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Rastro de FreeWolf

Complacencia

Complacencia

En mis sueños tu sonrisa aroma el camino en ciernes de la tarde justo en aquellos instantes en que, sutil en su vuelo, un colibrí cede a la libidinosa contemplación de la cárdena flor del deleite en la inexistencia.

                           

Accedes a que el cosmos gire en el eje de mis labios más allá de las palabras y el aura de lluvia añil que colma nuestro mundo y que seducir se deja en el ozono que impregna del sabor ocre de tus poros la tierra.

                     

Nuevamente te mezo en la intimidad mientras mis yemas recorren los senderos de tu espesura y suavizan el silencio de la estancia que los cerúleos rayos titilantes de la llama esparcen entre los imperceptibles ecos que rasgan el tiempo.

                                 

En tus manos llenas... el cáliz y mi vida.

                                   

FreeWolf

Cuando se oculta el sol

Cuando se oculta el sol

No se silencian las palabras,
como no se acalla al corazón
que toronja tras cada retorno
tu apariencia inventa en la inmensidad.
     
Sosegada escondes en toda sombra
la voz atávica de las dudas y los antojos
hirsutos en tu pelo ondulante y bermejo
que un tiempo atrás esculpía en un soplo
esbeltas birlochas y caracolas.
     
La tarde trae cadenciosa el eco
de las batientes olas de la memoria
que indelebles enraízan en la bóveda
de nuestras manos confundidas.
     
Y en la vespertina corteza del árbol
que amamanta difusa la sombra
denota una flecha traviesa
indeleble nuestro amor... 

    

FreeWolf

El velo

El velo

Ocultas
en el azur de una requerida seda
la mirada de tu rostro,
y la matizada luz de la sombra
celosa custodia la tersura de tus horas
mientras al embeleso consientes
fluir entre los recovecos de mi ansia.
                                 
Silencias de la tiniebla los hilos
que al laberinto trenzaban mi ánima
y acercas al quicio de mis labios
los pliegues carmesí de tus palabras
y esa indeleble calidez que nos mece...
despacio...

desurde la gasa que te alejaba de mis ojos.

                      

FreeWolf

De una copa...

De una copa...

La iridiscencia cristalina de las líneas
que ondulantes envuelven a la noche
en el consumado cendal de los ritos
ancestrales de la danza y el roce
me inclinan a apurar en cada sorbo
el paladeo rojizo de la tarde
que se esconde
por entre los vaporosos pliegues
de la inconsciencia sabedora
de que en la inexistencia
de los tiempos
toda vida se prodiga.        

                        

FreeWolf

Visillos

Visillos

Delicadamente

las sombras fluyen por entre los arrimos de la entereza

mientras glaucos los ojos

escudriñar se dejan en la contemplación

toronja y vidriosa que se arrima

inmarcesible

más allá de la intimidad

y los pensamientos.

                         

Vuelve a llenar la soledad

el espacio que la nada cedió al ensueño.

Y la tarde,

que recorre la infinidad y el tiempo,

trae en su brisa mansa

aquellas olas que devolvían

a los pliegues de mis labios

el delirio tempestuoso e inevitable

de tu fragancia.

                                    

Mis manos

irisadas tras el crepúsculo

modelan

en las recónditas partículas de la alborada

indefectiblemente

tu imagen.

                                        

FreeWolf

Los ojos de la tarde

Los ojos de la tarde

Inmóviles se arrebujan los ojos de la tarde

e irisados se aquietan en el horizonte

que tras la arcana cimbra, tras las versátiles auras

retienen tu frente entre mis manos,

lejos del cárdeno fragor de las palabras

que expresan lo prohibido del anhelo

tras el tenue velo de la inconsciencia

consentida entre esas nubes postergadas.

                     

Dejas que se desgrane el tiempo

entre los trigales de la esperanza

mientras asistes en la ventana al ocaso

mientras vuelven los cantos a la infancia,

y se llena desheredada la luna de los abrazos

entre las sábanas estrelladas del desvelo

con el sonido del mundo entre tus labios

límpidos engendramos fugaz la alborada.

                                

FreeWolf

Tu nombre

Tu nombre

En la serenidad del boscaje los árboles sus leyendas confían al murmullo del céfiro de los cruzados para que disuelvan los erráticos miedos en las armónicas antífonas que el espejo de la tenebrosidad abandona entre las hojuelas del deseo y las huidizas sombras que la luz altera.
                           
Selene y su mirada penetran rozando los pardos tallos que amparan la agreste quietud mientras los tiernos sueños sonríen en los labios del niño que advierte los revoloteos de las alas que le guardan. Y en cada roce se desgrana el atardecer entre los balbuceos que emergen tras las crisálidas de la quimera y los juegos de los celajes por entre las inmortales arcadas del tiempo.
                                                                                                                                
Mana colmando el vacío encantado la nada de las voces oníricas tras los granos que caen cumpliendo su hora, y tu mirada sujeta entre los silentes rayos de la noche el ascua de los leves tientos que ensartan las almas al hilo que desteje Penélope dilatando el abandono que llaga la esperanza de un mañana, cuando la muerte tiente la aldaba.
                                                                                                       
Acerco los labios a la noche y plasmo íntima la voz entre las umbrosas cuencas de la tierra que me aguarda para retener en ellas tu nombre.

