Blogia

Rastro de FreeWolf

Deshorizonte

Deshorizonte

  

La profundidad histérica de la vida
amamanta la soledad,
el cielo no es tan distinto de la tierra
ni siquiera de lo que llamaron infierno,
¿tan difícil es dar vida a la vida…?
  
Distingo yermo el caudal del horizonte
asemeja la indefensión de las montañas,
nadar bajo la superficie del miedo
es impropio del hombre.
  
Advierto una bandada de pájaros,
el aleteo es constante,
tan constante como el pensamiento
en la inconsciencia de un hombre.
  
Percibo un barco
allá
en la distancia
donde el mar es aislamiento
y libertad
y muerte…
 
La ingravidez del aire
se hace oscuridad en las nubes
y el agua
con los matices del azogue
baña mis tobillos en la playa...
junto a la soledad de las rocas...
     
©  José Luis

Gineceo resplandeciente

GineceoResplandeciente

  

Encienden unas letras unas páginas,
se desvela la discrepancia de los signos
en palabras rápidas y autómatas
en sonidos que velados martillean
la ingravidez de las sienes.
  
Asciende con la sedosidad de las nubes
pausada la ocre erupción del gineceo,
espuma efervescente que se iza
reticular por el hendedura del florero,
puntual por el fermento de la memoria.
  
Dualidad flotante entre los géneros
inmanencia de la fecundidad conllevada,
tiemblan las paredes de la flor antigua
pareciera que el soplo del siroco
actuara sobre resortes testamentarios.
  
Una niña balbucea el candor de su presteza,
un niño susurra la ingenuidad de su valentía,
en la intimidad de la aurora las pátinas
de la vida resplandecen con luz propia
si se establecen las pautas del equilibrio.
  
©  José Luis

Amanecer en el frío

AmanecerEnElFrío

  

Son las ocho de la mañana
el suelo blanco y quebradizo
patina por las concavidades del cielo,
los círculos que fueran noche y deseo
agostan los primeros rayos de la aurora,
celosas de la noche y de las sedosas sábanas
que rozan nuestros cuerpos, las nereidas
arquean sus espaldas en las campánulas
invernales del desvelo,
aviva el vaho que mana de sus bocas
la intensidad de mis ojos cuando penetro
en los ojuelos de la oscuridad
blanquecina y cálida,
es el fulgor de los rayos el volcán
que irrumpe en nuestras nervaduras
con la impetuosidad de los vientos
liberados de las cadenas milenarias,
en la lejanía distingo aquella fogosidad
indomablemente familiar e íntima
que en los oídos me susurra ecos de amor…
  
©  José Luis

Campaña de locura

CampañaDeLocura

  

Bajo el cielo tibio de la madrugada
unas gotas injertan la pupila en la tierra,
observo el fluir de la savia que mana de los muertos,
se escapan las plegarias de los siglos
por los entresijos de la caverna de un oso
mientras dormita los instantes devorados
al semblante desmembrado del hombre.
  
No hay locos en la tarde, el alivio de las nubes
huye por la corteza de la locura, resbalan
negros los agujeros con el suicidio de los sueños,
los alcores arañan frugal el vuelo de las libélulas
y lejano el zumbido de acero traspasa el descuido
supersónico de los ovnis invisibles y anónimos.
  
Se vertebran los recuerdos en la infancia,
aliviados pedúnculos de rocío y madre perla,
bajan serpenteando los riachuelos con la vida,
nada es lo que aparenta ser nada, nada
como todo no es el camino de la dicha,
quizá sólo la temporal locura sea el alma
que nos alivie de la ponderosidad del tránsito.
  
©  José Luis

La colonia de hongos

ColoniaDeHongos

  

Minimalismo de madera en el árbol,
cada corazón aplaca su propio ritmo
en unas leves palabras que suavizan
la arruga inquebrantable del tiempo.
  
Azaroso el olvido trabaja en la sombra
donde implacable el magnetismo del norte
y escurridizo el espectro de los descarriados
profundizan en el deambular de la noche.
  
Unos pasos resuenan en mi mente
mientras se hunden los rayos violáceos
en la inquietante frondosidad de la floresta
hasta los conspicuos hongos de ámbar cutícula.
  
La unicidad de los iguales sujeta la perfección
a la temeraria y deslavazada cota de los ocasos,
¡qué ilustre la cruda dignidad de los secretos
cuando por las atalayas de la glorificación se deslizan!
  
