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Rastro de FreeWolf

El reflejado

Reflejos-en-Molinillo

 

Día de lluvia,

hace tiempo en la ladera

que el bosque descendió su manto

atrevido entre las antiguas nubes

donde permite que la luz se esconda

y que los colores inclinen las mañanas.

 

Algunas gotas, intrépidas,

penden de las frágiles ramas

y juegan a ser vibrátil úvula,

momento en que mis ojos

(que miran cómo se emula el tiempo)

lo paran y sujeta en la cavidad misteriosa.

 

Es cierto que los días

tatúan en la piel las horas

y es cierto, también,

que las horas hablan tatuadas

en la piel indefectible de lo incierto,

pues cada día en su amanecer

trae un regalo

con sus horas ajustadas

en el temporalizador de la vida transcurriendo.

 

El paisaje reflejado

es a veces el sueño

un reverso en la mente,

sugiriendo el descanso...

del abandono en el espíritu.

 

© José Luis

Color en redondez

Color en redondez

 

Partes en simetría esclava
los colores desenvuelven
el perfume
trae vivencias
intensas al cerebro adscritas
donde  huye la permanencia
y los rincones en cada vuelta
recolocan el laberinto.
   
Acércate al aroma
del paladar
salen las voces tiernas
y los desnudados desencuentros
vuelven como ríos en riadas
vuelven
chocando siempre los bordes
olvidados
en la redondez toronja
que el cielo al invierno presta.
   
Fiesta
es la vida
una fiesta
misma es la vida
una replicante fiesta
en la misma vida de siempre.
La vida
alargándose en la memoria
diluye la muerte.
   
© José Luis

Reflectante la orilla

Reflectante-la-orilla

  
La mañana en la nebulosa
instiga el perfume
entre la putrefacción de las hojas
y el cristal del río cambiante.
   
Árboles son líneas, en la corriente
reflectante de la orilla, ondulantes
en la superficie extensa del venero
mis manos flanquean la frialdad
de las aguas, los labios suspiran
el verdor de la primavera.
   
El otoño deja atrás la vida
la vida me deja atrás el otoño
y los nuevos pasos me asustan
como el verdor de las hojas
escritas ya en la memoria.
   
© José Luis

Simplemente... hierba

Simplemente_hierba

 

Aunque sé

que tengo "cosas" por decir

hoy

voy a guardar

silencio.

Soy hoy

Otoño_30x16

 

El que era
ya no soy,
   
sin embargo,
    
sigo siendo
el que soy.
 
© José Luis

El saber de las flores

Saber-de-las-flores


Vuelve en la naturaleza
lo que salva la humanidad
que en mí se encierra,
la indefinición primogénita
eclosiona en mares granados,
palpo en la sombra la luz
el parto constante e ingenuo
donde las horas afanosas
entregan, juegos de artificio,
en cruces la geometría de líneas,
mano en la edad escudriñada,
pecas que imperfectas en la piel
marcan impensadas estelas en la bóveda
que fue refugio y templo.
   
© José Luis

Hora y deshora

Hora y deshora

Hora
y deshora
en los pétalos
de una flor arremetida
contra la incertidumbre del viento
del esplendor de la noche a la inédita aurora
un pequeño sueño dentro del árbol alimentó el invierno.

Nace
muere
níveo
siempre
solícito
germen.
 
© José Luis

Nochevieja 2015

Nochevieja 2015

Tiempo que termina en unas horas

la vida

cada año repite su propio nacimiento

nosotros también nacemos

en un final con champán y uvas

caminamos dentro de lo que vivimos

con compañía y aliento

una noche antecede a la claridad

y a la propia noche

¿estarás aquí conmigo?

Es la pregunta

lo que inicia el amanecer

o la respuesta la que lo silencia.

Parece que las yemas de los dedos

conocieran esa línea incierta

el invierno navega entre mis brazos

y el grumete asciende al pensamiento.

FELIZ 2016.

 

© José Luis

Atardecer en noviembre

Atardecer en noviembre

Me encantan los atardeceres de otoño...
    
... rojos sobre naranjas,
amarillos ardientes,
juegos de cenicientos violáceos,
grises intensos...
   
El atardecer, cuando la luz deja de ser y nace la sombra,

nos invita a la contemplación...
... y a refugiarnos en casa.
   
© José Luis

Mi plaza Mayor

Mi plaza Mayor

Voces de girasol

Girasol

Color de una foto

Ver en lo que no se mira

Ver_mirar

  

Bajo la capa original de los ojos
la penumbra sujeta la incógnita
que me pertenece.
No hay mirada
que profundice el instante.
He olvidado el camino de vuelta...
solo el siguiente paso me separa
de mí mismo.
Tiembla la mano,
el suspiro que lejano surgía
ha llegado y saber qué continúa
es la amenaza
   
La noche atrae el calor
que las nubes retienen.
Todo es sombra alrededor
de la lámpara, yo soy sombra
y me recuerdo.
Vienen los sonidos,
traen la saliva gastada...
crujen los dedos
en su interior.
Vendrán los temblores
de la mañana
y saber qué continuará
será la esperanza.
   
© José Luis

Gota culminada

Masca la tarde

una gota...

Puerto desde la ventana

Puerto desde la ventana


Abruptas las montañas
el blanco manto despejan
en el glauco frescor de la hierba,
las nubes apuran de mis ojos la claridad
de las montañas que distantes requiebran
a la aurora mi cantinela.
   
