Blogia

Rastro de FreeWolf

Desprevenidos

Desprevenidos

Cierro los ojos,
miro el cristal opaco del pensamiento
y creo ver una casa,
una casona antigua
con gruesas vigas de madera
sujetando el lienzo de un cuadro
que mira cómo dos jóvenes
inadvertidos son fijados en la retina
circunstancial de un encuentro
mientras el mar acuna sus olas azures
de ritmos y misterios
en acrisolados tules...
                          
En la lejanía acaricia el horizonte
sesgado el surco de un barco perdido
en los naturales cantos de las sirenas
que con sus colas impulsan al silencio
desprevenido
en la contemplación
del viento...
                   
©  FreeWolf

Hoy soy

Hoy soy

Hoy soy agua,
agua que flota,
que viene de lejos,
agua que florece en la hierba
con su enérgico verdor,
agua inquieta
nebulosa de manantial,
agua espejo etéreo,
fugacidad...
de un cielo cargado y deslumbrante.
                                              
Saladas siento mis venas,
un torbellino percibo de olas
que inunda los espacios pétreos
de silencio y escarcha.
               
Avanzo entre los sueños
que devuelve firme la mañana
desde los entresijos de la noche
y la dilatación de tu mirada...
                 
© FreeWolf

Un gato en el zoco

Un gato en el zoco

Estrechas las calles caminan lento el silencio entre los centenarios muros de la tarde y los ojos avanzan por las ventanas y puertas que invitan a la curiosidad y el fisgoneo.

                              

La sombra es el espejo que se mueve entre finos hilos dorados y rosácea cal tintada y en cada recoveco devuelve el canto de la infancia cuando al compás de la sirga murmuraba en el devenir el sino de nuestros pasos que incesantemente vuelven a las solazadas horas del estío.

                                  

Noto aún en el aire la mirada parsimoniosa y felina que celaba el bullicio de nuestros juegos y que en cálidos ronroneos asentía desde su puesto de guardián haciendo de la calle su propio solaz y universo.

                               

Sólo el eco de los goznes, antesala del llamamiento materno, lo absolvía de la cumplida presencia como el rayo libera al trueno de la atávica dominación de la tormenta.

                                   

©  FreeWolf

Arboleda

Arboleda

El cielo azul
sujeta el viento
y echa en los árboles
el empuje de las convulsiones.
                       
Tórnanse las ramas bulliciosas
aspas errabundas.
                    
Nace del verdor
incansable el trino,
motas inquietas y pardas
se suspenden en el aire.
                           
Retoza la primavera
su
 mensualidad de abril
entre claridades y sombras.
                    
©  FreeWolf

Desde el fondo de la mirada

Desde el fondo de la mirada

Profundizo en los ojos que dejan la mirada fija en el horizonte.

                             

Una niebla despejada revela el jardín del silencio entre la espesura que la arboleda custodia desde que una manzana originara discordia.

                             

Resuena el fondo de una trompeta en las hendeduras fluctuantes de la pared cubierta de pliegos tersos y serosos que al contacto de los dedos libera los sueños del limbo imperturbable de la sombra.

                                

El aire se agarrota y cúmulos de nubes violetas rasgan la córnea cíclope del cielo.

                                 

La noche huye por las rendijas que palpitantes alumbran un nuevo amanecer toronja de deseos y ensueños.

                    

Fuliginosos mis párpados extraviados en la niebla se despejaron al encuentro con tus labios...

                            

©  FreeWolf

Tigre pétreo

Tigre pétreo

Soberano por el boscaje
lindado transitaba el tigre
entre los rayos tardíos de la tarde
mientras circunspecto su rostro
de un lado a otro cabeceaba...
                          
Durante tiempo las respuestas
buscaba entre sus pensamientos
en la inmensidad de la sabana
y las noches de luna llena.
                          
El mar aparecía en sus sueños,
un mar de caracolas colmado,
una sinfonía de ecos ajustados
a los enigmas y los misterios.
                         
