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Rastro de FreeWolf

Noctívagos

Llegado el momento

Llegado el momento

Una mañana de Marzo llegó la carta, esa carta con la fragancia de una distancia perfumada, que traía en su remite los embates del mar que escondía tras sus fucilazos la luna, y las letras, envueltas en el papel de seda que usábamos las tardes tormentosas en las que encubríamos la risa en estancias de pureza...

                                     

La mirada recorría azules las runas en cobalto cinceladas con los perfiles de la inconsciencia pretendiendo absorber en un suspiro la vida misma en la que se asila cada grano de rumor y silencio, con los que aderezar los instantes que una vez soñados se escapan y que ignoramos en qué fragmentos se esparcen.

                                    

Entre las líneas en blanco los dedos matizan la sombra de lo callado y sientes el aire arremolinarse entre la timidez y la audacia, y cómo se revuelve tu cabello tras las palabras que los nombres alcanzan, mientras sitúas acunado su rostro entre los pliegues de los recuerdos y de nuevo a los ojos vuelve cómplice el destello de la inexperiencia...

                             

Nunca fue echada en buzón alguno, ni siquiera pasó por manos que la verificaran. Sólo asumió su momento antes de que fuera tarde...

                                

©  FreeWolf

Manual rebelde

Manual rebelde Los libros custodian entre las palabras el sonido de las hojas agitadas por el viento las tardes lluviosas cuando en el cielo se ocultan los signos proscritos y la realidad se evade de la rutina...
                                
Persigo con los dedos los caracteres que las imágenes hilvanan entre las murallas que el mar anega y que las sirenas desvelan en sus cantos hasta que los ojos traspasan la enigmática puerta de lo prohibido y se adhieren a mis pupilas los estigmas de la noche.
                              
Un autillo se posa en mi pelo y con tenue silbido los pensamientos se adhieren al plumaje arcano de las aspas que remueve el eco imperturbable de las sombras que caminan senderos insondables entre la tierra y el deseo, mientras las huestes de la negrura cabalgan frondosa la senda lechosa de la luna hasta encontrar la voz del amanecer entre los sueños que la Lucerna enciende...
                              
Las líneas se superponen en el silencio tras los párpados que se ausentan y blanco el manto de la quietud deshoja las runas de la inconsciencia...
                           
©  FreeWolf

Reclamo de la soledad

Reclamo de la soledad Muerden las horas la tranquilidad de la noche mientras me aúlla la luna entre los arrecifes enigmáticos del deseo y una balada en tus labios me habla del paraíso oculto en las sombras.
                    
Saltan las olas entre miedos y una lágrima esquiva el silencio y rila el sendero de unos pasos fortuitos en la infinitud cuando pinto de púrpura la tarde con tus besos y el cielo se abre gimiendo...
                               
Pierden el sueño los niños y juegan con los lobos las mañanas de Febrero entre las paredes quietas de un eco que pide un mundo propio y un destino porque las sirenas ya no aquietan sus notas y recela no ser ya más esa noche amada entre los brazos eternos.
                                 
Deja la sangre el zumbido de su marcha entre los rincones extenuados de la gota que resbala del cuerpo y siente el vacío que la absorbe y la carrera inerte de la vida lejos entre los montes del olvido y carmesí la mirada tiende su puente al horizonte dejando en el rastro el mar que resiste barcos y rescata secretos de las madrugadas.
                                            
Ya no se escuchan los pasos ni el crecer de los pétalos en la encrucijada pues los quinqués se han nublado al son de los tambores de una fuga anunciada...
                                 
©  FreeWolf

Piedras milenarias...

Piedras milenarias... Milenarias las piedras sujetan entre sus granos la vida que pasa y vuelven en cada mirada a un soplo las nubes que deja calada su entraña entre los costales de la Torre que sujeta Babel crepuscular ante el cielo del misterio mientras tú me niegas porque no soy tu sueño...
                            
Miro el jardín que me regala efímero sus flores entre las diversas estaciones de los pensamientos y tengo en mis manos esos pétalos que desgranabas pidiendo el sí y el no de un verso que no quieres que pronuncie porque cierra la habitación de los recuerdos...
                                
