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Rastro de FreeWolf

Grabado en la corteza...

Grabado en la corteza...

Paseo entre las calles
y me devuelve una ventana
azur y abierto el cielo
de un tapiz que me recuerda
el color de tu cabello
cuando recostado en mi hombro
lo acariciaba en la inmensidad
que frecuentaba nuestro silencio
y escuchaba de tus labios
la presencia de unos versos
dejados en la hoja sutil
de nuestros impalpables empeños
y que revelarán el futuro
y la puerta transitable
a todos los universos.
                            
Siento
suave el aire recorrer mi cuerpo
entre la arboleda
salvaje de nuestros sueños
y las hojas en su vuelo
coronan un corazón grabado
en la corteza del sosiego
y siento
cómo late
y manda creciente el flujo
del anhelo
mientras mis dedos recorren
impenetrable el deseo
y tu cuerpo...
                               
Lentamente
el reloj aguarda intacto
el tránsito de nuestro tiempo
entre los granos sinuosos
que sujetan ingrávidos la mirada
en la profundidad de nuestros besos
mientras contemplamos la vida
que nace
y nos acecha
en la infinitud
de roces y pasiones.
                                      
Suavemente
el ensueño envuelve nuestros brazos
alrededor de su lienzo
y apoyas la cabeza en mi seno
y dejas que se cierren los ojos
en la frondosidad de imágenes
que no nos pertenecen
pero que hablan de nosotros
y de nuestras preexistencias...
                       
Nuevamente
el amor
en la corteza de un árbol
embelesa...
                        
© FreeWolf

Rosas blancas

Rosas blancas

Florecen rosas blancas
en el jardín de las evocaciones
donde antes hubiera líneas,
las que componían tu nombre.
                     
Y esconden sus pétalos
la suavidad del roce
de tus labios de seda
mientras dices mi nombre.
                          
Envidiosas las sombras
fugaces entre las flores
requieren de la luna
que no acuda esta noche.
                     
Que no acuda esta noche
que no acuda
si no les trae tu mirada
alba entre las flores

©  FreeWolf

Rumores al viento

Rumores al viento

Resbalan ambarinas las perlas
de nuestro secreto
que desposeen a la realidad de sus espinas
mientras resuena el eco de nuestra canción
en la antecámara del silencio
cuando danzan carmesíes dos hojas
el vals del recuerdo
y los pensamientos
ondean como cometas...
al viento.
                                                 
Las palabras
son los gratos vestigios
que el ayer renueva en cada encuentro,
y en cada flor que se abre
rumorean el sosiego
mientras las notas de un violín
arpegian mi sentimiento...
                        
Finos son los hilos
con los que se teje un beso...
en el tiempo de la soledad
donde las cavilaciones son luciérnagas
que pululan la oscuridad
irisando purpúreo el recuerdo
que vela entre las espesuras
fugaz el destino de los versos
mientras el sol afierra entre sus rayos
la torneada calidez de unos labios
que revelan tu nombre
entre rumores arcanos...
                      
© FreeWolf           

Hilos de Ariadna

Hilos de Ariadna

Hablo con el silencio de los suspiros que el viento abandona en las noches áureas y mi voz se confunde con las rúbricas cinceladas de las viscosas lágrimas que la lluvia vacía en el horizonte cárdeno del tiempo, y se sosiega en la meditación inconsciente de dos jazmines que se sueñan en el jardín etéreo del anhelo.
                
Se acercan las palabras amables entre los ecos que la tarde refleja en tu cabello mientras las nubes se alejan de mi pensamiento y se alojan entre las sienes los recuerdos y en los besos escritos tras la jornada que muere como las cartas que no tienen palabras porque la bruma y la mirada invisibles las vuelven...
                    
Veo el rastro de la sombra irse más allá de la tierra mientras acoge tu aliento el fulgor de la alborada entre los resueltos cantos de las avecillas que guardan nuestros sueños con las hojas otoñales que demoran el último céfiro porque saben que entonces tú y yo ya no estaremos...
                       
Y tornan los roces a ser quietud en el boscaje e inmensidad en la tenue lejanía mientras nuestras manos, serenas en su inmanencia, integran inseparables la precisa urdimbre del espíritu que nos une...
                      
©  FreeWolf

De una flor blanca...

De una flor blanca...

La almohada
cobija blancos los pétalos
de la esperanza
en tus sienes
y en las tersas sábanas
mientras recorre tu piel
el temblor de unos besos
que ondean entre la memoria
del agua y de la distancia.
                 
