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Rastro de FreeWolf

Otro 31 de diciembre

Otro31Diciembre

  

365 días
un año en horas, minutos y segundos
en recuerdos, buenos momentos y otros no tanto
despedir lo que ya no es presente
siempre fue muy humano
dejar que las telarañas del tiempo
ocupen los espacios de la memoria
convertir en futuro
aquello que nos atrae y que no tenemos
¿esperanzas?...
   
La realidad es una fracción de cerebro
resuelta a a pervivir
es una sensación atrapada en un cuenco
entre pautas de circuntancias
¡cómo nos apresuramos a no dejar pasar lo irretenible!
   
¿Dejar marchar el tiempo es marchitarse?
¿Dónde se irán los recuerdos
una vez que ya no seamos?
Nacer, vivir, gozar, sufrir...
una vida es
mientras el corazón late
y la mente no enmudezca.
   
A veces sea mejor no acaparar
comenzar de nuevo
dar oportunidades a lo que desconocemos
soltar el lastre
vivir
tan solo eso
porque con cada 31 de diciembre
arrancamos una página del tiempo
quién sabe si es de esas que nos liberan o embargan
dicen que dependemos de nuestras elecciones
… entonces será fácil.
   
Para mí es una alegría cumplir treinta y unos de diciembre
amo la vida y lo que en ella se sostiene
abrir las páginas de un nuevo año
e ir depositando sensaciones, elecciones,
fracciones de cuenco en pompa y circunstancia
sé que me voy haciendo mayor
de esos que ya son abuelos
y me resisto a dejar los recuerdos
a pensar en la nada
a extrañar mi cuerpo
a tantas situaciones que me asustan
… vivir es lo que aprecio.
   
Hoy, último día del 2019,
siento la alegría de vivir
y por eso me propongo
disfrutar de cada momento.
Así que, bienvenido 2020
con todos tus días, horas, minutos y segundos
donde poder expandir
la parte de ser vivo que mis padres me ofrecieron.
   
© José Luis

Hoy treinta y uno

Hoy treinta y uno


¿Qué camino no conduce a algún final?
¿Sobre uno mismo...
cuántas vueltas no se habrán dado?
   
Cabalgando sobre el tiempo
los lomos de la audacia se encabritan
y saltan los plomos del abismo...
Todo está más cerca
cuanto más te alejas.
   
La ilusión trepa por el dorso
de un lobo que acorta escarlata
la actualidad de los embustes
perturbando el aroma del presente
en un sueño sin final,
en un principio sin meta ni evasiva.
   
Me interroga una esperanza
que no tiene respuesta
y mis dientes
que sujetaban mi mortalidad
la dejan escapar con una baliza
de caminos y revueltas
jamás
desentrañados por nadie.
   
El cielo no se sujeta con un silencio
ni con una palabra se negocia
el éxodo del sol,
porque unos planetas no se quejen
el azar no puede comprometer
la atracción de las gaviotas
en su ansia de libertad,
ni enredarse
una balada de amor
perdida
entre los atardeceres del otoño
al abrigo
de una mesa camilla.
   
La alegría me envuelve
en sedas espaciosas y aromáticas
mientras mi cabeza se inclina en vueltas
aparentando descifrar del laberinto
su nacimiento.
   
Final del día...
sombras se ciernen sobre la ventana
que la luz refleja
mis palabras en la pantalla encabritada,
¿te acuerdas de mí?
 
Desaparecen las teclas...

© José Luis

Mi existencia

Mi existencia


La hora del dolor
sobreviene
en el parto del nacimiento
y en la hora de la muerte.
   
La vida
como camino que nos conduce
esconde la plenitud
en las curvas y rasantes,
a veces nos deja regocijarnos con ella
pero otras, nos enfrenta al abismo.
   
Recordamos nuestra infancia
en la lejanía
participando del tiempo presente
por eso pareciera que perdurara
y quizá nos aferremos a su inocencia
al ser un periodo de exploración
y abandono de responsabilidades.
   
