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Rastro de FreeWolf

Nubes áureas

Nubes áureas

El velo de la tarde se tiñe de luz áurea
entre los paños de la ventana y el ordenador
que busca la mirada más allá de los ojos
y atraviesa los reflujos espejados del río
con arcadas de sangre y viento, hinojo y bruma.
  
Pasean pacíficos los niños envueltos en su luna
mientras reposan en los bolsillos la inquietud
de una semana más de escuela, lápiz y letras
tras los muros desencadenados del silencio.
  
Hermosa la noche en su manto deambula,
es una enigmática y primorosa princesa
que se arquea entre los densos cañaverales
de la tiniebla donde nace amniótica la vida.
  
Miro la oscuridad que se ilumina en puntitos
y quinqués que no me miran pero que esperan
la llegada inevitable del alba, el rosáceo blancor
que les devuelva la negrura y la breve calma.
  
©  José Luis

Sinrazones de miedo

Sinrazones de miedo

Nace el miedo en una caverna
a la sombra del destino
entre los barrotes que azotan
las brasas de la noche.
  
Los jardines están cerrados
y las flores ya no aroman
las propiedades del aire
ni los ojales perdidos.
  
Suena el crujir de los destellos
donde nadie apostó el pie
o dejó abandonado su silencio,
es el tramo furtivo de una vieja escalera.
  
Los escalones se ausentan
como una mancha absorbida
en la porosidad de los tuétanos
o en la repisa de la desdicha.
  
Muestra sus dientes el perro
que guarda la puerta negra,
el agujero de la nevera
donde crecen simientes de pánico
y las células acústicas de cualquier guerra.
  
Las cercas también crujen
las avalanchas de esperma
y los tambores se callan
en el compás de la espera.
  
Bloques de sangre esputan
adrenalina en las cartucheras
¿Quién dijo que el miedo
no nace en un corazón cualquiera?

©  José Luis

Recuentos de poder

Recuentos de poder

En el horizonte nadan peces de colores
y se zambullen con los tesoros en su pecera
entre ondulosas burbujas de tiempo y plata
mientras arrumban los barcos náufragos.
  
Buscan los piratas los raudales de los peces
y los cantos consagrados de las sirenas
donde las olas rompientes desgarran y reposan
el sordo fragor de los arrecifes y las ballenas.
  
La espuma son ojos donde se refleja el mundo
en las dimensiones variopintas de la magia
y la realidad tras los que se vela toda persona,
todo orbe que gira y desconoce sus causas.
  
La nada se expande inagotable en el silencio,
en las palabras con trascendencia y fuerza
que abren la finitud de nuestra mente
a los campos efímeros de trigo y amapola.

©  José Luis

Sin Hojas

Sin Hojas

No temen las ramas al desnudo
ni al candor pudoroso de la nada
mientras entienda el árbol que de él
penden los mitos o las miradas.
  
Se abre la claridad del día entre sus huecos
como fragmentos de aire o de aletadas
y cede al alfombrado blanco en sus pies
la armonía que sujeta de la tierra las pisadas.
  
No hay caminos sin huellas
ni senderos virginales de madrugadas
donde anden peregrinos con pensamientos
de un dios, una oscuridad o balbucidas palabras.
  
Levanta sus brazos la sombra
alargada entre los rostros del alba
y suavemente la bruma mece
las siluetas de la gente que pasa.
  
Los libros escriben sus hojas
y los cielos su plomada
tras los cristales del ayer
y los pinceles suspendidos de la mañana.
  
Volverán tus ojos a sorber
los sueños de la madrugada,
esos que traen el silencio,
mis labios y el calor entre las sábanas.
  
©  José Luis

Candado

Candado

Impenetrable muestras tu fuerza
entre los aros metálicos de la caja
oculta que oculta el interior
que no debe ser penetrado.
  
Así ocultamos en el silencio
con el candado de las palabras
aquello que es interior,
intimidad y muy nuestro.
  
Mas siempre hay grafiteros
que decoran con sus pátinas
el viso de nuestro cabello
y de paso también nuestras almas.
  
¿No se darán cuenta
que si hay una llave
será para dejar abrir
sólo a aquellos que llamen…?
  
©  José Luis

De frente

De frente

Por la calle entre los pasos se cruzan
ojos desconocidos y anónimos
donde el mar de su interior se refleja
en el azur recóndito de sus rostros.
  
Veces y veces nos atraviesan miradas
fantasmagóricas entre cendales brumosos
donde se pierde el silencio y la esperanza
porque caminamos en la nada absortos.
  
De frente recogí tu apariencia
como se atrae una cartera olvidada
y busqué entre tus sueños distraídos
las letras ignoradas de tu nombre.
  
Sé que son barrera tus gafas
a la luz iridiscente de mi alma
que dejaste pasar como si nada,
ya que sólo fui un borrón
en la profundidad de tu distancia.
  