Realzas la mirada
en la arcana memoria
de unos juegos
y unas carcajadas
exhaladas al aire
como se ofrece una sonrisa
a la persona amada...
                          
Hueles a pétalos
frescos en la madrugada
cuando cubre el rocío la tierra
con los recuerdos de las alboradas
entre los labios que te conquistan
y los brazos que te resguardan.
                       
Las notas
que clamaban en la niñez tus esperanzas
y en la mocedad cristalinas lágrimas
acompasan ahora tus sueños
entre los cálidos roces de unas palabras
que son aliento
y coraza...       
                     
Sueñan esas palabras
alcanzar los dedos
y posarse en tus palmas
para oír la melodía que resuena
en la hondura de tu alma,
y dejarse acariciar
como se mima la piel
de la persona amada
en una cálida mañana
entre los jubilosos cantos
que los pájaros irradian
en las ramas verdes
de la añoranza
cuando cárdeno el alba
irisa esplendorosos los rayos
de la esperanza
y trae entre sus brazos
torrentes de oro y plata
para engalanar tu frente
de inolvidables emociones
y de deleite
que vibrar hacen las campanas
que aguardan al mar
y a la vuelta de los nautas
que emprendieron su ida
a tierras lejanas

en la búsqueda recóndita del tesoro
que es la esencia de una vida
que no tiene otra meta
que la de ser
entre corrientes amigas
transitada...
                           
Sabe la mañana
que entre la bruma
está silenciosa tu mano,
esa mano que algunas tardes
me esperaba a la salida de casa...
y de mi inconsciencia,
cuando eran las risas
límpidas y rumorosas
entre los retozos
de unos pétalos
que aguardaban su aroma
y el polvillo de las hadas...
             
Mano

que resbala
por la cara
y mi alma...
buscando
enlazar la pieza
que ahora,
con las sienes plateadas,
susurra a sus sentidos
risueñas melodías
las noches de luna llena
entre los trigales
que un lobo
concibió inagotables...
                           
Deja
que te balancee la aurora
de la flor cándida
al compás lírico
que elogia tu ánima...
                             
Aunque
en ciertas ocasiones
no salen
mejores palabras
que esa caricia
en el alma...
                               
©  FreeWolf

... humano... el tiempo

... humano... el tiempo

Desde el puente
contemplo recostado en la barandilla
el fluir constante de los pensamientos
que van tras los fugaces pececillos
entre la neblina del ensueño
y el dulce pasar del tiempo...
                      
Y mientras las palabras
me sosiegan con los brazos
de la quietud y el aprecio
entre las incipientes lágrimas
que inundan el te quiero
de quien comparte mis vivencias
y me revela intensamente
custodiado y dilecto...
                           
Libamos en las jugosas viñas
del Edén las mieles
destiladas en los atávicos rincones
de la voluntad y el consuelo
y enredamos como niños
que juegan a ser mayores
mientras encaramos la vida,
nuestra hoja en blanco,
con afanosas dosis de equilibrio
y esperanza...
                       
Las estrellas
que nos guardan
en el caminar de la noche
rilan en los corazones
las melodías espontáneas del aprecio
mientras las palabras
entre los sonidos del silencio
marcan el compás
que inicia el grato encuentro
con los planeos de la luna
que derraman albos en sus aleteos
el prodigioso polvillo del anhelo
que atrae la piel desnuda
en el silencioso estremecer
de un beso...
                
Los recuerdos surgen del ayer
de esas flores blancas
que veíamos por la ventana
entre los perfumados campos
que la infancia guarda
y los cantos en sus voces
todavía creen en los tesoros
ocultos en el alma,
abierta flor
que en su perfume atrae
cadenciosa de la armonía la danza,
mientras desliza la lluvia su empeño
entre los pistilos carmesí
del recuerdo...
                            
y el tiempo
en la tierra del verso
titila mortalmente eterno.
                                
© FreeWolf

Apoyado en la corriente

Apoyado en la corriente

Impalpable la bruma entre los dedos
aquieta otro inexplorado mundo
abierto entre las efímeras yemas
del deseo,
                    
mientras se ruboriza el silencio
que trama en los oídos la melodía
prendida en el sereno mirar
del cielo,
                      
cuando los ojos dictan las palabras,
tendidas voces de rumor ceñido,
que volátiles abrigan el rocío cubierto
de besos
                           
cadenciosos entre los pulcros labios
que tejen el son de inéditas simetrías
y lograron pronunciar entre sus pausas
te quiero.
               
