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Rastro de FreeWolf

Pupilas

Insecto

Insecto

Detuviste tu volar
en una ventana mimada
donde mis ojos parten hacia el otoño
ocre de paisajes y hojas.
         
Era una tarde primera
en la extensión de tus alas
y toronja el sol de noviembre
te adhirió a su oscurecer
como pupila en el horizonte perdida
mientras se vaciaban sus rayos
en la redoma henchida de la tierra.
         
Quizá repentinos los matices del arco iris
en el irrevocable mirador del tiempo
reflejaran el atardecer en mis ojos
tras los cristales rociados del recuerdo.
       
Ya no es posible
la soledad del silencio,
ahora serán tus alas el zumbido
pertinaz que ahonde en mi pensamiento,
el carpe diem magistral
de la tarde suspendida en el universo…
           
©  José Luis

Equilibrio

Equilibrio Sobre las manos el cuerpo cede
la libertad de los movimientos
como una rueda que girara
en el carrusel de los deseos.
          
Los ojos se inclinan al suelo
al revés mismo de la mirada
y el mundo de repente cambia
como los labios de la mañana.
     
Un beso en el frontispicio
puede ser final truculento
en la caída del equilibrio.
                 
©  José Luis

Nervadura

Nervadura

La luz atraviesa el otoño desde una hoja
entre los vertiginosos alcores de la madurez
y transmuta en ocre las nervaduras del mar
que vuelve los mini corpúsculos en piel arrugada,
en un mapa fruncido y entreverado de albures.
   
Trae mi memoria en sus recuerdos
ambarino un reloj de arena
y mientras recorren mis ojos sus granos
en mi mano se hunden las líneas
que formaron parte de un tiempo,
de una vida más allá de la sombra.
  
Desnudo en la tarde otoñal
la hoja que dejó su silencio
prendido en la claridad
de una noche un poco más larga…
       
©  José Luis

Negociar con la vida

Negociar con la vida

Mis ojos,
tus ojos
se cierran cada noche
en el techo de la habitación,
en el agujero negro de la inexistencia
donde mariposas multicolor vacían
de sus alas los pigmentos
y del universo sus incesantes pupilas.
        
Sólo un pensamiento traspasa las hojas
de los árboles caídas ocres y otoñales
que la alameda bosqueja en el horizonte,
un cuadro en la retina de lo lejano,
en los recuerdos que atesora el cielo
con el pasar de tantos y tantos años…
                
La vida,
múltiples las formas de la vida
recrean en los sueños el tiempo,
como el mar se deleita en las olas
con su ir y venir espumante,
así los que nos sabemos mortales
dejamos en cada recodo,
en cada beso y lágrima,
corpúsculos de humanidad
con los que negociarle a la vida
siquiera un átomo de la eternidad…
         
©  José Luis

La función

La función

El crepúsculo anuncia disgregada la huida
de la luz entre las escarpadas tinieblas
y los espíritus salen alojados de las paredes,
dantescas figuras en una ciudad prohibida.
             
No devienen las almas
de los reinos oscuros del Hades
sino de las palabras perdidas
entre la sombra de los árboles.
          
No reconozco las olas que se pasean por los caminos
encrespadas en atuendos pétreos y fugaces
que no palpan ni la fría noche ni el desgajado suspiro
de las mujeres intangibles en los fondeaderos marginales.
             
Un pez mira el distraído horizonte
con la pipa atravesada entre las aletas
y el humo se enreda en el fanal de la luna
como una pamela apostada sobre la cabeza.
             
Es la noche de las ánimas
en el templario cañón de Ucero,
es la función anunciada
en el Apocalipsis
o en el fondo de una botella…
         
©  José Luis

Lienzos de nubes

Lienzos de nubes En estos días de otoño
los matices ambarinos de las piedras
en el crepúsculo los revelan los colores
tostados en el seno de la tierra.
                     
Las nubes aparentan oscuras montañas
donde los jeroglíficos arcanos esperan
el oro encendido del cielo
para escapar con los pájaros.
                       
Arde el firmamento
al caer de la tarde
y el tiempo torna la eternidad
en un fugaz momento
donde la vida se compendia
en unas pinceladas,
en unos instantes
en los que una mirada
merece en sí una existencia.
                
El aire se agolpa en un respiro
en el latido de corazón
en el sollozo de un niño
justo en el instante de nacer.
             
Mis dedos recorren tu pelo
broncíneo al atardecer
y allá a lo lejos
donde se pierde el horizonte
vuela nuestro secreto…
               
©  José Luis

Redes

Redes

Atrapados en la realidad
los ojos bucean en las entrañas,
en las complejas redes del tiempo
donde acumulamos las imágenes
y los pasados acontecimientos.
                  
