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Rastro de FreeWolf

Alrededor del silencio

Alrededor del silencio

Te has tomado la tarde para ti,

paseas tranquila

y liberas los pensamientos,

por un parque,

de la atadura del cerebro.

                          

Quiere su reposo la consciencia

lejos de la almohada y el silencio

en la paz de piedra escrita

entre letras y monumentos...

                       

La fuente en su goteo marca el ritmo

de la música en tu cabeza,

gota a gota volatilizas el pasado

en rastros perfilados e incoloros

de lágrimas y de aljófares

suspendidos en el aire.

                             

Alrededor la gente

ajena a tus introspecciones

pasa y recoge el silencio

y el rumor secreto de un corazón

convergente con el universo.

             

©  FreeWolf

Arrumacos

Arrumacos

Os han sorprendido mis ojos

entramados en la calidez de la tarde

y han vuelto la mirada atrás,

en el tiempo,

han evocado otra mirada

y otro abrazo...

                              

Enamorada el alma

se abandona al encanto de un beso

entre los arreboles del mar

arrebatado en sus olas,

yendo y viniendo

en el espumoso recuerdo de los barcos

que abordan bucaneros los tesoros

escondidos en las oquedades

oscurecidas de los tientos,

y mis brazos

y tus brazos

arqueados alrededor del cuerpo

enrejados en la avidez furtiva

de los jugos placenteros.

                       

El tiempo nos toma en sus manos,

confundidas en las nuestras,

y en los recorridos piel a piel

hasta la profundidad libídine

y primitiva del orgasmo.

                              

Eran tardes prohibidas

y cobijadas por una pared

o las ramas de los árboles...
                     
 ©  FreeWolf

Una noche en el tiempo

Una noche en el tiempo

Ulula el viento fuera
y la noche azota los árboles y sus hojas
con las vigorosas sombras de las llamaradas
mientras la madera cruje y llora...
                             
Ligeras las lágrimas anuncian candente el remolino
que se eleva entre las avivadas venas del cielo
y un sudor de sangre recorre las profundidades terráqueas
invocando a Hades.
                             
Verteré en la hoguera los recuerdos venideros
para que las Piedras Abraxas los acunen y mezan
en los brazos de los sueños
y puedan crecer y volverse reales.
                  
La luz de las llamas juguetea
con las figuras sugestivas de la noche
entre las nubes en el cielo ocultas
y las especiales sensaciones que produce el fuego
en el transitar del alma...
                       
Hubo un tiempo en el que los jóvenes
en corro alrededor de la hoguera
entonaban cánticos de guerra
y se probaban a sí mismos en su arrojo
pasando por encima de las brasas.
                                
La noche más corta
retiene en sus ensueños el Puck
que todos llevamos dentro...
                
©  FreeWolf

Fuera de sí

Fuera de sí

Hierro
eras en las entrañas candente
toronja del amalgama,
en el frío ajustaron tu silueta
desnuda y clara.
                               
Siempre tuviste un vacío,
un sombra despeñada
en el camino que el río
hacía por el puente a su marcha.
                               
Tantos días
tantos
a la intemperie del tiempo
y sus sinuosos pasados.
                       
No me llegaría a sorprender
que un día,
una mañana
vieras a su ritmo venir
tu otro contorno
soñando...
                    
©  FreeWolf

Mundos en miniatura

Mundos en miniatura

La tierra fertiliza el fruto de las estaciones
como el mar recoge en su sórdida profundidad
el poso suculento de las imperfecciones.
                         
Se incrustan pertinaces las simientes
en la pulpa grana de las humanas delectaciones
mientras gozoso atiende el sol la cadencia
de los nublos y de los astros los acordes.
                            
Un suspiro es entera la vida con sus paradojas;
se fragmenta cada día indeleble la existencia
entre las inmensidades del alma y los ocasos
en pequeños mundos de la locura inseparables.
                            
Pequeñas las esferas giran en mi cabeza
trayendo y llevando en los recuerdos
vívidos las voces íntimas y los frutos
de los secretos depositados en tus sueños...
                          
©  FreeWolf

Despacio

Despacio

Perdido por el campo entre los colores y los rayos

me sorprende la tarde.

Voy dejando que el ojo invisible

descubra la inconsciencia de la naturaleza.

En cada clic atrapo un instante,

fugaz y eterno, de lo que es la vida.

Me dejo apresar en los arbustos gorgojeantes

y en las alas ingrávidas del cielo.