Suave desciende el crepúsculo
cárdeno
en su intimidad recóndita
y el oro que cede velada la tarde
entre las vaporosas destilaciones del tiempo
entreteje a la luna las resonancias cedidas
en mis pensamientos...
            
Aguardo inconscientemente
que más allá del horizonte
serena la corriente
de mi voz encamine la estela
mientras pronuncio tu nombre...

                                     

©  FreeWolf

Camino del cementerio

Camino del cementerio

Mascullemos el oscuro conjuro
del deseo con los labios negros
que deja la muerte
en el dolor y el estrépito
y hagámonos realidad
en la inflamada carne del averno...
                        
Refleje nocturnidad el día
entre los perfumes de las pútridas flores
que fraguaron arrancadas de su savia
el recuerdo de unas ánimas...
                               
Que la rueda de la rueca ruede
entre las risas de las Parcas
mientras inerte el cuerpo se amortaja
entre los grumos de polvo y sangre
mientras al puzzle juegan perdidos
entre el cielo y tierra los innombrables.
Y de nuevo comienza otro hilo
la bobina de la vida,
se acuerda la prestación sombría
de su despojo y el encargo
de su elixir imaginario...
                                         
Dejemos a la distancia y al olvido
el recuerdo de los amantes
cuando tratamos de recomponer nuestra historia
entre la realidad y los sueños
mientras nos abandonan las imágenes...
                                       
Los escamosos huecos de las mentiras
tintan de hiel la esperanza amada
entre las sacrílegas sábanas
que ahora comparten la impuesta tristeza
y el impenetrable silencio de una lágrima
de miedo muerta
mientras se desboca en desmañado trote
lo que fuera deseo
y cobija el sufrimiento
en las fuliginosas tinieblas de un “te quiero”
                                         
No anunciarán las cornetas
el nacer de la alborada...
                                           
Bruna la lluvia
inunda el alma que aún niña
juega entre los brazos fuertes del cariño
cuando enferma la lejanía
las manos de incomodidad y ausencia.
Los ojos miran en el recuerdo
la casa paterna...
y tiemblan.
Y otra lluvia ciega al dolor...
y consuela...
                                        
Puede el llorar en su llanto
fecundar en Gea la rebelión de los tiempos
mientras las manos contienen el abandono
de lágrimas en los profundos pozos
del desconsuelo
cuando a ellos llegan los sollozos
de los suplicantes.
                                           
Y puede que en la ilusión soñemos
con fin del baile
en las playas blancas del suspiro,
donde reposa
de mi ser
el sufrimiento…
                                         
©  FreeWolf
 

Mis brazos

Mis brazos

Mis brazos
mecen los recuerdos
en la arena blanca
en que se baña el silencio
en un instante
en el que la luna
abandona su sueño
y resbala
sus rayos tenues
por tu cintura
y pelo.
                            
Retienes
afectuosa en tu oquedad
los momentos del encuentro,
recónditos en la frente,
y ligero sientes el hormigueo
en el rubor confuso y el murmullo
que recorre pálido tu pecho
mientras dejas que mis dedos
se diluyan en voluptuosidades…
y lentamente accedan a las brumas
que desintegran tu imagen
en el silente misterio de la noche.
                                    
Abres
con una sola de tus palabras
las vaporosas puertas de la complacencia
donde los vestigios
cedidos por tu presencia
fluyen tenuemente
en el proceloso mar de la inconsciencia
y el ensueño.
                         
Suena el reloj
que me mantiene despierto
con su tic tac
constante e inquieto
y sus manecillas
como tus besos
me traen el amanecer
de la calidez de tu cuerpo.
                  
Y ahora
entre mis brazos dormida
mis labios agradecen
tu inmanencia en una sonrisa.
                           
©  FreeWolf

La espera

La espera

La habitación
inmoviliza entre sus paredes
la quietud quitada a tu ausencia
y que los sonidos del mar sosiegan
cuando suavemente llegan del crepúsculo a la ribera
entre las últimas luces que dejaron en ti mi memoria
como un beso que nunca acaba
y que apura salvaje el rumor de aquellos roces
en la delicada cutícula del deseo…
                               
Quiere Cronos grabar
en mis manos tu sonrisa
fresca entre las auroras blancas
que el invierno abandonaba
entre las sábanas recién planchadas
cuando la calidez era la rosa amable
de pétalos escarlatas y carmesí los labios
del encuentro inefable.
                                   
