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Rastro de FreeWolf

Sobre las nubes

Sobre las nubes

En las yemas de mis dedos
acaricio tenue tu figura
en inadvertidas introspecciones
mientras recorro con suavidad
las líneas que estremecen concéntricas
el paso del deseo
y ríe la lluvia en tu hueco
con el rumor de las ondas
que clarean púrpura la mañana
entre los briosos abedules del valle
que custodian ancestrales los elfos...
                                 
El fragante viento en su suspiro
se mezcla entre las flores
con el risueño canto de las calandrias
y tu sonrisa asoma penetrante
irradiando el verdor de los alcores
después de la bruma que viste
la noche en su manto
y engarza suave a tu pelo
carmesí un rosario
de besos...
                            
Suben lentas las palabras
la garganta del silencio
y la aurora de tus ojos
se graba en mi pecho...
indelebles son los rastros
de tu avance por mi cuerpo.
                   
© FreeWolf

Veintinueve de Febrero

Veintinueve de Febrero

La calle en su tránsito retiene constante las auras que permanentes instituyen el inmarcesible piélago de las pasiones y a cada paso el inconsciente recibe las glaucas imágenes que conforman en nuestras abstracciones la savia que alimenta el genio que adentro llevamos.
                                   
Una vez de cada cuatro disponemos de un nuevo tiempo que religamos a la materia de lo cotidiano en el que inscribimos el círculo de lo innecesario. Y sólo quien en ese momento nace se aventura a la invisibilidad de lo consciente mientras sigue la Tierra girando y de nuevo el universo le hace el guiño de poder abandonar por tres añadas el paso del tiempo...
                          
Las aceras se alejan al paso del canto entre los días que se anuncian y los compases bisiestos de una corneta en los errantes campos del edén insospechado y las letras escondidas en los muros agrestes de un spray descuidado que flota en el lago con los cisnes de cuello toronja y pico aflautado.
                       
En medio del patio un reflejo metálico del gigante callado que se mira al espejo cada cuatro años...
          
 ©  FreeWolf

Oh, Principito, mi Principito...

Oh, Principito, mi Principito...

Los acordes
resuenan en el piano
y las manos
tantean el polvillo
que al paso de las horas
se deposita en las teclas blancas...
se deposita en las teclas negras...
y se acompasan en la mirada
de las notas que conmueven el aire
en la quietud de la noche
mientras Selene se inunda púrpura
y creciente en la serenata
de misterio y de bruma.
                          
Avanza una sombra,
avanza
entre los trigales que bruñe Febrero
en el carro de un Helios vehemente
que primoroso esparce en los granos
símbolo y fertilidad en la simiente
y espiga en la primavera.
                                
Busco el rumor de mi zorro
rumor fugaz de aquel tiempo
que sutiles guardaron los rayos
en los pétalos de un libro
con una luna llena
y la canción de mi niño...
                                
©  FreeWolf

Manual rebelde

Manual rebelde

Los libros custodian entre las palabras el sonido de las hojas agitadas por el viento las tardes lluviosas cuando en el cielo se ocultan los signos proscritos y la realidad se evade de la rutina...
                                
Persigo con los dedos los caracteres que las imágenes hilvanan entre las murallas que el mar anega y que las sirenas desvelan en sus cantos hasta que los ojos traspasan la enigmática puerta de lo prohibido y se adhieren a mis pupilas los estigmas de la noche.
                              
Un autillo se posa en mi pelo y con tenue silbido los pensamientos se adhieren al plumaje arcano de las aspas que remueve el eco imperturbable de las sombras que caminan senderos insondables entre la tierra y el deseo, mientras las huestes de la negrura cabalgan frondosa la senda lechosa de la luna hasta encontrar la voz del amanecer entre los sueños que la Lucerna enciende...
                              
Las líneas se superponen en el silencio tras los párpados que se ausentan y blanco el manto de la quietud deshoja las runas de la inconsciencia...
                           
©  FreeWolf

Mecidos...

Mecidos...

