Blogia

Rastro de FreeWolf

De cara al girasol

De cara al girasol

  
Redondas son las caras
de las pepitas concéntricas,
halos amarillos cabecean
al son del aire,
el campo ambarino y verde
parece el oasis del tiempo
donde viene al solaz
cuando cae la tarde.
  
Me acercó a un girasol
le miro de frente
en la concavidad del semblante
donde azabache un mosquito
pasea como yo por los sueños,
por la tersura aterciopelada
de los alcores silvestres
y el danzar de las ninfas.
  
Juntos vemos caer
la penumbra a la tierra,
y siento más cercano su mirar
penetrante la oscuridad
nos susurra al oído
los enigmas del pasado;
ahora somos dos cabezas
llenas de pepitas…
  
©  José Luis

Geometría circular

Geometría circular

  
La claridad es un rayo
penetrante en la oscuridad,
un tallo blanco enramado
inagotablemente
en haces filamentosos,
un campo geométrico
y tenuemente algodonado.
  
Se diría que al ras del suelo
florecen fuegos artificiales,
brazos que dilatan la pequeñez
del infinito, procede la mirada
a distraerse del camino
donde se fusiona la lejanía
radiante, con el horizonte.
  
Parece la creación de un universo
expandido en la premonición, absoluta
y absurda, de la posible existencia
de la luz en la forja del destino,
un camino hacia la nueva palabra,
mutante y atrevida una sombrilla
escapa de la raíz de los sueños,
¿consumará el misterio?
  
©  José Luis

Atardecer o amanecer

Atardecer o amanecer

  

A veces

no es tan distinto

el atardecer

del amanecer.

  

Me gusta contemplar

las tonalidades

que arrebatan al cielo

cuando el sol

agazapado en el horizonte

evoluciona.

  

Atardecer y amanecer

hermosos

aconteceres del día,

vaporosas ensoñaciones

para los ojos,

para las raíces del alma.

  

Contemplar

los vaporosos púrpuras,

los encendidos toronja,

los voluptuosos ámbar,

la candidez azur…

son la mejor medicina

para el cuerpo

que precisa quietud.

  

©  José Luis

Sombra del pájaro

La sombra del pájaro

  

Los días de agosto
en los que el sol se muestra límpido,
esplendoroso y fuertemente pajizo
perturba el calor el aire
con el sofoco del fuego.
  
La sombra es el único refugio
donde aplacar el sopor del día,
los pájaros arrostran el vuelo
entre la pesadez tornadiza del cielo
y la fogosidad de la tierra llameante.
  
Aletean los párpados
bajo la negrura de la mesa
y con pequeños saltos se aleja
del fondo de la mirada
un pájaro.
  
Quizá refresque en su retina
los rasantes planeos de primavera
cuando la timidez azulada de Helios
empaña el horizonte de rosáceas
y ambarinas tonalidades.
  
Sentado bajo un toldo meditado
vislumbro de reojo esta escena,
al recordar mi infancia sonrío
de los ardores de otro pájaro
cuando estuvo una vez en mis manos…
  
©  José Luis

Espigar

Espigar

  
El aire baldea los tallos
del polvo que desprende la tierra,
doradas las espigas
cabecean con la danza del olvido
el verdor de la primavera.
  
Ya no vendrán los segadores
que arañaban la rugosidad de la era
con el sudor del sol a sus espaldas
y la hambruna semanal de desasosiego,
reposa envejecido el sombrero de paja.
     
Paso por las ensambladuras mi mano
de prietos granos, siento el cosquilleo
duro de la naturaleza atesorado
con el transitar imperceptible de los años
y el rilar de las nubes sobre el horizonte.
  
¡Qué bello el campo áureo de Castilla!
¡Qué silencio el del viento mecedor
de los páramos soleados del domingo!
¡Qué bella la tarde que se extiende
por la ermita de ancestrales cielos!
  
©  José Luis

Oscuridad esférica

Oscuridad esférica

  
Puerta de madera franquea la entrada
del fervoroso recinto en penumbra
los clavos serpentean geométricos
el ondular estático de la armada
donde se ofrenda olor de incienso
y herméticos estigmas ancestrales.
  