No está el día fresco,
mis brazos sienten en la piel
los escalofríos que deslizan las sienes
en el fragor cubierto del camino,
ocultas memorias entre los parajes
de reflejo azur, la floración bruñe
los lechosos celajes más allá de la consciencia.
   
Retorna la primavera en los campos humedecidos
los colores devuelven la alegría a los pétalos
de las flores, las imágenes cristalinas hunden en gotas
la firmeza de la tierra en la profundidad de los sueños
y entre los lazos del viento la luna escondida sonríe
en mis labios, las palabras lanzadas vuelven del abismo…
      
© José Luis

La niebla, ¿qué esconde?

La niebla, ¿qué esconde?

  
Han bajado las nubes a ocupar la mañana
fría entre la heredad de las memorias verdes,
rodea un espacio latiente las entrañas
azuladas del domingo tras la verja
que fuera demarcación incondicional del invierno.
   
He escondido en el corazón la razón de la obediencia,
permanecen los sentidos blancos y frescos en la vereda
donde el apuro de las horas refulge la inquietud del alma
donde tras el bálsamo penetrante de los océanos
aguarda incomprensiblemente estrenada la confusión.
   
¿Qué esconde la niebla entre sus impenetrables lazos?
¿Qué abruma la soledad entre los cañaverales imprudentes
agazapando de los ojos el anhelo perdurable, el deseo
más allá de la sonrisa imperceptible de un niño o de las edades?
¿Qué tiembla que consume entre mis extravagancias el dolor?
¿Qué, entre los claros del día, me inventa el azur en la fijeza?
   
De nuevo los pasos en la neblina me envuelven
el camino, sin clemencia ni cortesía, el final me esconde
de nuevo será la necesidad la carga de mis pensamientos
y mientras esperaré, de la humana condición es la espera,
un nuevo claro donde guarecer mis miedos.
   
© José Luis

Tarde cárdena

TardeCardena


El sol se abandona en la sombra
cárdena de la tarde taimada,
las nubes que en tus ojos se reflejan
escarban penumbras en el aire,
los párpados de la vigilia despejan
el ocaso.
   
Los árboles regentan la esperanza
la savia regenera las venas acaecidas,
en las ramas piaron pájaros de la mañana
canciones de amanecer y lluvia.
   
La tierra levanta el olor inmarchitable
de fuego, se hunde en la prolongación blanca
donde la escarcha fue el manto profundo
que absorbió de la firmeza mis ansias.
   
Las manos revelan el paso de mi tiempo
las señales dejaron de oponerse a la muerte,
ahora son franjas superpuestas los recuerdos
de la mente suben y bajan mezclados los peldaños,
un continuo de sensaciones pespunta mi crepúsculo.
   
© José Luis

El frío que hiela

FrioHiela


La tierra bajo los pies
tiembla
la mañana vuelve la noche blanca
y el campo en la soledad que rezuma
embellece el mirar de los ojos.
   
Se ha postrado el horizonte
junto al amanecer se abre el camino
las nubes el azur apenas distinguen
de los charcos, reflejos enramados
en la superficie cristalina, desordenan
los labios de cristal en el cuerpo de Gea.
   
Han helado en el alba las hojas
aun retengo en mis labios el sabor zarzamora
los días fueron de juventud en tu rostro
todavía el amor alienta las manos;
han limando las espinas sus aceros
en nuestras sonrisas.
   
Late el frío,
atenaza la muerte
carmesí la mirada,
teje pupilas el aire de bronce
y blande en sobresalto los miedos,
en el paraíso... la lluvia escampa.

© José Luis

Amanecer de luna lunera

Amanecer_5ii15


Desde la ventana observo la luna
el horizonte pleno de intenso bruñido
de un punto anacrónico y rotundo,
la mente despierta al día purpúreo
los pájaros dejaron abandonado el árbol
la oscuridad no atenúa la soledad sufrida
es la noche provocación hipnotizada.
   
Agranda el día los espacios
los colores rejuvenecen e inundan
la palidez grana de los tejados,
el frío toma las calles y reivindica
la calidez interna del invierno
en la lumbre de unos troncos
rojizos, los túmulos se expanden.
   
¿Acaso no te he visto intrusa
leyendo las tinieblas de mis sueños?
¿No eras tú esa implacable sombra
en la arboleda toronja de mis fuegos?
¿No traes en tu vuelo, noche negra,
la inmortal leyenda de la ausencia?
   
© José Luis

La vuelta de giro

PMSalamanca


Interpretan los ojos la mirada
de la plaza, una vuelta en mi cabeza,
gentes que pasan, que miran
y no ven nada
más allá de sus ojos propios.
   
Las manecillas atrapadas en el tiempo
también como yo sueñan,
ser horizonte en el horizonte,
desgranar la inexactitud en las manos
de los años que tuvieron vida
y que son recuerdo ahora en el recuerdo.
   
Mis pies cada vez más se acercan
a cualquier sitio que no quiero,
el futuro se estremece en mis brazos,
miedo en el corazón tengo,
las llagas del tiempo asombran
los valientes reflejos del ocaso.
   
Tu cuerpo en mi cuerpo, yace
la mente en la idiosincracia
de un día ventoso y acallado,
porque las sienes,
un mundo de mundos,
una nada olvidadiza y áspera
me recuerda que no tengo...
la eternidad ejercitada.
   
© José Luis