Los árboles
sueñan la primavera
de las avecillas en el verdor
mientras la lluvia blande en sus gotas
los abandonados recuerdos
que el cielo atesora
en la sombra púrpura del silencio
de unos labios que no se abren
más que cuando se ensueña el deseo...

Las horas deambulan entre las páginas
y descifran nuestro destino
alrededor de los sueños
y los años cumplidos.

Dibujo palabras en el pensamiento
con tus poros cuando me oculto
en la piel tersa de tu cuerpo
y nace plácida la sonrisa...
siempre delirio terso.

Mece las hojas el viento
cristalino del anhelo
y de nuevo vuela a nosotros
el amor como un juego...

© FreeWolf

Reclamo de la soledad

Reclamo de la soledad

Muerden las horas la tranquilidad de la noche mientras me aúlla la luna entre los arrecifes enigmáticos del deseo y una balada en tus labios me habla del paraíso oculto en las sombras.
                    
Saltan las olas entre miedos y una lágrima esquiva el silencio y rila el sendero de unos pasos fortuitos en la infinitud cuando pinto de púrpura la tarde con tus besos y el cielo se abre gimiendo...
                               
Pierden el sueño los niños y juegan con los lobos las mañanas de Febrero entre las paredes quietas de un eco que pide un mundo propio y un destino porque las sirenas ya no aquietan sus notas y recela no ser ya más esa noche amada entre los brazos eternos.
                                 
Deja la sangre el zumbido de su marcha entre los rincones extenuados de la gota que resbala del cuerpo y siente el vacío que la absorbe y la carrera inerte de la vida lejos entre los montes del olvido y carmesí la mirada tiende su puente al horizonte dejando en el rastro el mar que resiste barcos y rescata secretos de las madrugadas.
                                            
Ya no se escuchan los pasos ni el crecer de los pétalos en la encrucijada pues los quinqués se han nublado al son de los tambores de una fuga anunciada...
                                 
©  FreeWolf

La luz entre sus sombras

La luz entre sus sombras

Todas las tardes el sol deja su mirada entre los rezagados rayos que cruzan el firmamento dejando la firma dorada en un guiño que anuncia reposo y sosiego mientras las nubes acogen el aroma púrpura de un beso que se torna inmarcesible en el recuerdo.
                           
El horizonte es una línea ondulada entre los dedos que mecen tu pelo y las sombras que guardan silencio a la espera del vuelo que retorna las cigüeñas a su cúspide morada.
                                    
Y otra vez cierro los ojos y veo el inicio del universo...
                              
©  FreeWolf

Piedras milenarias...

Piedras milenarias...

Milenarias las piedras sujetan entre sus granos la vida que pasa y vuelven en cada mirada a un soplo las nubes que deja calada su entraña entre los costales de la Torre que sujeta Babel crepuscular ante el cielo del misterio mientras tú me niegas porque no soy tu sueño...
                            
Miro el jardín que me regala efímero sus flores entre las diversas estaciones de los pensamientos y tengo en mis manos esos pétalos que desgranabas pidiendo el sí y el no de un verso que no quieres que pronuncie porque cierra la habitación de los recuerdos...
                                
Hoy me sobra el tiempo porque respiro entre tus brazos denso el sabor del mar que trae las imágenes olvidadas en las retinas que los dioses esconden en la cueva del silencio para que acallen mi nombre de los labios del anhelo porque Eros no tiene flechas que amordace un te quiero en los perpetuos ecos que la sombra desconoce porque están grabados en la tez del corazón...
                                           
Las manos en sus surcos leen arcanos los secretos del espíritu en la profundidad de un beso mientras acarician los monumentales muros que engalanan el paso solemne por tus abstracciones...
                                    
©  FreeWolf

Un domingo cualquiera...

Un domingo cualquiera...

Tu risa mece la sombra
de los árboles en la aurora
y anidan en ella los pájaros
que afinan en el alféizar
de la primavera las flores.
                                
Es la mañana clara
de un domingo de Enero
y luces en la melena
el requiebro de la luna
llena de finas perlas.
                       
