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Rastro de FreeWolf

Noctívagos

Horizontes

Horizontes Nadan los ojos sometiendo la rugosa superficie del deseo en cada impulso.
                  
La distancia extiende fluctuante el puente mientras una gaviota anida en la bóveda añil del aguardo donde apasionadas las nubes ceden al cielo su límpido y acolchado candor en el núbil regazo de la tarde.
                   
Mansas las olas depositan el tributo orgiástico en la patena de los Tiempos donde los dioses acopian lozano el fruto de la inmortal naturaleza del hombre.
                            
Solaza el paisaje mi ánimo y la brisa incita en mis labios el tacto sutil de tu presencia.
                              
© FreeWolf

Noches oscuras

Noches oscuras Cuentan los viejos del lugar que en las noches oscuras, en las que la luna se renueva en el silencio del bosque, se reúnen los lobos y bailan la danza del arrojo y la espera porque han aprendido con el paso del tiempo que eso agrada a la hermosa Selene y regresa puntual a la ineludible cita del aullido indisoluble cuando la sangre danza en sus cuerpos y se arremolina entre sus orejas el sonido atávico de la cacería eterna.

Cuando veas que la luna luce su esplendoroso dorado, notes que la sangre te bulle y en tus oídos resuena una enigmática melodía… no reprimas el aullido.

                        

©  FreeWolf

Tiempo

Tiempo Percibo mis manos,
y en ellas a mí mismo,
y advierto la travesía del tiempo
y el sucederse de las emociones.
Las he notado crecer,
de diminutas, suaves y confusas
a rugosas, hábiles y tenaces.
¡Cuántas esencias destiladas de su aprehensión!
Los roces del amor,
el respeto en la distancia,
en los libros el pasar de hojas,
el trabajo bien hecho,
la fugacidad de lo material,
el apacible contacto en la amistad…
Las líneas que la entrelazan rubrican un posible futuro
así mismo atestiguan el existir transitado,
son las espectadoras del tiempo
y de mi nada las creadoras.
                
©  FreeWolf

Complacencia

Complacencia

En mis sueños tu sonrisa aroma el camino en ciernes de la tarde justo en aquellos instantes en que, sutil en su vuelo, un colibrí cede a la libidinosa contemplación de la cárdena flor del deleite en la inexistencia.

                           

Accedes a que el cosmos gire en el eje de mis labios más allá de las palabras y el aura de lluvia añil que colma nuestro mundo y que seducir se deja en el ozono que impregna del sabor ocre de tus poros la tierra.

                     

Nuevamente te mezo en la intimidad mientras mis yemas recorren los senderos de tu espesura y suavizan el silencio de la estancia que los cerúleos rayos titilantes de la llama esparcen entre los imperceptibles ecos que rasgan el tiempo.

                                 

En tus manos llenas... el cáliz y mi vida.

                                   

FreeWolf

El velo

El velo

Ocultas
en el azur de una requerida seda
la mirada de tu rostro,
y la matizada luz de la sombra
celosa custodia la tersura de tus horas
mientras al embeleso consientes
fluir entre los recovecos de mi ansia.
                                 
Silencias de la tiniebla los hilos
que al laberinto trenzaban mi ánima
y acercas al quicio de mis labios
los pliegues carmesí de tus palabras
y esa indeleble calidez que nos mece...
despacio...

desurde la gasa que te alejaba de mis ojos.

                      

FreeWolf

Visillos

Visillos

Delicadamente

las sombras fluyen por entre los arrimos de la entereza

mientras glaucos los ojos

escudriñar se dejan en la contemplación

toronja y vidriosa que se arrima

inmarcesible

más allá de la intimidad

y los pensamientos.

                         

Vuelve a llenar la soledad

el espacio que la nada cedió al ensueño.

Y la tarde,

que recorre la infinidad y el tiempo,

trae en su brisa mansa

aquellas olas que devolvían

a los pliegues de mis labios

el delirio tempestuoso e inevitable

de tu fragancia.

                                    

Mis manos

irisadas tras el crepúsculo

modelan

en las recónditas partículas de la alborada

indefectiblemente

tu imagen.

                                        

FreeWolf

Tu nombre

Tu nombre

En la serenidad del boscaje los árboles sus leyendas confían al murmullo del céfiro de los cruzados para que disuelvan los erráticos miedos en las armónicas antífonas que el espejo de la tenebrosidad abandona entre las hojuelas del deseo y las huidizas sombras que la luz altera.
                           