Encajaba en su interior los sonidos
de las voces furtivas y extraviadas
en el primer paraíso, en la selva negada
tras el discernimiento maculado y primitivo.
                        
Y quiso ser pirámide esotérica,
custodiar virtuoso el descubrimiento
en el cielo diáfano y azur del tiempo
en esfinge que se convierte en piedra.
                           
© FreeWolf

Vientos y rosas

Vientos y rosas

Soplan céfiros en los cabellos de Era

y entonan los fragores de la batalla

entre las ramas espaciadas que la vereda

oculta al horizonte de unas pisadas.

                    

Arteros los pasos que sujetan la tierra

a la forma imperfecta de las palabras

en los labios de la conspicua muerte

huyen de la fugacidad de la existencia.

                           

Brotan los pétalos de sangre esclarecida

en la insondable sombra de la arboleda

donde galana Selene la noche ilumina.

                                 

Una escultura tienta la vida prestada

a la enigmática inmensidad del tiempo

entre las cesuras de una rosa... blanca.

                           

©  FreeWolf

Casino

Casino

El tiempo requiere de mis recuerdos

las caras extrañadas en el transcurrir de la bruma,

las voces que traían permanentes los olvidos

de otras primaveras,

las palabras atesoradas que se esconden

entre letras manuscritas y desgastadas,

los silencios del mar a la orilla

de rumores de sombras y arboledas...

                 

Requiere 25 años de otra vida que casi no encuentro...

                       

© FreeWolf

El círculo

El círculo

Volutas de humo
impelidas por el viento
de un cigarrillo blanco
y deletéreo
en la boca
ardiendo.
                      
Geometría extática
en movimiento,
la nada redundante,
el carmín de un beso...
terapéutica figura
de pan y queso,
el círculo cabal
y perfecto,
la síntesis genética
de un pensamiento...
                        
El círculo ser necesita,
ser llamador y silencio,
esconderse delante de la puerta
y aguardar,
aguardar que le ase una mano,
le ase fuerte
y golpee la madera,
madera escarlata
e inerte,
y nazca el sonido
que clame atención
como cuando nace un niño
que sujeta en su lloro
los milenios perdidos
que ensartando irá a vida
para que cuando llegue la muerte
disponga su grano
o complete...
                           
©  FreeWolf

Agua sensitiva

Agua sensitiva

El mar se lleva tus ojos hasta la línea del horizonte
donde está mi alma perdida.
Quizá puedas en un soplo encaminar sus lágrimas
a la espesura del silencio
y compartir conmigo la negrura de estar vacío y sin sombra.
                      
Sujeta la tierra mis pies entre la hondura de la arena
conteniendo entre mis dedos las raíces de la tristeza.
                                
Sólo las caricias espumosas mitigan en el aire la piel tendida
y el viento al oído me susurra canciones
escuchadas a las sirenas del norte
en las playas del olvido, cuando Odiseo no recordaba su camino,
el camino hacia el hogar de la eterna tejedora.
                                       
La tarde abandona su vista
en la figura que en la orilla ahueca
el agua entre sus manos
para que sienta propia su vida... 

                         
©  FreeWolf

Vértice de locura

Vértice de locura

Descontroladas las imágenes de la noche

pululan por el universo

desparramando flujos y reflujos

de desesperación y deseo

mientras no acierte la consciencia

a articular sus propios sueños...

                      

Cada anochecer

y entre los brazos de un libro

grabamos nuestras vidas en formas oníricas

y nuestros cuerpos, tersos y anhelantes,

se imaginan otra existencia,

durmiendo...

                  

No pude evitar una mirada al espejo,

buscaba qué acaecía en su semblante

más allá de los labios y la bruna escarcha

de la inquietud y el caos...

Aun sin motivo aparente mis ojos

chispeantes aparecieron con ella...

                  

Tu retrato y yo frente a frente,

los dos desnudos de engaños

entre las mismas manos,

un suspiro delata tu silencio,

un suspiro que atrapa nuestro tiempo

pasado...

                      

Anudaré tu espectro a la figura indómita de la luna

y en sus rayos profanaré las mejillas de la sombra

hasta arder lentamente entre tus brazos...

