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Prudencia de jueves

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Tendencia al retorno

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Inconsciencias de un mar nocturno

InconscienciasMarOscuro

  
Luna llena sobre el mar
los reflejos recorren la costa
junto a la luz de las bombillas
que ondulantes a la ribera
de Benidorm vibran.
  
Esta quietud de la noche
se diluye en la pantalla del ordenador,
suena Angie de los Rolling Stones
y unas polillas merodean el cristal,
huyen del calor de afuera.
  
Vacío está el vaso en la mesa
pero no por eso me deja de mirar
con los restos acuosos y encorchados
de algún sorbo que me quedó por dar.
  
De vez en cuando cruzan blancas las alas
algunas gaviotas al pasar, me dicen adiós
las nubes que las estrellas tapaban,
ahora soy el astrónomo del mar
un tanto ciego pues he consumido el faro
que anclaban los arrecifes al corazón,
ahora también soy mago
y me haré desaparecer en el catre…
hasta mañana.
  
© José Luis
8 Julio 2009

You decorated my life

YouDecoratedMyLife

  
Diez, quince, veinte, veinticinco…
son los años que pueden aportar la fidelidad
a la relación de pareja,
un camino no exento de comprometidas curvas
e inabordables depresiones
donde la meta quizá sea pronunciar
“Tú has engalanado mi vida”.
  
¿Cuánto puede llegar a durar el amor?
Cada corazón imprime su valor en los propios latidos
y para acompasar dos corazones
hacen falta muchos, muchos latidos
que se escuchen,
que cabrioleen juntos,
que aborden la travesía de las arenillas
como los pasadizos de un reloj que se necesitan,
porque para parar el tiempo no basta
diluir los granos de arena en la incomprensión,
aunque no se le dé la vuelta
siempre corre el tiempo,
no sé dónde irá
ni si algún día estará de regreso
pero no pienso que arrepentirse
sea ganar en el recorrido
los extremos comprometidos de un anillo.
  
You decorated my life
y más allá de mis manos y mis labios,
de mi deseo y mi imperfección
estarás con la raigambre de la carne
que se hace eternidad y espíritu,
en los anclajes de un cielo volátil y huidizo
como el nacimiento del hombre
en la heredad y la duda,
¿dónde buscaremos nuestra alma
cuándo ya no existamos…?
  
© José Luis
7 Julio 2009

Llamarada de escorpión

LlamaradaEscorpión

  
El mar y su fondo
ondulan en mi cuerpo la incorporeidad
de las dunas de un sol desajustado
en la imperturbabilidad del agua,
maniobran algunos peces en mis ojos
con los espejismos fracturados del prodigio
de diminutas estrellas que las sombras emiten,
como ese boomerang que nunca vuelve.
  
Mis pies, en sintonía de otros mil pies, reptan
las intermitencias de la noche con los fanales del ocaso
y las notas ambarinas de la tarde diluyen el fulgor
púrpura de los corazones abandonados a la orilla
de las playas inalcanzables por la conjetura humana.
  
Un escorpión deambula entre los arrecifes del estío,
atrás deja el devenir de la adversidad desconcertado
con los arreboles de la rosa encantadora y ecuménica,
proterva la boca de un dragón borbotea aquellos nombres
en los que la verdad enmascara de entelequias los sueños
hasta que regresen de la in mortalidad de los cuentos
las princesas.
  
© José Luis
6 Julio 2009

El arquero sin rey

ArqueroSinRey

  
Templado está el arco, la flecha dispuesta
donde atina implacable el ojo, bajo el cielo
una extraña ave es la puerta al misterio,
el brazo del arquero estira la mirada
más allá de su propia sombra, clavada la muerte
en el vendaval de la sangre que se esparce.
  
Ponderado va a ser el camino sin retorno
pues ha roto el aura protector del sueño
y en sus manos el rojo del delito abrasa
la salida que en la cueva le acorrala,
el aire se tensa y la quietud se enrarece,
sólo el hombre innombrable le cubre
como un manto que constriñe su halo,
respirar tan sólo desasosegado el tiempo.
  
Aturdimiento, desazón, necesidad de algo
que devuelva el trazado de la misión iniciática,
no se llega a crecer sin el dolor o la duda,
¡qué piensa la razón cuando no hay esperanza!,
y tensa la cuerda del destino la tormenta
se despereza en la negrura con el arco
irisado de las saetas que al rey protegen
de la corona incierta, perfidia en la conjura,
puede más el corazón que la coraza.
     
© José Luis
5 Julio 2009

El despertar en el agua

DespertarEnElAgua

  
Mis brazos aletean en el agua
la inmensidad húmeda del cielo
donde los peces perduran en las aletas
las péndolas de los oníricos momentos.
  