Selene y su mirada penetran rozando los pardos tallos que amparan la agreste quietud mientras los tiernos sueños sonríen en los labios del niño que advierte los revoloteos de las alas que le guardan. Y en cada roce se desgrana el atardecer entre los balbuceos que emergen tras las crisálidas de la quimera y los juegos de los celajes por entre las inmortales arcadas del tiempo.
                                                                                                                                
Mana colmando el vacío encantado la nada de las voces oníricas tras los granos que caen cumpliendo su hora, y tu mirada sujeta entre los silentes rayos de la noche el ascua de los leves tientos que ensartan las almas al hilo que desteje Penélope dilatando el abandono que llaga la esperanza de un mañana, cuando la muerte tiente la aldaba.
                                                                                                       
Acerco los labios a la noche y plasmo íntima la voz entre las umbrosas cuencas de la tierra que me aguarda para retener en ellas tu nombre.

                                                      
FreeWolf

Al caer de la tarde

Al caer de la tarde

De nuevo travesieas entre las nubes y pretendes que mis manos a los ojos alcancen y simulen olvidar tu paradero, regio retiro ambarino de arrebatos y cánticos, para mostrarme entre los velos de la sombra escrutando tu nombre.

La jornada en su transcurrir fue colmándote de instantes y verdades, de tiempos y recuerdos… que atesoraste entre las bardas brumas con el celo de la noche y el lacre de los labios carmesí que convinieron fugaces sosiegos en los confines del horizonte cumplido.

Y así, en el mismísimo momento que cae la tarde sé que ya en la distancia te aguarda guerrero tu reposo.

FreeWolf

Tras tus pasos

Tras tus pasos El aire entre sus cimbras traspasa el puente y las resonancias fluyen por el incesante burbujeo de recovecos y armonizadas gavinas; y una piedra remonta en los planeos las inquietudes de la mano que la lanza.
 
Aquellos pasos, que traen la silueta tras los vidriosos arreboles de la tarde con su leve tintineo, al mundo de los besos arrostran  y decantan nuestros tientos.
 
Brilla vaporosa la fragancia en tus ojos y mis labios te acercan los sabores añiles de la abundancia, y la sombra, maliciosa, se recrea en el mirar que envuelve en cada roce el haz purpúreo de abril entre tus dedos.
 
Los hilos que nos atan a la vida inconscientemente pespuntean rociado el glauco manto de la aurora tras las horas del arrullo, y bruna la noche, ignorada en sus providencias, retorna a los hades.
 
Y ahora, en el dintel de los ensueños, aletea pausada la polilla perdida en el bargueño de los ancestros que tras un ciclo ha retornado.

FreeWolf

Consiente...

Consiente...

Fluir en la insinuante luz toronja,

dejar que la brisa nocturna revuelva hirsuta el cabello

y bañarme en tus intensas pupilas,

en la fragancia de tu mirada perfumada de azahar,

mientras depositas en mis sienes un suave susurro,

el eco cómplice de los lirios mecidos al vaivén de tus labios.

 

Extraviemos al tiempo encubriéndonos en el arrullo del tic tac,

consintiendo que sus manecillas ronden nuestros pliegues

mientras la lluvia requiebra al arco en su iris,

que nos sorprenda el naciente atardecer

deleitando radiantes las sutiles burbujas del deseo.

 

Que sean de nuevo tus palabras

la melodía que acompase mis sueños

en el deambular de los infinitos,

consiente ser la esencia que me renueve

ante las ignotas puertas

que nos propone la vida…


FreeWolf

Hacia ti, entre ti, para ti...

Hacia ti, entre ti, para ti...

Sutiles los labios pronuncian furtivo el nombre
en la espesura impenetrable de montes recónditos
tras las purpúreas oscuridades,
sutilmente impregnadas de las efusivas lenguas babilónicas,
alentadas por los ancestrales influjos al inmarcesible rito
de la vida y el tránsito.
                    
Reviran ligeros los alados cendales
entre mis sueños,
añublando tus huidizos senos
entre la bruma,
que distrae vacilante mis pasos,
por la tenue sima de las inescrutables incertidumbres.
                    
Y acaso sorpréndame la alborada
musitando entre tus brazos las palabras pronunciadas
a la sombra silente de la ilusión,
quiéreme…
             
FreeWolf

Lugar de dudas.

Lugar de dudas. La mirada del recuerdo era la única melodía fluctuante
entre las fronteras de la nada y el olvido.
Entre las pupilas rasgadas y los oscuros rincones,
los ígneos secretos del templo exploran mis yemas
y entre tanto en nuestro jardín,
escondidas,
las amapolas ciñen cadenciosas rúbeas sedas.
¿No sientes sus risas exuberantes subiendo la vereda?
Vienen y van entre el rubor de tus labios
y mi duda.

FreeWolf

El arroyo.

El arroyo. Manso el arroyo mana límpido
entre los tersos surcos del pensamiento
y la lívida inconsciencia
inunda las negras tinieblas de la noche
con el perfume de tus senos.

El deseo de mis labios
posa en la hierba cárdena
el rocío indeleble de los lirios del edén
donde innata su fragancia
espuma los hilos de tu ser.

