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Rastro de FreeWolf

Instantes de soledad

Instantes de soledad

La pleamar trae suavemente las olas
hacia la playa donde descansan los pies
apoyados en la arena y el cosquilleo
recorre la piel como una dulce mano
que surcara indefectible las crestas
de las ráfagas de la luna y de los olvidos.
  
Mi mente surca el cielo inmenso y azul
entre las fungosas guatas de las nubes
mientras dejo en los oídos el rumor
serpenteante de las caliginosas espumas
y contemplo el pasar alado de los vuelos
rasantes de los irrepetibles universos
de gavinas que pululan ligeras entre los aires.
  
El mar acuna las barcas alineadas en la orilla
se diría que interpretan un pulcro y vaporoso vals
entre los surcos que rotura parsimoniosa la tarde
mientras la gente, sin mirar atrás, voluntaria se aleja.
  
Aguardo la soledad en su regreso a la playa
donde dispongo un ramillete irisado y aromoso
de delicadas palabras
con los que embelesar su atención
hasta que llegue, sin darnos cuenta, el alba…
  
© José Luis

La luz de las rocas

La luz de las rocas

Chillan las rocas desde el mar
bravío en sus embates de inmolación
frente a las costas del abismo
donde las gaviotas planean vuelos
picados en acrobacias inusitadas
como olas que sorprenden al pescador
o al navegante en su maderamen
empequeñecidos
y varados los cantos de Siringa claman
por el viento del norte donde el hielo se eterniza
entre los corpúsculos sin confusiones ni tiempo,
sin apego a los parámetros de la vida
que se encarnan con el cuerpo del hombre
en cada musgosidad de silencio y palabras. 
  
El aire se espesa en la sombra
y las notas de un violín atraviesan el vacío
donde las verdades permanecen estáticas
en la urna encadenada a la eternidad y los dioses.
  
Descubro en las líneas de mis manos
las conexiones con el cosmos y la cáustica nada,
la diversidad de los mundos en el pomo de esa puerta
que atraviesan las ánimas en su camino hacia la luz
unificadora de destinos y montañas
bajo el celeste cielo de nubes y oasis de armonía…
  
© José Luis

Aguas

Aguas

Es temprano
y el sol aterciopela escarlata las nubes
en los cristales de la ventana
donde mis dedos abanican la transparencia
de la distancia en las montañas
que vetustas otro amanecer contemplan.
  
En la mesa un vaso
ondula la humedad del agua
en recuerdos vaporosos y concéntricos
como una tarde de verano
ardida a la sombra de los árboles
volátiles entre los arroyuelos de la calma
mientras posa sus labios en el volar de las mariposas.
  
Flotantes los reflejos irisan las alas
del pensamiento que subrepticio huye
a la lejanía insondable con la mirada
cuando afinado un murmullo se acerca
desde la profundidad sombría del valle
que enmarca triangularmente tus piernas.
  
Vuelven las aguas del deseo
a arder en la juntura de la frente
tras los venerables pliegues del reluciente ocaso…
  
© José Luis

Magma de sueños

Magma de sueños

El tiempo
ejecuta en la plenitud
las terminales del adviento
donde nace natural el río
y las montañas se ocultan en las piedras
como un gigante agazapado
a la indestructible sombra de un árbol.
  
El vientre de una madre
circunda también la plenitud finita
de los pensamientos emergentes del mundo
mientras titubean los pasos en el camino
de la hiedra hacia el techado de la noche.
  
Se despereza la vida
del sueño
y mana la garganta
guturales los sonidos del viento
entre los brazos del mar
y las vetustas rocas del silencio.
  
Una serpiente repta
por la espalda de la locura
y los estertores atraviesan los confines
de la irrealidad inexplorada
donde el magma de la creación es otro sueño
inmaculado entre los sueños de la inmanencia.
  
© José Luis

El saltamontes

El saltamontes

Unas nubes permanecen en el cielo
y la pesadez de la mañana subyuga los rayos de sol
en volteos tras la calentura del aire
donde resuena el motor flotante de las gotas
que no llegaron a caer con los vahos de la noche.

