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Rastro de FreeWolf

Setas, recolección

Setas-recoleccion

 

Por naturaleza, la tierra, madre
de las profundidades teje
(con el agua en sintonía) la vida.
   
En la claridad,
cuando la noche es abandonada,
los colores reclaman los sentidos
transfigurado un reino aparente
adentro de la vasija filigranada.
   
Momento de las setas es
en la memoria de imágenes,
que caprichosa, envuelve en regalo
lo que un día fuera distracción,
y hasta deleite en la atmósfera.
   
El olor atrae el recuerdo,
Proust y su magdalena
buscando el tiempo perdido,
cruza secretamente el pasadizo
que una vez siendo niño
excavara en un tazón de chocolate.
   
Todo en su condición
presenta la doble faceta:
el presente se hace ahora
o el futuro trae el pasado,
soy mientras estoy respirando
o en un suspiro soy recuerdo.
   
© José Luis

Videncias del cristal

Videncias-del-cristal

  
Algunos días
algunos días solo
en la memoria busco
qué compartir en imágenes.
   
Que el tiempo noto
me sobrepasa
y asirlo pretendo
pero...
el final llega del día
y “me han podido”.
   
Es difícil tratar al tiempo
¡y mira que llevamos juntos años!
Pero no me perdona una
así que al menos
algo que han procesado mi mente y ojos
espero que también os llegue.
   
Las videncias del cristal
invierten
lo que en realidad
no es más que otra fantasía
que juega con nosotros
mientras
que tenemos la luz encendida.
   
© José Luis

Miradas de cigüeña

Miradas de cigüeña

  
Atrás quedó febrero
con sus soles y carnestolendas;
al abrigo de las chimeneas,
junto al invierno
atrás, febrero, quedaste.
   
A tus nidos vuelven los pretendientes
barruntando ramas y cigüeñas,
que en las alturas la naturaleza sigue
en la nueva vida que se engendra,
blanco sobre negro el pico
acepta en la madurez la espera.
   
Miradas de cigüeña en los batientes,
domicilio incondicional en la alborada;
aquieta al horizonte tu mirar
de lisonjeros tejados oteadores
de promesas halagüeñas estivales,
pues de camino traes ojival
nuevo pico en las entrañas
inmaculado y batiente plumaje.
   
© José Luis

Protegido

Protegido

  
Dónde la tranquilidad reside,
de la mente el descanso dónde,
el alivio del pensamiento,
no el no querer pensar
sino ese momento de parálisis
que nos invade
e incauta.
   
Una simple alcoba pueder ser la pausa,
el hueco en un muro impertérrito,
desde donde se extiende la mirada,
la tranquilidad que sea estado
que domine el horizonte,
perspectiva perenne en el encuentro
con uno mismo.
   
Una mano en su confor,
sangre caliente,
que a la sabandija dé cobijo
y se tienda efectivo en puente
hacia el sosiego del tumulto
que la vida es a veces.
   
Protegido, desde la cuna a la muerte,
el hombre satisface al destino,
aunque con certeza no sepa
dónde va o ha ido,
aires de tranquilidad cortejan
la incertidumbre
de haber sido.
   
© José Luis

Aprendiendo a volar II

Aprendiendo-a-volar_2-1


 
Flanquea el firmamento la superficie
que a la tierra  nos ata,
entre los límites nos atrapa
nos inquieta
y no hacemos más que ir hacia ella.
   
Unas veces cielo la llamo,
otras entre las manos la embrollo
y, aunque se me escape,
sueño que la tengo.
   
En los vuelos, algunas veces, me silencia
cuando surco y me bambolea
y no sé bien dónde me lleva,
por eso algunas veces
la invado con mis inventos.
   
Es la extendida conquista
que a los pájaros cedemos,
a las águilas y los mirlos les encanta
que proyecte mis ojos en sus alas...
me saludan en su planeo alegres,
mientras yo... arrojo mis limitaciones
al viento.
   