Oigo el rumor de la corriente y las sombras.

Unos ojos en la maleza se asen junto a sus alas

en el rastro azur de la mirada.

Imperceptiblemente me acerco al silencio.

Al igual que yo, otro ser, contempla despacio

la perplejidad ante el espejo.

                            

©  FreeWolf

Náufragos de tiempo

Náufragos de tiempo

Bruñidas superficies entretejen la media tarde
entre los celajes brumosos y tórridos.
                                
Los caminos, enredados a mis pies,
alargan los minutos y la distancia.
                                 
Reverbera el eco
y en su expansión me devuelve tu voz
no conocida y afable.
                          
No hubo necesidad de palabras,
el dinamismo incandescente de los cuerpos
irradiaron el abrazo.
                          
Fuimos náufragos de tiempo.
                         
Las palabras, como iceberg,
lucían en su pureza los primeros balbuceos de un niño
ante el mundo que a descubrir empieza...
y en el trasfondo se agitaban unas a otras
en multitud de preguntas, de respuestas y secretos.
                               
Se agolpaban las flores
multicolores en redor de la figura canina
y el hierro forjado en su telaraña
sirvió de palio a nuestras miradas.
                    
Un instante soñado o figurado
que dura lo que una imagen
retenida en las entrañas.
                                  
Acudirá a nuestros labios
el silencio callado
queriendo desentrañarse más allá
de la fluyente ría y sus pasarelas...
y te veré feliz alejarte
cárdena entre los soles
que de tu corazón manan.
                            
©  FreeWolf

Una vez al mes

Una vez al mes

Los acontecimientos atraviesan la puerta de lo posible en los intersticios de la inconsciencia cuando las palabras anuncian y celebran el don de una idea y los sonidos envuelven los paños de la noche en haces de luz sugestivos y sensibles.

                                      

Cortejo a la luna en sus fases como aullido que se prolonga en la oscuridad del silencio y entreteje las ramas sinuosas del tiempo a los átomos transparentes de las lágrimas vírgenes de los ojos que nunca duermen y que lo ven todo.

                              

Una vez al mes el jardín de la flor eterna me envía el aroma de los pétalos extraviados en el recuerdo de tu piel acariciada. Una vez al mes tus labios me recuerdan el sabor y la pasión de los besos entre las olas que voluptuosas reverberan el azur de tu mirada y los escarpados cielos que perfilan las nubes con las letras jamás reveladas de tu nombre.

                                

Las mariposas que guiaban nuestros pasos por el edén perdido aletean las tersuras del anhelo entre los rumores perfumados de las rosas en nuestro libro guardadas...

                           

©  FreeWolf

Luna rasgueada

Luna rasgueada

Un manto azabache es la noche a los hombros de Selene.
Imperturbable el ojo blanco mira las luces
que se expatrían con las sombras y las almas.
Las calles callan.
El mundo cercano descansa en el bullicio del orbe simétrico.
Repiquetean los ecos tras los pasos del destino.
Los árboles mecen los sueños de los pájaros.
Vuelan las luciérnagas del pensamiento.
Mis dedos recuerdan tus caminos de piel y aquiescencia.
El tic tac del reloj suena maquinando la alborada.
Una guitarra anhela los acordes de la luna y del silencio.
                                                
©  FreeWolf

Sensaciones

Sensaciones

Camino, la noche siempre consigue ese efecto de trasladar las sensaciones a las esferas del silencio y la inconsciencia.

                         

Recuerdo que la tarde volaba con alas de golondrina, rápido y con quiebros, serpenteando la velocidad y los arrecifes del viento.

                              

Paso entre la gente y no escucho sus latidos, sólo veo las figuras de espectro ultravioleta entretejiendo paños de vida y de misterio, la telaraña urdida en la profundidad de una cueva donde los bisontes rojos y fieros eran el motivo de iniciación y trofeo, de aferrarse, de alguna manera, al paso ineludible del tiempo, de sobrevivir a los zarpazos de la muerte.

                              

Indago en las palabras el conocimiento acumulado tras su articulación y transmisión, tesoros en los que la verdad toma diversidad de formas y pensamiento.

                              

De nuevo se cruza alado el cielo incorpóreo y risueño, sacerdotisas irisadas visionando imágenes del tránsito con las que recomponer las almas que no vuelan, las que todavía contemplan atardeceres, curiosean el aroma del tiempo y se aferran mortalmente a sus atuendos y amistades.

