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Rastro de FreeWolf

Noche de San Juan.

Noche de San Juan.

Milenarias noches ciñen tu hermosura
entre los vehementes abanicos del anhelo
al ígneo paso tras tus perfiles
entre las chinescas siluetas del extravío
y la ausencia,
tornada la cabeza hacia Selene,
de los mortales áurea oteadora.
El rito se consuma
como se satisface el deseo del niño
al suave tacto de los torsos maternos.
Palpitante la carne
cede su brío al impulso
que expele la extática reciedumbre
entre los remolinos de polvo y vahos.
Mi vello erizado
a tu paso
proclamó tu nombre.

FreeWolf

En mis ocasos...

En mis ocasos...

Agónico
entre las anochecidas del destino
devoro
los dilatados ensueños
tras el balsámico reflejo aloque.
Ninguna palabra de mis labios conduce a tu nombre
y entre los huecos merodeo la oscuridad
aullando las rúbricas de mi sombra.

FreeWolf

Birrias de ensueños...

Birrias de ensueños...

La inconsciencia de la noche,
de la fiebre...
se abandona de todo el rigor de la consciencia
y deja a la intuición ser la dueña.
Esa parte del cerebro que no se deja manejar,
que surge libre entre la neblina de la frente y los ojos...
Y a través de los atisbos descubro
cómo rememoras con sentidos abiertos,
cómo vislumbras alboradas y crepúsculos,
cómo el valor de tu linaje te torna mortal entusiasta.
Te observo en silencio desentrañando la veracidad
que te revela en imperceptibles semillas de astucia.
No, no me expresaré en exaltaciones...
dejaré que deslices tus inquietudes al remojo de la tormenta,
para que filtre tus temores y pasiones.

FreeWolf

Compartir.

La noche,
leal compañera en la soledad,
invita al recogimiento.
No hay bullicio en la calle.
Otras almas del hogar
destilan en sus sueños
lo que han sido y serán.
Ahora son mis momentos,
lo que siento,
lo que pienso.
Es mi tiempo eterno,
son los regalos que elevo
a la mochila del cielo.
Existo aquí,
y me manifiesto a través del recuerdo
de las personas que me reconocen
y que ahora
también a mí me disipan
en sus voces soñadoras
y caminos de libertad.
En cada día hay motivos de una alegría,
la del propio despertar,
la de saber que estoy dentro del cuerpo que anido,
y al que asisto en su acompasar a otras presencias,
próximas y distantes
a mi realidad.
Las cuitas de cada día
solas se van,
porque en mí no encuentran
lugar que habitar.
Y quizá algún momento,
en mi pensar,
asalten las dudas de dónde he de estar...
cuando llegado el momento
me venga a buscar la negra presencia de la oscuridad,
de la no existencia,
del no ser ya la forma que tengo,
mi apariencia.
Las más de las veces
tomamos empeño en pequeñas hazañas,
en el peso del ego.
Dejando al mañana
el valor de las cosas
y de las personas
aún por validar.
Quizá el pecado no esté en la manzana,
quizá la condena no sea vagar.
Quizá la lección
esté en tomar el camino de muchas pisadas,
que a su vez son dejadas
tras mi caminar,
y por otros tomadas
por estela
de la común verdad.
¿Por qué lo que nos define como seres humanos
tiene una dimensión social?
Que se advierte
complementada por la individual
y enriquecida por la espiritual.
Con esa valía del hombre
me siento profundamente unido
y me ayuda a sacar partido a todas las situaciones,
positivas y negativas,
que aparecen en el transitar
por el tiempo y el espacio
de la realidad que activo.
Y tú,
que has compartido mi pensar,
si tienes algo que decir,
estoy deseando escuchar.
Felices sueños.

FreeWolf

Extraña distancia...

