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Rastro de FreeWolf

Cuando la noche la luna retiene ...

NocheLunaRetiene

  
La oscuridad invade el camino
no atinan los ojos con las huellas
como no atinan con el instante
en que se origina un nombre.
  
Brilla la luna sin ruborizarle su brillo,
como puntual reloj brilla tras sus horas,
manecillas impenitentes y arbitrarias,
tal es el sino ansiado humanamente.
  
Admiro la perfección del cielo
el rutilar incesante de sus estrellas
no depender de la luz o la oscuridad
para ser, ser simplemente ensueño.
  
La lejanía se ahueca en la nada
en el vacío de las formas y los colores
perdura en el corazón y en la mirada,
la lejanía es un arma que lenta mata.
  
Cuando la noche la luna retiene
retiene su brillo anclado a tus ojos
retiene al alcance de mis manos la lejanía
cuando la luna a la noche tiene…
   
©  José Luis

Conocidos desconocidos

Conocidos desconocidos

  

Sucesivamente los campos cansan mis pies,
los pasos detallan los sudores y los días
con los guijarros y el polvo del pensamiento,
la mañana es amanecer y colores tenues
el aire impregna las briznas que en la tierra
resudan la noche y fresco el aroma del viento
despierta el corazón, silvestremente adormecido
siento en el ambiente el trinar ruidoso de los pájaros
la mochila me recuerda el peso de lo pasado,
de la inutilidad instantánea de tantos objetos…
  
encuentro caras sin ojos, caras abandonadas
en la fabulación del camino, caras perdidas
con el deambular de las sendas, simples caras
esmeralda que hablan en la soledad de la viña,
rostros que interrogan con las punzadas
imprudentes del anonimato, unas palabras
laten en la intranquilidad de la mesa, conocidos
desconocidos que se traban en el convite
y comparten el pan en el núcleo de algún albergue…
  
A veces, esos desconocidos, dejan huella en el surco
de los labios cuando pronunciamos su nombre.
   
©  José Luis

Nugidos

Nugidos

  
De nubes el altozano rodean en estampida
los molinos que interrogan con sus aspas
fulminantes al impuro azur de la espesura
no hay palabras que abrasen más la tarde
que la rutilante vehemencia del silencio,
zumban los oídos de la lejanía en la sombra.
  
Pertinaz he trabado mis anclajes en el cielo
allá donde los rugidos despiertan el ocaso
y tañen las manos que regresan de tu cintura
agitada la corriente salvaje de los manantiales,
qué indulgente sofocar la sed de mis entrañas
en el sombrío humedal de su contenida pureza.
  
Deshojo la mirada que abriga el horizonte,
atrevido el aire irrumpe brioso en el rostro
velado de la lluvia que cierne el firmamento
entre las puertas escarlata de este jueves
yaciente con los suspiros de esa tierra
soberana de los acontecimientos y los hombres.
  
Comparecen los suspiros nacientes de las cimas
breves aúllan las briznas del olvido en mi nombre,
otro nombre deletrea las raíces de mis dedos
en la oquedad impronunciada, la voz restalla
las arenas que bañan tus riberas y mi antojo,
mi antojo que guarda los almíbares de tus labios.
   
©  José Luis

Oniriflejos

Oniriflejos

  

De este mundo los enfoques son
la esperanza que devora las horas
en la irrealidad de los reflejos,
la individualidad he agotado, inmaculada
en mis ojos ya tu mirada no repara,
cuando el sol enrojece las negruras
y los árboles someten a mi espalda
el derredor de la noche, agitado
brota el absurdo de mis entrañas.
  
Ascienden las palabras, con el silencio
obsequio el agitar de mis labios
a la imperfección de la aurora
donde el corazón se ha velado,
como un cielo intratable y neblinoso,
las caléndulas abordan las imágenes
depositarias de los destinos inabarcables,
no intentaré resucitar el pasado
que a la vuelta de la esquina yace.
  
Onírico el subconsciente de un río
ejecuta el reverdecer de los álamos
con los verdes silbos de mis sombras…
  
©  José Luis

...

