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Rastro de FreeWolf

La rana de latón

RanaLaton

  
El manubrio gira insistentemente
aletean sin voluntad las patas traseras
adelantan el suelo los saltos procaces
donde convergen mecanismo y gracia.
   
Provocan en su movimiento mis manos
espirales de liviandad cáustica
saltimbanquis piruetas mecánicas
pálpitos estertóreos y tenaces.
   
Inapelable con la rana es la cuerda
indivisos los hilos la arratran,
títere inflexiblemente fiel y ciego
fuiste de albedrío desarmado.
   
Desde tu interior sé que me miras
no llegas a entender esta maraña de espíritu
en tu mirada de silenciosa compañera,
algún día si pudiera… yo te contara.
   
© José Luis

De brindis

DeBrindis

  
Frágilmente ribeteado el cristal carmesí
en los labios que apuran ilimitados las horas,
manso subterfugio de períodos y preceptos
en el fulgor magmático de clepsidras ateridas
y conspicuas, lenguas restallando en la inquietud
de la noche nupcial y naciente del año dos mil doce.
   
Irrigadas las venas desafiantes flanquean los alcores
invoco el solitario suspirar del viento en la loma,
pujanza irresistible de la fiera en su inusual aullido,
turbulentas las luces parpadean nebulosa la sombra
y en la calidez de las sábanas el deseo se enreda,
afilada la inconsciencia hiende mi sien vacilante.
   
Remonta la aurora el vulnerable llamear del horizonte
mis ojos, aunque inexcusablemente cerrados, vislumbran
en la oscuridad enigmático el ensueño de confeti y uvas,
solamente los brebajes de una maga hacen desatender
el vaporoso e ineluctable transcurrir del entretenimiento
mientras la realidad zigzaguea rubicunda las espesuras.
   
© José Luis

Hoy, treinta y uno de diciembre de 2011

Hoy31Diciembre2011

 

Revienta el cielo en su rubor plomizo
brota la intimidad de las sombras
en los solitarios rayos del viento
y en el túnica risueña del equinoccio,
tras la túnica risueña del equinoccio
abandono las imágenes que impuras
sacrifico en el rigor del invierno.
   
Despiertan los nublos del horizonte…
los pájaros ya no habitan en los árboles, podados
irradian los trinos más allá de las neuralgias
la corrupción traspuesta de las hojas,
en la corrupción traspuesta de las hojas
fueron parte primaveral del canto
los temblores cavilosos de las péndolas.
   
Se acercan impenitentes las últimas horas
con el azogue de las uvas en la embocadura
incomprensible del descuido y las músicas
revientan en el suspirar dramatizado los ojos,
revientan con el suspirar dramatizado los ojos
que nada hasta ahora vieron más que bramantes
y viejas calaveras.
   
Dos palpitantes inquietudes exudan mis huesos
mientras late en la intención de la noche la muerte
y perpleja la oscuridad interpreta en la tonada
agónica del reverbero las notas que desconocidas
componían fúnebre la marcha implacable de otro año
con el treinta y uno de diciembre a la espalda,
es el dorsal en Sísifo sangrado a fuego y norma,
es nuestra humana índole de recomponernos
en la fracción de dios creador en nuestro vacío.
   
Llegará ¿feliz? el momento del abandono irrefutable,
llegaremos a interpretar en el dolor la inmortalidad
negada a Adán… muerdo con viva rabia la manzana
como pezón erguido y ocre de la efervescencia
de la abstracción surgente del alma, mi cuerpo
una lágrima elabora
con todos sus recuerdos…
   
© José Luis

El ruego inerte de la vendimia

Mirad ascendente mente

  

Las imágenes

se retienen en la memoria

o se pierden

en la intransigencia del tiempo...

Ruta por Peñacaballera

Salida otoñal por la provincia...

Mar de popa

MarPopa

De la letra a

El balcón del olvido

Bajo el sabor de la luna

SaborLuna

  
Mantengo colindantes las montañas
mis ojos prenden sus agudas sinuosidades
ocres y verdes, las nubes juegan
hacen señales de humo con sus bocas
distingo en cada mirada una improvisación
una nueva forma inusitadamente adoptada
cambia la percepción de los objetos
de izquierda a derecha en mi mente.
   
Llena es la vereda pendular de la luna
una línea plateada en las marismas
hoy la veía reflejada con las tonalidades
azules del atardecer en la playa.
   
La oscuridad va tomando forma en el cielo
un manto discontinuo de azures y cremas
una discrepancia granular en el reducto
de los alados, se acentúan los crepúsculos
con el blanco revoloteo de las gavinas
bajo el sabor de la luna bergamota.
   
