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Rastro de FreeWolf

Entretiempo

Entretiempo

La quietud en el silencio azul de la tarde aroma las horas más allá de los espejismos y los perfumados naranjales de tus senos cuando en la visión del deseo las palabras en los fugaces rebordes de la bruma penetran instintivas los rincones inexplorados del anhelo.
                                                     
Sus líneas se tornan puntos inquietos que etéreos desfilan por los espacios del recuerdo y transfieren la apariencia de unas manos deslizándose apacibles entre los instantes del letargo que anuncia ineludible la evidencia del encuentro cuando las hojas renuncian a la savia del cuerpo y tras su tránsito completan la cutícula del sedimento.
                             
La nada fluye en el soplo que traspasa sinuosa la cavidad de la memoria mientras se forja un te quiero en la garganta y en su sonido imita el eco la respuesta del cuco a las puertas de la péndola en su inmanente tic tac mientras suspendida la mirada a la entrada del firmamento retiene entre tus labios la felicidad en una lágrima...
                     
©  FreeWolf

Palabras en rama

Palabras en rama

La vida,
perplejidad pura,
despliega sus tramas
entre las horas del día y el trance
mientras aclara el refinado juego de las sombras
nuestras oscilaciones con la distancia…

Y la luna que llena la amistad de la noche
nos regala entre los brazos amantes
la incertidumbre del beso
que ahuyenta la muerte...
                                
Gratas las palabras
mecen el agua
que recorre los jardines del alma
cuando el atardecer olvida nuestro nombre
en sus propias entrañas.
                                            
La distancia
perpleja se quedaría si no ignorara
que entre mis palabras
y tu ánima
ni un ápice
nos separa...
                             
©  FreeWolf

El cofre guardián

El cofre guardián

El tiempo es el guardián que custodia la fugacidad de la vida desde que los dioses concedieron al hombre el recuerdo como ángel de la guarda, lo que no está claro es si fue un castigo o un regalo… quizá cada existencia posea la capacidad de determinar su uso… las sombras matizan los colores que guarda el alma y en algún momento perceptiblemente revelan… sean tus pupilas versátiles las que me acompañen en el alma de la tarde… porque nadie quiere estar solo...

La rosa
de la espina necesita
y ser lo justamente inaccesible
para que no se desmorone
cuando es rozada por la brusquedad,
y la espina
precisa de la rosa
para que su existencia
no ignoremos...

Son tus recuerdos los que me atan al amor de los tiempos porque cincelaste con imágenes mi semblante en la perpetua roca del sosiego y su eco estremece el rocío que se asienta en los placenteros valles del anhelo y en las indelebles mañanas en las que el sol se extiende en el cielo y se abren tus labios en el momento que pronuncian mi nombre, y es entonces cuando la vida, mi vida, se colma y trasciende…

En el blanco lienzo de la alborada reclamas los colores de mi sangre y pensamientos, y a ti me acerco con los pinceles cárdenos del atardecer que entre los celajes recorre mis dedos y que, por etéreos, vagan en el camino de los sueños y las texturas amables de los labios que emiten el eco de los inmarcesibles valles del susurro y el silencio, y es caricia, y es viento... que todas las mañanas deposita sus besos en los espejos que otean tu piel cálida del deseo entre los abrazos y los ensueños, deja tu nombre donde el tiempo no consuma las letras con su progreso; ven y olvídalo en el cofre de mis recuerdos…

© FreeWolf

Tarde confusa

Tarde confusa

La belleza de unos ojos en su mirar son la enseña que me anuncia tu presencia…
                                 
Las palabras que llegan y calan agrandan a la vida su sentido mientras fluctúa el sentimiento revestido de retruécano entre los celajes toronja y las lenguaraces nieblas del naufragio mientras turbulenta la pasión accede a plegarse y fijarse al cofre tras exonerar los sueños…
                                      
Así como el mar en su inmensidad produce la infinitud del pensamiento, las letras, fieles compañeras, en las ondulaciones de mis momentos dejan como estela la bóveda naranja de tu miramiento.
                                          
El confuso cielo de la tarde reviste furtivos aromas que hipnotizan la mirada… y hasta el ánima.
                                        
…el tiempo añora en su fugacidad a la aurora y su encuentro…                                             
                            
© FreeWolf

Anorexia

Anorexia

 

Perdida tras el espejo
deambula triste la figura
entre las sudorosas lágrimas
de un vómito y los dedos
que la llagan.