Hoy me sobra el tiempo porque respiro entre tus brazos denso el sabor del mar que trae las imágenes olvidadas en las retinas que los dioses esconden en la cueva del silencio para que acallen mi nombre de los labios del anhelo porque Eros no tiene flechas que amordace un te quiero en los perpetuos ecos que la sombra desconoce porque están grabados en la tez del corazón...
                                           
Las manos en sus surcos leen arcanos los secretos del espíritu en la profundidad de un beso mientras acarician los monumentales muros que engalanan el paso solemne por tus abstracciones...
                                    
©  FreeWolf

Enigmas de la mirada

Enigmas de la mirada

Resbala la mirada por la inconsciencia de la tarde entre los antiguos acordes de una balada que susurra tu nombre entre los murmullos de la serena fuente que mana de los ojos perpetuos de la noche y los siderales silencios que entretejen alados los purpúreos ángeles de los sueños.

                                                      

Llega por fin la quietud de las horas que mantienen ocupado el tiempo y transita el sosiego entre los rosáceos pétalos que envuelven tu boca en las palabras que intuyes no pronunciadas y que el corazón anhela tras el dilatado intervalo que el invierno alarga en su sombra y que los árboles arrullan en el ocaso mientras los parpados recuerdan placenteros las imágenes de vívidos momentos...

                                    

Una barca flota en el mar del deseo porque lleva amarrado el alma de las sirenas que entonaron a Odiseo perfecta la mañana y que la bruma oculta entre los rayos que retienen en finas gotas los colores que limpian el cielo de sus ineludibles marcas tras las nubes que al fragor del viento acompañan.

                              

Navegan sutiles las esperanzas entre las nebulosas olas que límpida la costa de la fantasía alcanzan y que atentos los oídos guardan en caracolas delicadamente irisadas mientras ebúrneo el eco roza vaporoso el cabello de la brisa que una carta reintegra tras la distancia que el horizonte incrusta en la espera que atesora los sonidos olvidados de un te quiero.

                                      

Dejemos que sea Bastet quien suscite la estela de nuestros misterios...

                             

©  FreeWolf

Nochebuena

Nochebuena

Amor, Paz y Felicidad

Un espacio de silencio se encaja en el eco que retiene la iglesia en el tiempo y las figuras anubladas en el recuerdo dejan fluir los aterciopelados pétalos que en Belén brotaron de las lágrimas en el establo.
Mensajes de amor en pañales guían rutilante la estrella que esperaba su camino entre ligeros cortejos de polvo y paja.
Los pastores calientan la noche con los vahos de sus canciones entre los obscurecidos pastizales del anunciado sosiego mientras la voz les anuncia el futuro acontecimiento entre los siglos integrados en las estaciones y los años de belenes y misterio...
Ahora la voz es un anuncio que se consume...
Y sólo el espíritu en su quietud encuentra de nuevo el camino que el Amor imana en el sigilo del corazón.
Canta el gallo coplas que duermen nanas y el sueño nacerá otra vez mañana.
Tiendo los brazos de paz y desvelo...
                       
©  FreeWolf

Cada noche

Cada noche

Cada noche
revelaré de tu boca las palabras
y los besos extraviados
en el baúl de los recuerdos
para que no permanezcan velados
tras el alba o el ocaso,
cuando la almohada sueña
en tu cabeza recostada
con su estimada estrella clara
y el cielo,
oteador de los íntimos rincones,
dorados fulgores consienta...
                       
Abotonadas las palabras
resuenan al ojal de la dicha
plácidos los acordes
de un limbo de mirasoles
pues saben que el silencio
no va a sucumbir en la sombra
herida de una nube
que olvidó su lluvia
mientras recitar oía
del corazón el nombre...
                                
Lágrimas riegan
lozana del anhelo la tierra
mientras la piel se arquea de tu cuerpo
en la profundidad intacta de un surco
que invade cárdeno el cielo
mientras suaves aletean espíritus
harmonioso el titilar de las estrellas
que recaban luminosas en el mar
venerados los ideales del tiempo.
                            
©  FreeWolf

A la luz oculta del alba

A la luz oculta del alba Evitan los roces el aullido frío de las sombras en la profundidad de la noche cuando oculta la luna disimula el camino que lleva a las médulas del silencio y las tinieblas esconden tu nombre en los lienzos extraviados del tiempo que no aguarda la caída de unas lágrimas sino su estela en la hondura del alma, y la cumbre de nuestra pasión, que entregada en el alba a los pliegues cálidos de mis manos sustenta cárdeno la esfera de la dicha mientras las estrellas titilan en cada partícula de la madrugada y tierna la ilusión aguarda gozosa la venida de la mañana y su amada claridad cuando la luna parpadea en sus fases la pupila niña de la inmensidad embelesada...
                                