Y hechizado el naciente día
con el ardor apasionado
consiente que en la perdurable estancia
aniden los brazos amantes
entre las inmaculadas alas del silencio,
las cómplices miradas
entre las irisadas pompas del ensueño
y las cuidadas caricias
entre los pliegues del sutil cendal de lo eterno.

FreeWolf

El ventanal

El ventanal El tiempo ya ha olvidado cuando la ventana me transfería el olor a jazmín y estremecía mi cuerpo con el recuerdo de tus labios, de la tonalidad de tus irisaciones, la esencia de tus hechizos.
Empuja mi mirada la puerta del infinito, allá donde las turbulentas aguas, en matizadas gotas, refrescan el sudor depurado de las voces de mi alma.
En los confines del horizonte, mi esperanza duerme en otro amanecer.
¡Etéreos son los dogales que en ti me retienen!

FreeWolf

Horas tardías.

Horas tardías. Invade mi interior una placentera sensación de ensueño e infinitud mientras me acuna Neil Diamond con su “ Lonely Looking Sky “ (banda sonora de Jonathan Livingston Seagull).

Es la hora en que se acercan los geniecillos de la sombras con sus reparadores alivios tras la ya añeja jornada.
Y me acomodo en torno a la cálida llama, desde la que chisporrotean como en festejo de niños, las centelleantes ascuas de los tiempos imperecederos.
Y observo cómo, con la pericia de una geisha, se va colmando la tacita con la tostada infusión de fascinante aroma mientras con suaves sonidos invoco la magia de un libro.
Me pienso recogido en la placidez del hogar, porque asumo en tu compañía la tenue presencia del alma amiga.
Son esos momentos entre la ensoñación y la vigilia, en los que uno se diluye largamente entre pasiones y recuerdos.
En la suavidad de la sábana deposito, junto con la calidez de unos labios, la frescura de un te quiero.

FreeWolf

Locura.

Locura. En el ocaso de la tarde, la opacidad del aire no permitía vuelo alguno.
Sólo encontré figuras que, junto a la negrura de su alma, arrastraban en melancólicos pasos la pesadez de su savia.
Quizá ese ser alado nada pudiera reprocharles, todo lo hacían a su perfección!
Y quizá soñar sea de las pocas libertades de aquellos locos que encuentran en la existencia motivo suficiente para colmar una vida entera, exenta de los inconvenientes de una búsqueda decadente en la adoración humana.
Yo también he sentido posados en mi mirada iracundos ojos ígneos; mitad sierpes, mitad hienas. Queriendo dejar en mis iris la viruela de su saña. Y, sin palabras, sin la nada, sentir que su presencia se desintegraba...
¡Esa locura qué tendrá, que la pavura aparta!

FreeWolf

¿Retorno?

¿Retorno? Intangible el alma
entre los desvelos de la efigie
cuando llega
llora,
cuando fallece
calla.
Sólo en la infranqueable pérdida de la mirada
avistamos el dolor de la ausencia
y la liberación de la íntima idiosincrasia.

Nuestro momento entre dos eternidades
acontece en la palestra del juego
desde la existencia
hasta la expiración,
desde las más arduas cumbres
hasta los espacios de ilusión,
desde el deseo de crecer
hasta la renuncia de ser mayor...

Como en el juego de la ruleta
una vez fuera la bola
ya no se admite
retirar la apuesta.

FreeWolf

PD: Respuesta a "Dosis de vida y muerte" de Buho

Noche de San Juan.

Noche de San Juan. Milenarias noches ciñen tu hermosura
entre los vehementes abanicos del anhelo
al ígneo paso tras tus perfiles
entre las chinescas siluetas del extravío
y la ausencia,
tornada la cabeza hacia Selene,
de los mortales áurea oteadora.
El rito se consuma
como se satisface el deseo del niño
al suave tacto de los torsos maternos.
Palpitante la carne
cede su brío al impulso
que expele la extática reciedumbre
entre los remolinos de polvo y vahos.
Mi vello erizado
a tu paso
proclamó tu nombre.

FreeWolf

Birrias de ensueños...

Birrias de ensueños... La inconsciencia de la noche,
de la fiebre...
se abandona de todo el rigor de la consciencia
y deja a la intuición ser la dueña.
Esa parte del cerebro que no se deja manejar,
que surge libre entre la neblina de la frente y los ojos...
Y a través de los atisbos descubro
cómo rememoras con sentidos abiertos,
cómo vislumbras alboradas y crepúsculos,
cómo el valor de tu linaje te torna mortal entusiasta.
Te observo en silencio desentrañando la veracidad
que te revela en imperceptibles semillas de astucia.
No, no me expresaré en exaltaciones...
dejaré que deslices tus inquietudes al remojo de la tormenta,
para que filtre tus temores y pasiones.

FreeWolf