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Rastro de FreeWolf

Autumn color

AutumnColor

Entre montañas

Entre montañas

Lineal azur

Lineal azur

El reinado de la mora

ReinadoMora

Estancada

Estancada

Pasión y energía, ninguna segunda oportunidad

Pipasol

Las horas en las grietas

Grietas

     

Se vencen las horas en las grietas,
la tierra abierta espuma la carne
de los brazos indistintos del viento,
azures atraviesan los rayos el iris
en el umbral de los helechos quebrantados
donde asciende la fragilidad y el desarraigo
de los paraísos accidentales sobrecoge.
  
Despoblado el corazón del bosque
sangra las penumbras de la tarde,
hojas verdes el estío abandonan
en la otra parte de la reminiscencia,
y la claridad, del alma fuga transitoria,
se espesa en la oblicuidad de la mirada.
  
Tiemblan las ramas cuando pasa el aire
con el sonido de la armónica en los labios
mientras las ondas de la piel se escaman
acorchadas de silencio en las cortezas,
¿dónde se expandió el silbo del alma?,
¿dónde crece el verdor en la guadaña?
  
Se horadan las grietas en las horas,
en las grietas las horas se quiebran…
  
©  José Luis

Diablura de fuente

Diablura de fuente

Campo de estío 1

Campo de estío 1

Agua de peregrino

Agua de peregrino

Calles de música

Calles de música

Flor de púa

Flor de púa

Penumbra de ventanas

Penumbra de ventanas

Hojas para una cúpula

Hojas para una cúpula

  
Sujetan las hojas mis pasos
nada veo del suelo
que no sea el intransitable discurrir
de las sombras por el cielo,
abren algunas nubes el día
y la persecución de la noche.
     
Tus brazos me rodean,
me encadenan fuertes ramas,
yacen mis deseos en tu alma,
voluble la tarde
quema de la memoria los mapas
del amor en el paraíso alcanzado.
  
Hay una cúpula en los árboles,
una iglesia circunstancial del secreto
donde las vidas se reinterpretan
en la supremacía de las manos
y abandera el poder de esas luces
sanadoras y perpetuas.
  
©  José Luis

Sombras del hierro

Sombras del hierro

   
En el salón la puerta vencida
del armario refleja la calle,
una sombra cierne la fachada alada
y deambula tras las aberturas
desusadas de los ladrillos
y los cristales de las ventanas,
no hay negrura en el cielo
cuando vuelan los ángeles.
   
Candente la forja en el hierro
azabache ha moldeado los pasos
azures y sagrados del crepúsculo,
ahora la tarde es el vuelo
grácil del horizonte
en el hilo inconfundible
de los zumbidos y los pájaros.
  
Entretienen las volutas del estío
el agonizar del aire, lentamente
del reposo la tierra se ha levantado
y los círculos de la incertidumbre
se extienden en la palma del silencio,
sombras de hierro penden
dolientes de los labios tersos
en los estertores de mi pecho
e invisten tu nombre inapazable.
  
©  José Luis

Nubes articuladas

Nubes articuladas

  
Todo procede de la oscuridad
la ceguera
el caos y la confusión
la inutilidad de la pena
el calor del sol
sonrosadas las nubes de la mañana.
  
Todo emana de la luz
el triángulo fraccionario
el arco multicolor
vaporosas la gotas de los ojos
el final del túnel
la protección y el calor.
  
Me gusta ver el amanecer
mientras camino por el campo
situar las nubes cerquita
alrededor del cuello de la tierra
y matizarlas en mis labios
con anómalas palabras.
  
Tiene el cielo esa cualidad
de cambiar nuestra mirada,
nuestro estado de ánimo
con su espátula irisada,
trábanse la nubes
con las corrientes del aire
con las manos articuladas
que sujetaron en su frente
todas las constelaciones.
  
©  José Luis

Más allá de aquellas montañas

Más allá de aquellas nubes

   
El aire ha bajado de las montañas
cabalgando en el silencio
y en los rayos oscuros del valle
reptan escurridizas las aguas
manan de los torrentes la música
cascada seca del verano
¡cómo recorren las piedras
bajando los pensamientos!
¡cómo se filtra la noche
entre los huecos de la aurora!
  
Cruzan los peregrinos
la que fuera verde meseta
ahora de dorados campos
en el agostar del tiempo
en el agostar de los kilómetros
empedrados bajo la tierra
que da lejanas montañas
que toma al sol por montera
y no cesa de tejer la hilera
romeros, montañas, trigales…
y almas.
  
©  José Luis

Llegar a los huesos

Llegar a los huesos

  
La vida surge
la muerte surte
el abandono del cuerpo
obliga,
¿a qué?,
¿a cuidarlo?,
¿a comprender dónde
asimilamos el alma?
  
Una calavera
dos huesos cruzados
un barco pirata
lucha
palestra
petición de algo.
  
Cada mañana
los ojos
tramitan el nuevo mundo,
nada como revolver la vista
y encontrar otros sentidos.
  

¿Miedo a la vida?
¿Miedo a la muerte?
¿O
acaso
estamos sólo
en el camino?
  
¡Qué bueno sería
llegar a los huesos
y seguir con vida…!
   
©  José Luis

Señora del castillo

Señora del castillo

  
Fortaleza
cualidad invertebrada
del labrantío de la estratagema,
piedra reposa sobre piedra,
todas a una
para hacer solidez de flaqueza.
  
Fortaleza
cualidad femenina
del talle de la pulcritud,
gema que embellece el silencio,
ideal sobre la práctica
para hacer inigualable a una.
  
Fortaleza
en la concavidad del espacio
donde lejanía y cercanía
son los cabos de una misma cuerda,
los cabos de la querella y el amparo,
del asalto y el asilo,
de lo femenino y masculino
que todos atesoramos.
  
Señora del castillo
que tanto monta
y monta tanto
la “fragilidad” como
el caballero…
  
©  José Luis

De un rayo de sol un arbotante de aliento

De un rayo de sol un arbotante de aliento

  

Son las seis de la mañana
el sendero está oscuro,
mis pasos siguen la ruta
de blancas de piedras y tierra,
de vez en cuando miro las estrellas
y la claridad de la luna menguante,
maquinales los pies avanzan
entre los flancos de maleza,
un olor húmedo se desprende
del frescor de la noche,
mis pensamientos están
al final de la ruta
con el cansancio de las piernas
y la satisfacción del esfuerzo.
  
El día en su transitar
gris descorre la mantilla de nubes,
el cielo padece la incertidumbre
de las horas previas
cuando el tiempo se aloja en el abdomen
y los pálpitos retraen del reloj
los granos de arena
en los dorados campos del camino.
  
A lo lejos
una arcada me sonríe,
una tenue irisación de rayos
se escabulle del plomizo horizonte,
las gotas me golpean y resbalan
mientras recobro el aliento
tomo del sol las franjas de la lejanía
donde sé que en breve
lucirá mi descanso…
  
©  José Luis