                  

Empuñemos juntos la locura

de amor

y nazcamos al universo

donde libertemos nuestros besos

entre fugaces momentos y birlochas.          
               
©  FreeWolf

Una vista lejana

Una vista lejana

Los quinqués,

en penumbra,

registran carmesí el aire

de la noche entre las crestas

que fraguan naturaleza y hombre

en el pliego de la memoria.

                        

Las ramas sin sus hojas se ocultan en la sombra misma del árbol

que inmortal se yergue entre recuerdos y primavera.

Altiva la torre empuja inmóvil al crepuscular firmamento

y anota con pausadas letras las invocaciones y rumores

que recoge la tarde en la barahúnda de tránsitos y calles.

                         

La ciudad se refugia en solitarias arquillas

de diáfanos luces, de rutilantes estrellas...

mientras mis ojos en el espejo recuerdan

lejana la noche de un viaje
a otra existencia.

                        

©  FreeWolf

Eras estatua

Eras estatua

Risueña tu cara
entre las manos sueña
de inagotables colores ser mariposa
mientras el cielo surcas y adornas
de arco iris y alboradas,
de crepúsculos y pasiones
adheridas a tus dúctiles alas.
                     
El tiempo en el reloj de la tarde
eterna inmoviliza la hora
en los granos que ya no resbalan
por las lágrimas de la estatua.
                       
©  FreeWolf

Descanso en el amanecer

Descanso en el amanecer

Cierro los ojos,
suavemente deslizo la mano por la faz húmeda de la hierba
y noto cómo el rocío refresca mis sentidos.
                               
Acaba de amanecer,
el aire se turba cárdeno entre la bruma inquieta,
los susurros de la mañana se desperezan
y recobran los ecos perdidos en la noche.
                                    
Tu cuerpo
aún descansa entre los pliegues del silencio
y tu pelo retiene en sus brillos los ardores del mar
en una ribera paradisíaca colmada de sol y blanca arena.
                                         
La espuma llega mansa
acariciando los granos que crepitan en la quietud
entre los nácares milenarios de la mañana
mientras pierdo la vista en el horizonte
verdemar, trémulo y solitario...
                               
Hoy los pensamientos descansan
con los pies en el agua.
                                 
©  FreeWolf

Lectura

Lectura

Se graban en las manos púrpuras
los recuerdos que incitan las letras
mientras las cruzan los ojos tersos
y desentrañan ceñida la frontera
que retira del dilatado horizonte
el azur que resplandece el cielo.
                                  
No tengo miedo a las palabras
que encaminan muy lejos su eco
como no siento tampoco zozobra
de los corpúsculos de tu cuerpo
cuando abrazan en la quietud
las palabras “te quiero”.
                        
Esperan en las yemas las flores
los labios que despierten gráciles
claros y aterciopelados pétalos
ocultos en glaucas y suaves sedas
entre blondas voces y sonoros rumores
que brotan del jardín de la primavera.
                             
Y en el silencio de la inmóvil estancia
se proclaman conjurados unos versos
“Los ojos de la madrugada
dejaron junto a los pétalos
escondidas las lágrimas
reclamo del firmamento”
                          
© FreeWolf

No hay porqués

No hay porqués

No he olvidado
el camino de la noche
entre los arrecifes del sueño,
ni he roto las palabras
en el papel del silencio,
el que a veces no tañe
es este corazón inquieto.
                     
No tañe como quiero,
ni late despacio,
aletea ruidos sin sentido
en el mar del estrépito
y cuando llega la sombra
y el recuerdo
la sangre se contrae
y firme la espita ciega
de mis ojos el humor
que segrega el quebranto.
                          
No,
no he olvidado el camino
ni tu risa...
ni el llanto.
                    
© FreeWolf

Paisaje

Paisaje

Las líneas traman agrestes los colores de la tarde entre la hirsuta paja trillada y terrosa la piel de la arcana Era mientras amplia la vista azur descarga en el horizonte sus naturales agitaciones.
                              