Y salen de tus labios
el aguamiel de las praderas,
esmeralda, grana y gualda,
rumores de arbóreas crestas
en los pétalos mimados.
                                     
Volveremos a pasear
entre las blancas corolas
que perfumaban de jazmín
nuestras yemas inquietas
entre atardeceres y roces...
                           
©  FreeWolf

Día inerte

Día inerte

Cadáveres

de luna llena se reflejan

en el río argento

mientras cabalgan en la sombra

humeantes de plata las balas

que aullidos danzan...

                      

No busques codiciosa

al hombre fiera

en este corazón salvaje

pues sus desgarrados gritos

temblar hacen a las ánimas

en su monte sacro.

                                         

Ciegas

tus palabras en la sombra

no encuentran mi nombre

porque a cada letra olvidada

la embosca un ahorcado.

                               

Vacíos están tus ojos

en las crueles cuencas del sudario

mientras te ríes en la mirada

de los gusanos que me custodian.

                                  

Un desierto infinito

se extiende entre mis sienes

en lo que antes fueran memorias

ahora se entroniza tu muerte...

                              

©  FreeWolf

Flujo manuscrito

Flujo manuscrito

Detrás de cada palabra
pone el poeta abierto
un mundo a la esperanza
del mañana y de un silencio.
                       
No lloran los ojos
sino el alma
las imágenes cargadas
en la retina del recuerdo
mientras tañe en cada letra
cúmulos de sentimiento
y ruge contra las peñas
que la bordean incólumes
la rigurosa frente del tiempo.
                    
Arde el corazón poeta
mientras fragua en su simiente
purificantes lágrimas que arelan
el río dorado del sueño.
                              
Hoy no extraño las estrellas
rutilantes en el firmamento
porque tengo en el corazón
un pálpito de aedo...
                                                      
© FreeWolf

Enigmas de la mirada

Enigmas de la mirada

Resbala la mirada por la inconsciencia de la tarde entre los antiguos acordes de una balada que susurra tu nombre entre los murmullos de la serena fuente que mana de los ojos perpetuos de la noche y los siderales silencios que entretejen alados los purpúreos ángeles de los sueños.

                                                      

Llega por fin la quietud de las horas que mantienen ocupado el tiempo y transita el sosiego entre los rosáceos pétalos que envuelven tu boca en las palabras que intuyes no pronunciadas y que el corazón anhela tras el dilatado intervalo que el invierno alarga en su sombra y que los árboles arrullan en el ocaso mientras los parpados recuerdan placenteros las imágenes de vívidos momentos...

                                    

Una barca flota en el mar del deseo porque lleva amarrado el alma de las sirenas que entonaron a Odiseo perfecta la mañana y que la bruma oculta entre los rayos que retienen en finas gotas los colores que limpian el cielo de sus ineludibles marcas tras las nubes que al fragor del viento acompañan.

                              

Navegan sutiles las esperanzas entre las nebulosas olas que límpida la costa de la fantasía alcanzan y que atentos los oídos guardan en caracolas delicadamente irisadas mientras ebúrneo el eco roza vaporoso el cabello de la brisa que una carta reintegra tras la distancia que el horizonte incrusta en la espera que atesora los sonidos olvidados de un te quiero.

                                      

Dejemos que sea Bastet quien suscite la estela de nuestros misterios...

                             

©  FreeWolf

Ya vienen los Reyes...

Ya vienen los Reyes...

Por el camino y guiados

por una estrella vienen

oro, incienso y mirra;

los presentes reales.

                       

Se acercarán

al Portal postrados

en su regazo

y la humanidad

en sus ojos

del Amor

han logrado.

                      

Hoy ilusión son

de las manos de sus padres

y de la alegría de regalos

las almas infantes

y los corazones renovados.

                    

¿Qué te traerán a ti?

¿Qué les has solicitado?

                        

Amor, Salud y Paz...

para todos los hogares.

                     

En silencio

y con los ojos cerrados,

niños a la cama

que vienen los Reyes Magos...