                                                      
FreeWolf

Órbitas

Órbitas

Participa la noche en el juego
de las ilusiones con la grácil Selene
que chispeante esparce entre los repujados jaspes
de la tarde las esferas del agrado,
mientras bruñidas las purificadas efigies,
entre el polvo de las estrellas
y el transcurrir del tiempo,
pespuntan entre sus indelebles dinteles
los huidizos símbolos del anhelo.
      
Gira la vida,
y también el cuerpo
que recorre mis brazos,
y en cada filigrana de acanto
se reconocen, una vez más,
en lo existido hasta el momento.

Mis manos entre los senos de las órbitas
descifran el rito de los orgiásticos sonidos
que ululantes se elevan por la pilastra del deseo
hasta alcanzar tu nombre
en su resonancia más recóndita.
  
La tormenta
empuña la calma;
mis sentidos,
tus entrañas.
   
Selene y la noche nos esperan…    
  

FreeWolf

Tarde de ocaso

Tarde de ocaso

Hoy bajaron a un cristo
en su imagen derrotado,
y a un crepúsculo púrpura
con su silencio morado,
era una tarde ardiente
de cirios y de pasos...
 
Y también su corazón bajaban
en una espina clavado
todo era un bajar
hasta el mismísimo ocaso
de ese lloroso cielo,
de ese cielo aciago.
 
No puede haber palabras
donde todo se ha vedado
se le ha prohibido la vida...
hoy ha sufrido y callado.

 

FreeWolf

Al caer de la tarde

Al caer de la tarde

De nuevo travesieas entre las nubes y pretendes que mis manos a los ojos alcancen y simulen olvidar tu paradero, regio retiro ambarino de arrebatos y cánticos, para mostrarme entre los velos de la sombra escrutando tu nombre.

La jornada en su transcurrir fue colmándote de instantes y verdades, de tiempos y recuerdos… que atesoraste entre las bardas brumas con el celo de la noche y el lacre de los labios carmesí que convinieron fugaces sosiegos en los confines del horizonte cumplido.

Y así, en el mismísimo momento que cae la tarde sé que ya en la distancia te aguarda guerrero tu reposo.

FreeWolf

Al tiento

Al tiento

Despliéganse rubíes tornasoles en la redondez de la mano al tiempo que se sazonan los embelesos en la glauca clepsidra de los rutilantes granos y los curvados reflejos.
 
Contemplan el tenue roce los celajillos de tu piel en otra piel que tiembla al susurro de los soplos y de las tardes impregnadas de los tules que velan tus ojos.
 
Y el jardín, en su espesura, disimula la ineludible perturbación que los sentidos arrostran entre los zarcillos vedados al deleite y la carnosa savia de los labios que revelan tu nombre.

Y, como en cada época, las raíces aguardan tu semblante, y alado el retorno de los hondos rayos de la exuberancia y el regocijo, y de esas manos que fecundan en su tiento.


FreeWolf

Tras tus pasos

Tras tus pasos

El aire entre sus cimbras traspasa el puente y las resonancias fluyen por el incesante burbujeo de recovecos y armonizadas gavinas; y una piedra remonta en los planeos las inquietudes de la mano que la lanza.
 
Aquellos pasos, que traen la silueta tras los vidriosos arreboles de la tarde con su leve tintineo, al mundo de los besos arrostran  y decantan nuestros tientos.
 
Brilla vaporosa la fragancia en tus ojos y mis labios te acercan los sabores añiles de la abundancia, y la sombra, maliciosa, se recrea en el mirar que envuelve en cada roce el haz purpúreo de abril entre tus dedos.
 
Los hilos que nos atan a la vida inconscientemente pespuntean rociado el glauco manto de la aurora tras las horas del arrullo, y bruna la noche, ignorada en sus providencias, retorna a los hades.
 
Y ahora, en el dintel de los ensueños, aletea pausada la polilla perdida en el bargueño de los ancestros que tras un ciclo ha retornado.

FreeWolf

Visiones

Visiones

 

Aguardan, entre los rincones de la noche, las palabras de la luna a la sombra azur del lago y del deseo para pronunciar tu nombre, y escarlata el efluvio asciende entre los perdidos recuerdos joviales de las horas y el susurro; mientras los labios, libídine exhalada, buscan fugaces la delicuescencia en la mirada.

 

Y entre las manos la inexistencia se desgrana y remonta las nubes el silencio prestado, y acaso el rubor de un soplo y tu sonrisa reflejen bienestar en el espejo perpetuo de las visiones.

  

FreeWolf

Alma en un vuelo

Alma en un vuelo

Borbotean las caricias

en la sangre

de mis brazos

cuando se prenden

a tu seno

y a la híspida fronda

en los ancestrales sueños.

 

Mecen el transitar del tiempo

y las cadenciosas palabras

las espigas de tu cuerpo.