Llega hasta la ventana el aire
que la tarde traía en los largos paseos
alrededor del tiempo y de tu cuerpo,
cuando erizada tu piel
en el recorrido de mis dedos
invocaba intangible la melodía
del anhelo entre mis brazos
y tus recuerdos.
                                          
En mis pensamientos he cambiado
nuestras sabidas palabras
por acentos extraños
para que en el silencio de la noche
y ante tu sola evocación
no me hagan al alma daño,
porque no es la soledad lo que temo
sino no saber dónde me aguardas.
                    
¡Duele tanto la distancia…!
             
© FreeWolf

Canto de Halloween

Canto de Halloween

Bichos

que coreáis trigueños

el rumor del silencio

entre los cerúleos cristales

del profundo sueño,

tornad a la morada lóbrega

entre las dagas de la sombra

que arenosas laceraron mi tiempo

en las carnes del averno

y mostrad exangüe mi sonrisa

entre los espesos alaridos de los muertos

antes que dejen estos labios

en su último suspiro

este verso…

                

©  FreeWolf

Para un requiem

Para un requiem

¡Oh, muerte

ensamblada en obeliscos

y solemnidades

entre los encandilados arrebatos

del ensueño

cuando las palabras revelaban los signos

y el ímpetu sensible de los talentos

que poseerías venerada la claridad

del cielo!

                   

Arrostras la soledad

en el reposo adverso del tiempo,

ahora nacáreo,

irreverente y sombrío,

mientras sellas los instantes

con los surcos que quebrantan la pasión

en nuestros cuerpos.

                       

¡Qué labios osarán pronunciarte

en la intimidad del sepulcro pétreo,

incrustando así obstinada en tu guadaña

los profanados ecos del silencio!

                     

La armonía maceras voluptuosa,

que naciente en el placer esmerilado

tórnase inicua y dolosa

por la vida que se entrega.

                    

¡En esa vacante nada

no aparecerá la joven Eva

ni la poma serpenteada,

en la que si quiera ceder,

junto al albedrío, la dentellada

del saber secreto!
                              
©  FreeWolf

Palabras a GOBINA

Palabras a GOBINA

Se reúnen las palabras
en el vacío del tiempo
a la espera de ser domeñadas
en la profundidad del silencio.

Y el inmarcesible cosmos
accede a que en ellas
rutilen sus espacios
permitiendo a la oscuridad
acoger la afable estela.
     
A veces en la inconsciencia
se graba ansiado el eco
que atrapa al pensamiento
en el misterio de la existencia.
               
Y las palabras atraen
del anhelo las imágenes
entre las rumorosas riberas
de la amistad y el apego.

Y se aloja en nuestra ánima
la grandeza y magnificencia
en ese especial sentimiento
de auténtica complacencia
           
mientras erramos entre las sombras
guiados por esos faros
que sugieren a nuestros rumbos
perspectivas frescas...

               

©  FreeWolf

Tierra humedecida

Tierra humedecida

La mirada de la tarde

devuelve humedecida a la tierra

el almagre de los enigmas etéreos

y del grácil eco de tu aliento

entre las veladas gotas

que abandona la inquietud

en la calidez sinuosa de mis dedos.

              

El aire arrastra apacible el otoño

que no quiere del árbol

abandonar su savia

ni el suave efluvio de tu ansia,

ni la pulida sombra de mis labios

en la tersura de tu cara.

                 

El sol y sus rayos nos miran

en la hondura ciega del boscaje

y retirados en la tintineante bruma

nos perdemos en abrazos amantes…

                       

©  FreeWolf

Nuestro instante

Nuestro instante

El aire
se acerca en la tarde
susurrando
lejanos los sonidos de un tiempo
que aún no ha sido heredado.
             
Cada resonancia irrumpe en la meditación
en ese glauco estremecimiento
mecido en los nebulosos embates de la jornada
mientras sentía silencioso
del rocío su frescura
con la intensidad del más vívido de los recuerdos,
aquellos ojos
que del espejo se aislaban
entre la bruma rasgueada de la espesura
carmesí de tus labios
y las ambarinas siluetas
que velan en concisos símbolos
de la casa los cobijos
ligados a los incorpóreos alados.

