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Rastro de FreeWolf

Cubil Bucólico

Un domingo cualquiera...

Un domingo cualquiera...

Tu risa mece la sombra
de los árboles en la aurora
y anidan en ella los pájaros
que afinan en el alféizar
de la primavera las flores.
                                
Es la mañana clara
de un domingo de Enero
y luces en la melena
el requiebro de la luna
llena de finas perlas.
                       
Y salen de tus labios
el aguamiel de las praderas,
esmeralda, grana y gualda,
rumores de arbóreas crestas
en los pétalos mimados.
                                     
Volveremos a pasear
entre las blancas corolas
que perfumaban de jazmín
nuestras yemas inquietas
entre atardeceres y roces...
                           
©  FreeWolf

Día inerte

Día inerte

Cadáveres

de luna llena se reflejan

en el río argento

mientras cabalgan en la sombra

humeantes de plata las balas

que aullidos danzan...

                      

No busques codiciosa

al hombre fiera

en este corazón salvaje

pues sus desgarrados gritos

temblar hacen a las ánimas

en su monte sacro.

                                         

Ciegas

tus palabras en la sombra

no encuentran mi nombre

porque a cada letra olvidada

la embosca un ahorcado.

                               

Vacíos están tus ojos

en las crueles cuencas del sudario

mientras te ríes en la mirada

de los gusanos que me custodian.

                                  

Un desierto infinito

se extiende entre mis sienes

en lo que antes fueran memorias

ahora se entroniza tu muerte...

                              

©  FreeWolf

Latido de versos

Latido de versos

Un poema en blanco
la hoja esconde
en sutiles líneas
y la mirada lee el corazón
en los senderos del silencio
mientras avanza el alba
iniciando azures los sonidos
tras la revestida bruma clara.
                       
Florece el día nuevo
en la nebulosa luz del tiempo
y abres castaños los ojos
entre los aislados recuerdos
de unas letras en tus manos
que danzan entre los dedos
sólidos y palpables anclajes
en la profundidad de los sueños.
                           
La calle oye firme tus latidos
transitados en el invariable flujo
vibrante de un mar embravecido
entre las callosas rocas cetrinas
ante el blanquecino encaro de la luna,
y el cielo te habla de pasiones
irisadas en la noble alcurnia
de toronjas sedas
y dorados tules.
                        
Avanza fuliginosa la tinta
dejando escapar en sus roces
los ecos de unos suspiros...
                          
© FreeWolf

Grabado en la corteza...

Grabado en la corteza...

Paseo entre las calles
y me devuelve una ventana
azur y abierto el cielo
de un tapiz que me recuerda
el color de tu cabello
cuando recostado en mi hombro
lo acariciaba en la inmensidad
que frecuentaba nuestro silencio
y escuchaba de tus labios
la presencia de unos versos
dejados en la hoja sutil
de nuestros impalpables empeños
y que revelarán el futuro
y la puerta transitable
a todos los universos.
                            
Siento
suave el aire recorrer mi cuerpo
entre la arboleda
salvaje de nuestros sueños
y las hojas en su vuelo
coronan un corazón grabado
en la corteza del sosiego
y siento
cómo late
y manda creciente el flujo
del anhelo
mientras mis dedos recorren
impenetrable el deseo
y tu cuerpo...
                               
Lentamente
el reloj aguarda intacto
el tránsito de nuestro tiempo
entre los granos sinuosos
que sujetan ingrávidos la mirada
en la profundidad de nuestros besos
mientras contemplamos la vida
que nace
y nos acecha
en la infinitud
de roces y pasiones.
                                      
Suavemente
el ensueño envuelve nuestros brazos
alrededor de su lienzo
y apoyas la cabeza en mi seno
y dejas que se cierren los ojos
en la frondosidad de imágenes
que no nos pertenecen
pero que hablan de nosotros
y de nuestras preexistencias...
                       
Nuevamente
el amor
en la corteza de un árbol
embelesa...
                        
