiares y recuerdos...

                        

Te alejas del hogar

y la rutina

para que entre las pavesas

y el silencio

tu mundo retome sus giros

y movimientos

como cuando sales del letargo,

del sueño,

y la autenticidad de la vida

es el puzzle que se va componiendo...

                                 

©  José Luis

Arrumacos

Arrumacos

Os han sorprendido mis ojos

entramados en la calidez de la tarde

y han vuelto la mirada atrás,

en el tiempo,

han evocado otra mirada

y otro abrazo...

                              

Enamorada el alma

se abandona al encanto de un beso

entre los arreboles del mar

arrebatado en sus olas,

yendo y viniendo

en el espumoso recuerdo de los barcos

que abordan bucaneros los tesoros

escondidos en las oquedades

oscurecidas de los tientos,

y mis brazos

y tus brazos

arqueados alrededor del cuerpo

enrejados en la avidez furtiva

de los jugos placenteros.

                       

El tiempo nos toma en sus manos,

confundidas en las nuestras,

y en los recorridos piel a piel

hasta la profundidad libídine

y primitiva del orgasmo.

                              

Eran tardes prohibidas

y cobijadas por una pared

o las ramas de los árboles...
                     
 ©  FreeWolf

Fuera de sí

Fuera de sí

Hierro
eras en las entrañas candente
toronja del amalgama,
en el frío ajustaron tu silueta
desnuda y clara.
                               
Siempre tuviste un vacío,
un sombra despeñada
en el camino que el río
hacía por el puente a su marcha.
                               
Tantos días
tantos
a la intemperie del tiempo
y sus sinuosos pasados.
                       
No me llegaría a sorprender
que un día,
una mañana
vieras a su ritmo venir
tu otro contorno
soñando...
                    
©  FreeWolf

Despacio

Despacio

Perdido por el campo entre los colores y los rayos

me sorprende la tarde.

Voy dejando que el ojo invisible

descubra la inconsciencia de la naturaleza.

En cada clic atrapo un instante,

fugaz y eterno, de lo que es la vida.

Me dejo apresar en los arbustos gorgojeantes

y en las alas ingrávidas del cielo.

Oigo el rumor de la corriente y las sombras.

Unos ojos en la maleza se asen junto a sus alas

en el rastro azur de la mirada.

Imperceptiblemente me acerco al silencio.

Al igual que yo, otro ser, contempla despacio

la perplejidad ante el espejo.

                            

©  FreeWolf

Luna rasgueada

Luna rasgueada

Un manto azabache es la noche a los hombros de Selene.
Imperturbable el ojo blanco mira las luces
que se expatrían con las sombras y las almas.
Las calles callan.
El mundo cercano descansa en el bullicio del orbe simétrico.
Repiquetean los ecos tras los pasos del destino.
Los árboles mecen los sueños de los pájaros.
Vuelan las luciérnagas del pensamiento.
Mis dedos recuerdan tus caminos de piel y aquiescencia.
El tic tac del reloj suena maquinando la alborada.
Una guitarra anhela los acordes de la luna y del silencio.
                                                
©  FreeWolf

Túnel bergamota

Túnel bergamota

Bajo tierra

la muerte está en la oscuridad

acechando

tras las sombras a la vida.

                      

Un árbol respira verde las hojas

mientras aguantan sus raíces la gravedad

azur y frágil del firmamento.

                      

Se abren las palabras a la boca

y bostezan la noche

en una carcajada

misteriosa.

                       

Tres mariposas

anuncian

el despegue del silencio

y que me abroche

por dentro.

                          

La luz

al final del túnel

atrae como un imán

los corazones de plata

y a las estrellas fugaces

un lobo aúlla.

                 

Díscola una parca

fibrosos los hilos ha liado

a la marioneta del tiempo

y bailan los espíritus

soplos de cometa.

                                          

©  FreeWolf

Escalones deshabitados

Escalones deshabitados

Las dos de la mañana,
a estas horas las calles son escalones
de luces y de sombras
que remontan y descienden insondables las líneas
borrosas de los edificios
deteniéndose en los balcones y ventanas,
en las piedras y ladrillos
mientras en las estrellas los sueños y fantasmas
travesiean su embrujo.
                                  
Las voces buscan las palabras y las bocas
que las renueven entre la bruma
de ecos y sonidos peregrinos y confusos
ante el silencio y el indiferente ruido.
                                 
Músicas en notas de destierro huyen por las rendijas
luminosas del suelo mientras rechinan las puertas
efluvios de humanidad y muertos.
                                 
Duerme la ciudad
en la escoba del barrendero
y el aire aporta dote y ajuar de guerrero
apadrinando a su hija antes de esa disputa
que torna en desposada sangre el vino.
                        
Se revela a los ojos el letargo de la noche
y en un cartón ahuecado un cuerpo
sueña...
o está difunto...
                                  
© FreeWolf

Ante la puerta

Ante la puerta

El cielo

en su oscuridad

se abriga de estrellas

y suspira la luna

por poder verlas.