                          

©  FreeWolf

Latido de versos

Latido de versos

Un poema en blanco
la hoja esconde
en sutiles líneas
y la mirada lee el corazón
en los senderos del silencio
mientras avanza el alba
iniciando azures los sonidos
tras la revestida bruma clara.
                       
Florece el día nuevo
en la nebulosa luz del tiempo
y abres castaños los ojos
entre los aislados recuerdos
de unas letras en tus manos
que danzan entre los dedos
sólidos y palpables anclajes
en la profundidad de los sueños.
                           
La calle oye firme tus latidos
transitados en el invariable flujo
vibrante de un mar embravecido
entre las callosas rocas cetrinas
ante el blanquecino encaro de la luna,
y el cielo te habla de pasiones
irisadas en la noble alcurnia
de toronjas sedas
y dorados tules.
                        
Avanza fuliginosa la tinta
dejando escapar en sus roces
los ecos de unos suspiros...
                          
© FreeWolf

Glaucas las uvas de la noche

Glaucas las uvas de la noche

El lienzo luce en el firmamento de las infinitudes y el tiempo nos cede su eco para transferir el mensaje que bordee entre las botellas náufragas las riberas de nuestros silencios y albergue arcano el secreto de la inconsciencia entre las orillas armoniosas de unas olas que en sus vaivenes fluyen las irisaciones crepusculares que se adhieren a nuestra piel y en su tatuaje nos confiere el poder de la sonrisa que llena el cielo de resplandecientes estrellas que en sus guiños anuncian un cielo nuevo...
            
Tomemos en nuestras manos fino el cristal etéreo y burbujeante y notemos vivas las chispas de la amistad mientras brindamos por el futuro y las nuevas palabras que han de llegar, y que en sus ecos anuncian salino el olor del mar y el rumor de sus caracolas que acompasan añil el baile de nuestro cuerpo entre rosas y pensamientos...
               
Fluye carmesí en nuestra sangre el anhelo...
                    
© FreeWolf

Hijos y padres

Hijos y padres

El reloj en su cuerda
ha perdido nuestra niñez
mientras pasar
mirábamos sus manecillas
entre las estaciones
y los silencios.
                      
Las horas en nuestra piel
plantaron las arrugas
de la risa y el llanto
al fulgor de la luna
y el embeleso del sol.
                    
Y ahora
cuando sus hojas miramos
son otras las manecillas
que tiran de las cadenas
de nuestros ojos...
                        
El ciclo
en su vida
nos brinda ser hijos...
y padres.                        
                  
©  FreeWolf

Nochebuena

Nochebuena

Amor, Paz y Felicidad

Un espacio de silencio se encaja en el eco que retiene la iglesia en el tiempo y las figuras anubladas en el recuerdo dejan fluir los aterciopelados pétalos que en Belén brotaron de las lágrimas en el establo.
Mensajes de amor en pañales guían rutilante la estrella que esperaba su camino entre ligeros cortejos de polvo y paja.
Los pastores calientan la noche con los vahos de sus canciones entre los obscurecidos pastizales del anunciado sosiego mientras la voz les anuncia el futuro acontecimiento entre los siglos integrados en las estaciones y los años de belenes y misterio...
Ahora la voz es un anuncio que se consume...
Y sólo el espíritu en su quietud encuentra de nuevo el camino que el Amor imana en el sigilo del corazón.
Canta el gallo coplas que duermen nanas y el sueño nacerá otra vez mañana.
Tiendo los brazos de paz y desvelo...
                       
©  FreeWolf

Cada noche

Cada noche

Cada noche
revelaré de tu boca las palabras
y los besos extraviados
en el baúl de los recuerdos
para que no permanezcan velados
tras el alba o el ocaso,
cuando la almohada sueña
en tu cabeza recostada
con su estimada estrella clara
y el cielo,
oteador de los íntimos rincones,
dorados fulgores consienta...
                       
