Horizontes
Nadan los ojos sometiendo la rugosa superficie del deseo en cada impulso.La distancia extiende fluctuante el puente mientras una gaviota anida en la bóveda añil del aguardo donde apasionadas las nubes ceden al cielo su límpido y acolchado candor en el núbil regazo de la tarde.
Mansas las olas depositan el tributo orgiástico en la patena de los Tiempos donde los dioses acopian lozano el fruto de la inmortal naturaleza del hombre.
Solaza el paisaje mi ánimo y la brisa incita en mis labios el tacto sutil de tu presencia.
© FreeWolf
Cuentan los viejos del lugar que en las noches oscuras, en las que la luna se renueva en el silencio del bosque, se reúnen los lobos y bailan la danza del arrojo y la espera porque han aprendido con el paso del tiempo que eso agrada a la hermosa Selene y regresa puntual a la ineludible cita del aullido indisoluble cuando la sangre danza en sus cuerpos y se arremolina entre sus orejas el sonido atávico de la cacería eterna.
Percibo mis manos,
Milenarias noches ciñen tu hermosura