Los ojos la altura de la bóveda suben,
plegaria silente, suspensa y ascética,
la oscuridad esférica inunda las pupilas
de la claridad irisada de los cielos,
de las palabras que sigilosas y aladas
escalan la densidad sosegada del aire.
  
Tienen los cristales tintados el alma,
lejana la luz nació ya en la amanecida
dejando en la transparencia de la tarde
los humores púrpura y toronja en el vitral
humedecido por la escarcha de las plegarias.
  
Sujetan las ventanas el armazón de la calma
el lugar sagrado donde se vacía el pensamiento
de las materialidades y el sostén del cuerpo
suplicante hacia la imprevisible inmensidad
de las alturas.
  
©  José Luis

Campo de amanecer

Campo de amanecer

  

Ennegrecida la tierra revienta
en la plácida claridad de las horas,
impregnada de oscuridad y sueño,
los tallos, antes dorados o secos,
de una incertidumbre prensada.
  
Allá una nube rebosa, preñez abrasada,
el pabilo acotado y residual de la noche,
el amanecer despliega inmaculado el abanico
de los indefectibles rescoldos de la vida,
reverdecemos de las frugales pavesas
que el viento no acierta a baldearnos…
  
Desde el horizonte, ajenos al pensamiento,
los ecos ahondados en la imperturbabilidad
bajan las laderas del silencio amaestrado
en la inextricable soledad de la penumbra,
donde las palabras fueron los brazos amables
con los que articular la esencia del desconcierto.
  
Otra vez me llega ese aroma de los campos,
el intenso rubor de las anochecidas en el tálamo
donde las aguijadas de mis uñas surcan de tu cuerpo
inmemorial la fragancia de las pasiones perdurables.
  
©  José Luis

Ora estoy, ora no...

Ora estoy, ora no

No pain, no glory

No pain, no glory

  

He transitado por los caminos
junto a la visión del horizonte
con los rojos surcos de mis pies
en cada paso que la ruta marca.
  
En mi cara el aire he sentido
y penetrable de la tierra el aroma
he respirado del despertar denso
de la tierra cuando no hay nadie.
  
Casas, campos, trigales a la espera
del ocaso indestructible y púrpura
de esa iglesia que su cúpula levanta
en la silenciosa plegaria de la tarde.
  
Sin sufrimiento no hay gloria,
sin el empeño diario por vencer
los fantasmas de la no existencia
se vencerían las palabras en el abismo.
  
No hay senda que no tenga en su estela
la sangre bermellón de la alborada,
caminante de sueños y soledades,
de nuevo no sabes dónde descubrirás
el renacer...
  
©  José Luis

Camino por algunas rutas de Santiago

Peregrino

Una mente se visita

UnaMenteSeVisita

Un tema de olvido

TemaDeOlvido

Compromiso extraordinario

CompromisoExtraordinario

Prudencia de jueves

PrudenciaDeJueves

Tendencia al retorno

TendenciaAlRetorno

Inconsciencias de un mar nocturno

InconscienciasMarOscuro

  
Luna llena sobre el mar
los reflejos recorren la costa
junto a la luz de las bombillas
que ondulantes a la ribera
de Benidorm vibran.
  
Esta quietud de la noche
se diluye en la pantalla del ordenador,
suena Angie de los Rolling Stones
y unas polillas merodean el cristal,
huyen del calor de afuera.
  
Vacío está el vaso en la mesa
pero no por eso me deja de mirar
con los restos acuosos y encorchados
de algún sorbo que me quedó por dar.
  
De vez en cuando cruzan blancas las alas
algunas gaviotas al pasar, me dicen adiós
las nubes que las estrellas tapaban,
ahora soy el astrónomo del mar
un tanto ciego pues he consumido el faro
que anclaban los arrecifes al corazón,
ahora también soy mago
y me haré desaparecer en el catre…
hasta mañana.
  
© José Luis
8 Julio 2009

You decorated my life

YouDecoratedMyLife

  
Diez, quince, veinte, veinticinco…
son los años que pueden aportar la fidelidad
a la relación de pareja,
un camino no exento de comprometidas curvas
e inabordables depresiones
donde la meta quizá sea pronunciar
“Tú has engalanado mi vida”.
  