Los pájaros entonan en el jardín el cantar de los cantares entre los fragantes pétalos del romero mientras dormidos los ojos evocan alborozados sueños errantes de un beso y un te quiero... mieles de sangre y romero, de calor y esperanza entre los naranjales que azahar nos regalan en las siluetas de arreboladas velas... y una rosa acoge nuestro amor en su fronda y le declara al sol nuestros desvaríos e ilusiones...
                                  
Dejemos que la fugacidad repentina del alba sea el secreto de las gotas de rocío que resbalan por la sedosa corola del anhelo y que tañan para nosotros el vals del silencio y trueque el aire las blancas nubes en alfombra carmesí donde los pasos sean el sendero que conduzca a la quietud y el sosiego... mientras abandonamos nuestros propios recuerdos...
                                         
El olor trae entre las hojas otoñales las risas infantiles tras la ventana que retiene vidriosas las gotas del crepúsculo mientras resbalan por los cristales del tiempo y se tornan pensamientos... y la tierra recibe en su seno esas partículas y también nuestros labios de vida sedientos, purificada fortuna del cuerpo en cristal esmerilado... Y renacemos tras cada voz que habla de la persona amada cuando sentimos el momento fénix de nuestro encuentro y asciende el incienso por las paredes del tránsito y escalan los cielos entre los alados espacios de ámbar y sueño... y la savia del universo empapa nuestras entrañas cuando dejamos el ánimo en calma... 
                                    
©  FreeWolf

Hilos de Ariadna

Hilos de Ariadna Hablo con el silencio de los suspiros que el viento abandona en las noches áureas y mi voz se confunde con las rúbricas cinceladas de las viscosas lágrimas que la lluvia vacía en el horizonte cárdeno del tiempo, y se sosiega en la meditación inconsciente de dos jazmines que se sueñan en el jardín etéreo del anhelo.
                
Se acercan las palabras amables entre los ecos que la tarde refleja en tu cabello mientras las nubes se alejan de mi pensamiento y se alojan entre las sienes los recuerdos y en los besos escritos tras la jornada que muere como las cartas que no tienen palabras porque la bruma y la mirada invisibles las vuelven...
                    
Veo el rastro de la sombra irse más allá de la tierra mientras acoge tu aliento el fulgor de la alborada entre los resueltos cantos de las avecillas que guardan nuestros sueños con las hojas otoñales que demoran el último céfiro porque saben que entonces tú y yo ya no estaremos...
                       
Y tornan los roces a ser quietud en el boscaje e inmensidad en la tenue lejanía mientras nuestras manos, serenas en su inmanencia, integran inseparables la precisa urdimbre del espíritu que nos une...
                      
©  FreeWolf

De una flor blanca...

De una flor blanca...

La almohada
cobija blancos los pétalos
de la esperanza
en tus sienes
y en las tersas sábanas
mientras recorre tu piel
el temblor de unos besos
que ondean entre la memoria
del agua y de la distancia.
                 
Realzas la mirada
en la arcana memoria
de unos juegos
y unas carcajadas
exhaladas al aire
como se ofrece una sonrisa
a la persona amada...
                          
Hueles a pétalos
frescos en la madrugada
cuando cubre el rocío la tierra
con los recuerdos de las alboradas
entre los labios que te conquistan
y los brazos que te resguardan.
                       
Las notas
que clamaban en la niñez tus esperanzas
y en la mocedad cristalinas lágrimas
acompasan ahora tus sueños
entre los cálidos roces de unas palabras
que son aliento
y coraza...       
                     
Sueñan esas palabras
alcanzar los dedos
y posarse en tus palmas
para oír la melodía que resuena
en la hondura de tu alma,
y dejarse acariciar
como se mima la piel
de la persona amada
en una cálida mañana
entre los jubilosos cantos
que los pájaros irradian
en las ramas verdes
de la añoranza
cuando cárdeno el alba
irisa esplendorosos los rayos
de la esperanza
y trae entre sus brazos
torrentes de oro y plata
para engalanar tu frente
de inolvidables emociones
y de deleite
que vibrar hacen las campanas
que aguardan al mar
y a la vuelta de los nautas
que emprendieron su ida
a tierras lejanas

en la búsqueda recóndita del tesoro
que es la esencia de una vida
que no tiene otra meta
que la de ser
entre corrientes amigas
transitada...
                           