© FreeWolf

Apoyado en la corriente

Apoyado en la corriente

Impalpable la bruma entre los dedos
aquieta otro inexplorado mundo
abierto entre las efímeras yemas
del deseo,
                    
mientras se ruboriza el silencio
que trama en los oídos la melodía
prendida en el sereno mirar
del cielo,
                      
cuando los ojos dictan las palabras,
tendidas voces de rumor ceñido,
que volátiles abrigan el rocío cubierto
de besos
                           
cadenciosos entre los pulcros labios
que tejen el son de inéditas simetrías
y lograron pronunciar entre sus pausas
te quiero.
               
Suave desciende el crepúsculo
cárdeno
en su intimidad recóndita
y el oro que cede velada la tarde
entre las vaporosas destilaciones del tiempo
entreteje a la luna las resonancias cedidas
en mis pensamientos...
            
Aguardo inconscientemente
que más allá del horizonte
serena la corriente
de mi voz encamine la estela
mientras pronuncio tu nombre...

                                     

©  FreeWolf

Mis brazos

Mis brazos Mis brazos
mecen los recuerdos
en la arena blanca
en que se baña el silencio
en un instante
en el que la luna
abandona su sueño
y resbala
sus rayos tenues
por tu cintura
y pelo.
                            
Retienes
afectuosa en tu oquedad
los momentos del encuentro,
recónditos en la frente,
y ligero sientes el hormigueo
en el rubor confuso y el murmullo
que recorre pálido tu pecho
mientras dejas que mis dedos
se diluyan en voluptuosidades…
y lentamente accedan a las brumas
que desintegran tu imagen
en el silente misterio de la noche.
                                    
Abres
con una sola de tus palabras
las vaporosas puertas de la complacencia
donde los vestigios
cedidos por tu presencia
fluyen tenuemente
en el proceloso mar de la inconsciencia
y el ensueño.
                         
Suena el reloj
que me mantiene despierto
con su tic tac
constante e inquieto
y sus manecillas
como tus besos
me traen el amanecer
de la calidez de tu cuerpo.
                  
Y ahora
entre mis brazos dormida
mis labios agradecen
tu inmanencia en una sonrisa.
                           
©  FreeWolf

Otra tarde

Otra tarde

Juega la tarde

a escaparse entre los celajes

que la sombra deja en el crepúsculo

y que mi voz aguarda

mientras marcan suaves los aleteos

el final de los relojes,

el paso etéreo del tiempo

y el recogimiento

que acompañan en la noche

la tersura de las sábanas

y los sueños.

                               

Abandona el sol

la luz del recuerdo

tras los cárdenos reflejos

de la bruma de un mar lejano

y en sus glaucos movimientos

acompasan a la lluvia

fecundando la tierra

en su savia y sus memorias

mientras recogen tus manos

la ancestral caracola del silencio

y la arrimas al oído

buscando el eco del misterio

que es la vida

con el sonido de un “te quiero”

                        

©  FreeWolf

De la noche

De la noche

En la estela del mar
se disipa la mirada
en un inmarcesible reflejo
mientras invariables las olas
envejecen tenue el sonido
distraído de las sirenas
en la reminiscencia del ocaso
que levemente se pierde
entre los frágiles matices
que oculta el horizonte
en su hondura agreste.

Del silencio vacío las imágenes
que la tarde detuvo en mi retina
mientras seguía travieso los pasos
cárdenos del encuentro
cuando el sol abandona su altura
y deja en la penumbra
tu presencia en un beso.

El calor siento de tu abrazo
y el roce de tus dedos
y las palabras te quiero
surgiendo de la noche.

© FreeWolf

Nuestro silencio

Nuestro silencio

Me mirabas,
te miraba
y la luz el miramiento velaba.
                         
Y los ojos eran
en tu piel
mis palabras.
                          
Y la tarde
en tus labios
pensó la madrugada.
                         
El silencio
nos aguarda
y también desvelado
el sueño en nuestra mente
y las horas gratas
en la noche mágica.
                            
Sonríes
y el mar
nuestro amor ensambla
en sus olas
a la luz del alba.
                           
© FreeWolf

Oscura intimidad

Oscura intimidad Vaporosos tules
al sol turban de la madrugada
mientras te confiere la luna en sus rayos
mis palabras enamoradas,
y volátiles mis labios
acercan a tus ojos las inquietudes
de mi ánima.
                                 