Quizá la fuerza de mis recuerdos
se encuentren en la adolescencia
donde se empoderan las emociones
y el corazón y la razón
como fuerzas se contraponen,
crecen sentimientos y amistades.
   
La juventud fueron estudios
y empresas de compromiso,
labriega fronteriza de futuro,
paño entretejido de ilusiones
y realidades inmediatas.
   
Sin darse uno mucha cuenta
nos encontramos en la madurez,
sesgos de tiempo e imperfecciones,
si no eres el constructor de tu mundo
será el universo el que te derruya
y aboque contra los arrecifes
que son la monotonía y la desidia.
   
La existencia representa la vida
entre paños de ansiedades y recogimiento,
de enigmas y certezas,
de amores y temores,
entre lazos ataviados de belleza
y desvaríos atolondradamente impulsivos.
Existir es experiencia
nacer todos los días
y, por las noches, recogerse.
   
Algunos días dolorosos por acontecimientos
pueden ser tornados en rayos de luz,
otros momentos son tan límpidos y brillantes
que la oscuridad será solo una alejada nube negra.
Nuestras elecciones son importantes,
definen lo que hemos de vivir
sea pretendido o sorteado.
   
No me cabe duda del riesgo de la existencia,
del valor productivo de nuestras acciones
o del pavor frente las gestiones omitidas.
Con el dilatado paso de los años
sabes que está acortado el futuro,
las dudas y recelos se extienden
y el único procedimiento que me queda
es seguir adelante mejorando mi presente.
   
© José Luis

Ruta emboscada

Ruta emboscada

  
Sin reglas
el bosque invade la montaña,
han dejado de oírse los parloteos
y la luz se ha oscurecido.
   
Resuenan las pisadas
vertiginosas en los guijarros,
los pasos se acercan al abismo
del frío ambiente verdemar.
   
Cada vez más los latidos abaten
las hojas suspendidas
y penetran en mis ojos
los musgos refulgentes.
   
Anhelo el piar del ruiseñor,
el crepitar de las gotas
en su caída de hojuelas secas,
no es el silencio lo que me estremece
sino esta perturbada soledad.
   
Quisiera la entereza de la roca
que en mi camino se detiene,
el naciente sol sesgado
siento en mi espalda
clavado en la frondosidad.
   
Lo recóndito se va abriendo,
tengo fijado en verde el mirar,
atravesado el bosque en la ruta
emboscada tiembla
la esperanza del recuerdo
de esta mañana de nieblas
y  encantadoras hayas.
   
© José Luis

Profundidad natural

Profundidad natural

A veces

cuando uno se pierde

en la profundidad natural

que entraña la naturaleza

sin querer

encuentra lo inesperado:

la fuga de un pensamiento

en lo alto de una piedra.

Fría mañana de invierno

Fria-mañana

  
Algunas mañanas
la ventana me mira.
   
Me presenta la posibilidad
de una nueva práctica
en la conquista del tiempo.
   
Esta mañana fría de febrero,
en la que los chopos esconden sus hojas
y el gris del cielo es un extenso manto,
un grupo de urracas en cuadrilla silenciosa
llaman mi atención con su atractiva estampa.
   
Me pongo nervioso,
qué poco duran esos momentos
en los que la captura del instante
es extremadamente fugaz
para retenerlo en la memoria
que nos acompaña siempre.
   
Cuando mi cámara por fin dispara
la huida ha cambiado la fisonomía
y agudizado más esa soledad temprana
que nos lleva a la prisa en la vida...
Abandono la ventana llevándome
ceniciento cielo, renovados brotes
y una pareja de picazas
que me devolvían al invierno.
   
En un nuevo despertar,
intuyendo las golondrinas
volveré a la ventana.
   
© José Luis

Líneas

Líneas

  
Cielo entreverado azul
blancuzco en nubes desintegradas
con cables unidos a la tierra
heredad sujeta en los pies
y ojos que se afirman
en un avistar oblicuo.
   
