Un día de rallie fotográfico
Esperan las calles que se detengan mis ojosen su transitar, en su fugaz y virulento delirio
en el cual acontecen invariables los pequeños olvidos
absueltos en los alineados límites de una foto.
He visto lejanas las miradas, justo en ese punto
donde lo que está delante es la silenciosa pantalla
en la que se rebobinan algunos episodios pasados
mientras el aire les remueve el cabello y las audacias.
En el vigor de los tonos ceden las flores exuberancia
a esta mañana de domingo y de bóveda azulada,
en el albor de las nubes y los verdosos mantos
baraúndas de extraños por mi cámara se cruzaban.
Los pájaros anadean las alturas y las ondas del río
con sus alas extendidas en la atmósfera y el tiempo
es esa inesperada ventana en la que alguien se asoma
y se revela como observador de su propio retrato.
© José Luis
Las calles están llenas de nombres y susurros
Una caja de zapatos sin sus zapatos