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Rastro de FreeWolf

Acordeonista deleitado

AcordeonistaDeleitado


Resuena la calle en la soledad
notas que se alejan del acordeón
transitan por las piedras y fachadas
por los oídos del quebrantado público
entre la luz y la sombra de la tarde.
   
Inmerso en las antiguas pulsaciones
su cabeza pulcra y perpleja se mueve
transeúnte desde la perdurable mirada
hasta la sosegada emoción inquietante,
su boca sigilosa guarda las palabras.
   
Noto el aire equilibrado por los fuelles,
el olor del mar escurridizo y atribulado
dejó la línea crepuscular del horizonte
al abandono de los amores entusiastas,
Euterpe posa los labios en su frente.
   
La música purifica reflectante mi alma,
otro mar platea los fragosos sentimientos
escucho agradable pasear aquella voz,
el recuerdo fugaz que origina una vida.
   
© José Luis

Florecillas silvestres

FlorecillasSilvestres

  
Silvestres las florecillas
de color entre las notas del suelo,
alargados péndulos sin retorno de un horizonte
sin pensamientos ni cabelleras,
ojosos aromas roedores toronja de sombras...
   
Exuberante la alfombra de los yacientes
vibra, las oscilaciones del viento es el crepitar,
la plenitud del día se vela brumosa en los cantos
de las huidizos alondras en el caos flotante.
   
Las palabras también huyen, gráciles, de la memoria
ocultan su rostro en el anverso fugaz de las páginas,
cuánto anhelan mis manos retener entre los trazos
la brevedad de las horas, el olor inusitado de las arrugas
arrimadas a mi piel sin el refrendo de los recuerdos,
pareciera que la vida se adormilara…
¿llegaré a saber que quizá no sea un sueño?.
   
© José Luis

Sierra de Béjar

SierraDeBejar

 

La Sierra de Béjar al fondo,
su reflejo en el agua,
el sol festejando este día,
caminar entre los senderos
de infinitud y paz...
una maravilla.
   
© José Luis

De uno a otro

DeUnoAOtro


A mi alrededor todo cambia
en la lozanía de las miradas,
el vértigo del tiempo se expresa,
en mis manos, las arrugas crecen
la imprecisión crepuscular, se apoderan
de la infinitud de la tarde
los ojos que se alejan...
amanece,
una sensación incomoda el momento
y la nada cede la certeza,
el origen bambolea el final del camino.
   
Who wants to live for ever,
quién no desea atravesar en los siglos
inabarcables el corazón,
la pétrea solidez de los ámbitos,
el cortejar impúdico en la desnudez
que todo nacimiento representa,
nacimiento a la duda, a la verdad,
a la revocada desvergüenza
de una sierpe, de un huerto, de un fruto…
      
De uno a otro
pasa el rasguño en la piel,
el escalofrío de la imprudencia
que somete la heredad a la amenaza,
que atraviesa las puertas no cubiertas
con el estremecimiento del amor;
quizá la noche sea el destino,
quizá el miedo se adormezca
llegado el tiempo
y lo que ahora me parece fiero,
solo, de mí obtenga un abrazo.

© José Luis

Flor primera

FlorPrimera

  
Marzo, imán de las flores,
días alongados al invierno
de prímulas en la tierra esplendente
y de voladeros pétalos en el cielo.
   
Albor cautivo en las ramas olorosas
chispas que acarician fronterizo el velo
donde encuentro, más allá de los ojos, la mirada
en la esperanza de un niño jugando en sus sueños.
   
Es la flor primera que alcanzo
de los brazos temblorosos del almendro
me mira azur la investidura que la envuelve,
padre, que así también me mirabas
desde la rejuvenecida claridad de tu rostro.
   
Miles son
las contiendas en la niebla amurallada,
dudas enardecidas se zurcen a la sombra
mientras forcejeo oscuro en el caudal
de las extinguidas memorias, oh, mi flor
abierta, en la primigenia alborada.
   
© José Luis

Solas en inmensidad

SolasEnInmensidad

  
Solas
en inmensidad arena y agua
corretean, dos jalones rojos
circunvalan el designio de las huellas
en la humedad tenue y cálida.
   
Al fondo el mar espolea con sus olas
la orilla, primordial inocencia de un domingo,
el momento del abandono en el fluvial paseo
o en el itinerario de toda una experiencia.
   
Vaporosos se desprenden los rezos
desde la iglesia, llegan silenciosos los cantos
de la niñez en el escabel de la añoranza,
el contrato de los años florece sin tregua.
   
Nítido el cielo en la pupila, azul se muestra
el lienzo de las nubes, miro distraído la pureza
en las sienes la vida late, en los pensamientos
la salitre pespunta en mi piel inmaculadas filigranas.
   
© José Luis

Camino que recorres caminante

CaminoCaminante

 

Camino que recorres

de ingravidez terrosa, caminante

glaucos son tus ojos en las hojas

espesura que invade la mirada fronda.

