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Rastro de FreeWolf

Reflejos irresistiblemente irreales

ReflejosIrreales


Pertenecen los reflejos a la inversión irreal
a la fantasmagórica realidad de los sueños
donde deshacen su propia naturaleza los límites
y las líneas la perversión retornan de la incidencia.
   
Enervan las calles la verticalidad de los edificios
las paredes dejan que se junten las ventanas
la intimidad de una sala será la intimidad de la otra
(se comunican sinuosamente las mismas lenguas
lamiendo intrauterina en los cristales la luz)
   
El cielo desgajado en escollos de nubes
deja que se vare la quimera del momento,
en largos tentáculos de irreverente sombra
cae la tarde con estrépito en la acera
se alarga la espera en la línea del autobús
y perpetro con mi cámara irresistiblemente
la captura irreal de los reflejos de la pátina.
   
© José Luis

Barcas del Tormes

BarcasDelTormes

  
Se mecen las barcas tranquilas
en las aguas del Tormes
con la quietud de la mañana
al temblor oscilante de las catedrales.
   
Juguetean  los reflejos con sus colores
amarillos limones ásperos de la aurora
carmesíes leyendas de fuego y espada
esmeraldas sierpes florecidas del viento
azures temblores del paraíso en la almohada
blancos silencios de contemplación en lejanía…
   
Los remos reposan en el fondo del río
brazos abatidos en la penumbra del cielo
aspas de un horizonte espejado y rutilante
del cauce del sol en las ondulaciones ojivales
en su paso por la cuenca y los ojos del puente.
   
Siento la humedad pálida en mis brazos
exudados humores que midieron el agua
en las vetustas bocanadas de una muerte
que descendió cansancio, soledad y pausa;
las barcas tranquilas se mecen…
   
© José Luis

Dos visiones unidas

DosVisionesUnidas

     
Los ojos se han ido de las esculturas
siempre desaparecen cuando son colocadas
un acto de protesta por sentirse obligados
a ser testigos de una realidad persistente.
    
Firmamentos de alados inundan sus frentes
el cobijo de un nido de invariables pensamientos
sobre los que danzar y considerar en atrevimiento
no cambiar nunca una idea propia por una ajena.
   
Dos visiones unidas toman mucha fuerza
dos versiones de la misma entidad significativa
de izquierda a derecha y de abajo a arriba
dos visiones ligadas mutuamente se enriquecen.
   
¿Una idea, es masculina o femenina?
¿una opinión puede envenenar al pensamiento?
¿el cielo en su caída saqueará muchas aves?
   
© José Luis

Desde las alas de una figura espectral

AlasEspectrales

  
Mis pasos me llevan en la mañana
a la transparencia de los escaparates
a la habilidad de unas manos que tejieron
con su afán una infinito naciente,
un reciente cosmos desde una nueva imaginación.
   
Juegos de mente con el espacio-tiempo
concierto de arpegios en lo desconocido,
la estructura sinfónica de los recuerdos
desde las alas de una figura espectral.
   
En cada átomo de cielo fecundizado
el propósito del hombre reverbera
ecos del designio de locura y grandeza,
de vetustos inicios en lo esotérico
en la profundidad del inconsciente
desde nuestra más oportuna creación.
   
Desde las alas de una figura espectral
mis sentidos se suspenden y desplazan
en la inmensidad onírica de los vergeles
que fueron jardín primigenio y placenta
de sangre y arcilla.
   
© José Luis

La corriente del río

CorrienteDeRio

  
¿Quién
no ha visto el batiburrillo
de las nubes avanzando
en multiplicidad de tamaños y formas?
       
¿Quién
en la impiedad del agua
no ha ahorcajado un puente
con la botadura de un papel
embarcado en sus dobleces?
   
Abstraerse
en el misticismo de las nubes…
disolverse
en los vapores del agua…
nada alrededor nos retiene…
anteponemos la acrobacia de pájaro
el zigzagueo de pez en la lluvia
la planta de pie levitante
al pudor telúrico del ojo.
   
Es inevitable
perseguir la corriente de un río
en sus revueltas y serpenteos,
dejarse atrapar en el vuelo
del atardecer entre aladas,
dejarse embriagar por el aroma del sol
mientras se cae en el horizonte…
   
Es inevitable
fluir hasta la muerte
en ese barco de papel por el río Estigia,
es inevitable
dejar que el alma vuele y se eleve
más allá de las nubes,
por eso puede que nos atraigan tanto…
   
© José Luis

Ruina

Ruina

 

¡Cómo se desgaja el tiempo!
¡Cómo las salas deshabitadas
han desprotegido los recuerdos!
Sabia la naturaleza ocupa el espacio
no vacío, el espacio mantiene los espíritus
de los que fueron pensamiento y carne
de los que humedecieron la tierra
con los esputos desgranados del cielo,
cuando el cielo era paraíso, y Adán, y Eva.
   
