Cuatro jinetes
Vienen por el camino
cuatro jinetes
y los árboles les forman
el pasillo de la muerte.
Uno es la mañana
que amaneció de la sombra
de los pueblos inconscientes
que no tenían palabras
ni tampoco tierra en la que guarecerse.
El segundo es la tarde
que cabalgaba sobre el azul
sinuoso de las corrientes
y trae en los labios
el ocaso del sol
y acaso el reflejo de algún querubín.
El tercero es la noche,
la penumbra de los astros
que brotaron de la nada
y la eclosión de una idea
sin tiempo, sin miedo, sin condición…
Advertí del cuarto
que era un yo desconocido
desde que antaño se perdiera
entre las hojas de otoño
y la leyenda de un misterio
como el sentido de la vida.
© José Luis