El espectro fue sesgado de su alma
y de la tierra madre que pisaba
por la hoz ácida del miedo
de no ser quien ya no era…

El carmesí de la mirada
son esas pequeñas rayas
que cada vez más la acercan al infierno
de la nada y las manos,
esas manos que quieren ampararla,
y que son cortadas de cuajo
en el dolor de una cama
que es postración
y silencio.

Suicidio a la carta…

© FreeWolf

Nuestro silencio

Nuestro silencio

Me mirabas,
te miraba
y la luz el miramiento velaba.
                         
Y los ojos eran
en tu piel
mis palabras.
                          
Y la tarde
en tus labios
pensó la madrugada.
                         
El silencio
nos aguarda
y también desvelado
el sueño en nuestra mente
y las horas gratas
en la noche mágica.
                            
Sonríes
y el mar
nuestro amor ensambla
en sus olas
a la luz del alba.
                           
© FreeWolf

El puente de los sonidos

El puente de los sonidos

Cristalina el agua del tránsito anega los sentidos dejando en el rostro el guiño esperado del atardecer cuando las palabras recorren el cendal del deseo mientras la mirada inmovilizada en las tonalidades de la mañana adquiere los delicados matices que el crepúsculo ha mecido en el deleite de tu imagen y escuchas la confidencia de mis palabras.
                                                                           
Transita el tiempo la caverna de los secretos y en el paraje íntimo de los sonidos encuentro reposo cuando inhalo tu aliento y la inquietud de mi espíritu se sosiega y mis sentidos en la clepsidra de la armonía de la vida proyectan la fluctuación de las imágenes.
                                                                          
Atávicas las corrientes traquetean sus aceros con los mil brazos de lo inerte cediendo a nuestro pensamiento el cauce tenue que ampara los destinos mientras nuestras estelas se cruzan en el inmemorial solaz de voces y evocaciones.
                                                                                              
© FreeWolf

Muchos son los caminos

Muchos son los caminos

Muchos son los caminos
que no llevan a ninguna parte
y que sin embargo se andan
entre el desvarío y la desesperanza,
lejanos caminos errantes
de la ciega reflexión y la consciencia,
que atraviesan el ánima
con sus cuitas y sus penas.
Y son esos caminos
los que enloquecen el alma
y envenenan los besos
de sangre no cárdena
sino cruel y endémica,
sangre fría,
sangre amarga.
                                           
Mas también hay ángeles
que labran la tierra
en su dureza y hambre,
ángeles sin alas,
ángeles que sostienen en su cara
la sonrisa de la mañana,
y entre sus versos sin letras
caminan la esperanza y tu mirada
y el cielo despejado,
sin negra escarcha.
                                            
Caminos que son transitados
por estelas de nubes blancas,
por firmes manos y bellas
entre los arrimos de la inmanencia
y tu frente inmarcesible y serena.
                                                           
Ven,
ven muy cerca,
y andemos
por las aldeas y las veredas
de las introspecciones y los sueños
entre apetecibles quimeras...
y zarzamoras.
                               