Las yerbas que crecen verdes me recuerdan
los suelos pedregosos abandonados
del paso de las horas serenas y apacibles,
del sudor arrastrado por el trabajo
y los bueyes que eran calor y arañador hierro.
   
El horizonte baña con sus nubes las paredes
lágrimas exudadas en la oscuridad de años
de cuevas vernáculas y pigmentos especiales,
adoración de objetos, dioses y animales…
¡dónde andarán ahora las creencias
no materiales!
   
¡La ruina se asienta en España,
llagas en estos tiempos importunos
de lucrados pescadores de aguas
residuales!
   
© José Luis

De unos pétalos una urna

PétalosUrna


Mírala
esta flor, el lirio,
surgió de sus raíces en la tierra
creció desde la entelequia
desde el origen inexplicable que es la vida
pero se yergue desafiante
a la hiriente verticalidad del movimiento
arroja fuera de sí
la seducción del aroma
de sus pétalos las penetrantes irisaciones
del olvido la transparencia persuasiva
que acarrea toda primavera.
   
Paredes irisadas son en las alas del viento
aleteo de creación, preámbulo de orígenes
revoloteos y zumbidos, alegatos de belleza
en la conspicua intemperancia del tiempo,
en su interior reside la firme recreación
de desconocidos y rutilantes esplendores,
el transitorio anhelo de permanencia en lo sublime,
del apego a una corta y fluctuante existencia.
   
De sus pétalos una urna para el tránsito
una caja donde retener todas las contingencias
que fueron y que dejaron de ser
en una primavera, en otra, en otra y en otra,
una certeza de saberse reencontrada
en cada espectral y fabuloso renuevo,
una invariable cesión a la vida y la muerte
de su incoherente humanidad.
   
© José Luis

Sonoridades a oscuras

Sonoridades oscuras

   
Aliada a la luz en el escondite
la penumbra anubla el fondo de la mirada
sujeta al ocaso la corriente arrastra al tiempo
y a los reflejos de los hereditarios árboles
en los fondos de la retina
mientras el cielo,
encendido tras su naturaleza,
sangra en los paños de un azur ensortijado.
   
Suenan verdinegras las aguas profundas
en su paso por Salamanca lamen
los vetustos pilares de los puentes
estrechando en la distancia las perezosas barcas
ahuecando en las hipnotizadas ramas
las palmas del invierno absorbente
y al descubierto la piel acrisolada de las hojas
tornan la oscuridad en plateado aliento.
   
Al mar se encaminan ovilladas las voces
con la invisible algarabía de vespertinas alas
se encaminan al mar los arrullos primaverales
con los sonidos cristalinos de las tórtolas
mis besos al mar se encaminan obedientes
en las indomables ondulaciones de tu reflejo.
   
© José Luis

Mes de lluvias

MesDeLluvias


Se han desocupado las nubes
en los días grisáceos y abombados
las calles son isletas de penumbra e inconveniencia
inmensos tornasoles atolondran el suelo
y la calidez de los paraguas al aire somete.
   
Los pasos dilatan las distancias
sienten los peatones en sus caras el azote
húmedo de las gotas de lluvia y del viento
pareciera que la naturaleza estornudara
con sus narices aceleradas y pulcras.
    
La tarde ha remansado la ironía del cielo,
eternamente derrumbándose, el sol matiza
encapotado las tonalidades toronjas del ocaso
requiebros perfilados en los azules del horizonte
en la voz que fuera olvidada entonando aleluyas.
   
Deslío entre la claridad de las sábanas
los zozobrantes crepúsculos de la escarcha,
mis oídos en el umbral palpitante rezuman
tanta agua, tanta disponible inquietud
auscultando las palanganas del bálsamo…
    
© José Luis

Tras los tallos mecidos una espiga...

UnaEspiga

  
Los tallos combados de las espigas
interpretan la soledad del viento
en la sinfonía bermeja de la tarde
mientras mis manos se adormecen
con la suave intimidad del domingo.
   
Suficientes imágenes revolotean
para engendrar los pensamientos
persisten extendiéndose en las alas
los brotes de la arrebolada primavera.
   
Combate conmigo cada palabra
se curvan irremediables en el cerebro
juegan como obscurecidos nubarrones
con el sol entumecido de mis dedos
y en cada tecla un quejido profundiza
el miedo a quedarme a solas
con la insatisfacción de los deseos.
   
Vuelven las gotas de la lluvia
a resquebrajar la placidez del tiempo
vuelven otros días a ser lo que no fueron
humeantes trasparencias en el fulgor
remoto y amortiguado de la aurora.
   
