Feliz 2008
Ahí estamos,
Chus y yo,
hace rato que precipitamos las uvas
en las cuencas del destino
pero todavía mantenemos en nuestras manos
el brindis y sus copas.
Nochevieja es una celebración de amigos,
es un paso del tiempo en compañía,
una incitación a todos los momentos que tienen que venir
como toreros de las circunstancias y la vida.
Hemos cenado recuerdos
y olvidos,
silencios entreverados
y nuevos caminos;
algunas fotos de risas
y regalos improvisados.
Ha sido la cena especial de fin de año
para clarear el jardín de los sueños
y contemplar los nuevos ocasos,
brotes que retoñan entre las nieblas
como los hijos entre los años que pasan,
son los frutos que van madurando,
al igual que nosotros
también crean sus fantasías
y sus propios paisajes,
La fiesta dejó en la mesa la cera derretida
de las luces y las velas, de los días y sus venturas
dispuestos en la bandeja de 366 jornadas,
y ni una sola será vertida más acá de las estrellas
porque no queremos que la vida se nos quede en la salida
sabiendo que a tantas metas corresponden tantas fortunas.
Brindemos por un próspero 2008
© José Luis
El bolígrafo está encima de la mesa
Una lágrima es un mundo acuoso
Tras la pantalla sé que tus ojos