Camino entre las curvaturas de la tierra
y las piedras me hablan de otras huellas,
de otros instantes lejos de la barahúnda
fugaz que todo tiempo destila en una botella
reservada para esa ocasión especial
en la que la alegría abandera el momento
mientras los ojos orbitan entre los redores de la mente
y el polvillo de las pisadas que elevan el suelo
entre las ramas fragantes de los pinos.

Ha brincado un saltamontes
en la superficie escarlata, bruñida
del acumulador de las distancias
y una inquebrantable mirada le sujeta
al capó reluciente del coche
donde en la perplejidad
se ha aislado…

© José Luis

Tomadura de sol

Tomadura de sol

Pasos indivisibles que acallan el aire que respiro

Pasos indivisibles que acallan el aire que respiro

Paisaje 310808

Paisaje 310808

Rocas encaradas

Rocas encaradas

Zozobra estelar

Zozobra estelar

El rilar de las estrellas contempla la noche
irreverente en el balcón de la demora
donde la sombra lánguidamente se mezcla
ininterrumpida en las palabras con el descuido,
con la tendencia amoral e innata de los astros
de desgajar los ojos en los coleos de una aletada.
  
Se revelan las pestañas del ocaso en el espejo
reverberante de rápidas y suspendidas impresiones,
de impetuosas lamidas al viento triangular del precipicio
inmerso entre los sueños que embebidos ascendían
tras el incendiado ulular del sándalo o la voz enarbolada
en los recónditos oídos de un lacerante y pertinaz deseo.
  
Fermenta el espíritu en la previsora redoma del olvido,
distorsionan los vahos espontáneas las apariencias
que se impregnan en el áspero mar de los embates,
de las inexpugnables sinuosidades del alma
mientras se prolonga la oscuridad en el péndulo
zigzagueante de las hendidas e inconfesables lujurias.
  
No pueden pervivir las lenguas en las bocas de trapo
ni dejar de maldecir los infortunios del decaimiento
aquellos que se extinguen cada día en sus propios coágulos,
aquellos que arrostran en los labios o en su mismo nombre
marchitas las hojas enfundadas con panales blancos,
con gotas exudadas de un estío inmolado en cualquier tormenta.
  
©  José Luis

Farola guardiana

Farola guardiana

Aire terriblemente denso

Aire terriblemente denso

Camino del camino

Camino del camino

De camino...

Estaré unos días

en contacto

con los caminantes,

los árboles,

el cansancio...

hasta saturar

esa parte del destino...

Cáscara de huevo

Cáscara de huevo

Carretillas

Carretillas

Visto desde dentro

Visto desde dentro

Faro pirata

Faro pirata

El contraluz de un vaso

El contraluz de un vaso

Un vaso desde la apariencia de la ventana
impregna las raíces en la humedad del silencio
y la luz que implora la arena del tiempo
entra por los ojos de los cristales, acanalada.
  
Las hojas caen y laminan el aire en círculos,
distienden controversias en las nervaduras
con fibrosos haces de radiación y sombra,
la palma de mi mano acaricia el espacio
donde vibran visibles singulares resonancias.
  
Una chispa destella en el interior del agua,
una sirena entona los versos del mar
en las naves del olvido, las velas abomban
las oquedades apartadas de la noche
y una columna de burbujas apresa
invisible la incorporeidad del deseo…
  
©  José Luis

Composición 2

Composición 2

Deslío las nubes con el soplo rosáceo
de una auriga que se desboca en el espacio
y choca con las esquinas de la noche
donde urge en el anhelo la satisfacción
de un reto de madrugada, de una suerte
impúdica y sudorosa en la profundidad
del pecho mientras se respira la niebla
intangible de amanecer y oscuras copas
con la viscosidad granate de la sangre
latiente y perfumada en las venas heridas.
  
Se aíslan las tinieblas en una isla toronja,
en la intermitencia de un faro penumbroso
que aleja asalmonada la luz al espacio
cuando las cigüeñas suprimen sus alas
en la muralla que separa los dos mundos
tangenciales de la realidad y los sueños.
  
Queda en el cielo momentáneo el rubor
de las briznas nebulosas del ocaso
y las azuladas faringes de los albures
entonan sagrados los ecos de los caminos
por los que desaparecen espantados los niños
que traerán en sus caras la conquista
de la evanescencia de la vida
o de la mortal germinación del olvido.
  
©  José Luis