La edad en mi piel se refleja
con cada hendidura surcada
por los granos del otoño encintados
tras los tallos mecidos, una espiga
se desgrana en mi recuerdos…
   
© José Luis

Escribiendo

EnElQuicio


Unos dedos
entre los lomos atrapados de un libro
unas manos
en las huidizas sombras del hielo
unos brazos
aspados en la impenetrabilidad de la noche
unos hombros
en la invernada de la tierra anclados
un cuello
espaciado en la imaginación de luciérnaga
una cabeza
en la sinrazón abandonada.
   
Levanto de la almohada los ojos ocultos
amargan las lágrimas que en el pasado se bañan,
las imágenes de la tiniebla que resuenan en el aire
se zambullen en los intersticios de la mudez
donde el tiempo con sus colmillos se arroja
a mis espaldas sobre la edad atesorada.
   
¡Qué difícil me nacen las palabras
desde el pecho atribulado del invierno!
¡Cuántas las sílabas entre las sábanas
contadas al abrigo del onírico adviento!
   
Serena, la noche en su corriente,
humedece mis desatentos sentidos;
el olor a anochecida me envuelve
como presente postergado en el quicio…
   
© José Luis

La rana de latón

RanaLaton

  
El manubrio gira insistentemente
aletean sin voluntad las patas traseras
adelantan el suelo los saltos procaces
donde convergen mecanismo y gracia.
   
Provocan en su movimiento mis manos
espirales de liviandad cáustica
saltimbanquis piruetas mecánicas
pálpitos estertóreos y tenaces.
   
Inapelable con la rana es la cuerda
indivisos los hilos la arratran,
títere inflexiblemente fiel y ciego
fuiste de albedrío desarmado.
   
Desde tu interior sé que me miras
no llegas a entender esta maraña de espíritu
en tu mirada de silenciosa compañera,
algún día si pudiera… yo te contara.
   
© José Luis

De brindis

DeBrindis

  
Frágilmente ribeteado el cristal carmesí
en los labios que apuran ilimitados las horas,
manso subterfugio de períodos y preceptos
en el fulgor magmático de clepsidras ateridas
y conspicuas, lenguas restallando en la inquietud
de la noche nupcial y naciente del año dos mil doce.
   
Irrigadas las venas desafiantes flanquean los alcores
invoco el solitario suspirar del viento en la loma,
pujanza irresistible de la fiera en su inusual aullido,
turbulentas las luces parpadean nebulosa la sombra
y en la calidez de las sábanas el deseo se enreda,
afilada la inconsciencia hiende mi sien vacilante.
   
Remonta la aurora el vulnerable llamear del horizonte
mis ojos, aunque inexcusablemente cerrados, vislumbran
en la oscuridad enigmático el ensueño de confeti y uvas,
solamente los brebajes de una maga hacen desatender
el vaporoso e ineluctable transcurrir del entretenimiento
mientras la realidad zigzaguea rubicunda las espesuras.
   
© José Luis

Hoy, treinta y uno de diciembre de 2011

Hoy31Diciembre2011

 

Revienta el cielo en su rubor plomizo
brota la intimidad de las sombras
en los solitarios rayos del viento
y en el túnica risueña del equinoccio,
tras la túnica risueña del equinoccio
abandono las imágenes que impuras
sacrifico en el rigor del invierno.
   
Despiertan los nublos del horizonte…
los pájaros ya no habitan en los árboles, podados
irradian los trinos más allá de las neuralgias
la corrupción traspuesta de las hojas,
en la corrupción traspuesta de las hojas
fueron parte primaveral del canto
los temblores cavilosos de las péndolas.
   
Se acercan impenitentes las últimas horas
con el azogue de las uvas en la embocadura
incomprensible del descuido y las músicas
revientan en el suspirar dramatizado los ojos,
revientan con el suspirar dramatizado los ojos
que nada hasta ahora vieron más que bramantes
y viejas calaveras.
   
Dos palpitantes inquietudes exudan mis huesos
mientras late en la intención de la noche la muerte
y perpleja la oscuridad interpreta en la tonada
agónica del reverbero las notas que desconocidas
componían fúnebre la marcha implacable de otro año
con el treinta y uno de diciembre a la espalda,
es el dorsal en Sísifo sangrado a fuego y norma,
es nuestra humana índole de recomponernos
en la fracción de dios creador en nuestro vacío.
   
Llegará ¿feliz? el momento del abandono irrefutable,
llegaremos a interpretar en el dolor la inmortalidad
negada a Adán… muerdo con viva rabia la manzana
como pezón erguido y ocre de la efervescencia
de la abstracción surgente del alma, mi cuerpo
una lágrima elabora
con todos sus recuerdos…
   
© José Luis

El ruego inerte de la vendimia

Mirad ascendente mente

  

Las imágenes

se retienen en la memoria

o se pierden

en la intransigencia del tiempo...

Ruta por Peñacaballera

Salida otoñal por la provincia...

Mar de popa

MarPopa

De la letra a

El balcón del olvido