© José Luis

Aprendiendo a volar

Aprendiendo-a-volar

 

Una inmensidad en la nada
una gota de agua
un desenvuelto microorganismo
una torrentera estruendosa
un mar poblado
una escapada a la tierra
repto
gateo
salto
camino
evolución de las apariencias
mirada al cielo
quiero volar
alcanzar lo que veo
sueño
persigo
acoso
pienso
y en el pensamiento crezco
aprendiendo a volar
no fue solo un intento
realidad en la ficción
capacidad
y esfuerzo
aprendiendo a volar fui
Juan Salvador
Donald Shimoda
Leonardo DaVinci
aprendiz
lector
caminante
de muchos vuelos...
   
© José Luis

Graffiti Orale

Graffiti_Orale

  

El arte y la libertad de expresión
sacar a afuera lo de dentro
provocar en el respeto
¿respetar la provocación?
más allá de inoportunos debates
mirar con los ojos del otro
y dejar que en nosotros
transforme nuestra experiencia,
graffities que perduran...
si les damos tiempo.
   
© José Luis

Herrajes

Herrajes

  
La puerta
camino prohibido
suspicaz espalda
se muestra en sus herrajes
galardonada
pero también hermética
con una salida
franqueable
huye mi mano hacia el audaz
en su roce salvaje
y un suspiro lo eleva
sorteando los ángeles
un largo instante lo abate
a mayor gravedad mayor estruendo
tiemblan los árboles
y se aceleran mis miedos
las agujas me apuntan
chirría los charnelas
con voz de hombre...
“¿Quién llama a la peta?”
el correo por su hueco me replica...
   
© José Luis

Río, suena y sonríe

Rio suena

  

Renúevase el aire,
profundicen los gases la atmósfera
y ríase la tierra con las cosquillas
del brebaje;
parece que cuando se necesita
la esperanza se vuelve
como se vuelve el agua
en el recorrer
de recovecos pendientes.
   
Los senderos infrecuentes y sonoros
escapan de los verdes pies empedrados
mientras la bruma se agita y se aquieta,
sístole del abismo y mi alegría,
diástole tenue que crece como pueriles troncos
que vacilan en la madrugada su crecer fluido.
   
Hilos de plata componen las piedras
pareciera un distraído y afanoso sastre;
desiguales trazos a derecha e izquierda
entretejen la distancia de un ayer y el ahora...
Penélope en su demudada espera
viendo acrecentar su incertidumbre
y enmarañada demora.
 
El día avanza en mis pasos,
el suelo almohadillado me acompasa
y el rumor sorprende al apacible paisaje
que con los ojos cerrados
el esparcimiento se inventa.
   
Río, suena y sonríe en mis labios,
déjame acuosa en el beso
la trémula y glauca mañana.
   
© José Luis

Si la certeza duda fuera

Vendaval-y-perspectiva


Algún día...
acaso...
la certeza fuera duda
y consigo misma luchara
estableciendo las mismas sospechas
que la inmortalidad humana.
   
La juventud, dicen, es un tesoro,
ha sido tesoro en generaciones,
apoyo e incertidumbre de pensamientos
(realidad absorta en una isla neuronal),
donde encubrir las esperanzas,
las desesperanzas y hasta las concordias.
   
Pasan los años
como pasan los respiros
a través de los fuelles del viento,
sin aliento, sin descanso, sin una meta
más que la esencia misma de la vida.
   
Las horas se han fijado en mi piel
donde se curvan esos pliegues de la biografía,
a escondidas de la infantil mirada
que todo lo aprecia nuevo y espectante.
   
Los minutos se me clavan
acerados en el ánima,
pasan sin tomar el asiento
cedido en la antesala
que un día fuera certeza
y que hoy...
se me antoja duda.
   
PD: Si la certeza duda fuera
para qué dudar de la existencia,
siendo la duda vendaval
y perspectiva.
   
© José Luis

El reflejado

Reflejos-en-Molinillo

 

Día de lluvia,

hace tiempo en la ladera

que el bosque descendió su manto

atrevido entre las antiguas nubes

donde permite que la luz se esconda

y que los colores inclinen las mañanas.