El camino desbrozado en el verdemar alfombrado contrasta árido con el sedoso roce de la hierba en el leve soplo de las abstracciones. No hay huellas que acompañen las distracciones del momento y libre vaga el corazón de la sombra en las alas del letargo. Sólo unas piedras rumorosas en su eco prorrumpen las voces que huyen del olvido.
                      
Notan los pies rugosa la cúpula del silencio tras el pausado vuelo de los trinos alados en el interior del espíritu que tras las pupilas imagina perfecto el paraíso que sedujo de Eva su original encanto...
                     
Dejaré en el trayecto reminiscencias e imágenes que el inconsciente puede que entienda...
                             
©  FreeWolf

Curetes del pensamiento

Curetes del pensamiento

No abaten las lágrimas

al mar que anhela,

entre los impíos embates del tártaro

y el acrisolado cielo,

sensibles los ojos

que no atienden su silencio

y las marismas de la noche

no tributan vaporoso el murmullo

que dejaron prescrito las náyades

en el pergamino de los tiempos

cuando el sabor de la manzana

amargo trajo el purpúreo rescate

de los hombres y su enigma.

                               

Pretenden las luces

en sus sombras

ser el recóndito bosque

que cobije celoso las ramas

verdemares de la cordura

y de las quimeras

que abandonaron los dioses

en el futuro indeleble de los sueños

entre los temblorosos y pródigos latidos

que encubría pensativo Ida

el monte de la amante Rea

mientras depositaba justiciera simiente

de redención y castigo...

                   

En su transcurrir incierto

la vida

a todos nos torna voraces

de los humores de las pupilas

y la sed furtiva del viento...

                          

©  FreeWolf

Entre sus manos...

Entre sus manos...

Una sola palabra,
una única imagen en la antecámara
del crepúsculo eludía el paso
de las lágrimas por la piel
sedosa de la mañana
cuando brumosas las nubes
tristeza anunciaban.
                            
Rilan las velas
del desasosiego entre los vehementes
embates del silencio
mientras cada amanecer
una alondra se posa en el alféizar
de la ventana y en su canto
los recuerdos brotan entre manantiales
de miradas proscritas
y en sus letras cartas
desgastadas.
                       
Muchas horas en la penumbra
de la habitación releía los momentos
que felices traían de la infancia
el patio cubierto
de rosales y la hojarasca
donde escondía el valor
de la inocencia y las pupilas

se le agrandaban en la tormenta
y en el mar
cuando zozobra la cubierta
y barco presiente el final.
                    
Al temblor de su voz
acudía el eco de la tarde
y las manos
y los besos
trabadas
escondidos...
                       
Se cierran los ojos
en la inmensidad
del silencio y el abandono
en el recuerdo de aquel ramo
que simbolizó el amor...
que lo fue todo.
                         
© FreeWolf

Llegado el momento

Llegado el momento

Una mañana de Marzo llegó la carta, esa carta con la fragancia de una distancia perfumada, que traía en su remite los embates del mar que escondía tras sus fucilazos la luna, y las letras, envueltas en el papel de seda que usábamos las tardes tormentosas en las que encubríamos la risa en estancias de pureza...

                                     

La mirada recorría azules las runas en cobalto cinceladas con los perfiles de la inconsciencia pretendiendo absorber en un suspiro la vida misma en la que se asila cada grano de rumor y silencio, con los que aderezar los instantes que una vez soñados se escapan y que ignoramos en qué fragmentos se esparcen.

                                    

Entre las líneas en blanco los dedos matizan la sombra de lo callado y sientes el aire arremolinarse entre la timidez y la audacia, y cómo se revuelve tu cabello tras las palabras que los nombres alcanzan, mientras sitúas acunado su rostro entre los pliegues de los recuerdos y de nuevo a los ojos vuelve cómplice el destello de la inexperiencia...

                             

Nunca fue echada en buzón alguno, ni siquiera pasó por manos que la verificaran. Sólo asumió su momento antes de que fuera tarde...

                                

©  FreeWolf