          
Percibo tus manos
deslizarse por mi espalda
entre los ocultos sonidos del orgasmo
y los cuños que el paso señalan de tus bríos
en los sazonados campos del deseo.
               
Caen las sombras
del parqué anegando las ranuras
fugaces del anhelo
y la noche me transfiere en tu iris
la mirada al horizonte
donde perduran toronjas las luces
del que será siempre
nuestro instante.
                                         
© FreeWolf

Otra tarde

Otra tarde

Juega la tarde

a escaparse entre los celajes

que la sombra deja en el crepúsculo

y que mi voz aguarda

mientras marcan suaves los aleteos

el final de los relojes,

el paso etéreo del tiempo

y el recogimiento

que acompañan en la noche

la tersura de las sábanas

y los sueños.

                               

Abandona el sol

la luz del recuerdo

tras los cárdenos reflejos

de la bruma de un mar lejano

y en sus glaucos movimientos

acompasan a la lluvia

fecundando la tierra

en su savia y sus memorias

mientras recogen tus manos

la ancestral caracola del silencio

y la arrimas al oído

buscando el eco del misterio

que es la vida

con el sonido de un “te quiero”

                        

©  FreeWolf

La ciudad

La ciudad

En el transcurso de la vida
no sólo pones aprecio en las personas...
El lugar en el que naces,
en el que creces,
en el que vives
va formando parte de ti:
las calles,
las piedras,
los jardines,
cada rincón visitado,
cada huella reconocida,
cada nueva apariencia...
                     
Y formas parte de sus paseos,
de su sol,
de su despertar...
                   
Y en toda gota de lluvia
pones la lágrima de tu tiempo;
en toda iglesia,
medallón,
o escalera
el recuerdo de una promesa.
                
Y a ella te arrimas
como al cuerpo de la amada,
como pitanza a tu alma
de edén eterno...
              
Porque sabes
que en algún momento
la savia de mis huesos,
al igual que tus labios
en mudas miradas
retozarán entre sus auras.
           
©  FreeWolf

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo

Hubo un tiempo en el que las palabras carecían de sonido y los hombres que las pensaban se dedicaban con la paciencia del artesano, que despierta al día con los resortes de la ilusión y de su oficio, a esmerarlas y forjarlas un destino.
                          
Entonces las palabras se dejaban aferrar y disfrazar entre las riberas del indómito tiempo cuando la naturaleza ya no era el paraíso y los animales se acercaban con sus ecos a la hondura de la sombra en las inexorables grutas de la meditación y el ensimismamiento para acumular en su poso la leyenda de la trasgresión y la mudanza.
                       
Y hubo un día en el que el susurro de sus notas purificó nuestros sentidos amantes con el rumor de las olas teñidas tras el carmesí de tu boca y el glauco aroma del deleite.
            
© FreeWolf

De la noche

De la noche

En la estela del mar
se disipa la mirada
en un inmarcesible reflejo
mientras invariables las olas
envejecen tenue el sonido
distraído de las sirenas
en la reminiscencia del ocaso
que levemente se pierde
entre los frágiles matices
que oculta el horizonte
en su hondura agreste.

Del silencio vacío las imágenes
que la tarde detuvo en mi retina
mientras seguía travieso los pasos
cárdenos del encuentro
cuando el sol abandona su altura
y deja en la penumbra
tu presencia en un beso.

El calor siento de tu abrazo
y el roce de tus dedos
y las palabras te quiero
surgiendo de la noche.

© FreeWolf

Entretiempo

Entretiempo

La quietud en el silencio azul de la tarde aroma las horas más allá de los espejismos y los perfumados naranjales de tus senos cuando en la visión del deseo las palabras en los fugaces rebordes de la bruma penetran instintivas los rincones inexplorados del anhelo.
                                                     
Sus líneas se tornan puntos inquietos que etéreos desfilan por los espacios del recuerdo y transfieren la apariencia de unas manos deslizándose apacibles entre los instantes del letargo que anuncia ineludible la evidencia del encuentro cuando las hojas renuncian a la savia del cuerpo y tras su tránsito completan la cutícula del sedimento.
                             
La nada fluye en el soplo que traspasa sinuosa la cavidad de la memoria mientras se forja un te quiero en la garganta y en su sonido imita el eco la respuesta del cuco a las puertas de la péndola en su inmanente tic tac mientras suspendida la mirada a la entrada del firmamento retiene entre tus labios la felicidad en una lágrima...
                     
©  FreeWolf