                              

¿Quién no ha notado alguna vez un roce inexplicable... a su espalda?

                                  

©  FreeWolf

Túnel bergamota

Túnel bergamota

Bajo tierra

la muerte está en la oscuridad

acechando

tras las sombras a la vida.

                      

Un árbol respira verde las hojas

mientras aguantan sus raíces la gravedad

azur y frágil del firmamento.

                      

Se abren las palabras a la boca

y bostezan la noche

en una carcajada

misteriosa.

                       

Tres mariposas

anuncian

el despegue del silencio

y que me abroche

por dentro.

                          

La luz

al final del túnel

atrae como un imán

los corazones de plata

y a las estrellas fugaces

un lobo aúlla.

                 

Díscola una parca

fibrosos los hilos ha liado

a la marioneta del tiempo

y bailan los espíritus

soplos de cometa.

                                          

©  FreeWolf

Claroscuro atenuado

Claroscuro atenuado

Pasos sin rumbo por calles sin sentido,
luces que hablan en idiomas oblicuos,
paredes ausentes de coloraciones y famas...
es la noche de la noche,
donde cada sonido es un temblor que llama a la puerta
y nadie descuelga el auricular ni el vestido.
                             
Me persigue una sombra
y dos pasos por detrás me indica el camino
como si no llevara prisa
ni destino...
sólo una luz sabe mi nombre
y lo calla en la oscuridad
donde todos los nombres son los mismos.
                                             
Lentamente el sudor baja por el cuerpo
y verme cien ojos pretenden invisibles
descargar escalofríos y silencio
cuando en el cielo titilante las estrellas
son cegadas por azabaches y nubes.
                                                      
Una puerta cóncava se ha perdido
y los escalones aguardan huérfanos
el desamparado final de los sueños
en la náusea de un muchacho
sin cama ni cobijo.
                             
El alba amanece tenue
en el patio de algún edificio
y rumoreando esperan las piedras
unas manos que las den vida
en un surrealista y profundo graffiti.
                     
Suena el motor
del sol que despunta
en la aguja del campanario
y vuelan las cigüeñas
en busca del desayuno...
                            
© FreeWolf

Mirador de retumbos

Mirador de retumbos

Retiene verdemar de las sombras el paso

la mirilla y el suceder de los eventos

entre el espacio desajustado en la ventana

y el discontinuo trazado del tiempo.

                                        

Magnetiza el metal de sus párpados

las voces en la garganta desbaratada

y cautivadora, sima retumbante

de furtivos murmullos extraviados.

                     

Incrustan las ondas en su tránsito

fragmentos irisados de cristal y aljófar

en la indefectible arcada del silencio.

                                       

Recóndita una luz confusa y vacilante

invoca en el altar de una nana rumorosa

a las almas que huidizas persisten terrenales.

                           

©  FreeWolf

Una de estas tardes

Una de estas tardes

Emerge la luz de la tarde
azulina
entre los vaporosos corales
de una nube que existe
tan sólo un instante
en el recuerdo verdemar
de la mirada que la imagina.
                   
Encierra un enorme punto lechoso
voces y caras
dentro de cajas de resonancia
mientras gira aún el vinilo
y la aguja arrastra el peso de la inconsciencia
entre las breñas de cualquier sugerente desierto.
                  
Deambulan dos luciérnagas
entre ideas y neones
mientras el aire no agite el martini JB 007
y las nebulosas no acierten a lloviznar
lágrimas de sirena
entre los intersticios burbujeantes
que el mar cede al vacío.
                                
Una de estas tardes
en que mire de nuevo el cielo
y el mar me susurre en sus olas un beso
quiero que aparezca tu sonrisa
añil en el firmamento.
                                
© FreeWolf

Escalones deshabitados

Escalones deshabitados

Las dos de la mañana,
a estas horas las calles son escalones
de luces y de sombras
que remontan y descienden insondables las líneas
borrosas de los edificios
deteniéndose en los balcones y ventanas,
en las piedras y ladrillos
mientras en las estrellas los sueños y fantasmas
travesiean su embrujo.
                                  
Las voces buscan las palabras y las bocas
que las renueven entre la bruma
de ecos y sonidos peregrinos y confusos
ante el silencio y el indiferente ruido.
                                 
Músicas en notas de destierro huyen por las rendijas
luminosas del suelo mientras rechinan las puertas
efluvios de humanidad y muertos.
                                 