Abotonadas las palabras
resuenan al ojal de la dicha
plácidos los acordes
de un limbo de mirasoles
pues saben que el silencio
no va a sucumbir en la sombra
herida de una nube
que olvidó su lluvia
mientras recitar oía
del corazón el nombre...
                                
Lágrimas riegan
lozana del anhelo la tierra
mientras la piel se arquea de tu cuerpo
en la profundidad intacta de un surco
que invade cárdeno el cielo
mientras suaves aletean espíritus
harmonioso el titilar de las estrellas
que recaban luminosas en el mar
venerados los ideales del tiempo.
                            
©  FreeWolf

Otra primavera

Otra primavera

Azures
regresan a mí bravas las olas
entre ancestrales rubores y pálidos ecos
que nacen de sedientas bocas
y se confunden con los estertores del tiempo
mientras los dedos recogen el calor
de los silencios que nos acompasan...
                     
La lluvia deja reminiscencias de añoranza
en la piel de este náufrago
que emite con humo volutas
para sin remitente invocar el amor perdido
y el vuelo de los pájaros
le traen el retumbo distante
de los delirios nocturnos de Selene.
                   
Anegaron las lágrimas el sosiego
en la inmensidad de la noche
cuando la luna venía al encuentro
y bañarnos no pudimos en la salina
amargura de la marisma,
sólo el clamor, que cedimos al viento
pudo acallar el dolor...
y abrir el silencio...
                                    
El corazón
está hecho de materia intangible
a las estaciones y los tiempos,
sólo que ahora tristes sus vibraciones
 en la caída del sol detienen las raíces del apego
mientras las lágrimas todavía queman...
                             
mas yo retendré tu sonrisa
en el arco iris del sosiego
hasta que renazca tu voz reverberante
en otro amanecer
y lo reintegraré a la savia del árbol
que renueva en la primavera
tu nombre...
                       
©  FreeWolf

A la luz oculta del alba

A la luz oculta del alba

Evitan los roces el aullido frío de las sombras en la profundidad de la noche cuando oculta la luna disimula el camino que lleva a las médulas del silencio y las tinieblas esconden tu nombre en los lienzos extraviados del tiempo que no aguarda la caída de unas lágrimas sino su estela en la hondura del alma, y la cumbre de nuestra pasión, que entregada en el alba a los pliegues cálidos de mis manos sustenta cárdeno la esfera de la dicha mientras las estrellas titilan en cada partícula de la madrugada y tierna la ilusión aguarda gozosa la venida de la mañana y su amada claridad cuando la luna parpadea en sus fases la pupila niña de la inmensidad embelesada...
                                
Los pájaros entonan en el jardín el cantar de los cantares entre los fragantes pétalos del romero mientras dormidos los ojos evocan alborozados sueños errantes de un beso y un te quiero... mieles de sangre y romero, de calor y esperanza entre los naranjales que azahar nos regalan en las siluetas de arreboladas velas... y una rosa acoge nuestro amor en su fronda y le declara al sol nuestros desvaríos e ilusiones...
                                  
Dejemos que la fugacidad repentina del alba sea el secreto de las gotas de rocío que resbalan por la sedosa corola del anhelo y que tañan para nosotros el vals del silencio y trueque el aire las blancas nubes en alfombra carmesí donde los pasos sean el sendero que conduzca a la quietud y el sosiego... mientras abandonamos nuestros propios recuerdos...
                                         
El olor trae entre las hojas otoñales las risas infantiles tras la ventana que retiene vidriosas las gotas del crepúsculo mientras resbalan por los cristales del tiempo y se tornan pensamientos... y la tierra recibe en su seno esas partículas y también nuestros labios de vida sedientos, purificada fortuna del cuerpo en cristal esmerilado... Y renacemos tras cada voz que habla de la persona amada cuando sentimos el momento fénix de nuestro encuentro y asciende el incienso por las paredes del tránsito y escalan los cielos entre los alados espacios de ámbar y sueño... y la savia del universo empapa nuestras entrañas cuando dejamos el ánimo en calma... 
                                    
©  FreeWolf