Re-posando
Vengo de un país
donde no existe la verdad ni el tiempo
y las lágrimas son tejas azules
que resbalan a la lluvia y al silencio.
Mil ojos son las calles inexplicables
por donde sólo se pasará una vez y nada más
porque el materia carece de brújula
y la apariencia es un minuto de arena entre los labios
que dijeron olvidos y posaron pájaros en la noche.
Siento cómo mis alas se desunen del cuerpo
y me precipito al vacío denso como una cristalina esfera
donde el aire es agua que el mar abandona en las costas
como peces que ya no necesita
o pulmones que nunca dirán las palabras usurpadas
a la muerte o a la vida.
Quisiera púrpura una luna
que reflejara la luz de tu ánima
y dejara entre mis manos
los anhelos que el arco iris
esparce entre tu piel y mil besos,
torrente del deseo y mis labios.
Ahora que reposo en la oscuridad del cuarto
se encumbran otras alas que ya descansan
sobre la repisa fragmentada de tu frente
y la mirada distraída de nuestro pato.
© José Luis
Ha llegado la noche inmortal
Has dejado que tus pies desbrocen el camino
La orilla del río se mueve
Existe una casa en el interior de la ciudad
Es la piedra un duro sendero