Donde tú estás o no

DondEstas

Fluvial olor de roca

Nubes sobre nubes

Pórtico radial

Lejano jinete

LejanoJinete

  

A lo lejos se escucha el trotar de un caballo,
cruza el jinete la estepa mudo e infranqueable,
galopa junto al viento y desdibuja en el espacio
ondulosas las líneas donde se detiene la fiebre.
  
Penetrante se alza el calor que consume e hierve
la sangre rugiendo acelerada contra los malecones
trae extendida la hoz guadañadora de mil batallas
y la quietud sesga de la mañana en infinitas partes.
  
Se ha extendido la ciudad a cada paso de trote;
las torres, almenas e iglesias llegar al cielo parecen,
las nubes rozan mi memoria mientras tras un instante
la lluvia fragua innumerables tesoros en mi garganta.
  
Abandono la morada de las hojas que nacen al rubor
y siento de las montañas el azulado en mis yemas,
trepo por la espalda de la noche hasta tu mirada
¡qué ciego es el amor cuando quiere…
no ver nada!
  
©  José Luis

Magma de rosa

MagmaDeRosa

  

De una rosa en el interior
guardé, a escondidas, el alma;
suavizaban los pétalos sus muros
como la sangre que suaviza el ardor
que se encadena a una venganza.
  
Aterciopelados hilos las nubes madejan
los estratos toronja de un atardecer
entre los ejes de una sugerente mirada
una perspectiva reunida en el horizonte
un arco templado sobre el diafragma del violín
cuyas notas resuenan en la montaña.
  
La tierra en su interior oculta los milagros
miran los ojos y miran en la rapidez fugaz
de una estrella alejándose en su rumbo,
la montaña vomita el magma con sus secretos
y con cadencia la corriente resuena.
  
Zigzaguea el magma en su camino
derrochando el saber de los secretos
candentes las almas buscan la roca del silencio
en la que posar la eternidad en su vuelo.
  
Las cenizas reconstruyen aquello que fue
un corto instante, una duda, un deseo…
  
©  José Luis

18 de abril de 2010 o de lluvia deslizante

LluviaDeslizante

  

La lluvia se desliza perezosamente
oscura nació la mañana del domingo
entre los cañaverales del Tormes henchido
resuena turbulenta la humedad entre los ojos
que tributan rumor al puente herrado
pocos los caminantes cruzan los charcos
espejos de un cielo profundo y azabache
los paraguas bambolean las manos combadas
con el acompasamiento marcial de los tacones
las gotas fluyen estremecidas por la primavera.
  
Por las laderas bajan los arroyos lamiendo
duras piedras en el deshecho de las hojas
se diría que están lavando los miles de años
con las jeroglíficas pisadas del hombre
hilos de espuma y agua conforman la fuente
manante de olvidos y ancestrales ecos bailando
con las harmoniosas corrientes de los tiempos
no interrumpe el sol su indivisible senda
por los espacios erráticos e inalcanzables
se escapa un pensamiento entre las nubes
una claridad levemente azul y esperanzada:
domingo es descanso de lo bien dispuesto.
     
©  José Luis

Semilla arbórea

Bodegon1_17410

  

Arrugas, arrugas por la piel de los campos
surcos de compromiso y consejo con la tierra
la piel crece con la intensidad de los pensamientos
mientras separa el peine las espigas granadas del viento
a la orilla espumea el agua las arrugas de las olas
y juegan, incólumes las sirenas, al escondite inglés
con el rumor desacostumbrado de las caracolas.
  
Nervaduras llegan mansas a la cálida arena
los pies pierden las escamas de la noche
una niña deja su nombre inscrito con el vacío
de la lacerada bayoneta recreada en las dunas
la eternidad es una ola dispersando los humanos
esfuerzos por dilatarnos en el espacio inextinguibles...
  
Las ramas profundizan en el aire denodados arrojos
se enredan entre las nubes las hojas ya leídas
de los escritos ancestros y las palabras que abrieron
las puertas del inframundo se enraízan en los ideales
de la protuberante bellota yaciente en el suelo,
en el suelo se yace antes de engendrar la vida.
  
©  José Luis

Locura o cordura

LocuraCordura

  

No hay límites en el abismo de las horas,
devoradas son las fragancias en el deseo
devastando la viscosidad granada de una viña.
  