Sabe la mañana
que entre la bruma
está silenciosa tu mano,
esa mano que algunas tardes
me esperaba a la salida de casa...
y de mi inconsciencia,
cuando eran las risas
límpidas y rumorosas
entre los retozos
de unos pétalos
que aguardaban su aroma
y el polvillo de las hadas...
             
Mano

que resbala
por la cara
y mi alma...
buscando
enlazar la pieza
que ahora,
con las sienes plateadas,
susurra a sus sentidos
risueñas melodías
las noches de luna llena
entre los trigales
que un lobo
concibió inagotables...
                           
Deja
que te balancee la aurora
de la flor cándida
al compás lírico
que elogia tu ánima...
                             
Aunque
en ciertas ocasiones
no salen
mejores palabras
que esa caricia
en el alma...
                               
©  FreeWolf

... humano... el tiempo

... humano... el tiempo Desde el puente
contemplo recostado en la barandilla
el fluir constante de los pensamientos
que van tras los fugaces pececillos
entre la neblina del ensueño
y el dulce pasar del tiempo...
                      
Y mientras las palabras
me sosiegan con los brazos
de la quietud y el aprecio
entre las incipientes lágrimas
que inundan el te quiero
de quien comparte mis vivencias
y me revela intensamente
custodiado y dilecto...
                           
Libamos en las jugosas viñas
del Edén las mieles
destiladas en los atávicos rincones
de la voluntad y el consuelo
y enredamos como niños
que juegan a ser mayores
mientras encaramos la vida,
nuestra hoja en blanco,
con afanosas dosis de equilibrio
y esperanza...
                       
Las estrellas
que nos guardan
en el caminar de la noche
rilan en los corazones
las melodías espontáneas del aprecio
mientras las palabras
entre los sonidos del silencio
marcan el compás
que inicia el grato encuentro
con los planeos de la luna
que derraman albos en sus aleteos
el prodigioso polvillo del anhelo
que atrae la piel desnuda
en el silencioso estremecer
de un beso...
                
Los recuerdos surgen del ayer
de esas flores blancas
que veíamos por la ventana
entre los perfumados campos
que la infancia guarda
y los cantos en sus voces
todavía creen en los tesoros
ocultos en el alma,
abierta flor
que en su perfume atrae
cadenciosa de la armonía la danza,
mientras desliza la lluvia su empeño
entre los pistilos carmesí
del recuerdo...
                            
y el tiempo
en la tierra del verso
titila mortalmente eterno.
                                
© FreeWolf

Camino del cementerio

Camino del cementerio Mascullemos el oscuro conjuro
del deseo con los labios negros
que deja la muerte
en el dolor y el estrépito
y hagámonos realidad
en la inflamada carne del averno...
                        
Refleje nocturnidad el día
entre los perfumes de las pútridas flores
que fraguaron arrancadas de su savia
el recuerdo de unas ánimas...
                               
Que la rueda de la rueca ruede
entre las risas de las Parcas
mientras inerte el cuerpo se amortaja
entre los grumos de polvo y sangre
mientras al puzzle juegan perdidos
entre el cielo y tierra los innombrables.
Y de nuevo comienza otro hilo
la bobina de la vida,
se acuerda la prestación sombría
de su despojo y el encargo
de su elixir imaginario...
                                         
Dejemos a la distancia y al olvido
el recuerdo de los amantes
cuando tratamos de recomponer nuestra historia
entre la realidad y los sueños
mientras nos abandonan las imágenes...
                                       
Los escamosos huecos de las mentiras
tintan de hiel la esperanza amada
entre las sacrílegas sábanas
que ahora comparten la impuesta tristeza
y el impenetrable silencio de una lágrima
de miedo muerta
mientras se desboca en desmañado trote
lo que fuera deseo
y cobija el sufrimiento
en las fuliginosas tinieblas de un “te quiero”
                                         
No anunciarán las cornetas
el nacer de la alborada...
                                           