Parece el mar el enlosado de los sueños,
el equilibrio desconcertante de la aurora
sostiene la ingravidez de mi cuerpo
y resisten exhaustos los pulmones el vacío
cuando se despoja la rosa de los vientos.
  
Los ojos saben del salitre escondido
en el recodo pétreo de la sombra,
la opacidad de la luna se abre farragosa
desde el fondo de la inconsciencia
y la temporalidad que yacía en la playa
se escarcha en el graznido de las gaviotas.
  
El neón de los edificios en el mar se refleja
desde el interior quebrado de un naufragio,
el coraje de los muertos ondula la justicia,
nadie nace sin la carne pútrida del desconcierto.
  
Perduro eternamente incorpóreo en mi paraíso
con la cúpula de las olas arqueada en el deseo,
quiero despertar desde las profundas aguas de la vida
al mundo que subyace en la memoria de los tiempos.
  
© José Luis
4 de Julio 2009

Junio se va y Julio se viene...

JunioSeVa_JulioSeViene

  
Parece que corra el tiempo
que los días se escabullan entre los árboles
con las sombras estivales de exaltación y preámbulo,
se desbrozan las horas en el labrantío de las tardes
y permutan las palabras su sonido en el volar del ocaso
donde los sueños centuplican las olas que del mar llegan
con los cabos de la muerte entre sus peñas y verdes brazos.
  
Ahora el rumor de los niños es lejano en aquellos juegos
en los que crecían mis manos al compás de la comba,
resuelta era el marcha de las canciones en el patio
donde todavía fructifican los recuerdos y las rosas,
aguardan los ojos tus pasos y los pasos del olvido
todavía recuerdan…
  
Se va junio por las calles solitarias de los siseos
escondidos de los pájaros, con el volante en las manos
corro tras el tiempo perfumado de la infancia,
a ambos lados del camino dejo prolongadas las imágenes
que a veces fueron paseos por películas, libros o arboledas,
siento julio con su calor, su abandono y los viajes.
  
Es el litoral el edén acurrucado donde se recogen mis veranos
en el bramar circunstancial de las gaviotas, las nubes aparecen
blancas como las páginas de ese libro, que aunque concebido,
pide a gritos ser mañana ociosa y fresca… desde hace años.
  
© José Luis

Fondo de una jarra de cerveza

FondoJarraCerveza

  
Escucho el burbujeo espumoso,
el diluirse de la jarra fresca
por los contornos de la boca,
la garganta ignora las palabras
que no pasan por ella
y el zumbar de la tarde rigurosa
sube los escalones calurosos
hacia el mirador de la azotea.
  
Baja hasta el fondo la sed
y apura el mirador en la sierra,
allá, a lo lejos, donde el viento
ostenta en el aleteo de las nubes
la bandera de lo inalcanzable,
esbeltos y agrestes picos
en los que el silencio se estremece.
  
El barandal azulado de la tarde
quieto me separa de la caída del miedo,
son tantos los respiros de la huida
cuando palpita el corazón de la noche.
  
El fondo de la jarra de cerveza
alega la secreción de la desidia,
el calor de la tarde corroe las bridas
galopantes del deseo, mis pies
cementan la fuga del horizonte…
  
© José Luis

Vuelo de moscardón

VueloMoscadón

  
Insisten las olas su llamada,
rompen a los pies del faro
la quietud implícita de la noche,
con los naufragios del retorno
  
las colas de las sirenas baten
la densidad oscura del aire
y los mascarones en la ausencia
del capitán la gorra arrastran
  
por los timones de la zozobra,
en la tiniebla llora el haz de luz
y de las ondas del mar la luna
cadenas de incertidumbre trenza.
  
Insisten las olas su llamada,
pareciera el zumbido extraño
de un moscardón transeúnte,
tanta insistencia la atención inquieta
  
en la ruptura connatural de la vida
los huesos descomponen el alma
en jirones de éxodos y plegarias,
insisten las alas en los aleteos
  
que zumban el epicentro de las entrañas
con los cantos inaudibles del invierno
en las rosas han cedido pétalos aromados,
frugalidad de la vida en su misterio.
  
© José Luis

Viento, viento y sol

VientoVientoySol

  
Dicen que sopla el viento
con los cantos acunados de los hombres
tras las batallas que frecuenta la muerte,
son cantos en los que se perfuma el alma
de los que caen con los honores de la sangre
en cada ardiente estela de incienso.
  
Viento asistiendo al viento que vuelve
con las lágrimas íntimas del deseo
en los ojos amados de la vida,
en los ojos amados del vientre
desde la franquicia enmarañada de los órdenes
que sujetan el universo a las limitaciones
que, infranqueables, moldean la inexistencia.
  