©  José Luis

Detrás de las cuencas

TrasLasCuencas

  

Cielo de blanca claridad velado,
se escarcha frío el hielo
en la ingravidez de la tierra
y en el dulzor del rocío.
  
Las hojas aún muestran el otoño
en la desnudez de las ramas
y en la ocre piel que el suelo alfombra
descansa ya la savia
imperceptible de los tiempos.
  
Caen los rastros del cielo
en los copos lentos de la tarde,
caen también mis ojos
cuando miran a los ojos
de tu cuerpo
y blandes la sonrisa
que abre del mundo la tranquera.
  
Vienen de los villancicos los ecos
melodiosos entre las caracolas
que tejen el calor en tu pecho,
los engranajes del viento
se enredan en mis temblores
y mis manos, tan conocidas,
roran la sedosidad de tu pelo.
  
Vuelve cada año la Navidad
y sé que de tu corazón
nace bruñida la sonrisa
que inunda de mis ojos
las cuencas…
  
©  José Luis

¿Feliz Navidad?

ArboledaDeNavidad

     

Unos pasos atraviesan la noche
allá donde el agua refleja la tristeza
que absorben de las nubes las farolas,
no hace frío en la humedad palpitante;
la oscuridad, rauda entre las calles,
asciende los canales de las casas,
pequeñas claridades ámbares se escapan
entre los cristales de las ausencias
y los huecos de los sofás vacíos.
  
Parpadea en las paredes Feliz la Navidad,
guiñan los recuerdos a la infancia curtida
y penden los arreboles de los sueños
en las aceitunadas ramas del árbol,
presente en la luminaria de los salones
un soportal arcano cobija la esperanza,
el verbo conjugó su carne en la dimensión
más condesciende del mundo, la del tránsito…
  
Las letras de los villancicos se pierden
entre los acordes de la lejanía…
Feliz Navidad señalan las palabras
y mañana... mañana será otro día.
  
©  José Luis

Inversión de sed

Sed

Un rato arriba

UnRatoArriba

  

En la hora de las brujas, amiga,
germinan las gotas abruptas de sangre
no hay razón que aparente más que la noche
que ha enajenado el brillo de su espejo,
tengo instantes de lucidez oscura,
instantes agrandados en el tiempo impuro,
mastodontes de pulverizadas ensoñaciones,
aparentes dunas de estrellas en el semblante
y alguna que otra dispersión fosforescente.
  
Un rato arriba de las flores me consuela,
en la pequeñez casi perfecta de los versos
esculpidos en sus broches acolchados,
leves cortezas de la reciedumbre inmaculada
cuando los campos son blancas huellas
y el destino ese impreciso temblor
que ruboriza las mejillas del ocaso,
¡qué esplendor el de la cotidiana muerte
entre las derramadas cumbres del otoño!
  
En la hora de las brujas, amiga,
la piel retrae el cosquilleo de las sombras
que se apuran en los cálices de lo efímero,
allí donde el nombre huye de la realidad
y la transpiración de la frente se extingue,
como aniquilado reptil, en el fondo de una gruta.
  
©  José Luis

De toronja acopada

DeAcopadaToronja

Requiem plastificado

RequiemPlastificado

Autumn color

AutumnColor

Entre montañas

Entre montañas

Lineal azur

Lineal azur

El reinado de la mora

ReinadoMora

Estancada

Estancada

Pasión y energía, ninguna segunda oportunidad

Pipasol

Las horas en las grietas

Grietas

     

Se vencen las horas en las grietas,
la tierra abierta espuma la carne
de los brazos indistintos del viento,
azures atraviesan los rayos el iris
en el umbral de los helechos quebrantados
donde asciende la fragilidad y el desarraigo
de los paraísos accidentales sobrecoge.
  
Despoblado el corazón del bosque
sangra las penumbras de la tarde,
hojas verdes el estío abandonan
en la otra parte de la reminiscencia,
y la claridad, del alma fuga transitoria,
se espesa en la oblicuidad de la mirada.
  
Tiemblan las ramas cuando pasa el aire
con el sonido de la armónica en los labios
mientras las ondas de la piel se escaman
acorchadas de silencio en las cortezas,
¿dónde se expandió el silbo del alma?,
¿dónde crece el verdor en la guadaña?
  
Se horadan las grietas en las horas,
en las grietas las horas se quiebran…
  
©  José Luis

Diablura de fuente

Diablura de fuente

Campo de estío 1

Campo de estío 1