Bruna la lluvia
inunda el alma que aún niña
juega entre los brazos fuertes del cariño
cuando enferma la lejanía
las manos de incomodidad y ausencia.
Los ojos miran en el recuerdo
la casa paterna...
y tiemblan.
Y otra lluvia ciega al dolor...
y consuela...
                                        
Puede el llorar en su llanto
fecundar en Gea la rebelión de los tiempos
mientras las manos contienen el abandono
de lágrimas en los profundos pozos
del desconsuelo
cuando a ellos llegan los sollozos
de los suplicantes.
                                           
Y puede que en la ilusión soñemos
con fin del baile
en las playas blancas del suspiro,
donde reposa
de mi ser
el sufrimiento…
                                         
©  FreeWolf
 

La espera

La espera

La habitación
inmoviliza entre sus paredes
la quietud quitada a tu ausencia
y que los sonidos del mar sosiegan
cuando suavemente llegan del crepúsculo a la ribera
entre las últimas luces que dejaron en ti mi memoria
como un beso que nunca acaba
y que apura salvaje el rumor de aquellos roces
en la delicada cutícula del deseo…
                               
Quiere Cronos grabar
en mis manos tu sonrisa
fresca entre las auroras blancas
que el invierno abandonaba
entre las sábanas recién planchadas
cuando la calidez era la rosa amable
de pétalos escarlatas y carmesí los labios
del encuentro inefable.
                                   
Llega hasta la ventana el aire
que la tarde traía en los largos paseos
alrededor del tiempo y de tu cuerpo,
cuando erizada tu piel
en el recorrido de mis dedos
invocaba intangible la melodía
del anhelo entre mis brazos
y tus recuerdos.
                                          
En mis pensamientos he cambiado
nuestras sabidas palabras
por acentos extraños
para que en el silencio de la noche
y ante tu sola evocación
no me hagan al alma daño,
porque no es la soledad lo que temo
sino no saber dónde me aguardas.
                    
¡Duele tanto la distancia…!
             
© FreeWolf

Nuestro instante

Nuestro instante

El aire
se acerca en la tarde
susurrando
lejanos los sonidos de un tiempo
que aún no ha sido heredado.
             
Cada resonancia irrumpe en la meditación
en ese glauco estremecimiento
mecido en los nebulosos embates de la jornada
mientras sentía silencioso
del rocío su frescura
con la intensidad del más vívido de los recuerdos,
aquellos ojos
que del espejo se aislaban
entre la bruma rasgueada de la espesura
carmesí de tus labios
y las ambarinas siluetas
que velan en concisos símbolos
de la casa los cobijos
ligados a los incorpóreos alados.

          
Percibo tus manos
deslizarse por mi espalda
entre los ocultos sonidos del orgasmo
y los cuños que el paso señalan de tus bríos
en los sazonados campos del deseo.
               
Caen las sombras
del parqué anegando las ranuras
fugaces del anhelo
y la noche me transfiere en tu iris
la mirada al horizonte
donde perduran toronjas las luces
del que será siempre
nuestro instante.
                                         
© FreeWolf

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo Hubo un tiempo en el que las palabras carecían de sonido y los hombres que las pensaban se dedicaban con la paciencia del artesano, que despierta al día con los resortes de la ilusión y de su oficio, a esmerarlas y forjarlas un destino.
                          
Entonces las palabras se dejaban aferrar y disfrazar entre las riberas del indómito tiempo cuando la naturaleza ya no era el paraíso y los animales se acercaban con sus ecos a la hondura de la sombra en las inexorables grutas de la meditación y el ensimismamiento para acumular en su poso la leyenda de la trasgresión y la mudanza.
                       
Y hubo un día en el que el susurro de sus notas purificó nuestros sentidos amantes con el rumor de las olas teñidas tras el carmesí de tu boca y el glauco aroma del deleite.
            
© FreeWolf

Entretiempo

Entretiempo La quietud en el silencio azul de la tarde aroma las horas más allá de los espejismos y los perfumados naranjales de tus senos cuando en la visión del deseo las palabras en los fugaces rebordes de la bruma penetran instintivas los rincones inexplorados del anhelo.
                                                     
Sus líneas se tornan puntos inquietos que etéreos desfilan por los espacios del recuerdo y transfieren la apariencia de unas manos deslizándose apacibles entre los instantes del letargo que anuncia ineludible la evidencia del encuentro cuando las hojas renuncian a la savia del cuerpo y tras su tránsito completan la cutícula del sedimento.
                             