© José Luis

Retazos de un cielo

RetazosCielo

  
Contraluz
tembloroso espejo del alba
indefinición en las siluetas alzadas
contra las rompientes del viento
se yerguen encandiladas las sombras
las frondas el aura remueve con los dedos
invisibles de los entresijos, del ejido
se repite en cada tronco de árbol
la fugacidad perpetua e inmanente.
   
Tenuemente sinuosas las montañas
emergen en la lejanía, los seres alados
dejaron en la oscuridad su bullicio
en las arenas de un reloj en cadencia
pareciera que la quietud se dilatara
armoniosa con los ojos que lo contemplan.
   
Sé que conforme aguardas en tus alcores
aquellas tonalidades que violeta te besaron
volverán a posarse en tu ventana
te recordarán tardes de cielo florecido
nubes transformadoras de sueños
a vislumbrarte principiabas en mis brazos.
   
© José Luis

Hora de las luces farosféricas

LucesFaroEsfericas

   
Entre las tinieblas rilan las luces
suena el acordeón entre las manos
de playa y arena, el sonido expande
tornasolada la noche nubosa y de luna
el corazón caracolea con los rumores
mansos del agua.
   
Es la hora en la que el sol sirve la espalda
deslía exacto el planeta en los extremos
con las corrientes marinas y enigmáticas
se alinean las sombras tras las farolas
un espejado puzzle de edificios fascina
la tonalidad aérea del viento, una gaviota
despistada traspasa las marismas
de mis pupilas azuleadas.
   
Es la hora de las luces de la noche
la hora de soñar con los ojos
los secretos instantáneos del día
la incorporeidad del ocaso en tus labios
cuando los acerco a los míos
el temblor que subsiste en mis dedos
cuando tu piel en mis muslos se funde,
es la hora sí, la hora de las luces
de las farolas esféricas
la hora de creer en el amor
y ser enteramente correspondido…
   
© José Luis

Entre las espumas del mar naufragando

EspumasMar

  
Entre las espumas del mar naufragando
siendo deriva sin barca, siendo vacío
en la densidad verde-azulada del agua
mis brazos pausados bracean las ondas
húmedas y cálidas, siento a lo lejos la arena
abarrotada, la orilla es pasarela abrupta
multitud de verticales líneas transitorias
sofocados fósforos en la intensidad del aire.
   
Tersa una sensación de ingravidez me invade
preexisto en la nada antes de ser principio
me desposeen los ojos de los abruptos vuelos
enhiestos de las gaviotas, fugitivas sombras,
mis oídos rumorean las voces antes del habla
las palabras guturales en el perpetuo olvido
donde hilan los serafines las manecillas del instante
y el tic tac de la memoria limpia los recuerdos.
   
Nado con el sol a la espalda, no sé si podré con tanto,
sus súbitos rayos como flechas penetran mi espalda
deserta mi corazón en el fondo húmedo sus latidos
el soplo de los pulmones burbujea entre las crestas
aciduladas del espasmo y destierra mi boca en la lengua
las invocaciones de la atmósfera, del sonoro silencio
enclaustrado en mi mente, contorsiones gregorianas,
entre las espumas de un mar me mantengo naufragando…
   
© José Luis

Alegoría de los mundos 4

AlegoriaMundos4

  
En los labrantíos de asfalto y cemento
son las luces incontables de la noche
rutilar dorado, rutilar argento
   
múltiples son también las luces
en la mente, otros visos existen
luces de oscuridad, luces de muerte
   
en la guadaña encendida de tinieblas
en la guadaña de la luna segadora
aúllan anhelosos los indómitos licántropos
   
la sangre converge esplendorosa
y con alaridos levantan las montañas
el delirio en las profanadoras rocas
   
partos de atardeceres ancestrales
bocas gimientes en la espuma orgásmica
heridas que dejan brotar al hombre
   
en la nieve donde interpela al sosiego
cómo fraguar y hacerse escarcha
ser el lechoso manto del silencio
   
el tallo purpúreo, ardoroso y tierno
el incesante fragor de las mareas
la vida súbita que se hace encuentro.
   
© José Luis

Alegoría de los mundos 3

AlegoriaMundos3

  
Constantemente trenza su tela la araña
empresa sin par, encaje a la perfección
en el desocupado rompecabezas del aire.
   
De las alturas provienen cálidas las gotas
lágrimas de un dios sensitivo y sensible
procreación humanizada del destierro
riente mutación de agua bendita y autora
de rastros, especulaciones y simientes.
   