Sueñan las palabras su existencia entre las lágrimas del extravío, mientras septentrionales vientos entretejen las azules afonías.
El mismo rocío que desaparecía entre los ocres pliegues del cabello, desdibuja las encajadas imágenes apostadas allí desde el roce de unos labios ahora extraños...

FreeWolf

Quien camina a tu lado.

Aprendí en el camino
a dejar atrás esas huellas
que acrecientan mi esencia
mas traban mi albedrío.

Aprendí en el camino
que aquell@s que te seduzcan
es porque parte de su ánima
está ligada a la tuya.

Aprendí en el camino
a depositar las lágrimas
en las vidrieras perpetuas
en los atisbos del Olimpo.

Aprendí en el camino:
que quien camina a tu lado
y se entrecruza en tus pasos
sólo puede ser tu amigo.

FreeWolf

Entre tu cuerpo y mis brazos.

En el momento en el que se perdió en la lejanía, comprendí lo importante que se había vuelto para mí.
La decisión de continuar mi camino, de llegar donde me había propuesto, pasara lo que pasara, empezaba a desvanecerse.
Ya no importaba tanto mi futuro, mis metas, como estar a su lado.
Ella había variado mi rumbo.
Cada mañana salía convencido de que no era más que un espejismo lo que yo albergaba, y que en cualquier momento partiría hacia el trabajo por el que tanto tiempo había luchado, hasta que desde la plaza divisaba las figuras labradas de su balcón.
El corazón escalaba las sienes a golpe de tambor y el estómago, en tempestuoso torbellino, blandeaba mis piernas.
Aturdido acudía al portal con la secreta esperanza de cruzarme contigo, de arrancar de ti una mirada cómplice que me fortaleciera, que acortara la distancia entre tu cuerpo y mis brazos.
Ahora mi único propósito era hacerte conocedora de lo que yo sentía, y acallar las voces de un corazón cautivo.

FreeWolf

Lágrimas...

Añoranza de tus lágrimas vibran
entre las espumosas sales de los dolientes piélagos
mientras exudan tus entrañas
los venenos de la ausencia.
Los pliegues de su mano
grabaron en tu rostro
las cálidas ranuras del anhelo,
y ahora
en la mirada azul el tiempo
rasga las vestiduras de la tarde
para cobijar tu alma.

FreeWolf

La vida nos destila en cada nuevo amanecer...

Necesitamos del tránsito del tiempo, del desgaste pertinaz de los pétalos de nuestra inconsciencia, para que el ser que habitamos recoja las cicatrices de su paso y las ceda a la clepsidra de los tiempos, quien después de volatilizarlas sabiamente las restituirá al círculo de la existencia.

FreeWolf

Inmortalidad (I)

Las personas amables abonan los corazones con alcurnias de esencia eterna, son una preciada especie que hay que preservar.
Los ojos abiertos no son indicio de realidad, pues los mejores sueños, esos que no se olvidan y forman parte de nosotros son los que podemos recordar por sus tonos y matices.
La mortalidad está tan pegada a nuestra piel que es difícil renunciar a ella; sí ya sé que tú sólo has renunciado a la eternidad, a la inmortalidad (por breve espacio...)... pero quizá nos sorprenda descubrir lo cerca que podemos estar de la idea imperecedera...

FreeWolf

Esta noche... amanece

Esta noche en que la luna me guiña tímidamente no te podría mentir...
Es hora del acecho, de lanzarme en pos de una grandiosa pieza que sacie la bravura de mis fauces... sentir cómo los latidos brotan de mi piel, el túmulo de sangre en las orejas, tensas las patas y abigarrado el rabo.
Saciar el loco olfato en la pista olvidada, profanando la sagrada intimidad del miedo...
Fija la mirada más allá del horizonte donde huyen fantasmales sudorosas patas.
Todo en una carrera, sagaz el salto y en una dentellada cobro la ardorosa savia que la naturaleza entrega.
Y lo demás... hocicando inmensidades y resquicios de seducción y rabia.
Amanece entre las hierbas tumbadas el rocío carmesí de tu ausencia...