©  FreeWolf

Lance de amor

Lance de amor

Inmutable la mañana acoge en su brisa los ecos tumultuosos de la exultación noctívaga, cuando los enamorados entretejen sus cuerpos y los suspicaces declives de Selene avivan los fanales de la inconsciencia entre los brazos de la luna llena y las sombras de las tenebrosidades.
                                                   
Ah, el arrebato y el vigor del amor galanteado y cumplido…
                                                                  
Eros en sus ciegas manos deposita la llave del ardor para los enamorados, y en sus flechas candentes el hielo alcanza la condición fugaz del desterrado cuando el invertebrado Fénix sobrevolaba las conspicuas negruras de las pavesas del tiempo más allá de las delicadas arrugas en la frente del corazón una y eterna vez amado mientras en la arquilla de nuestro pasado daba musicales vueltas la sugerente bailarina de la noche, y extendía más allá de nuestro cuerpo la fragancia amorosa del abrazo entre los vaporosos ensueños de la oscuridad y el aletargado albor que la madrugada establece de tiempo colmado a los amantes.
                                                               
Deshójanse los rosados pétalos en los poros de tu piel entre los cadenciosos silencios de tu mirar al conspicuo espejo mientras tus labios proclaman a la aurora el tránsito rápido del tiempo entre las lágrimas que toma el viento prestadas de tu cabello suelto, mujer en tierra de nadie, mujer de sudor y sangre, encadenada a tu armonía ansiada en ese insospechado misterio de juventud entre los recuerdos eternos y la añoranza…
                                                       
Inquietos mis dedos deshojan la margarita del tiempo…
te quiero sí,te quiero no…
Impaciente entre los ojos del puente me ve el río pasar, ausente, vagando entre los pensamientos esta curiosa suerte…He de amarte o dejarte para siempre…
Ya ves es el juego de la Fortuna, un trance.
                                                   
Oh, lúgubres noches que atenazáis en un suspiro la calma, dejad que la mañana vuelva sin el ponzoñoso estertor de sus amargos labios entre las adarajas de la inadvertencia, y las argentas alas del olvido alcancen al suave silencio en esa nana maternal que envuelve al rorro con el arrullo hacia mi pecho… y la verdad de mis labios se transmute a la más excelsa morada en la profundidad de ese espíritu que con amor me cobija.
                                        
©  FreeWolf

Frente a la muerte violenta y el dolor

Frente a la muerte violenta y el dolor

Alzo ponzoñosa la copa del olvido y la exclusión, copa que al cuerpo tortura y lacera el alma de aquel que malgasta su inmortalidad. Ahora el sendero es oscuro y el tenue pabilo de la cáustica muerte nos arrastra…

Ironías de vivir la mortalidad… reboses de dualidades: cuerpo-alma, unir-desunir, amar-prohibir, mío-tuyo, castigo-sino, desear-olvidar…¿Morir en la vida o vivir en la muerte?
                           
Es reveladora la figura del árbol, que emergiendo de la tierra y sus raíces, asciende hacia el cielo diseminando hojas y ramas que transcienden lo impalpable de la libertad porque quizá soñar sea de esas pocas libertades de los locos que encuentran en la existencia motivo suficientepara colmar una vida entera
                                    
... imposible, indefectiblemente, pretender renunciar al destino acarreado por la rareza intrínseca del ser humano…
                                         
La sombra ciñó al talle de la víctima la hoz estrangulada entre imperceptibles estertores y apagadas losas que blandían los espectrales dedos de la muerte… y aunque alcanzara de mi piel arrancarla ni lo imaginaría… sus mentiras son las verdades que me transfieren la drupa de sus labios, y el sabor marfil de la decadencia que me inviste es el sutil sacrificio.
                                
Evoco el primer beso… sí porque todo beso siempre es el primero pues los labios, en esencia, evolucionan en cada momento y se enriquecen con las palabras… y con lo que no se pronuncia…
                                        
Los trigales de tus sueños mordisqueo, oh noble espíritu y acentúo la “locura” de los azarosos tiempos, hasta ti acerco el llaga carmesí de mi estremecimiento para ser en uno risa y sufrimiento
                                          
Tú y yo somos de la misma sangre
                      
Hoy contigo, y por ti descorcharé mi mejor humor para afianzar el ciclo del pasado, que las cicatrices que con nosotros nacen y crecen hallen la posibilidad de una deleitable memoria en un encaje expectante de hilos, sentimientos y esperanzas.
                               