Suspenden entre cielo y tierra los hilos
entramado de representaciones y tendencias
poliédricas volutas impresionadas en un mar
glauco y atrevido, un mar colmado de perlas
esféricas, rutilantes, espejadas y límpidas.
   
Germen húmedo, emergido semen del alma
entre las riberas clandestinas del espacio
donde los pensamientos, inocentes, aglutinan
entelequias y vacilaciones con los que erigir
los perplejos fundamentos del hombre.
   
© José Luis

Alegoría de los mundos 2

AlegoriaMundos2

  
Esmero pertinaz en una gota
espejo instaurado en una cueva
resquicio de un lucero al inframundo
pensamiento lateral de incandescencia.
   
Pugna la memoria en el tiempo
ancestral la mirada en la quimera
el cielo ahora sea desde el terruño
bóveda reformadora de la esencia.
   
Cruza las corrientes una alondra
en su pico una hojuela de preludio
se extiende desde el aire una lumbre
humo, grana y cenizas de la aurora.
   
Justos los ojos se tornan distancia
lejanía desde la inaugural antorcha
rugiente fuego destilando un mundo
con los contornos del paraíso de Eva.
   
Iniciado se extingue el contratiempo
la cuenta atrás en la extraña carne
(¡la sonrisa de un bebé me disuelve!)
infecta de un alma inmortal y tajante.
   
© José Luis

Alegoría de los mundos

AlegoriaMundos

  
Nace desde la heredad el universo
automatismo en la naturaleza,
con los tormentos de los partos
brota delicada y perspicaz la yerba
húmeda en la noche y el viento
cuando el lobo aúlla en el páramo
comba las ramas de los árboles
con flamante nieve de invierno.
   
El tiempo en las semillas aguarda
al vientre acurrucado de la tierra,
despliegan su aroma los sueños
fecundados en la mente suprema,
del bosque las alimañas dormitan
soñando la apetecida florescencia.
   
Con sus vuelos las aves contienen
enhiesto del limbo la cópula
en el boscaje, desgránase
la metafísica
en cifras, caracteres e imágenes.
   
© José Luis

Fuga

Fuga

  
Nadie hay
en la conciliación del camino
la bruma envuelve
la soledad.
   
Huellas prolongan otras huellas
nadie en el camino hay,
volátiles abandonan la tierra
los pensamientos.
   
Su fluir ha cortado la corriente
en unos esparcidos charcos
el cielo en ellos se mira
e indefectible toma asiento
en la mente olvidada.
   
Ha huido el mar de plata
deja la orilla de silencio
arrinconada en Salamanca,
de peregrinos el deambular
será el agrietado resquicio
de ese cansancio sempiterno.
   
Miran los ojos la distancia,
desasosiego…
en la conciliación del camino
andan los pasos ciegos.
   
© José Luis

Leer un escrito

LeerUnEscrito

  
Anochece,
momento de confidencias
tiempo para dejar que el alma vuele
turno para que salgan las letras
camino imperceptible del ojo.
   
Tomemos en la tranquilidad de las sombras
la cristalina redondez de las gafas,
el profundo mirador de los signos
allá mismo en sus entrañas.
   
¡Son tantas las palabras
que desgranan los sentimientos!
¡Tantos son los recovecos
que entretienen los albores del ánima!
   
Una palabra basta para demoler
los engranajes de la realidad,
una palabra basta para llegar
donde no alcanzan los sueños,
donde florecen los espejismos…
   
Leer un escrito
es interceptar la rueda
que la rutina provoca.
   
© José Luis

Vencer o perder

VencerPerder

  
Triunfar
es el signo del destino
o la disposición de los astros.
   
Hoy no veo las estrellas,
hay días plomizos en la atmósfera
que nos separan del horizonte
y nos dejan a merced de los caprichos,
o la Fortuna.
   
Suena el agua de la fuente,
murmullos tenaces de las entrañas,
galeotes del porvenir y lo acaecido,
expiración de la noche que se adentra
en los tuétanos que embargan el día
gemelo en que uno nace.
   
Nos acompaña la noche en el discurrir,
sospechan las luces que todo ha cambiado
desde el último alumbramiento,
como todo cambia después
de ese primer respiro de aire.
   
Nacemos con la frente sellada
por los suspiros de una madre,
vivimos en la continua disputa
por conquistar el territorio nuestro,
y puede que sepamos
que no todo se reduce
a perder o vencer.
   
© José Luis