FreeWolf

Dolor en los ojos.

El ojo borroso del dolor embiste impunemente la Luna Plateada
en enérgicas incursiones; el mundo aparenta ser color del pincel
que apunta con ametralladoras.
La dignidad me seca las lágrimas del miedo
y me aprieta el puño de la rabia.
La sangre derramada es una forma de lenta muerte de la esencia humana.
Los árboles inmortales agitan la roja savia del tormento,
tiñendo de sufrido ardor la inconsciente mañana
que inquebrantable nace en las muertes del ayer.
Turbulentos dedos tararean imploradas trovas blancas de amor y paz...

FreeWolf

Días de fiebre.

Hasta el brocal de tus sienes inertes
he acercado palpitantes los labios prestados
con la voz de las palabras eternas, que brotan
al rumor de los rezos ancestrales a las diosas.

Y en ellas he plasmado mi presencia con un beso
de amor fraterno, de compañero de pelota
ausente de tu escondite, desesperado en el intento
por salvarte, de que el “grande” rompiera tu peonza.

Alrededor de las faldillas del brasero
todavía me quedan las tardes, lluviosas,
de nevera asaltada, de cómplices recompensas
de tesoros de galleta y chocolate.

Y quizá sean mis sienes
las que tus labios rocen
con las palabras de entonces...
¿Vienes?

FreeWolf

Momentos de serenidad.

La mirada perdida en el horizonte era la manera como se vinculaba a su mundo interior, desde el día en que percibió la serenidad de esos momentos no había una sola jornada que no necesitara de esa panorámica para dar a su alma el puntual respiro.
Había adquirido tal soltura que no necesitaba más que unos breves segundos para alcanzar ese estado de risueña placidez.
Flotaban las palabras como cándidas y abombadas nubes de ininteligibles signos; era la señal del rumor del lenguaje universal, el dialecto de los sueños, de los silvestres pensamientos; el feudo del albedrío, lo llamaba.
Se veía extendiendo sus irisadas alas hacia la añil inmensidad etérea del atardecer, cuando los rayos del sol ya han sido depositados en la urna dorada de los ciclos y gobierna la sombra benévola de la infinitud de las estrellas.
En ese maravilloso instante la gravedad de su cuerpo se tornaba tenue, el aire era entonces el carrusel de su ensueño, el ayer que vuelve en imagen de dichosa niñez, cuando entre el bullicio de las ferias distinguía el balanceo cómplice de unas manos, radiantes portadoras de bienestar...
A veces el semblante ligeramente rociado reafirmaba la felicidad de esos instantes.

FreeWolf

El leve soplo de la vida.

La tarde transfería el recuerdo de los olores inmarcesibles: el jazmín en flor, la hierba recién segada, húmeda la tierra recalentada por los estivales rayos, la rosa recostada en su pelo...
Mil y una vez volvían estas evocaciones a la memoria, fatigada ya por el inabarcable desgaste de las miradas, el continuo ladeo pretendiendo reencontrar el impúber equilibrio de su coraje.
Era la hora en la que las reminiscencias resurgían de sus arquillas para, libremente, revolotear entre la sonrisa y la recóndita lágrima.
Sentía que no hacía mucho que su amante impregnara con el olor de sus roces el latido de sus sienes, ahora ligeramente revueltas por ese deslumbrante mechón de las tardes de camino entre los bancos de la fluvial ribera, enlazadas las trémulas manos gozosas por las cedidas caricias junto a la primorosa lluvia.
En la caída del sol, justo en el instante en el que el dorado aura se refugia en el verdemar de la lejanía, un leve soplo añil anunció el sosiego de un alma largamente esperada...
Y puede que en otra parte el primer sollozo de un rorro la trajera de nuevo al mundo.
La vida, aun en su enigmática esencia, revela simientes eternas.