©  José Luis

Cruzada de estrellas

Cruzada de estrellas

Las calles están llenas de nombres y susurros
mientras una sirena se hunde en las marismas
de gentes, puertas y tiendas ajenas a la materialidad
de ruidos, coches y moradas abusadores de quimeras.
  
Los linajes destiñen tinturas y semblantes fucsias
en musgosas y aguamarinas irradiaciones invulnerables
a los soplos de las voces y las leyendas de frialdades
que vagan por las esquinas o tras un letrero indescifrable
donde un bebé nace tras la ventana agónica de cualquier útero.
  
Los cayucos se arrostran en la orilla del silencio
como una colilla abandonada en el asfalto de la duda
y los nudos que mutilan la garganta de los dioses
son las callosidades del dolor sembrado en el océano
o en la fuga constante hacia el más inesperado de los mundos.
  
Humean las heridas partos de universo y fuegos negros
tras los iris sujetos a la pared de plasma y emboscadas
desde donde amanecen los recuerdos de hogueras encendidas
en la boca de una cueva o en un rascacielos inventor de estrellas.
  
©  José Luis

Negociaciones con la muerte

Negociaciones con la muerte

Veterana es la conquista de la muerte
que más allá de nuestro cuerpo aguarda
el paso de las arrugas y las distancias,
celosa es esta depositaria de la vida.
  
Yace la noche con las sombras en la cama
ahora fría y deshecha como limaduras de piedra
en el lecho sin fragancia ni retorno de rosas
que fueron prímulas de jardines y estaciones.
  
Candente la carne palpita en su dominical traje,
una ciudad que burbujea en todos sus rincones
los humos que exhalan las bestias que la enardecen
apurando en cada paso asedios y escrúpulos
antes de esputar coágulos de rabia y miedo
frente al colosal vacío de la inexistencia.
  
Los escalofríos recorren oscuros mis poros
en el atardecer de los plazos y las improvisaciones
y miro a la muerte en su cara con el cejo entornado
donde se van acumulando interrogantes y almas…
  
©  José Luis

Amanecer de oro y bruma

Amanecer de oro y bruma

Las copas de los árboles suspenden las verdades
que el viento oyera en alguna parte de sus ramas
como savia que emerge desde lo profundo de la noche
donde inmóviles los espíritus se despiden de sus huesos.
  
No hay sol que en el cielo luz describa sin los ojos
que captan las ondas que fugaces insinúan las sombras
entre los arreboles de la tarde mientras las nubes
desdibujan en tus brazos otro amanecer de oro y bruma.
  
Mi espalda se abre entre los rayos que desbaratan las furias
y emanan los fuegos de la incuria como cráteres inmensos
que despojan al reloj sus días y a la noche sus níveas lunas
tras los cristales puros de nieves e impertérritos inviernos.
  
Una gota resbala por mis sueños como lágrima de alborada
y acopio las pepitas que una rosa dejó ciega en un libro
en los tiempos de la creación y el universo cuando un dedo
fue el camino ululante del dolor y la quimérica sabiduría.
  
©  José Luis

Al borde de la mirada

Al borde de la mirada

La arboleda del río
se asoma como tú al pretil
para ver pasar el agua
entre los caminos que son de plata
y de rayos de creación y luna.
  
Entretiénense tus ojos
con el fluir de la tarde
entre los vanos del puente
y los brazos de tu padre.
  
Algún día
cuando devuelvas otra vez la mirada
a las profundidades de la corriente
quizá veas el reflejo
de la niña que hoy eres.
  
©  José Luis

Maleza reactiva

Maleza reactiva

El laberinto enmaraña el camino
del paseo por el palacio
a los invitados de la reina
que regenta su baraja.
  
Alicia no se pierde
entre tantos pastelitos
pues cada uno presenta
su instrucción en cartelitos.
  
La tarde se revuelve
entre las nubes de plata
y los ramajes rebeldes.
  
El sueño avanza
como los árboles sagaces
que bajan de la montaña
y a las huestes acompañan
camuflados de sombrero
con un reloj en la frente
y se les oye decir
llego tarde, llego tarde.
  
Tened mucho cuidado
cuando paseéis por el parque
no sea que en un tic tac
la fantasía te sobresalte.
  
©  José Luis

Como sombras

Como sombras

La realidad de un momento
se pasea entre las sombras
que hundidas rasguñan la pared
como lunas que se incrustan
en la soledad de la noche.
  
¡Cuántas habrán sido las sombras
que una vez se proyectaron
y pasaron a formar parte espectral
adherida a las areniscas de la muralla!
  
A veces se oyen susurros huecos
que se diluyen en el transitar del río,
son ecos ensombrecidos en la ausencia
y el calor del cuerpo de la intrahistoria
donde confluyeron las vidas desconocidas
de los sueños que indefectiblemente se escapan.
  
Sé que alguna vez fui sombra
sombra introspectiva y velada
en los intersticios de tu piel.
  
¿Y yo me pregunto,
seré esa parte de los sueños
que de ti se escapan…?
  
©  José Luis

Trompetas que anuncian

Trompetas que anuncian

Mece la lluvia los pétalos
y se comban los estambres
en una sinfonía
de ceremonial raigambre.
  