Caen las hojas de los párpados,
hojas ocres y arrugadas,
por las continuas estaciones
de los pétalos en flor
y la muerte de los mirasoles.
                    
Ofrecen las nubes gotas de lluvia,
cortinas de agua en las ventanas
del silencio tintineante
en el astronómico cielo,
collar de transparentes perlas
en el cuello de la Aurora.
          
©  José Luis

Ala de sombrero

Ala de sombrero

Piaban los pájaros bajo la lluvia
enredados en los árboles y sus ramas
un canto de niños en el parque
un canto de cielo y de bandada.
                      
Los charcos reflejaban el silencio
más profundo de tu mirada
estabas ensimismada, ausente
como una avecilla enjaulada.
                   
Enfrente la pared era un semblante
grueso de trazos y azures arcadas
vibrantes pupilas desplegadas
pacientemente ante el banco
donde pasas las tardes sentada.
                        
El tacto recuerdas de tus dedos
al pasarlos finamente por el ala
y de cómo él indeleble se calaba
el sombrero por la frente
las tardes de galanteo y recuerdos.
      
©  José Luis

Tinta azul

Tinta azul Caudales azules inundan las venas en los brazos quietos,
nacen olas palpitantes y escarlatas en la vestidura
ocre de una hoja del árbol milenario de los dioses,
mientras la noche agita tenue el aire y el silencio.
                      
La aurora trae en su seno una atmósfera azulada
y entre los dedos las nubes dejan escapar el velo
que de lluvia acumularon en los tiempos de inquietud
cuando la tiniebla ocultaba en su manto la luz del fuego.
                     
Un faro marca a lo lejos el inicio del arrecife
donde los barcos hunden la mirada y la esperanza,
donde parsimoniosas las sirenas cantan a los náufragos
nanas azures, ecos lejanos de labios dulces y hechiceros.
                     
Camina entre las arenas macilentas de la playa
un hombre pensativo, perdido en el horizonte
donde el arco iris en su nebulosa azulina
retoma las lágrimas que dejara la noche
en el pecho sigiloso y acallado de la luna.
                      
©  José Luis

Honor

Honor

Determinación.
              
La frente mana en una cascada
la ruta de la misión
memorizada.
                   
No hay camino ni abandono
que penetre el mar o las estrellas
con tanta facilidad.
                
Dura es la roca forjada
en diáfana cuña de vidrio
que se mira en la noche
azabache azul y grana.
                
La muerte lleva un destino
tatuado en el honor, en la sangre
y en los labios de una sirena
que entona pálida el albor de la luna.
                  
©  José Luis

Otoño

Otoño

Dicen los árboles que la vida retoma de los sueños
el sentido del anhelo que se descuelga cada otoño
de las hojas en la caída dorada y de las mariposas
tras las oníricas alas de un purificador Morfeo.
                       
El agua de lluvia humedece la reseca heredad
de la enclaustrada simiente y su cofre,
la tierra madurada por el sol de la vida,
donde reposan ancestrales los huesos
de innumerables relojes adormecidos.
                      
Por mis sueños una hoja errabunda
flota entre aromosos pétalos y misterios,
una hoja carnosa de labios ondulantes
que deja en mis oídos el eco rumoroso
de las sirenas buceadoras en mis veneros.
                
©  José Luis

Tras tus ojos

Tras tus ojos

Tras tus ojos te ocultas
al igual que el sol en las nubes
los días de lluvia.
                   
Borrosas unas lágrimas cruzan la bóveda
estrellada de tu cara a través del espejo
o de un sueño que cada mañana se olvida
entre los pliegues flotantes de las sábanas.
                    
Las líneas asemejan de tus párpados
cortinillas de mar que abren y cierran en olas
bocanadas de aire tras la aurora
desplegada carmesí en las varillas
de flores y tus pensamientos…
                
Te ocultas tras el abanico,
ambigú de la inconsciencia,
mientras oscila la sombra
en el color de tus pupilas.
                          
©  José Luis

El cuadrado espejado

El cuadrado espejado

Sobresale de la mesa un cuadrado
de cristales con teselas y reflejos
y veo la realidad en espejos cuarteada
que la mirada devuelve a mis ojos.
                    
Es un cuadro del tiempo pasado,
el cuadro de una mañana brumosa
con árboles cristalinos, silenciosos
de los que dejan en la piel el frescor
ensimismado tras la noche de estrellas.
                     
De un vaso tiembla el cuerpo
en el roce acodado y metálico
que los dedos de tus manos
al coger notan en mi recuerdo.
                       
©  José Luis

Versos analógicos

Versos analógicos

Silban en el corazón sonidos de palabras
ocultos en el fondo del mar
y en los recovecos de mi ánima,
semillas de la noche en los rayos de la luna.
                        
Mi camino es un río
que nace en las montañas sinuosas
de silencio y de hálito intemporal,
creación como parte del espejismo.
                       