 

Ríen tus ojos

y salgo a tu encuentro,

y en tus labios

abandono el deseo,

y cedo al silencio

la ingravidez del momento.

 

FreeWolf

Prófugo el tiempo

Prófugo el tiempo

Las manecillas no aciertan a revelar los extáticos símbolos
que inconscientes rastrean los surcos de mi pensamiento hilvanado
en tu cuerpo con los instantes despojados a las permanentes parcas
de las mortales runas y los irreductibles usos.
 
La nube que recorre mi mente descarga mansa las pavesas
teñidas de sueños y memorias, y me confiere esa versatilidad
que el espíritu vierte desde la génesis de los tiempos.
 
Me inquietan las palabras en la faltriquera de la sombra
y sus sonidos, en la quietud de la distancia, presumen secretos
que resuenan en las cuencas verdemares del abismo.
 
Se aparta la luz más allá de los destinos inhumados y la voz vacía,
y el silencio aterra los recogimientos incrustados en la natural malicia
de la atávica poma trabada en las danzas profanas de las sierpes.
 
Así el reloj en su continuo caminar persigue la nada,
las horas fugaces esclavizan el ritmo del tiempo
y la eternidad pronunciada en la heredad de tu cuerpo
aflorará indeleble en el devenir de cada grácil crisálida.

 

FreeWolf

Bajo el sol

Bajo el sol

Los ojos, que devuelven la mirada en cada espejo, en su idilio persisten con la luz de la tarde, y se dejan llevar por las cimbras que trazan las alas en su retorno al nido, y consienten al viento las lágrimas de un chiquillo.

  

Baja el sol el camino de la espera y no llego, y no se detiene el tiempo, ni me llama, ni corro a tu encuentro; y otra vez el vuelo, en el firmamento límpida bóveda oscurecida, me habla del silencio, y de la ausencia del ruido de tus pasos, y tus besos…

  

Y te encubres, dentro, como al escondite de pequeños, diciéndome despacio, con la canción de tus rayos, dónde te hallo; y corro, y te pierdo, y juegas amante al sueño de llamarme, y enlazas entre mis manos tus resplandores y susurras a mis labios risas toronjas, y depositas el sabor equinoccial del fruto, y me extasías y te comprendo.

  

Y toda la tarde se ilumina en mi cielo...
 

FreeWolf

Consiente...

Consiente...

Fluir en la insinuante luz toronja,

dejar que la brisa nocturna revuelva hirsuta el cabello

y bañarme en tus intensas pupilas,

en la fragancia de tu mirada perfumada de azahar,

mientras depositas en mis sienes un suave susurro,

el eco cómplice de los lirios mecidos al vaivén de tus labios.

 

Extraviemos al tiempo encubriéndonos en el arrullo del tic tac,

consintiendo que sus manecillas ronden nuestros pliegues

mientras la lluvia requiebra al arco en su iris,

que nos sorprenda el naciente atardecer

deleitando radiantes las sutiles burbujas del deseo.

 

Que sean de nuevo tus palabras

la melodía que acompase mis sueños

en el deambular de los infinitos,

consiente ser la esencia que me renueve

ante las ignotas puertas

que nos propone la vida…


FreeWolf

Hacia ti, entre ti, para ti...

Hacia ti, entre ti, para ti...

Sutiles los labios pronuncian furtivo el nombre
en la espesura impenetrable de montes recónditos
tras las purpúreas oscuridades,
sutilmente impregnadas de las efusivas lenguas babilónicas,
alentadas por los ancestrales influjos al inmarcesible rito
de la vida y el tránsito.
                    
Reviran ligeros los alados cendales
entre mis sueños,
añublando tus huidizos senos
entre la bruma,
que distrae vacilante mis pasos,
por la tenue sima de las inescrutables incertidumbres.
                    
Y acaso sorpréndame la alborada
musitando entre tus brazos las palabras pronunciadas
a la sombra silente de la ilusión,
quiéreme…
             
FreeWolf

Lejos, muy, muy lejos...

Lejos, muy, muy lejos...

Desocupa la nada su mirada en el impetuoso piélago
de la verdad y la falacia,
donde los espejismos insinúan las delicadas voces carmesí
de los labios fugaces en el limbo de las playas.

Y anhelo el no silencio de tus aguardas
y la mano trémula
que a mis tardes acompaña entre las ondas del mar
y la barca varada
tras los recónditos abrojos que subyugan mi ánima.

Impenetrable el tiempo se esconde entre la peregrina bruma
y las grietas atávicas
que tornan en rayos el fulgor de la mañana.

Límpida envuelve el cendal
la perplejidad en la distancia.

                

FreeWolf

Metempsicosis

Metempsicosis

Iniciales diáfanas son de nuestro anonimato

las gráciles estrías en el aliento de cada bitácora,

revoltijo versátil de inquietas tramas.

Una peculiar fragancia en cada estela

armoniza sigilosa las palabras.

Y en cada transición,

una sola palabra en la fragua del pensamiento

delata, amiga, la escondida ruta tornasolada.

En el alma la mutación

se anuncia tras la mirada…


FreeWolf