A ti sufriente, que te dicen resignación, te he de decir que no es verdad. Tú siempre serás combatiente... en mi mirar. Percibimos las inquietudes y ya no nos podemos serenar al sentir cómo se desborda nuestro ser en humanidad, porque ni el dolor ni la infelicidad han de ser cadenas para toda la eternidad...
                         
Porque mientras siga existiendo gallardas palabras que al terror acobardan, mientras mane el agua franca por la tierra labrada y expelida, mientras la luna acoja en su noche las almas amadas, mientras no callen poetas y sabios y hombres honestos y las guerras sean letras en papel manifiesto, y la ciencia, maceta donde arraiguen las flores del suave céfiro… la VIDA se nos seguirá ofreciendo…

Pero si a pesar de todo, fuéramos “nisiquiera” o “nipoquito”… seguro que brotaríamos de alguna parábola.
                                                        
©  FreeWolf

Nana

Nana

Al arrullo de tu nana duerme el niño
duerme el niño de azul mirada
entre el olvido y la mañana…
ya me callo y me retiro
que no quiero despertar su calma
                                     
©  FreeWolf

Oscura intimidad

Oscura intimidad

Vaporosos tules
al sol turban de la madrugada
mientras te confiere la luna en sus rayos
mis palabras enamoradas,
y volátiles mis labios
acercan a tus ojos las inquietudes
de mi ánima.
                                 
No hay lágrimas
para el silencio del amor,
sino razonable calma…
                               
Porque gozosas manos percibieron tu cuerpo
entre las sedas de la mañana
y avivaron de las sutiles pupilas el delirio
mientras incrustadas se ceñían las distancias
de las tiernas caricias
en el cárdeno cielo de tu estancia…
                                      
Frenético recorro el ardor
que siente rosácea tu piel
entre los estertores del firmamento,
celoso de tu lozanía
cedida en el bruñido lecho del tiempo
mientras explorabas curtida la senda
del deseo.
                                   
Densa tu selva
agita purpúrea la savia del desvelo,
tiñendo de salvaje ensueño
el instinto de la alborada
que nace inquebrantable
de nuestro ayer en el recuerdo.
                                                          
… únicamente…
el crepitar de tus pensamientos…
acompasa al sonido de mis labios…
mas las palabras no acuden al encuentro…
por eso,
sólo por eso,
poseerás mi silencio…
pues cómo ignorar esa profunda oscuridad…
                  
© FreeWolf

Horizontes

Horizontes

Nadan los ojos sometiendo la rugosa superficie del deseo en cada impulso.
                  
La distancia extiende fluctuante el puente mientras una gaviota anida en la bóveda añil del aguardo donde apasionadas las nubes ceden al cielo su límpido y acolchado candor en el núbil regazo de la tarde.
                   
Mansas las olas depositan el tributo orgiástico en la patena de los Tiempos donde los dioses acopian lozano el fruto de la inmortal naturaleza del hombre.
                            
Solaza el paisaje mi ánimo y la brisa incita en mis labios el tacto sutil de tu presencia.
                              
© FreeWolf

Trébol

Trébol

Cuatro los pétalos de trébol

en la rama del deseo,

cierra los ojos

e inhálalos al viento,

entonces uno de ellos

me hallará y encaminará

a tu encuentro.

                             

© FreeWolf

Noches oscuras

Noches oscuras

Cuentan los viejos del lugar que en las noches oscuras, en las que la luna se renueva en el silencio del bosque, se reúnen los lobos y bailan la danza del arrojo y la espera porque han aprendido con el paso del tiempo que eso agrada a la hermosa Selene y regresa puntual a la ineludible cita del aullido indisoluble cuando la sangre danza en sus cuerpos y se arremolina entre sus orejas el sonido atávico de la cacería eterna.