No hay lágrimas
para el silencio del amor,
sino razonable calma…
                               
Porque gozosas manos percibieron tu cuerpo
entre las sedas de la mañana
y avivaron de las sutiles pupilas el delirio
mientras incrustadas se ceñían las distancias
de las tiernas caricias
en el cárdeno cielo de tu estancia…
                                      
Frenético recorro el ardor
que siente rosácea tu piel
entre los estertores del firmamento,
celoso de tu lozanía
cedida en el bruñido lecho del tiempo
mientras explorabas curtida la senda
del deseo.
                                   
Densa tu selva
agita purpúrea la savia del desvelo,
tiñendo de salvaje ensueño
el instinto de la alborada
que nace inquebrantable
de nuestro ayer en el recuerdo.
                                                          
… únicamente…
el crepitar de tus pensamientos…
acompasa al sonido de mis labios…
mas las palabras no acuden al encuentro…
por eso,
sólo por eso,
poseerás mi silencio…
pues cómo ignorar esa profunda oscuridad…
                  
© FreeWolf

El Paseo

El Paseo

Irrumpe cárdeno el cielo
paso a paso

al rumor glauco de la espuma
y los recientes recuerdos
que tras la prominente silueta aleteada
trascienden la nada en su vuelo.
           
Fatigadas las abstracciones del ayer
se han limpiado esta mañana
a la señal de las pisadas
y del mar en su salobre ajetreo.
                          
Deambulan sutiles las miradas
calladas entre las sombras
que entreveran tangible la ausencia
en las grisas rugosidades
de la palmera palmada...

              

Aguardan vaporosas las olas
el eco de esas palabras
ofrecidas en el crepúsculo,
cuando los cuerpos se abrazan,
y que llegan y se van
como nácara desgranada.

                                                   

FreeWolf

Cuando se oculta el sol

Cuando se oculta el sol

No se silencian las palabras,
como no se acalla al corazón
que toronja tras cada retorno
tu apariencia inventa en la inmensidad.
     
Sosegada escondes en toda sombra
la voz atávica de las dudas y los antojos
hirsutos en tu pelo ondulante y bermejo
que un tiempo atrás esculpía en un soplo
esbeltas birlochas y caracolas.
     
La tarde trae cadenciosa el eco
de las batientes olas de la memoria
que indelebles enraízan en la bóveda
de nuestras manos confundidas.
     
Y en la vespertina corteza del árbol
que amamanta difusa la sombra
denota una flecha traviesa
indeleble nuestro amor... 

    

FreeWolf

Los ojos de la tarde

Los ojos de la tarde

Inmóviles se arrebujan los ojos de la tarde

e irisados se aquietan en el horizonte

que tras la arcana cimbra, tras las versátiles auras

retienen tu frente entre mis manos,

lejos del cárdeno fragor de las palabras

que expresan lo prohibido del anhelo

tras el tenue velo de la inconsciencia

consentida entre esas nubes postergadas.

                     

Dejas que se desgrane el tiempo

entre los trigales de la esperanza

mientras asistes en la ventana al ocaso

mientras vuelven los cantos a la infancia,

y se llena desheredada la luna de los abrazos

entre las sábanas estrelladas del desvelo

con el sonido del mundo entre tus labios

límpidos engendramos fugaz la alborada.

                                

FreeWolf

Órbitas

Órbitas

Participa la noche en el juego
de las ilusiones con la grácil Selene
que chispeante esparce entre los repujados jaspes
de la tarde las esferas del agrado,
mientras bruñidas las purificadas efigies,
entre el polvo de las estrellas
y el transcurrir del tiempo,
pespuntan entre sus indelebles dinteles
los huidizos símbolos del anhelo.
      
Gira la vida,
y también el cuerpo
que recorre mis brazos,
y en cada filigrana de acanto
se reconocen, una vez más,
en lo existido hasta el momento.

Mis manos entre los senos de las órbitas
descifran el rito de los orgiásticos sonidos
que ululantes se elevan por la pilastra del deseo
hasta alcanzar tu nombre
en su resonancia más recóndita.
  