Las nubes que pasaban
oyeron los compases
de sus gotas en las flores,
sin par de luminosidad
y fosforescencia
entre los alados moradores
del jardín de los sueños.
  
Vinieron tras el horizonte
otros ecos ardientes
de otra lluvia
de otras flores
y a son de las trompetas
hubo polen para todos
y hasta una juerga discreta.
  
©  José Luis

Colorear impresiones

Colorear impresiones

Has abandonado en la mesa
los pigmentos de tus sueños
esos con los que impregnas
las telas con los colores
que son manchas y runas
en los ojos de la aurora.
  
Tu ausencia has dejado
estampada en la badana
con los pinceles del silencio
y los trazos de la mañana
en la tabla que fue patena
de las sombras tras tu marcha.
  
Aún aguardan otros lienzos
la textura de tu alma
y el recorrer de tus dedos
por las formas de la almohada
que reposan tras la noche
en la apariencia de tu cara.
  
Después
cuando tu silueta vuelva
a embeberse de batallas
la recortaré en mis impresiones
como azul fruto de romero.
  
©  José Luis

Va riendo

Va riendo

Fosforita el atuendo
que revuelve la escoba
entre las haciendas del deseo
y los confusos papeles.
  
La sonrisa en la boca
la enajena
de la labor presente
tras la ensoñación de la mañana.
  
Recuerda quizá el momento
en que sin darse cuenta
percibiera una verdad inmanente.
  
La vida
también va arrastrando
los deshechos del sentido
y las fantasías de la mente.
  
¿Quién será el encomendado
de depurar nuestro ambiente
riendo…?
  
©  José Luis

Nacimiento del sol

Nacimiento del sol

Es temprano
esta mañana de lunes
donde la nieve es mi destino.
  
El frío retiene mi cuerpo
entre los frunces de la ropa
y el aliento
pone en el aire mi voz
ante la prominencia que aparece
como el reto de la jornada.
  
Siento ya deslizar mi peso
en la corriente estática y blanca
mientras mi cara se difumina en el sol
que bordea la montaña.
  
El albor de la madrugada
fragua la emoción
y el deslizar de los designios.
  
©  José Luis

Sinfonía cadmio

Sinfonía cadmio

Mi mente vaga por los tejados,
es un gato joven que olisquea
las impresiones desvanecidas en el aire
en las que viajan átomos de ausencia
tras las salidas que de los cuerpos
algunas veces tienen las almas.
  
Carmesíes las tejas se emparentan
con la sangre que en el corazón tañe
en pálpitos de vida y esperanza
en conjeturas de tránsito y muerte.
  
Las chimeneas expelen los hálitos de las casas,
hálitos oscuros y tenebrosos en la noche
cuando se enrarece el tiempo
y los relojes se paran
marcando irreversiblemente la hora
de retornar.
     
©  José Luis

Perspectivas de curiosidad

Perspectivas de curiosidad

Desde lo alto de la azotea
el mundo se divisa pequeño,
quizá sólo un poco más pequeño
que lo que es en realidad.
  
La perspectiva de la distancia
como la de la profundidad
son dos precisos cánones
con los que arqueamos los hechos
a nuestra propia medida.
  
Quizá la extrañada mirada
de un perro me sorprendiera
fisgoneando en el desconocimiento
de ver lo que desfila abajo,
de saber lo que acontece arriba.
  
¿Quién no ha usado sus ojos
para satisfacer la inquietud
que produce la curiosidad
cuando la situación es privilegiada?
  
©  José Luis

El mundo que gira

El mundo que gira

He dejado de dar vueltas y miro
que todo alrededor gira en mis ojos,
trompos sin enfoque ni perspectiva
en una feria de imágenes sitiadas
dentro de la caverna de las sombras
donde lo que aparece es lo que se ve
con sus perfiles y sus incógnitas.
  
Las cosas y las situaciones nos pueden
desfragmentar las esencias del ser
en pétalos celosamente guardados
entre los libros elegidos y leídos
hasta que nos rescate el recuerdo
de algún pasaje o combinado extraño.
  
A veces nos mareamos con las vueltas
que termina dando el mundo o el día
pero aun así sin ellas no habría vida,
son tantas los retornos que se emplean…
  
©  José Luis

Nube espejada

Nube espejada

El cielo está en el agua y acaricia su superficie,
es un amante azur y albo de musgosos brazos
tras los que la corriente insospechadamente agita
las varadas sirenas de la audacia y el encanto.
  
Pegaso se mira en el espejo de la inconsciencia,
deja en su vuelo corpúsculos reflectantes y briosos
mientras desnuda su imagen en el fondo de las sombras
reticulados ojos que se extienden desde el puente.
  
El jueves se diluye en los visos de la tarde
mientras vagan los sueños que desdibuja la noche
entre las riberas de la transparencia y el río Tormes,
manto desplegado en el recuerdo de las carnestolendas.
  
©  José Luis