¿Cuánto puede llegar a durar el amor?
Cada corazón imprime su valor en los propios latidos
y para acompasar dos corazones
hacen falta muchos, muchos latidos
que se escuchen,
que cabrioleen juntos,
que aborden la travesía de las arenillas
como los pasadizos de un reloj que se necesitan,
porque para parar el tiempo no basta
diluir los granos de arena en la incomprensión,
aunque no se le dé la vuelta
siempre corre el tiempo,
no sé dónde irá
ni si algún día estará de regreso
pero no pienso que arrepentirse
sea ganar en el recorrido
los extremos comprometidos de un anillo.
  
You decorated my life
y más allá de mis manos y mis labios,
de mi deseo y mi imperfección
estarás con la raigambre de la carne
que se hace eternidad y espíritu,
en los anclajes de un cielo volátil y huidizo
como el nacimiento del hombre
en la heredad y la duda,
¿dónde buscaremos nuestra alma
cuándo ya no existamos…?
  
© José Luis
7 Julio 2009

Llamarada de escorpión

LlamaradaEscorpión

  
El mar y su fondo
ondulan en mi cuerpo la incorporeidad
de las dunas de un sol desajustado
en la imperturbabilidad del agua,
maniobran algunos peces en mis ojos
con los espejismos fracturados del prodigio
de diminutas estrellas que las sombras emiten,
como ese boomerang que nunca vuelve.
  
Mis pies, en sintonía de otros mil pies, reptan
las intermitencias de la noche con los fanales del ocaso
y las notas ambarinas de la tarde diluyen el fulgor
púrpura de los corazones abandonados a la orilla
de las playas inalcanzables por la conjetura humana.
  
Un escorpión deambula entre los arrecifes del estío,
atrás deja el devenir de la adversidad desconcertado
con los arreboles de la rosa encantadora y ecuménica,
proterva la boca de un dragón borbotea aquellos nombres
en los que la verdad enmascara de entelequias los sueños
hasta que regresen de la in mortalidad de los cuentos
las princesas.
  
© José Luis
6 Julio 2009

El arquero sin rey

ArqueroSinRey

  
Templado está el arco, la flecha dispuesta
donde atina implacable el ojo, bajo el cielo
una extraña ave es la puerta al misterio,
el brazo del arquero estira la mirada
más allá de su propia sombra, clavada la muerte
en el vendaval de la sangre que se esparce.
  
Ponderado va a ser el camino sin retorno
pues ha roto el aura protector del sueño
y en sus manos el rojo del delito abrasa
la salida que en la cueva le acorrala,
el aire se tensa y la quietud se enrarece,
sólo el hombre innombrable le cubre
como un manto que constriñe su halo,
respirar tan sólo desasosegado el tiempo.
  
Aturdimiento, desazón, necesidad de algo
que devuelva el trazado de la misión iniciática,
no se llega a crecer sin el dolor o la duda,
¡qué piensa la razón cuando no hay esperanza!,
y tensa la cuerda del destino la tormenta
se despereza en la negrura con el arco
irisado de las saetas que al rey protegen
de la corona incierta, perfidia en la conjura,
puede más el corazón que la coraza.
     
© José Luis
5 Julio 2009

El despertar en el agua

DespertarEnElAgua

  
Mis brazos aletean en el agua
la inmensidad húmeda del cielo
donde los peces perduran en las aletas
las péndolas de los oníricos momentos.
  
Parece el mar el enlosado de los sueños,
el equilibrio desconcertante de la aurora
sostiene la ingravidez de mi cuerpo
y resisten exhaustos los pulmones el vacío
cuando se despoja la rosa de los vientos.
  
Los ojos saben del salitre escondido
en el recodo pétreo de la sombra,
la opacidad de la luna se abre farragosa
desde el fondo de la inconsciencia
y la temporalidad que yacía en la playa
se escarcha en el graznido de las gaviotas.
  
El neón de los edificios en el mar se refleja
desde el interior quebrado de un naufragio,
el coraje de los muertos ondula la justicia,
nadie nace sin la carne pútrida del desconcierto.
  
Perduro eternamente incorpóreo en mi paraíso
con la cúpula de las olas arqueada en el deseo,
quiero despertar desde las profundas aguas de la vida
al mundo que subyace en la memoria de los tiempos.
  
© José Luis
4 de Julio 2009