Cuando veas que la luna luce su esplendoroso dorado, notes que la sangre te bulle y en tus oídos resuena una enigmática melodía… no reprimas el aullido.

                        

©  FreeWolf

Tiempo

Tiempo

Percibo mis manos,
y en ellas a mí mismo,
y advierto la travesía del tiempo
y el sucederse de las emociones.
Las he notado crecer,
de diminutas, suaves y confusas
a rugosas, hábiles y tenaces.
¡Cuántas esencias destiladas de su aprehensión!
Los roces del amor,
el respeto en la distancia,
en los libros el pasar de hojas,
el trabajo bien hecho,
la fugacidad de lo material,
el apacible contacto en la amistad…
Las líneas que la entrelazan rubrican un posible futuro
así mismo atestiguan el existir transitado,
son las espectadoras del tiempo
y de mi nada las creadoras.
                
©  FreeWolf

Ruidos

Ruidos

En la noche extraños los ruidos en las esquinas del pensamiento retumban mientras la copa simula entre las manos compañía. Aguardan las horas al día para retomar su esplendor y mientras las sombras de las quimeras rebuscan el dorado brillo entre las aguardas y escudriñas, cuando un trago es la única atenuación de las postraciones. Progresa el repiqueteo de los pasos entre el celaje de las calles y las inquietas cavilaciones. Un sudor frío me volatiliza por dentro.  Cesan los sonidos y las palabras se esconden. Tus ojos vislumbro en la inadvertida mirada que me devuelve la calle en sus reflejos y las oscuridades sospechadas se abalanzan sobre todo resquicio de luz hasta sorberla.  La imagen de la luna y su reflejo en la rugosidad del mar sosiegan de mi miramiento la penumbra y accedo a que el suave bamboleo de las irisaciones en movimiento acalle la zozobra y el aliento.

                   

©  FreeWolf

El Paseo

El Paseo

Irrumpe cárdeno el cielo
paso a paso

al rumor glauco de la espuma
y los recientes recuerdos
que tras la prominente silueta aleteada
trascienden la nada en su vuelo.
           
Fatigadas las abstracciones del ayer
se han limpiado esta mañana
a la señal de las pisadas
y del mar en su salobre ajetreo.
                          
Deambulan sutiles las miradas
calladas entre las sombras
que entreveran tangible la ausencia
en las grisas rugosidades
de la palmera palmada...

              

Aguardan vaporosas las olas
el eco de esas palabras
ofrecidas en el crepúsculo,
cuando los cuerpos se abrazan,
y que llegan y se van
como nácara desgranada.

                                                   

FreeWolf

Glaucidades

Glaucidades

Irresolutas rúbricas aquietan la fugacidad de la vida entre las transitorias señales que el tiempo acuña. Toda marca es una sutil y profunda línea que contiene la inesperada dualidad que transige de la realidad y los deseos la discordia. Gravitan en sus exiguas distancias el anhelo y los besos de dos familiarizados cuerpos que en él cincelaron su ofrenda. Y llegada la inexistencia a un renuevo glauco evoluciona.

                              

FreeWolf

Complacencia

Complacencia

En mis sueños tu sonrisa aroma el camino en ciernes de la tarde justo en aquellos instantes en que, sutil en su vuelo, un colibrí cede a la libidinosa contemplación de la cárdena flor del deleite en la inexistencia.

                           

Accedes a que el cosmos gire en el eje de mis labios más allá de las palabras y el aura de lluvia añil que colma nuestro mundo y que seducir se deja en el ozono que impregna del sabor ocre de tus poros la tierra.

                     

Nuevamente te mezo en la intimidad mientras mis yemas recorren los senderos de tu espesura y suavizan el silencio de la estancia que los cerúleos rayos titilantes de la llama esparcen entre los imperceptibles ecos que rasgan el tiempo.

                                 

En tus manos llenas... el cáliz y mi vida.

                                   

FreeWolf