La tormenta
empuña la calma;
mis sentidos,
tus entrañas.
   
Selene y la noche nos esperan…    
  

FreeWolf

Alma en un vuelo

Alma en un vuelo

Borbotean las caricias

en la sangre

de mis brazos

cuando se prenden

a tu seno

y a la híspida fronda

en los ancestrales sueños.

 

Mecen el transitar del tiempo

y las cadenciosas palabras

las espigas de tu cuerpo.

 

Ríen tus ojos

y salgo a tu encuentro,

y en tus labios

abandono el deseo,

y cedo al silencio

la ingravidez del momento.

 

FreeWolf

Prófugo el tiempo

Prófugo el tiempo

Las manecillas no aciertan a revelar los extáticos símbolos
que inconscientes rastrean los surcos de mi pensamiento hilvanado
en tu cuerpo con los instantes despojados a las permanentes parcas
de las mortales runas y los irreductibles usos.
 
La nube que recorre mi mente descarga mansa las pavesas
teñidas de sueños y memorias, y me confiere esa versatilidad
que el espíritu vierte desde la génesis de los tiempos.
 
Me inquietan las palabras en la faltriquera de la sombra
y sus sonidos, en la quietud de la distancia, presumen secretos
que resuenan en las cuencas verdemares del abismo.
 
Se aparta la luz más allá de los destinos inhumados y la voz vacía,
y el silencio aterra los recogimientos incrustados en la natural malicia
de la atávica poma trabada en las danzas profanas de las sierpes.
 
Así el reloj en su continuo caminar persigue la nada,
las horas fugaces esclavizan el ritmo del tiempo
y la eternidad pronunciada en la heredad de tu cuerpo
aflorará indeleble en el devenir de cada grácil crisálida.

 

FreeWolf

Lejos, muy, muy lejos...

Lejos, muy, muy lejos...

Desocupa la nada su mirada en el impetuoso piélago
de la verdad y la falacia,
donde los espejismos insinúan las delicadas voces carmesí
de los labios fugaces en el limbo de las playas.

Y anhelo el no silencio de tus aguardas
y la mano trémula
que a mis tardes acompaña entre las ondas del mar
y la barca varada
tras los recónditos abrojos que subyugan mi ánima.

Impenetrable el tiempo se esconde entre la peregrina bruma
y las grietas atávicas
que tornan en rayos el fulgor de la mañana.

Límpida envuelve el cendal
la perplejidad en la distancia.

                

FreeWolf

Desidiosa presteza extática

Desidiosa presteza extática

Aguardan recatadas las letras
la inquietud tenue de unos labios
en el pretil del silencio.


Y vacuas las horas del antojo
no se privan de mirar poderosas la incuria
ante las pupilas bermellones del desacierto.


Forjé ensartando la ajorca
al iris entre tus dedos;
alivié de mis nubes
las gravitadas pecas del pensamiento.


Y en el eco de la tarde moría el suspiro…
y en las sombras sedientas del rumor...
mi tiempo.

 

 

FreeWolf
Po un beso

Tras la ventana...

Tras la ventana... El tiempo
entre las manos perdidas se extingue
y suspiran macilentos los campos
tras las nubes anochecidas.

Detuvo el pitirrojo su cantar
bajo las fragantes azucenas
junto al ya ocioso sitial del jardín
ante la mirada
lánguidamente azul...

Resbalan los minutos tras el cristal
vidrioso entre las irisadas sonrisas del recuerdo
y las ásperas horas de la distancia.

FreeWolf

La Fuente.

La Fuente. Irisa la mañana
el halo nacido de la noche
y de los pensamientos.

El batir de sus alas
acallan las alondras
al rumor argento de nuestras miradas.

Alegres los caños
dejan surtirse a las aguas
de la frescura de la estancia
entre las perpetuos cantos del edén.

Y tras el glauco reflejo
se yergue sinuosa la columna
en la que se alojan los nombres
de las ardientes sombras.

Quién sabe si una mano,
ondulando la cristalina pátina,
dispense a los hijos de Pandora
de la gabela de las adversidades.

Resuenan
del Olimpo
los clarines.

FreeWolf