FreeWolf

Corazón pirata.

Navega corazón
enarbolando guirnaldas
de tus abordajes
con bandera blanca.

Surcando gélidos fuegos,
cruzando mares alados,
vagando
ciudades y pueblos,
gentes y razas;
sendas de irisados hielos
caminos de fugaces brasas.

La niebla
a mundos te abre,
luciendo
desnudos ropajes,
cálidos pechos
en majestuosos galopes
blancocrinados.

Y cuando a ella te acerques
nada le digas,
ánclate a su fondo,
despliega ilusiones al viento,
acalla troneras y tambores.

El silencio
a su lado,
en etérea mirada,
le contará que has llegado.

FreeWolf

Hoja de papel en blanco.

El movimiento de burbujas en el ir y venir de pececillos, mientras ondulan las algas que custodian al cofre que se cierra y abre... punto de ensimismamiento de la mirada, el cesar de la conciencia, el engranaje de la calma.

La noche, compañera de la quietud eterna, vuelve a alfombrar el camino, con ondas de música que la radio atesora, al necesario vaciado de la lógica acumulada.

Ante mí, quieta, yace una hoja de papel, invitación para grabar en ella los designios de una trampa.
Una hoja en blanco es inicio, es mundo abierto ante todo, especulación del alma.
Una hoja en blanco nada es, infinidad de posibilidades pero ninguna tomada, la espera de un mensaje, una desesperación provocada.

Con la primera palabra se acerca el principio de batalla, un Caballo de Troya, invasión que avanza, pensamientos, sentimientos que se agolpan, que quieren que forma les sea dada.
Surge la comunicación de lo etéreo y tangible, que en la expresión se aclara, entre el ser que lo crea y aquel que lo solaza.
Es un acto de descubrimiento, es la tierra deseada.
Son escritos que ayudan a entenderse con uno mismo, y a vislumbrar a los demás.
Es parte de la herencia que cada generación regala.

Y sin embargo, se acerca cada mañana, cada tarde, cada noche... la realidad reclamando su peonada.
Pero una pausada verónica, de esas que levantan la plaza, será la ganada ovación, que uno mismo se demanda cuando consigue encontrar el equilibrio entre lo que vive, lo que piensa, lo que quiere vivir, lo que siente... y lo que expresa.

Poner por escrito lo que sale de dentro es un reto que ayuda a crecer y madurar, es una reflexión entre la propia experiencia y un punto de encuentro.

FreeWolf

Perspectivas.

Por el pasado de los cuadernos,
merodea tu presencia páginas,
mientras rozas, recuerdo incierto,
la molestia de una lágrima.

Buscas el canto de la sirena
en los escollos de las esquinas,
donde atemperan las margaritas
el sufrimiento de una respuesta .

Acaso no te dijo el soplo
de la tarde, disimulada
la mirada en el naciente otoño,
“ te aguarda en la alborada “.

Y ataviada la mañana
con las cintas de la verdad
abriéronse las cadenas
que refrenaban la paz.

FreeWolf

Deleites.

Deleites.

En la noche de los tiempos
libertaban los guardianes de la memoria
la pavesilla de la complacencia
que vagaba entre los enamorados
de las inmensidades etéreas
para con ardor depositarse
en cada una de las oquedades
de la pretendida inmanencia.
Expelía en la materialización
del incondicional regocijo
un susurro vaporoso
de incienso y adoración
entre los seductores guiños.
Con la aparición de la alborada
aún subsistían lejanos
de un suspiro sus ecos...

FreeWolf

Solador.

Solador.

.. y entre amanecer y noche
acallar los suspiros del olvido
a través de los muertos,
hasta el ronco sonido
de los engranajes del tiempo
entre las plateadas
sienes de la inadvertencia.
Polvo tienen los atisbos del silencio
ahuecando el alma,
polvo inerte...

FreeWolf