Redondas las manzanas  y el deseo
dejan en cada mordisco un aroma
de sensualidad y prohibido fruto,
lloraremos la pérdida del edén
sólo cuando hayamos muerto…
                    
Mis ojos se desfondan en tu cuerpo,
mis labios se incrustan en tus poros
te recorro como una tormenta en el sigilo
de un flor que asciende trémula
hacia el cielo y tu frente…
                       
Esta noche la luna no me mira
sólo enmudece y asiente…
                      
©  José Luis

La postal de vacaciones

La postal de vacaciones

El cartero ha dejado en el buzón una postal,

la señal de que alguien está de vacaciones.

               

Son esos momentos en que encontramos solaz

en la desocupación de lo cotidiano,

en el pasear de las páginas de otras vidas

y otros recuerdos.

            

Nos trae el refresco del jardín

a la primera hora del día,

el sueño cumplido de lo que se espera

cuando se pone en la esperanza fe

y se vaga con las nubes mientras pasan

por el cielo y nuestra cabeza

como un pensamiento fugaz

al que después buscamos por todos los rincones.

                           

©  José Luis

Burbujas de cava

Burbujas de cava

Una botella

en las fauces de la noche

que sujeta una copa alargada

donde reverberan las burbujas

ansiosas por la evasión de la cordura.

                       

El sabor fresco de la luna paladeado

en la brisa que trae la ventana

con los primitivos rayos solsticiales

en los ritos iniciáticos de las bacantes

antes de yacer con los hombres.

                          

Las luces de la ciudad ocultan el resplandor

centelleante de estrellas y hados blancos

que habitan en la sombra de las libélulas

los días de calor y de luna nueva.

                    

Repiquetea la columna de burbujas

en los oídos invisibles de la noche

que mis ojos te contemplan achispados

en la lejana línea de sueños y horizonte.

                 

©  José Luis

 

Picaflor

Picaflor

Mis ojos son una cámara de fotos,

el mundo pequeño desde una ventana

de miradas donde se segmenta la realidad

en objetos y personas,

entre lo efímero y duradero.

                     

Busco durante el camino la perspectiva

más allá de la simple visión

interpretando en cada panorama

el alcance intangible del aire

cuando la noche es luz de luna

y sus rayos convergen en la hierba

silenciosa y húmeda,

una luciérnaga presta su rastro verde

a un cometa que fugaz se esfuma

y las notas rojas de una amapola

tañen la partitura de la inconsciencia.

                          

La contemplación de las flores

en sus tonalidades y aromas inmanentes

la he compartido con este colibrí

que me saludó con sus versátiles alas...

                       

©  José Luis

Frente a la luz

Frente a la luz

El jardín está adormecido
en el contraluz de la tarde
y los colores escondidos
esperan de la noche tenaces
vivificante el húmedo rocío
como perlas en sus nácares.
                                
Luce Selene en su elipse
nívea el albor de la muerte
de tantos rostros y pétalos
abandonados en las manos
llorosas de las Hespérides.
               
Trémula la carne
naciente de los vientres
se funde con las estrellas
en su paso hacia el inframundo
por el río Aqueronte.
                          
¿Será un sueño el amor
de encendidos colores
las dos flores del Edén
besándose ondulosas
velando la luz del atardecer?
                    
©  José Luis

Ola

Ola

Los días se han ido sucediendo

entre las líneas de unos libros

y los pensamientos,

entre las olas de un cálido mar

y mi cuerpo,

entre los roces tenaces de lazos

familiares y recuerdos...

                        

Te alejas del hogar

y la rutina

para que entre las pavesas

y el silencio

tu mundo retome sus giros

y movimientos

como cuando sales del letargo,

del sueño,

y la autenticidad de la vida

es el puzzle que se va componiendo...

                                 

©  José Luis

Arrumacos

Arrumacos

Os han sorprendido mis ojos

entramados en la calidez de la tarde

y han vuelto la mirada atrás,

en el tiempo,

han evocado otra mirada

y otro abrazo...

                              

Enamorada el alma

se abandona al encanto de un beso

entre los arreboles del mar

arrebatado en sus olas,

yendo y viniendo

en el espumoso recuerdo de los barcos

que abordan bucaneros los tesoros

escondidos en las oquedades

oscurecidas de los tientos,

y mis brazos

y tus brazos

arqueados alrededor del cuerpo

enrejados en la avidez furtiva

de los jugos placenteros.

                       

El tiempo nos toma en sus manos,

confundidas en las nuestras,

y en los recorridos piel a piel

hasta la profundidad libídine

y primitiva del orgasmo.

                              

Eran tardes prohibidas

y cobijadas por una pared

o las ramas de los árboles...
                     
 ©  FreeWolf