La nada fluye en el soplo que traspasa sinuosa la cavidad de la memoria mientras se forja un te quiero en la garganta y en su sonido imita el eco la respuesta del cuco a las puertas de la péndola en su inmanente tic tac mientras suspendida la mirada a la entrada del firmamento retiene entre tus labios la felicidad en una lágrima...
                     
©  FreeWolf

El cofre guardián

El cofre guardián El tiempo es el guardián que custodia la fugacidad de la vida desde que los dioses concedieron al hombre el recuerdo como ángel de la guarda, lo que no está claro es si fue un castigo o un regalo… quizá cada existencia posea la capacidad de determinar su uso… las sombras matizan los colores que guarda el alma y en algún momento perceptiblemente revelan… sean tus pupilas versátiles las que me acompañen en el alma de la tarde… porque nadie quiere estar solo...

La rosa
de la espina necesita
y ser lo justamente inaccesible
para que no se desmorone
cuando es rozada por la brusquedad,
y la espina
precisa de la rosa
para que su existencia
no ignoremos...

Son tus recuerdos los que me atan al amor de los tiempos porque cincelaste con imágenes mi semblante en la perpetua roca del sosiego y su eco estremece el rocío que se asienta en los placenteros valles del anhelo y en las indelebles mañanas en las que el sol se extiende en el cielo y se abren tus labios en el momento que pronuncian mi nombre, y es entonces cuando la vida, mi vida, se colma y trasciende…

En el blanco lienzo de la alborada reclamas los colores de mi sangre y pensamientos, y a ti me acerco con los pinceles cárdenos del atardecer que entre los celajes recorre mis dedos y que, por etéreos, vagan en el camino de los sueños y las texturas amables de los labios que emiten el eco de los inmarcesibles valles del susurro y el silencio, y es caricia, y es viento... que todas las mañanas deposita sus besos en los espejos que otean tu piel cálida del deseo entre los abrazos y los ensueños, deja tu nombre donde el tiempo no consuma las letras con su progreso; ven y olvídalo en el cofre de mis recuerdos…

© FreeWolf

Muchos son los caminos

Muchos son los caminos

Muchos son los caminos
que no llevan a ninguna parte
y que sin embargo se andan
entre el desvarío y la desesperanza,
lejanos caminos errantes
de la ciega reflexión y la consciencia,
que atraviesan el ánima
con sus cuitas y sus penas.
Y son esos caminos
los que enloquecen el alma
y envenenan los besos
de sangre no cárdena
sino cruel y endémica,
sangre fría,
sangre amarga.
                                           
Mas también hay ángeles
que labran la tierra
en su dureza y hambre,
ángeles sin alas,
ángeles que sostienen en su cara
la sonrisa de la mañana,
y entre sus versos sin letras
caminan la esperanza y tu mirada
y el cielo despejado,
sin negra escarcha.
                                            
Caminos que son transitados
por estelas de nubes blancas,
por firmes manos y bellas
entre los arrimos de la inmanencia
y tu frente inmarcesible y serena.
                                                           
Ven,
ven muy cerca,
y andemos
por las aldeas y las veredas
de las introspecciones y los sueños
entre apetecibles quimeras...
y zarzamoras.
                               

©  FreeWolf

Lance de amor

Lance de amor Inmutable la mañana acoge en su brisa los ecos tumultuosos de la exultación noctívaga, cuando los enamorados entretejen sus cuerpos y los suspicaces declives de Selene avivan los fanales de la inconsciencia entre los brazos de la luna llena y las sombras de las tenebrosidades.
                                                   
Ah, el arrebato y el vigor del amor galanteado y cumplido…
                                                                  
Eros en sus ciegas manos deposita la llave del ardor para los enamorados, y en sus flechas candentes el hielo alcanza la condición fugaz del desterrado cuando el invertebrado Fénix sobrevolaba las conspicuas negruras de las pavesas del tiempo más allá de las delicadas arrugas en la frente del corazón una y eterna vez amado mientras en la arquilla de nuestro pasado daba musicales vueltas la sugerente bailarina de la noche, y extendía más allá de nuestro cuerpo la fragancia amorosa del abrazo entre los vaporosos ensueños de la oscuridad y el aletargado albor que la madrugada establece de tiempo colmado a los amantes.
                                                               