La energía se mueve
pero al igual que la bravura
está ceñida a la línea
que continuidad imprime
fuera
donde son los límites
purpúreas pretensiones.
   
No hay pájaros
donde el sol la mañana alegra
porque hay días
cuando la tarde se ciñe gris y opaca
cuando la abertura del cielo es inerte
que negras alas visten
las energizadas rayas.
   
Me gustan las líneas blancas
que dejan en el azur del limbo
otras alas de viajeros
que dejan abajo su mirada,
yo una vez fui uno de esos
que temblaba
cuando la líneas rojas de unos labios
me besaban.
   
© José Luis

Copa y nuez

Copa y nuez

  

Tiempo (copa):
- No, no volveré.
Mente (nuez):
- Sí, y siempre que yo quiera.
Tiempo:
- Puede que no sepas quién fuiste, y no necesites que regrese.
Mente:
- Entonces, aunque eso sea, seguro que desearé que vuelvas.
Tiempo:
- Tú no necesitas del tiempo.
Mente:
- Es verdad, pero  no es para mí, para quien quiero que vuelvas.
Tiempo:
- No puedo entretenerme.
Mente:
- Ni yo dejar que te marches.

No es el tiempo ni la mente quien importa, soy yo, que no sé quién soy.
O quizá sí.
La mente no puede desligarse del cuerpo
pero el cuerpo se ha desligado del tiempo
en una frenética carrera
y según avanzo
y me alejo del tiempo
más me acerco.
El tiempo marca la vida desde que nacemos
el tiempo avanza por nosotros
y cuando nos quedamos atrás
no entendemos qué nos pasa;
y cuando nos adelantamos
nos perdemos.
Ir al compás del tiempo es vivir
y cuando has vivido quieres retener
y cuando retienes se acerca el miedo y la incertidumbre
y vienen las dudas
y en tela de juicio desembocas.
Ir al compás del tiempo
es ir haciendo de la vida un sendero
y sabes que lo que ves es único
y sigues
sin aferrarte, aunque a veces dejes la mirada atrás,
y aun con dudas
sigues
porque no deseas que se escape el tiempo,
mas el espejo no miente
y lo que ves es lo que queda
o lo que no queda.

Yo:
- Tiempo, no corras.
Tiempo:
- Ya sabes que no corro, es mi manera de andar.
Yo:
- Tiempo no andes así, párate un poco y déjame que descanse.
Tiempo:
- No depende de mí.
Yo:
- No sé si reírme o asustarme
(pero mientras deja que no olvide…).

 

© José Luis

El mirar

Mirador

  
Mirar a lo lejos,
perder la mirada,
ausentarse,
dejar de ser,
ensimismarse.
   
Con el pasar de los años
el silencio se ha ido argumentando,
dejando tras de sí
aquello que siempre ha sido
y que, a veces, olvidamos:
somos el momento...
que se alimenta de eternidad.
   
Por eso
miramos a lo lejos,
perdemos la mirada,
nos ausentamos,
dejamos de ser
cuando nos encontramos
y se nos hace consciencia.
   
Con el pasar de los años
acallo la calma
y me argumento
y quisiera creerme infinito
y no dejar lo que tengo.
   
© José Luis

Con el llamar de la aldaba

Llamar-con-la-aldaba

   

Ante la puerta
cerrada
una cara fiera
ofrece la llamada.
   
Ha soportado la pintura
inclemencias y trancazos,
piel de entrada a la intimidad
(ah, de la casa)
que ofrece todo hogar
cuando el amigo o forastero
(ah, de la casa)
en sus pasos avanza
por eso,
el llamador o aldaba
vigilante
avisa a la entrada.
   
El tiempo
la edad
arrasa la piel
en acumuladas capas,
ese aspecto antiguo, bronco,
desgastado y rancio
va dejando su paso
al silencio y la ausencia
(ah, de la casa)
sus moradores ya
la visita no aguardan
(aunque se oye un arrastrar de pies)
porque las vivencias de recuerdos
ensimismados en un mar de fondo
esconde los sonidos
que se abandonan en la aldaba
(ah, de la casa).
   