Viento desasistiendo al viento que vuelve
con los ruegos plañideros de la amada
en las manos solitarias y ardientes,
en las manos vacías de la apariencia
desde los rostros inmaculados del olvido
que trae el desasosiego con la noche,
que, indestructibles, roen el silencio.
  
Viento, viento y sol
en los ocultos labios del poniente,
viento en la leonada esfera de la luna
donde encalla mi recogimiento.
  
© José Luis

Sonrosada

Sonrosada

Al tacto
los pétalos se sonrojan
con el pudor de la aurora,
con el rubor de la novia
en la primera noche de conocimiento.
  
Los labios de la sombra
abordan los rayos llenos de mar y luna,
los reflejos en las olas llegan a la orilla
donde esperan atrevidos los ojos
el azogue de dos cuerpos que se acopian
en el tálamo de la tempestad arrullada,
los murmullos del amanecer resuenan
intangibles desde el vergel inaugural
cuando el amor tan sólo era un desconocido.
  
Mis manos tantean el agua
y la espuma, ojosa, otea el horizonte
donde se detiene el verdor de la alondra
tras el canto del apareamiento ritual
entre el cielo y la tierra.
  
En la hondura coyuntural de tu cuerpo
palpitante y natural acrecienta el ardor
la expansión consustancial de un instante,
pertenecen recogidas las miradas
al inframundo tangencial de los sueños
donde, indefectiblemente, tú y yo
encontraremos siempre conocimiento.
  
© José Luis

Desgaste

Desgaste

  
Cuando al día le asaltan las horas
y el sol decae en su camino
las sombras de la tierra
se acomodan incesantemente.
  
Los ojos mirar ya no pueden
la vaguedad de las figuras,
centellean en las cuencas de la sospecha
la inexactitud de los desencuentros.
  
La profundidad de la noche
descubre la conveniencia de la duda,
es un temblor la no presencia
acuciante, doloroso y agudo.
  
¡Cómo desgasta la ausencia
en la monótona dispersión
de las manos que tendían puentes
hacia la infinitud de la confidencia!
  
Puede que no sean los años
los que desgasten el alma
sino esa vaciedad del destino
cáustica, inexorable e irreverente.
  
© José Luis

Miércoles desconocido

MiércolesDesconocido

  
El bosque la esencia encierra en su interior,
diluyen desde el árbol primero las hojas
impenetrables los vestigios del retorno,
nadie será capaz de desentrañar el presente
  
tras los laberintos traspasados por el viento
las voces de los hombres acorralan el coraje,
no permanecerán los bosquejos redentores
si la pureza del alma no se trasplanta.
  
Los miércoles, desde el rigor de los instantes,
están despidiendo sin cortejo su nombre,
ya los martes no distinguen la muerte,
la noche dejó de ser el tránsito uniforme,
  
los no presentes no consiguen deambular
con la libertad tempestuosa de los barrancos
y el aire se ha vuelto tumultuoso y difícil,
los pulmones de los jueves se duelen.
  
Se abren los cobertizos de las montañas,
son los únicos reductos de humanidad
disponibles tras la eclosión del cataclismo,
sin remisión se anegan las semanas.
  
© José Luis

Acortada la noche

Alargada la noche

  

De San Juan es la noche,
noche emblemática de hogueras
incandescentes, de un atardecer
tras lenguas de murmullo y fuego.
  
Danzan en el aire las llamas
ruidos de brasa y cigüeñas
en la juntura aglomerada
de deseos, demandas y madera.
  
La oscuridad se revuelve
con las briznas que toronjas
lluvia del averno parece
por los ángeles mitigada.
  
Crecen en la tierra las cenizas
de Abraxas con las alas y el tridente,
y buscamos con las rosas en el agua
el mundo de los parabienes.
  
Lentamente se consume la montaña
se derrumba el sostén de la frente,
mira la Luna los secretos del hombre
en el corazón del poeta ardiente.
  
© José Luis

Sombra con patines

Sombra con patines

  

Cae el sol con los rayos de la tarde
y el calor busca en las florestas la sombra,
los parques acopian el frescor del gentío
a la sombra que con lentitud se agita
en la celeridad de la tierra con los patines
mientras desfila el agua entre las balsas
humedecidas de orquestada música de remos.
  
Los niños se separan entrañables de las manos
y buscan en la arena la creación de las cosas,
el deambular de sus juegos entretiene la vista
alrededor de los recuerdos y de una mariposa,
ceden las nubes al transitar de las tinieblas
el azur del cielo donde los alados despistan
su quehacer con los embrujos de los diablillos.
  
Un muchacho se desliza junto a la silueta
de los contenedores de amarillo esculpidos
y las hojas mantienen en el vaivén el aire
entre los resquicios inundados de tambores
con el efluvio desprendido de algún incienso
mientras se despide el paseo de los caminantes…
  
© José Luis