Duerme la ciudad
en la escoba del barrendero
y el aire aporta dote y ajuar de guerrero
apadrinando a su hija antes de esa disputa
que torna en desposada sangre el vino.
                        
Se revela a los ojos el letargo de la noche
y en un cartón ahuecado un cuerpo
sueña...
o está difunto...
                                  
© FreeWolf

Días de suerte

Días de suerte

Una línea aguarda que la noche la borre con su sombra,

que la torne invisible entre las flores de pétalos escarlata

y llegue envuelta a la mañana en aromas de sándalo y reposo.

               

Porque los días son a veces una carga, entre las horas tediosas,

sujetos entre los dientes aguzados del desastre y la tristeza

los minutos se alargan con la soledad que trae en sí el naufragio.                

                                  

La voz se esconde de su eco y el aire se espesa en los valles

acrisolados como la sangre que turbia abandona el corazón

y el latido penetrante de los ojos que miran y miran ya sin ver.

                           

Las manos, esas manos que son campiñas, palpan irreal el silencio

que consume diez centímetros de cúbico deseo y esperanza

entre cuatro paredes prisioneras ya del tiempo y de la muerte.

                               

Hay dolencias en el mundo, hambruna cáustica y males de ternura

que buscan días de suerte con los que capear la vida y huracanes

voraces de mórbidas lágrimas, de secas carnes y extáticas huidas...

                           

©  FreeWolf

Ante la puerta

Ante la puerta

El cielo

en su oscuridad

se abriga de estrellas

y suspira la luna

por poder verlas.

                 

Custodia lo que soy un sitial

en la floresta de la aurora

y recias las nubes de invierno

derraman sobre mí el horizonte

ocre y espeso de la tarde

y se arremolinan las olas

doradas y espumantes

en la oquedad de la caracola

que escucha latidos de viento

y de amanecer con sus arreboles

mientras derrama la noche

en ánforas su pensamiento

de luz y plata impenetrable.

                           

Tus pasos en la sombra

acompañan blancos los rayos

sedosos y húmedos de Diana

ataviada de ámbar y gasas

tenues como mis dudas

o tu presencia.

                        

Volveré a abrirte la puerta

verdemar de la inconsciencia

y volveré a ver tu cuerpo

desnudo entre las yemas

furtivas de mi pensamiento…

                   

©  FreeWolf

Maleta de viaje

Maleta de viaje

Las manos
dejaban en la arena
las sinuosidades del pensamiento
mientras abandonaba la habitación
que la había retenido en el delirio
durante la niñez de sus hijos.
                        
Años y años su mente,
un plagado campo de silencios,
fue un torbellino de mareas
y atenuados gritos circunspectos.
                         
Era el tiempo un reflujo
de luces y de sombras
entre las profundidades
y los sonidos de las preguntas
que una y otra vez
eran su pretendiente angustia.
                        
Sus pasos la encaminaron a la sala
donde se hubo encontrado desposeída
de la mirada del mar,
de los paseos por su alameda,
de las voces conocidas...
y ahora, sin embargo,
de allí recogió ávida la maleta
que la devolvería a su casa,
a los suyos,
a su vida...
                         
Recordó confusamente
apoyada sobre la pared
su antigua bicicleta...
                              
©  FreeWolf

Sin nada

Sin nada

No poseemos nada
acaso unos huesos
o unas cenizas.
                 
Los labios,
tus besos,
el sonido del aire,
la voz de tus versos...
son señales fugaces
y eternas
que no nos pertenecen
más allá de una lágrima
o el suspiro del tiempo.
                     
En nuestros corazones
seguirá frágil la luz
entre torbellinos de tinieblas.
                        
Deja que al menos
posea tu cuerpo
efímero
en nuestra muerte.
                     
© FreeWolf

Afluente

Afluente

El agua

nacida de los surcos de la niebla

resbala entre los glaciares del silencio

y de vez en cuando la reclaman unos labios

que saben de su frescura y naturaleza.

                      

Borbotones transparentes de riachuelo

espuman las orillas rumorosas del venero

que el viento consiente entre los árboles

y sus raíces hondas,

                      

y la yerba retoza a su paso verde

entre los hilos que sueldan las riberas

vírgenes de certidumbres y sueños

al pretil ojoso del puente

desde el que puede verse el mundo.

                       

©  FreeWolf