 

Algunas gotas, intrépidas,

penden de las frágiles ramas

y juegan a ser vibrátil úvula,

momento en que mis ojos

(que miran cómo se emula el tiempo)

lo paran y sujeta en la cavidad misteriosa.

 

Es cierto que los días

tatúan en la piel las horas

y es cierto, también,

que las horas hablan tatuadas

en la piel indefectible de lo incierto,

pues cada día en su amanecer

trae un regalo

con sus horas ajustadas

en el temporalizador de la vida transcurriendo.

 

El paisaje reflejado

es a veces el sueño

un reverso en la mente,

sugiriendo el descanso...

del abandono en el espíritu.

 

© José Luis

Color en redondez

Color en redondez

 

Partes en simetría esclava
los colores desenvuelven
el perfume
trae vivencias
intensas al cerebro adscritas
donde  huye la permanencia
y los rincones en cada vuelta
recolocan el laberinto.
   
Acércate al aroma
del paladar
salen las voces tiernas
y los desnudados desencuentros
vuelven como ríos en riadas
vuelven
chocando siempre los bordes
olvidados
en la redondez toronja
que el cielo al invierno presta.
   
Fiesta
es la vida
una fiesta
misma es la vida
una replicante fiesta
en la misma vida de siempre.
La vida
alargándose en la memoria
diluye la muerte.
   
© José Luis

Reflectante la orilla

Reflectante-la-orilla

  
La mañana en la nebulosa
instiga el perfume
entre la putrefacción de las hojas
y el cristal del río cambiante.
   
Árboles son líneas, en la corriente
reflectante de la orilla, ondulantes
en la superficie extensa del venero
mis manos flanquean la frialdad
de las aguas, los labios suspiran
el verdor de la primavera.
   
El otoño deja atrás la vida
la vida me deja atrás el otoño
y los nuevos pasos me asustan
como el verdor de las hojas
escritas ya en la memoria.
   
© José Luis

Simplemente... hierba

Simplemente_hierba

 

Aunque sé

que tengo "cosas" por decir

hoy

voy a guardar

silencio.

Soy hoy

Otoño_30x16

 

El que era
ya no soy,
   
sin embargo,
    
sigo siendo
el que soy.
 
© José Luis

El saber de las flores

Saber-de-las-flores


Vuelve en la naturaleza
lo que salva la humanidad
que en mí se encierra,
la indefinición primogénita
eclosiona en mares granados,
palpo en la sombra la luz
el parto constante e ingenuo
donde las horas afanosas
entregan, juegos de artificio,
en cruces la geometría de líneas,
mano en la edad escudriñada,
pecas que imperfectas en la piel
marcan impensadas estelas en la bóveda
que fue refugio y templo.
   
© José Luis

Hora y deshora

Hora y deshora

Hora
y deshora
en los pétalos
de una flor arremetida
contra la incertidumbre del viento
del esplendor de la noche a la inédita aurora
un pequeño sueño dentro del árbol alimentó el invierno.

Nace
muere
níveo
siempre
solícito
germen.
 
© José Luis

Nochevieja 2015

Nochevieja 2015

Tiempo que termina en unas horas

la vida

cada año repite su propio nacimiento

nosotros también nacemos

en un final con champán y uvas

caminamos dentro de lo que vivimos

con compañía y aliento

una noche antecede a la claridad

y a la propia noche

¿estarás aquí conmigo?

Es la pregunta

lo que inicia el amanecer

o la respuesta la que lo silencia.

Parece que las yemas de los dedos

conocieran esa línea incierta

el invierno navega entre mis brazos

y el grumete asciende al pensamiento.

FELIZ 2016.

 

© José Luis

Atardecer en noviembre

Atardecer en noviembre

Me encantan los atardeceres de otoño...
    
... rojos sobre naranjas,
amarillos ardientes,
juegos de cenicientos violáceos,
grises intensos...
   
El atardecer, cuando la luz deja de ser y nace la sombra,

nos invita a la contemplación...
... y a refugiarnos en casa.
   
© José Luis

Mi plaza Mayor

Mi plaza Mayor