 

Excitables los regueros marcan la senda,

la pista es un riachuelo retozón y versátil,

en los recodos lejanos oigo ese reclamo

escondido en el sueño… en la aparente nada.

 

Extienden sus brazos los árboles

intangibles dejaron escapar las alondras,

anhelo ausente el eco de los piares,

el reverdecer de los alientos desprendido.

 

Nuevamente no soy

más que un tiempo espoleado y marchito,

un paisaje en el recuerdo,

un cuerpo desintegrado

en la duda y el regreso,

aquello que conquistó en un alma

la serenidad honorable del hombre.

 

© José Luis

Pera al corte

PeraAlCorte

 

Tajante
el corte
vacía de sus semillas
la pera
carne blanca
expuesta en la madera
que me sirve de sustento.

© José Luis

Nada... en la nada... podrá...

Regalo son rosas

RegaloRosas

Feliz Nochevieja

y Próspero Año 2014

feliz navidad 2013

Días entrañables, familiares, de descanso... días de revisión y anécdota... días de compartir...

Os dejo estas fotos, para cuando tengáis un rato, largo... acabo de verlas otra vez... a mí sí me gustan...

Feliz Navidad 2013

El sabor de las olivas

Olivas

  
La realidad deshojaré en sus brotes
haré de la imprudencia un remedio,
a la irracionalidad daré su medicina
y al vacío saltaré de la inocencia.
   
Una rama, algunas las ramas, son ramas
de satisfacción particular del momento,
exquisitos frutos en sus albergados zarcillos
carne que se saja en la enrojecida penumbra.
   
Quizá mis dedos también sangren
multitud son las heridas que arrastro del tiempo,
olivas recién preñadas de amargor e invierno
guantes convenidos a mi intemporalidad inquieta.
   
El sabor cáustico de las olivas nacientes
reverbera en el paladar abandonado al viento
de la alborada surgirá ese natural verdor
que me hace soñar inequívoca la primavera.
   
© José Luis

La mirada de la calabaza

MiradaCalabaza

Perplejidad en la esperanza

La encadenada sombra

LaEncadenadaSombra

  
Los pensamientos escasean de sombras,
de cadenas que a la tierra los aferren,
brazos retenedores de esforzados vuelos
ansían, las nubes su brumosa mañana
dejan en la lejanía horizontal de las visiones
y los dedos, abigarrados, en sus puntas anotan
otro amanecer al sol poniente encadenado.
   
Rasgan las notas de una tenue melodía
las estrellas, en sus rumbos rigen
la enérgica invasión de los sueños,
detienen los ruidos la incesante noche
entre los tupidos párpados de un enigma,
¿serán mis ojos apasionados amantes en secreto?
   
Pasea, irreverente, junto a mi ventana un gato,
las luces que de las farolas bajan le alcanzan
en una sombra encadenada a clandestinos pasos,
con ritmo fustiga su cola mis pestañas dilatadas,
¿serán mis ojos otra vez ese alarmante faro
que inmoviliza el final del mundo con la nada?
¡Tiniebla, nunca bucearás mi fondo!
   
© José Luis

Manos tentadoras

ManosTentadoras

  
Una ciudad, con sus gentes y sus calles,
de personalidad nebulosamente propia,
envuelta, equívoca, en su aroma mercantil,
cincelada en las puertas efímeras y anudadas
al impertinente pasado que no calla.
   
Perdidas arrastran mis manos las traviesas,
acallan el presente en unas manzanas,
ya no quedan higos en la rama del pecado,
ni cielos vacíos con sus inoportunos cantos,
solo la noche salvaguarda mi estirpe,
aliada se me antoja esta oscuridad de ciegos.
   
Tras los crepúsculos de la mente sueño
con los recuerdos entrelazados un futuro
palpitante en el corazón sin sangre
ni muerte que marque el final acompasado
de carne y alma, con el tambor de la Suerte
espectral entre sus manos tentadoras.
   
© José Luis

Pies precipicio

PiesPrecipicio

Me miro los pies y veo...
el precipicio que esconden.
                  
© José Luis

Atardecer desde Fisterra

AtardecerDesdeFisterra


Sesga el sol la cúspide del cielo
toronjas los aromas de la tarde
deslizan las inhóspitas rocas,
roces de sus areniscas en mis piernas,
bajo el sabor anticipado de la noche.
   
Se acentúa la negrura de las nubes
unos ojos esclarecen la mirada
desde el finito convenido de la tierra
que en lenguas de agua lamen
inamovible el promontorio.
   
© José Luis

Flores a ti traigo (2)

FlorDeMerida1

Entre dos momentos,
dos dualidades,
dos submundos en el mundo,
la felicidad o la tentación
de lo posible
de lo imposible...
inevitable.
   
© José Luis

Flores a ti traigo (1)

FlorDeMerida2