Sólo los ojos en su mirada permanecen firmes,
se descuelgan de las pupilas los recuerdos
y de los brazos de un mar embravecido los segundos
como fugaces lágrimas por el rostro de la noche.
  
Nunca se detuvieron las palabras en el abismo
ni en la luz envenenada del destierro,
junto a mis huesos vela la llama del ocaso
mientras del sol se expanden los rayos moribundos.
  
Tu voz, difusa y lejana, invade mis temores
en la soledad postrada, tanto arranca la locura
(o la cordura) a la infelicidad, la dicha y el olvido.
  
Ansía el alma de la permanencia el cuerpo
de lo tangible de la sima que vertebra su versatilidad
la infinitud de la vereda en el destino me se antoja
piélago infranqueable y ambiguamente turbulento…
  
©  José Luis

... qué decir

AlgoQueDecir

  

Algo que decir quisiera
amasar en la sobriedad de la noche
dulcemente las palabras
y llegar a encontrar el retumbo
desconcertado de los sueños.
  
Sé que las letras son corriente
como la fluidez invulnerable del agua,
plateado torrente del intelecto
en las crepusculares sienes de la tierra,
polvoriento reposo en el verdeo del tiempo
y acaso esa pavorosa hendidura
en los medulares cimientos de mi demencia.
  
Sucederá a la noche en el semblante la luz
sondeada y sinuosa de otro penetrante amanecer,
humedecidas las rosas abrirán sus alas cambiantes
con los rompientes extenuados de la mudez,
las palabras que encontraron un camino
calmosas se extenderán en el día alfombrado
y devolveré a tus rebordes el recuerdo
algún día en mi corazón abandonado.
  
Trémulas dilato las cumbres de mis dedos
hacia los celajes que velaban nuestro exilio,
hacia el collado de los arroyos desierto
en el invernal solsticio del albedrío,
acelerado el loco trote de la providencia
carmesí me vuelve la sangre en su enredo…
  
©  José Luis

Room 649

Puerta trasera

Joya helada

JoyaHelada

  

Me gusta ese frescor de la mañana,
el aire arde en la piel y las manos
tiemblan en la cintura del silencio,
vacilantes los pasos se encaminan,
el cielo ruge azul en la montaña
y las nubes deshacen las sombras
en el arrebato de la escalada
donde los pies retienen el aliento
y el fulgor de los volcanes golpea
las entrañas cautivas de las furias.
  
Invernizos los árboles sin sus hojas
dejan florecer cimitarras de témpanos
con la transparencia fija de los ojos
que miran lejos en la tierra de lo absorto,
vagan invariables los rumores de las ramas
entre los buitres de extendidas alas
y el verdor de la hierba ciega el rocío
sedoso tallado en la oscuridad de la noche,
mas sé que saldrá el sol de entre los celajes
para convertir en recuerdo lo que fuera mi joya…
  
©  José Luis

Otro amanecer

OtroAmanecer

  

Con la sonrisa de un arco se rasga el cielo
irisado entre los estertores de la noche,
los ojos fijamente abiertos en la oscuridad
reblandecen toronja las líneas de mis manos
y un suspiro cae desde la ventana abierta
donde el amanecer curiosamente se asoma.
  
Se desperezan mis brazos con los latidos
aún dormidos de los sueños y las paredes
reconcentran el hálito tácito de las sombras,
por el suelo los pensamientos van dando botes
huyendo de la repisa imprevisible del silencio,
amenaza el caos lluvia… reparo mi rostro entre las nubes.
  
Mis pies aterrizan en la alfombra del salón
donde dejaron la quietud sin lienzo de los rayos
donde cobijar los roces gratos de la aurora
con la placidez de una bocanada de domingo,
ya sabes que los paseos entre aquellos bosques
son para mí el retorno de los nibelungos…
  
Una palabra no llega a salir de mi boca,
los sentidos embotados en el aire se extasían
con las resplandecientes tonalidades del invierno
otro amanecer me sobreviene con la cámara
que entre las manos con placidez retiene
ensimismado los aleluyas del firmamento.
  
©  José Luis

Simetrial dance

SimetrialDance