                 

Custodia lo que soy un sitial

en la floresta de la aurora

y recias las nubes de invierno

derraman sobre mí el horizonte

ocre y espeso de la tarde

y se arremolinan las olas

doradas y espumantes

en la oquedad de la caracola

que escucha latidos de viento

y de amanecer con sus arreboles

mientras derrama la noche

en ánforas su pensamiento

de luz y plata impenetrable.

                           

Tus pasos en la sombra

acompañan blancos los rayos

sedosos y húmedos de Diana

ataviada de ámbar y gasas

tenues como mis dudas

o tu presencia.

                        

Volveré a abrirte la puerta

verdemar de la inconsciencia

y volveré a ver tu cuerpo

desnudo entre las yemas

furtivas de mi pensamiento…

                   

©  FreeWolf

Afluente

Afluente

El agua

nacida de los surcos de la niebla

resbala entre los glaciares del silencio

y de vez en cuando la reclaman unos labios

que saben de su frescura y naturaleza.

                      

Borbotones transparentes de riachuelo

espuman las orillas rumorosas del venero

que el viento consiente entre los árboles

y sus raíces hondas,

                      

y la yerba retoza a su paso verde

entre los hilos que sueldan las riberas

vírgenes de certidumbres y sueños

al pretil ojoso del puente

desde el que puede verse el mundo.

                       

©  FreeWolf

Desprevenidos

Desprevenidos Cierro los ojos,
miro el cristal opaco del pensamiento
y creo ver una casa,
una casona antigua
con gruesas vigas de madera
sujetando el lienzo de un cuadro
que mira cómo dos jóvenes
inadvertidos son fijados en la retina
circunstancial de un encuentro
mientras el mar acuna sus olas azures
de ritmos y misterios
en acrisolados tules...
                          
En la lejanía acaricia el horizonte
sesgado el surco de un barco perdido
en los naturales cantos de las sirenas
que con sus colas impulsan al silencio
desprevenido
en la contemplación
del viento...
                   
©  FreeWolf

Hoy soy

Hoy soy

Hoy soy agua,
agua que flota,
que viene de lejos,
agua que florece en la hierba
con su enérgico verdor,
agua inquieta
nebulosa de manantial,
agua espejo etéreo,
fugacidad...
de un cielo cargado y deslumbrante.
                                              
Saladas siento mis venas,
un torbellino percibo de olas
que inunda los espacios pétreos
de silencio y escarcha.
               
Avanzo entre los sueños
que devuelve firme la mañana
desde los entresijos de la noche
y la dilatación de tu mirada...
                 
© FreeWolf

Arboleda

Arboleda

El cielo azul
sujeta el viento
y echa en los árboles
el empuje de las convulsiones.
                       
Tórnanse las ramas bulliciosas
aspas errabundas.
                    
Nace del verdor
incansable el trino,
motas inquietas y pardas
se suspenden en el aire.
                           
Retoza la primavera
su
 mensualidad de abril
entre claridades y sombras.
                    
©  FreeWolf

Tigre pétreo

Tigre pétreo

Soberano por el boscaje
lindado transitaba el tigre
entre los rayos tardíos de la tarde
mientras circunspecto su rostro
de un lado a otro cabeceaba...
                          
Durante tiempo las respuestas
buscaba entre sus pensamientos
en la inmensidad de la sabana
y las noches de luna llena.
                          
El mar aparecía en sus sueños,
un mar de caracolas colmado,
una sinfonía de ecos ajustados
a los enigmas y los misterios.
                         
Encajaba en su interior los sonidos
de las voces furtivas y extraviadas
en el primer paraíso, en la selva negada
tras el discernimiento maculado y primitivo.
                        
Y quiso ser pirámide esotérica,
custodiar virtuoso el descubrimiento
en el cielo diáfano y azur del tiempo
en esfinge que se convierte en piedra.
                           
© FreeWolf

Casino

Casino

El tiempo requiere de mis recuerdos

las caras extrañadas en el transcurrir de la bruma,

las voces que traían permanentes los olvidos

de otras primaveras,

las palabras atesoradas que se esconden

entre letras manuscritas y desgastadas,

los silencios del mar a la orilla

de rumores de sombras y arboledas...

                 

Requiere 25 años de otra vida que casi no encuentro...

                       

© FreeWolf

Una vista lejana

Una vista lejana

Los quinqués,

en penumbra,

registran carmesí el aire

de la noche entre las crestas

que fraguan naturaleza y hombre

en el pliego de la memoria.

                        

Las ramas sin sus hojas se ocultan en la sombra misma del árbol

que inmortal se yergue entre recuerdos y primavera.

Altiva la torre empuja inmóvil al crepuscular firmamento

y anota con pausadas letras las invocaciones y rumores

que recoge la tarde en la barahúnda de tránsitos y calles.

                         

La ciudad se refugia en solitarias arquillas

de diáfanos luces, de rutilantes estrellas...

mientras mis ojos en el espejo recuerdan

lejana la noche de un viaje
a otra existencia.

                        

©  FreeWolf