Casas de abuelos
escaleras de madera
hogares de infancia
alcobas de muñecas
(ah, de la casa)
y ahora
con la aldaba en su llamar
el pasado se rasga.
   
© José Luis

Setas, recolección

Setas-recoleccion

 

Por naturaleza, la tierra, madre
de las profundidades teje
(con el agua en sintonía) la vida.
   
En la claridad,
cuando la noche es abandonada,
los colores reclaman los sentidos
transfigurado un reino aparente
adentro de la vasija filigranada.
   
Momento de las setas es
en la memoria de imágenes,
que caprichosa, envuelve en regalo
lo que un día fuera distracción,
y hasta deleite en la atmósfera.
   
El olor atrae el recuerdo,
Proust y su magdalena
buscando el tiempo perdido,
cruza secretamente el pasadizo
que una vez siendo niño
excavara en un tazón de chocolate.
   
Todo en su condición
presenta la doble faceta:
el presente se hace ahora
o el futuro trae el pasado,
soy mientras estoy respirando
o en un suspiro soy recuerdo.
   
© José Luis

Videncias del cristal

Videncias-del-cristal

  
Algunos días
algunos días solo
en la memoria busco
qué compartir en imágenes.
   
Que el tiempo noto
me sobrepasa
y asirlo pretendo
pero...
el final llega del día
y “me han podido”.
   
Es difícil tratar al tiempo
¡y mira que llevamos juntos años!
Pero no me perdona una
así que al menos
algo que han procesado mi mente y ojos
espero que también os llegue.
   
Las videncias del cristal
invierten
lo que en realidad
no es más que otra fantasía
que juega con nosotros
mientras
que tenemos la luz encendida.
   
© José Luis

Miradas de cigüeña

Miradas de cigüeña

  
Atrás quedó febrero
con sus soles y carnestolendas;
al abrigo de las chimeneas,
junto al invierno
atrás, febrero, quedaste.
   
A tus nidos vuelven los pretendientes
barruntando ramas y cigüeñas,
que en las alturas la naturaleza sigue
en la nueva vida que se engendra,
blanco sobre negro el pico
acepta en la madurez la espera.
   
Miradas de cigüeña en los batientes,
domicilio incondicional en la alborada;
aquieta al horizonte tu mirar
de lisonjeros tejados oteadores
de promesas halagüeñas estivales,
pues de camino traes ojival
nuevo pico en las entrañas
inmaculado y batiente plumaje.
   
© José Luis

Protegido

Protegido

  
Dónde la tranquilidad reside,
de la mente el descanso dónde,
el alivio del pensamiento,
no el no querer pensar
sino ese momento de parálisis
que nos invade
e incauta.
   
Una simple alcoba pueder ser la pausa,
el hueco en un muro impertérrito,
desde donde se extiende la mirada,
la tranquilidad que sea estado
que domine el horizonte,
perspectiva perenne en el encuentro
con uno mismo.
   
Una mano en su confor,
sangre caliente,
que a la sabandija dé cobijo
y se tienda efectivo en puente
hacia el sosiego del tumulto
que la vida es a veces.
   
Protegido, desde la cuna a la muerte,
el hombre satisface al destino,
aunque con certeza no sepa
dónde va o ha ido,
aires de tranquilidad cortejan
la incertidumbre
de haber sido.
   
© José Luis

Aprendiendo a volar II

Aprendiendo-a-volar_2-1


 
Flanquea el firmamento la superficie
que a la tierra  nos ata,
entre los límites nos atrapa
nos inquieta
y no hacemos más que ir hacia ella.
   
Unas veces cielo la llamo,
otras entre las manos la embrollo
y, aunque se me escape,
sueño que la tengo.
   
En los vuelos, algunas veces, me silencia
cuando surco y me bambolea
y no sé bien dónde me lleva,
por eso algunas veces
la invado con mis inventos.
   
Es la extendida conquista
que a los pájaros cedemos,
a las águilas y los mirlos les encanta
que proyecte mis ojos en sus alas...
me saludan en su planeo alegres,
mientras yo... arrojo mis limitaciones
al viento.
   