Deshójanse los rosados pétalos en los poros de tu piel entre los cadenciosos silencios de tu mirar al conspicuo espejo mientras tus labios proclaman a la aurora el tránsito rápido del tiempo entre las lágrimas que toma el viento prestadas de tu cabello suelto, mujer en tierra de nadie, mujer de sudor y sangre, encadenada a tu armonía ansiada en ese insospechado misterio de juventud entre los recuerdos eternos y la añoranza…
                                                       
Inquietos mis dedos deshojan la margarita del tiempo…
te quiero sí,te quiero no…
Impaciente entre los ojos del puente me ve el río pasar, ausente, vagando entre los pensamientos esta curiosa suerte…He de amarte o dejarte para siempre…
Ya ves es el juego de la Fortuna, un trance.
                                                   
Oh, lúgubres noches que atenazáis en un suspiro la calma, dejad que la mañana vuelva sin el ponzoñoso estertor de sus amargos labios entre las adarajas de la inadvertencia, y las argentas alas del olvido alcancen al suave silencio en esa nana maternal que envuelve al rorro con el arrullo hacia mi pecho… y la verdad de mis labios se transmute a la más excelsa morada en la profundidad de ese espíritu que con amor me cobija.
                                        
©  FreeWolf

Frente a la muerte violenta y el dolor

Frente a la muerte violenta y el dolor

Alzo ponzoñosa la copa del olvido y la exclusión, copa que al cuerpo tortura y lacera el alma de aquel que malgasta su inmortalidad. Ahora el sendero es oscuro y el tenue pabilo de la cáustica muerte nos arrastra…

Ironías de vivir la mortalidad… reboses de dualidades: cuerpo-alma, unir-desunir, amar-prohibir, mío-tuyo, castigo-sino, desear-olvidar…¿Morir en la vida o vivir en la muerte?
                           
Es reveladora la figura del árbol, que emergiendo de la tierra y sus raíces, asciende hacia el cielo diseminando hojas y ramas que transcienden lo impalpable de la libertad porque quizá soñar sea de esas pocas libertades de los locos que encuentran en la existencia motivo suficientepara colmar una vida entera
                                    
... imposible, indefectiblemente, pretender renunciar al destino acarreado por la rareza intrínseca del ser humano…
                                         
La sombra ciñó al talle de la víctima la hoz estrangulada entre imperceptibles estertores y apagadas losas que blandían los espectrales dedos de la muerte… y aunque alcanzara de mi piel arrancarla ni lo imaginaría… sus mentiras son las verdades que me transfieren la drupa de sus labios, y el sabor marfil de la decadencia que me inviste es el sutil sacrificio.
                                
Evoco el primer beso… sí porque todo beso siempre es el primero pues los labios, en esencia, evolucionan en cada momento y se enriquecen con las palabras… y con lo que no se pronuncia…
                                        
Los trigales de tus sueños mordisqueo, oh noble espíritu y acentúo la “locura” de los azarosos tiempos, hasta ti acerco el llaga carmesí de mi estremecimiento para ser en uno risa y sufrimiento
                                          
Tú y yo somos de la misma sangre
                      
Hoy contigo, y por ti descorcharé mi mejor humor para afianzar el ciclo del pasado, que las cicatrices que con nosotros nacen y crecen hallen la posibilidad de una deleitable memoria en un encaje expectante de hilos, sentimientos y esperanzas.
                               
A ti sufriente, que te dicen resignación, te he de decir que no es verdad. Tú siempre serás combatiente... en mi mirar. Percibimos las inquietudes y ya no nos podemos serenar al sentir cómo se desborda nuestro ser en humanidad, porque ni el dolor ni la infelicidad han de ser cadenas para toda la eternidad...
                         
Porque mientras siga existiendo gallardas palabras que al terror acobardan, mientras mane el agua franca por la tierra labrada y expelida, mientras la luna acoja en su noche las almas amadas, mientras no callen poetas y sabios y hombres honestos y las guerras sean letras en papel manifiesto, y la ciencia, maceta donde arraiguen las flores del suave céfiro… la VIDA se nos seguirá ofreciendo…

Pero si a pesar de todo, fuéramos “nisiquiera” o “nipoquito”… seguro que brotaríamos de alguna parábola.
                                                        
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