© José Luis

Aprendiendo a volar

Aprendiendo-a-volar

 

Una inmensidad en la nada
una gota de agua
un desenvuelto microorganismo
una torrentera estruendosa
un mar poblado
una escapada a la tierra
repto
gateo
salto
camino
evolución de las apariencias
mirada al cielo
quiero volar
alcanzar lo que veo
sueño
persigo
acoso
pienso
y en el pensamiento crezco
aprendiendo a volar
no fue solo un intento
realidad en la ficción
capacidad
y esfuerzo
aprendiendo a volar fui
Juan Salvador
Donald Shimoda
Leonardo DaVinci
aprendiz
lector
caminante
de muchos vuelos...
   
© José Luis

Graffiti Orale

Graffiti_Orale

  

El arte y la libertad de expresión
sacar a afuera lo de dentro
provocar en el respeto
¿respetar la provocación?
más allá de inoportunos debates
mirar con los ojos del otro
y dejar que en nosotros
transforme nuestra experiencia,
graffities que perduran...
si les damos tiempo.
   
© José Luis

Herrajes

Herrajes

  
La puerta
camino prohibido
suspicaz espalda
se muestra en sus herrajes
galardonada
pero también hermética
con una salida
franqueable
huye mi mano hacia el audaz
en su roce salvaje
y un suspiro lo eleva
sorteando los ángeles
un largo instante lo abate
a mayor gravedad mayor estruendo
tiemblan los árboles
y se aceleran mis miedos
las agujas me apuntan
chirría los charnelas
con voz de hombre...
“¿Quién llama a la peta?”
el correo por su hueco me replica...
   
© José Luis

Río, suena y sonríe

Rio suena

  

Renúevase el aire,
profundicen los gases la atmósfera
y ríase la tierra con las cosquillas
del brebaje;
parece que cuando se necesita
la esperanza se vuelve
como se vuelve el agua
en el recorrer
de recovecos pendientes.
   
Los senderos infrecuentes y sonoros
escapan de los verdes pies empedrados
mientras la bruma se agita y se aquieta,
sístole del abismo y mi alegría,
diástole tenue que crece como pueriles troncos
que vacilan en la madrugada su crecer fluido.
   
Hilos de plata componen las piedras
pareciera un distraído y afanoso sastre;
desiguales trazos a derecha e izquierda
entretejen la distancia de un ayer y el ahora...
Penélope en su demudada espera
viendo acrecentar su incertidumbre
y enmarañada demora.
 
El día avanza en mis pasos,
el suelo almohadillado me acompasa
y el rumor sorprende al apacible paisaje
que con los ojos cerrados
el esparcimiento se inventa.
   
Río, suena y sonríe en mis labios,
déjame acuosa en el beso
la trémula y glauca mañana.
   
© José Luis

Si la certeza duda fuera

Vendaval-y-perspectiva


Algún día...
acaso...
la certeza fuera duda
y consigo misma luchara
estableciendo las mismas sospechas
que la inmortalidad humana.
   
La juventud, dicen, es un tesoro,
ha sido tesoro en generaciones,
apoyo e incertidumbre de pensamientos
(realidad absorta en una isla neuronal),
donde encubrir las esperanzas,
las desesperanzas y hasta las concordias.
   
Pasan los años
como pasan los respiros
a través de los fuelles del viento,
sin aliento, sin descanso, sin una meta
más que la esencia misma de la vida.
   
Las horas se han fijado en mi piel
donde se curvan esos pliegues de la biografía,
a escondidas de la infantil mirada
que todo lo aprecia nuevo y espectante.
   
Los minutos se me clavan
acerados en el ánima,
pasan sin tomar el asiento
cedido en la antesala
que un día fuera certeza
y que hoy...
se me antoja duda.
   
PD: Si la certeza duda fuera
para qué dudar de la existencia,
siendo la duda vendaval
y perspectiva.
   
© José Luis